miércoles, 7 de junio de 2017

LA ACTUAL VIGENCIA DEL CORONEL FRANCISCO BOLOGNESI


“El Morro como un monstruo dormita silencioso, más de pronto despierta con solemne ansiedad, mientras el Héroe carga el último cartucho, que es símbolo y grandeza de la peruanidad.”
Cervantes Palomino.



Hoy 07 de junio pasado se conmemoró un nuevo aniversario de la Batalla de Arica, día que se recordó con gran sentimiento patriótico a lo largo y ancho del País. Esta fecha se ha establecido como el día de la Jura de la Bandera mediante Decreto Supremo del 28 de mayo de 1923, para que se realice el 07 de junio de cada año, en Lima y provincias ante el monumento erigido en honor al Coronel Francisco Bolognesi Cervantes y, en los lugares que no exista, en la plaza principal.

Una de las razones por las que se estableció este día consagrado a la Jura de la Bandera, es que hoy más que nunca tiene vigencia la histórica respuesta de Bolognesi y en las actuales circunstancias que vive el País, es la ruta que se debe seguir, porque representa el paradigma de la dignidad y el honor nacional, y constituye un ejemplo para quienes tienen la responsabilidad de velar  por la Defensa Nacional, desde el Presidente de la República hasta el último ciudadano nacido en esta Patria.

La otra razón no es menos importante que la primera puesto que, realzando la figura eterna de Bolognesi, reconfortamos el patriotismo con el recuerdo de su sacrificio, así como la heroica actitud asumida por los defensores del Morro, puesto que la batalla de Arica ha sido considerada como uno de los hechos de armas más cruentos de la historia militar del Perú y de la América hispana.

Como recordamos era junio de 1880, el Coronel Francisco Bolognesi, los Oficiales y tropa bajo su mando habían decidido entregar su vida en defensa del honor de la Patria, la Plaza de Arica sería el último baluarte donde las débiles fuerzas peruanas  se enfrentarían  a la abrumadora superioridad chilena.

Han transcurrido 137 años de la gesta heroica del Morro de Arica, nuevamente como todos los años se ha rendido un justo y merecido homenaje a uno de los más preclaros hijos de la patria.

En este justo homenaje al Coronel Francisco Bolognesi, se reunieron autoridades del gobierno, las FF. AA, PNP y estudiantes de distintos colegios de Lima, en la Plaza que lleva su nombre se reunieron para rememorar las grandes virtudes del “Titán del Morro”, y recordar su egregia figura, que se batió como un león en la cima del Morro por la dignidad y el honor de la república.

Viene a nuestra memoria la valiente respuesta de Bolognesi al parlamentario Chileno Mayor  Juan de la Cruz Salvo ante el pedido de rendición de la plaza de Arica,  “me siento orgulloso de mis hombres, tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Para exteriorizar nuestro sentimiento patriótico; escuchamos el mensaje presidencial como tantas veces vacío, carente de visión estratégica del estadista y tan hueco como una sima profunda.

En las actuales circunstancias, cuando la mezquindad aflora y el egoísmo de este gobierno se acrecienta, no pasa desapercibida la indiferencia y desinterés al haber observado la ley de pensiones, que permitía la nivelación de las pensiones de los veteranos de las FF. AA y PNP, desconociendo sus compromisos.

La pregunta a las autoridades del gobierno, el Congreso, los cuestionados Ministerio Público(MP) y Poder Judicial(PJ), los líderes sindicales, políticos, los ciudadanos en general ¿tienen deberes sagrados que cumplir? Si es así ¿están dispuestos a quemar el último cartucho cumpliendo sus deberes y responsabilidades? Están decididos a cumplir con sus deberes, tal y como lo sintieron los defensores del Morro de Arica.

La histórica respuesta del Coronel Francisco Bolognesi, es a la luz de la historia una sentencia que debe practicarse no sólo en los cuarteles, bases y buques que son los lugares prístinos del patriotismo, sino entre los miembros del PJ y MP, Congresistas, en  todos los actos de la vida cotidiana, en colegios, universidades, organizaciones empresariales, industriales, vecinales, sindicales, políticas, en las decisiones de gobierno.

