jueves, 23 de agosto de 2012

Un camino empedrado de falsedades y subterfugios.


Umberto Jara autor de la obra Historia de dos aventureros, nos relata los entretelones sobre la vida de Alejandro Toledo y  Eliane Karp. La estrategia política que utilizaron para llegar a la presidencia de la república para el periodo 2001-2006. Periodo en el que, el afán de venganza de este régimen, primó sobre la racionalidad de una verdadera justicia frente a los delitos del gobierno de Fujimori.

En el prólogo a su obra, Umberto Jara expresa que, “Toda historia política está hecha de ocultamiento. La de Toledo y Karp no es una excepción”. En efecto, Alejandro Celestino desde su ingreso a Stanford, donde no estudió Economía, sino Educación, consigna una larga trayectoria llena de mentiras.

Desde la consignación de datos falsos en su CV como: Doctor (PhD) en Economía y Master en Economía, ambos falsos. Lo real es que según una aclaración de Stanford Magazine “Se dice que obtuvo su PhD en Economía, pero estos es incorrecto, fue en Educación”.

Es difícil entender por qué Toledo siendo Presidente del Perú, invitado a dar una conferencia de graduados en Educación en Stanford, se presentó con el avión presidencial, contradiciendo la imagen de hombre modesto que representaría a los pobres. La charla expresada a los graduandos, con seguridad no será recordada nunca, por su falta de argumentos respecto a la Educación en esta parte del planeta.

La vida de Toledo es una vida llena de apariencias, ambigüedades y falsedades. Como cuando consideró en su hoja de vida, datos referidos a asesorías que había prestado a tres presidentes. Fernando Belaunde, Alan García Y Alberto Fujimori, en “deuda externa, reformas económicas estructurales, estabilización y reinserción en la comunidad financiera internacional”. Según Jara, todos datos falsos.

Desde este pasado escabroso que lo llevó a la presidencia y posteriormente con todos los actos de presunta corrupción durante su régimen, que no han sido muy bien investigados, demuestra actualmente esa tremenda sed de poder. Un egocentrismo que lo hace cometer errores, incluso en contra de sus colaboradores, “que la jugaron por él”.

Envalentonado por las investigaciones que han realizado a los gastos en palacio durante su gobierno y no habiendo acusación del ministerio público  sobre el horizonte, se mandó contra PPK con todo, diciéndole senil, a su antiguo aliado y lo acusó de haberlo traicionado, respecto a dos temas: la indemnización a Baruch Ivcher y sobre el lote 57 del gas de Camisea. De los cuales aseguró, él no supo nada.

PPK respondió claramente a estas acusaciones y comentó con datos que se ajustan más a la realidad, que las generalidades expuestas por Toledo, como: el pago de indemnización entregado a Ivcher, fue una disposición de la Corte IDH por la irregular toma de frecuencia latina y respecto al lote 57, que PPK dice que en realidad es el lote 56, todo se hizo dentro de la ley y que Toledo firmó las cinco leyes aprobadas por el Congreso. Más claro ni el agua.

Hay muchas mentiras en la vida de Toledo como apunta Umberto Jara en su obra: “El paso de Toledo por Stanford sin haber obtenido el título en Economía, sino en Educación. Los dos millones de dólares que ganó en CLAE por su relación con Carlos Manrique. Sus vínculos secretos con Vladimiro Montesinos desde 1994 hasta el año 2000. El trasfondo de la falsificación de firmas de Perú Posible. La historia del divorcio de Alejandro Toledo y Eliane Karp y el matrimonio oculto celebrado en mayo del año 2000. La confesión en un hotel de Miami sobre el video Kouri-Montesinos y la verdadera historia de los falsos patriotas, La caída de Montesinos y el extraño viaje de Toledo a Washington. Las pruebas sobre su conducta libertina”.

Todo esto es para pensar con detenimiento sobre este personaje que hoy colabora con el gobierno de Ollanta Humala, a quien asestó los más terribles ataques en su campaña electoral, luego de su fracaso no le quedó otra camino, sino pactar y aceptar. Hay un antiguo aforismo que dice “en boca del mentiroso, la verdad se hace dudosa”. Lo tendremos nuevamente en palacio el 2016, realmente sería un gran desperdicio para el país, aguantar cinco largos años a esta pareja de aventureros como los calificó Umberto Jara.

Finalmente recordar, un hecho que por su importancia afectó al gobierno del “sano y sagrado”. Su inicial negativa de reconocer a su hija Zaraí como suya y luego empujado por la opinión pública nacional, tuvo que reconocerla, porque las encuestas de opinión lo hicieron retroceder. Con estos pergaminos habrá alguien que todavía crea en él. Lo dudamos ampliamente.


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