Mientras hay jóvenes descarriados ideológicamente, debemos tener presente que, Francisco Bolognesi constituye un paradigma, un modelo mental para nuestra juventud, por lo tanto, debe estar presente en todo acto que cada peruano realice, sólo así saldremos de este marasmo, de este atraso, de esta pesadilla en que estamos sumergidos y podremos realmente encaminar al País por el sendero de progreso y el desarrollo.

Finalmente, si las autoridades de gobierno, las organizaciones empresariales, los líderes políticos y sindicales, las FFAA, la PNP, en fin todos los ciudadanos de esta querida Patria, realmente deciden que “Tienen deberes sagrados que cumplir” en el lugar que ocupan, en el cargo que representan, al tomar las mejores decisiones, no en provecho propio sino en provecho del pueblo peruano.


Si esto es así, estarán dispuestos a sacrificarse por el Perú, es decir , trabajar  “hasta quemar el último cartucho”, hasta agotar el último esfuerzo; realmente si es así, el sacrifico del Coronel Francisco Bolognesi Cervantes, de los peruanos que lo acompañaron y no lo abandonaron hace 124 años, no habrá sido en vano, porque el honor y la dignidad nacional están íntimamente ligados al patriotismo, de este se deriva el sentimiento solidario de responsabilidad para con todos.

domingo, 4 de junio de 2017

Sigue el maltrato a los veteranos defensores de la democracia


El Artículo 174 de nuestra Constitución indica: “Los grados y honores, las remuneraciones y las pensiones inherentes a la jerarquía de oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional son equivalentes. La ley establece las equivalencias correspondientes correspondiente al personal militar o policial de carrera que no tiene grado o jerarquía de oficial”. Más claro ni el agua.

Nuevamente, los veteranos de las FFAA y PNP, las viudas y discapacitados, ven con sorpresa y con profundo estupor, cómo los políticos tradicionales, que representan a este gobierno, al igual que los anteriores regímenes de Paniagua, Toledo, García y el nefasto Humala, se burlaron y Humala traicionó a los uniformados.

Todos, se burlaron y jugaron políticamente de acuerdo a sus intereses fenicios, con las demandas de los soldados y policías en retiro. Hoy, este gobierno que se tambalea por la inacción, falta de liderazgo y de decisión política para la lucha contra la corrupción y enrumbar al país, hace lo mismo, decide, como el avestruz, esconder la cabeza ante un compromiso de honor firmado.

Lo que observamos con suma preocupación, es la forma tan simple y descarada cómo se traiciona la palabra de honor. Los políticos no pueden hablar de honor, si es que olvidan sus compromisos asumidos durante la campaña electoral a la vuelta de la esquina o después de haber obtenido el poder como es este el caso.

En reciente entrevista en el diario Correo, el congresista y vocero de Fuerza Popular, Luis Galarreta indicó: “Primero, fue una propuesta de campaña del señor Kuczynski. Segundo, no genera gasto porque no estamos creando nuevas pensiones. Claro, todas las normas van a tener un costo, pero no es que nosotros lo estamos creando, es una norma que está aclarando un decreto que sacaron un tiempo atrás y que está dividiendo a los jubilados (...)”.

El Parlamento Nacional, lo que desea hacer con este proyecto de ley observado, es solucionar un problema que ha causado Ollanta Humala a los jubilados de las FFAA y PNP, es “un tema de interpretación de una norma, pero PPK lo prometió en campaña, hoy no se acuerda que lo dijo. Ellos dicen que van a tener un gasto. Sí, claro, perdóname, ¿pero no dicen acaso que hay plata para los Panamericanos, la reconstrucción, asesores?”, afirmó el congresista Galarreta.

No se trata de crear un nuevo beneficio a los jubilados como está dando a entender malévolamente este gobierno, sus operadores y satélites diseminados en la prensa concentrada, confundiendo y desinformando a la opinión pública nacional, al no decirle la verdad. Bien saben, porque ignorantes no son, y no podemos insultar su inteligencia, la Constitución prohíbe crear nuevos beneficios.

Lo que está en juego hoy, es la falta de seriedad y responsabilidad de este gobierno. La palabra de honor, la palabra empeñada, no es respetada. La promesa incumplida, los compromisos olvidados a la vuelta de la esquina. Solo juegan con las justas expectativas, justas aspiraciones, demandas y necesidades apremiantes de soldados y policías. Una deuda moral impaga.

Lo que es peor, no solo olvidan sus compromisos y promesas de campaña, firmados, sino que los traicionan sin ningún remordimiento. Pero, lo peor no es que violen sus promesas, sino que es una muestra más de la manera como maltratan, se burlan de un sector importante, que tuvo destacada participación, en la defensa del Estado de derecho, de la democracia y valores occidentales de nuestra sociedad.

Decepcionante la posición del Ejecutivo. No es posible que después que el presidente Pedro Pablo Kuczynski, se comprometiera y firmara un compromiso de honor, que solo los hombres de honor lo hacen, haya retrocedido y observado una ley que pudo dar solución a un problema, a una papa caliente que le ha dejado el felón y nefasto Ollanta Humala.

Los congresistas Luis Yica de Fuerza Popular (FP) y Edwin Donayre de Alianza para el Progreso (APP), solidarios con sus hermanos soldados y policías e impulsores de esta ley, buscarán la aprobación del pleno del Congreso por insistencia, “Que Pedro Pablo Kuczynski (PPK) observe la ley de pensiones justas para los militares y policías nos hace pensar en que tendremos que insistir en su aprobación. El Presidente está extendiendo su inequidad e injusticia que Ollanta Humala inició años atrás en su gobierno. Insistiremos y seguiremos firmes en la lucha”, aseguró el congresista Yica.

Los veteranos de las FFAA y PNP, que lo dieron todo para que el pueblo peruano disfruta hoy de esta paz y tranquilidad, están decepcionados de PPK. En medio de esta noche negra que se cierne sobre los pensionistas, se abre una luz de esperanza, y es que los congresistas que impulsaron esta ley aprobada por una mayoría aplastante, aprobarán por insistencia y esta ley verá la luz de la justicia y equidad que le niega el gobierno.







lunes, 29 de mayo de 2017

Mitómano y dipsómano hasta el fin de sus días

  

No le faltaba razón a Umberto Jara para titular a una de sus obras “Historia de dos aventureros”, refiriéndose al ex presidente Alejandro Toledo y a su esposa Eliane Karp. En las primeras páginas de su obra Jara nos relata un episodio de la vida de Toledo; pero, al mismo tiempo, se encarga de crear la duda respecto a que el relato de Toledo no tenía testigos, por tanto, no se tenía la certeza de que realmente haya sucedido.

“Le voy a contar. Cuando era niño, un día, mientras pastaba mis ovejas, vi en el cielo un rayo de luz intensa que me conmocionó. Era muy niño para dar explicación a esa visión fulgurante. Pero en mi corta edad llegué a concebir que esa luz intensa me daba una fuerza inusitada, un sentimiento de rebeldía, de inspiración contra la injusticia. Ese día decidí rebelarme contra la pobreza. Después, estando en Stanford, decidí prepararme para alcanzar grandes alturas. Decidí tentar la Presidencia de la República”. (1)

El ex presidente Alejandro Toledo, desde el inicio de su vida, ha hecho de la mentira un arte, un modus vivendi y modus operandi muy particular. Por ello, no sorprende a nadie que, se victimice, ahora que se le ha denunciado por recibir de Odebrecht, nada menos que US 20 millones de dólares, después de haber regateado su pedido de 35 millones.

Recordemos algunas perlas del expresidente: “El paso de Toledo por Stanford sin haber obtenido el título de Economista; los dos millones de dólares que ganó en CLAE por su relación con Carlos Manrique; sus vínculos secretos con Vladimiro Montesinos desde 1994 hasta el año 2000; el trasfondo de la falsificación de firmas de Perú posible; las negociaciones con emisarios de Montesinos y millonario soborno para fingir una renuncia a la segunda vuelta electoral del año 2000; la confesión en un hotel de Miami sobre el video Kouri-Montesinos y la verdadera historia de los falsos patriotas; la caída de Montesinos y el extraño viaje de Toledo a Washington; las pruebas sobre su conducta libertina, etc.”. (2)

¡Qué tal cuajo! Se hace el desentendido, como que no sabe nada del asunto, se victimiza se hace el pobrecito, el perseguido, el atacado, para apelar a la conmiseración de la opinión pública y de los pocos engañados que aún creen en él y demoniza a Keiko Fujimori y su padre, a quienes hace responsable de sus problemas.

No nos llama la atención que luego de guardar prudente silencio, obedeciendo un plan para limpiar su imagen, ha dado una conferencia, en la que fiel a su estilo, ha mentido desde el inicio. Cuál es la finalidad, de esta acción, dejar sentado que es un perseguido político, “mentir, mentir que algo queda” y sembrar la duda. ¿Toledo sufre de alucinaciones? Además de dejar sentada una velada amenaza contra el presidente PPK.
                                              
Qué ha dicho Toledo, respecto de su situación “Hoy día soy un perseguido político y me quieren desaparecer del cuadro para que no impida la próxima elección de Keiko Fujimori”. Cómo creer a un personaje que se ha movido por terreno movedizo, por ciénagas y pantanos llenos de mentiras y falsedades desde el inicio de su vida.

“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, reza un antiguo aforismo. Ustedes pueden aceptar tremenda patraña, tremendo embuste. Él sabe, perfectamente que, sobre su testa, pende una orden de prisión preventiva y captura internacional, presuntamente por haber recibido US $20 millones de la constructora brasileña Odebrecht. Adicionalmente, es requerido por la justicia peruana por el caso Ecoteva.

Alejandro Toledo arguye a su favor, tratando de dejar sentado el sacrifico hecho por su persona, al afirmar que ni Keiko Fujimori ni su padre, el injustamente encarcelado expresidente Alberto Fujimori, lo han perdonado por “bajarse”, en referencia a la caída del gobierno de Fujimori el año 2000. Por supuesto que esto está a muchos años luz de la realidad.

El gobierno de Estados Unidos y no los políticos peruanos de oposición, dieron fin al gobierno de Fujimori. Toledo en esos momentos se “encontraba en el hotel Biltmori de Miami disfrutando en una suite, cuando Montesinos partió a Panamá, Toledo viajó a disfrutar del otoño en Washington”, (3)  lejos del mundanal ruido y buscando no comprometerse en estos hechos.

En setiembre de 2000, un video sacado de los archivos secretos del ex Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en poder de Germán Barreda Inan (el Patriota), se paseaba entre políticos, periodistas, oportunistas, buscando anclar previo pago de US $ 100, 000 dólares, para su posterior difusión. Se trataba del denominado Vladivideo Kouri-Montesinos, que finalmente sería la “bomba” que traería abajo el régimen de Fujimori.

La caída de Vladimiro Montesinos fue el resultado de las debilidades humanas: deseo de venganza, rencor, envidia, miedo u obtención de una ventaja; fielmente aprovechados como una estrategia por los servicios de inteligencia “generar un resultado utilizando a terceros elegidos por las hendiduras de la condición humana”.
Cuando el Castillo se construye sobre una base fofa, encofrada en mentiras y falsedades, el viento de la verdad lo samaquea a su libre albedrío, con violencia y finalmente lo derrumba. Alejandro Toledo debería regresar al país y someterse a la justicia; pero, bien sabemos que no va a regresar, no tiene la entereza moral ni la valentía que se atribuyó cuando según él, lideró la marcha de los “cuatro suyos”.
Notas: (1), (2) y (3)
Jara, Umberto.  Historia de dos aventureros.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Reacción patriótica a la declaratoria de guerra chilena






Desde el día 2 de abril de 1879, en que se reunió el Congreso chileno en Santiago, circularon versiones extraoficiales sobre la declaratoria de guerra al Perú al término de la misma. Conocida la decisión del gobierno de Chile, en nuestro país, hubo muchas reacciones, todas en contra de la misma. Recién el 5 de abril de ese año, el gobierno chileno declara la guerra oficialmente.

Al conocerse extraoficialmente la declaratoria de guerra La prensa nacional inició una campaña mediática de crítica y ataque a la decisión chilena. No solo los diarios se enfrascaron en esta campaña, hubo mítines en diferentes lugares de la capital, oradores cuyo discurso estuvo en contra de los dirigentes chilenos. El diario La Patria se sumó a esta campaña que, no estuvo exenta de insultos y epítetos contra la actitud chilena, que nos arrastraba a una guerra indeseable y traidora.

Queremos a continuación reproducir el editorial del diario La Patria del 5 de abril de 1879, porque su contenido nos hará conocer, cómo este diario abordó este grave conflicto y podrán establecer, la forma cómo se manifestaban los sentimientos de la población y algunos personajes destacados que, unieron la acción a la palabra con gran desprendimiento en defensa de nuestro país.  

El diario La Patria de Lima, el 5 de abril de 1879 en su editorial titulado “Actitud del país- primeros resultados de la guerra”, expresa los siguiente:

“Si ya de suyo no fuera la guerra una calamidad lamentable, habríamos de creer que era el mayor de los beneficios al contemplar, no diremos el entusiasmo patriótico que bulle en todos los corazones, sino, lo que es más digno de notarse la alegría y la satisfacción que se pinta en todos los semblantes.

A Chile le debemos ese extraño fenómeno que es el resultado necesario de una serie de antecedentes cuyo estudio tiene un alto interés americano. Chile nos ha lanzado a la resolución de un problema reservado durante muchos años y puesto en el caso de definir el eterno antagonismo que se ocultaba bajo las apariencias de una cordialidad ficticia.

El pueblo peruano conocía por instinto que Chile era y decía ser su émulo eterno, que sus intereses jamás se ligarían estrechamente con lo de aquel pueblo precisamente porque era punto menos que imposible el que marcharan ambos en el mismo nivel, ni alcanzaran ambos igual preponderancia.

Los celos de Chile, su vanidad jactanciosa, su tendencia a llevar la primera voz en el concierto americano, la insoportable petulancia que forma la parte esencial del carácter chileno y aquella solapada artería con que siempre se ha atravesado en el camino de nuestro progreso o en el acrecentamiento en nuestro poder, no podían menos que ahondar diariamente el abismo de separación que las doradas apariencias de su diplomacia ocultaba y que la nobleza de nuestro carácter a prueba de infinitas decepciones, quiso conservar en nombre de los sagrados deberes que el americanismo impone.

A ese cúmulo de circunstancias que son separadamente una causa para acentuar el antagonismo entre los dos pueblos, se une otra de carácter más trascendental e importante. Chile infería un verdadero ultraje al derecho, resucitando la conquista; su abuso de fuerza sublevó a todos los ánimos; sus alardes jactanciosos le granjearon la antipatía general.

El Perú recibía una notificación injuriosa con el desmembramiento del territorio que servía de punto de apoyo, en donde se contrabalanceaba el poder de los pueblos peruano y chileno, y rompía el dique señalado a cada uno ocasionando el desborde que tocaba ya a nuestras puertas.
Y sin embargo, aún no se agotaban de nuestra parte todos los medios de conciliación y todos los arbitrios conducentes a la paz, comprimiendo los estallidos del sentimiento y las manifestaciones de la indignación, y pasando como el que tiene la fuerza de la razón y la razón de la fuerza, por ultrajes que hacían hervir la sangre en las venas.

La declaratoria de guerra partiendo de Chile, era pues la montaña de cuyo peso se libraban a nuestras conciencias; era la exhibición voluntaria que sus hombres hacían de su moralidad política, de sus alcances, de la calidad de su táctica, de la deslealtad de su conducta, de la solapada diplomacia de cuarenta años y, en fin era el desenmascaramiento de un enemigo eterno, y el advenimiento de una época esperada y deseada con ansia, época de definición de poderes y época de prueba de cuánto vale y con cuánto puede contar cada uno de los pueblos colocados hoy frente a frente.

He ahí la razón de esa alegría inusitada que se manifiesta en todas partes y por todos unánimemente ha cambiado la paz de las cosas, y que a cada paso nos obliga a enjugar los ojos, a donde la grandeza de las acciones, la nobleza de los arranques que se repiten momento a momento, hace afluir las lágrimas de la emoción patriótica.
Benditas esas lágrimas que de santa causa proceden; ¡bendita esa manifestación del alma que vive y se agita al impulso de los grandes sentimientos y que es la expresión de ese cúmulo de impresiones ardorosas, que como los vapores levantados por el calor del día cae en benéfica lluvia sobre los campos!

Nosotros no hemos podido ver sin emoción los actos de abnegado patriotismo que en interminable serie se presentan a la contemplación pública.

Ayer se realizó uno que merece consignarse con especial interés. S.E. recibió el ofrecimiento hecho por el señor doctor don Melitón Porras, ofrecimiento de toda su cuantiosa renta, separando lo indispensablemente necesario para el sustento de su familia. Algo más, autorizaba al gobierno a vender todas sus propiedades si las necesidades de la guerra lo exigían y se ponía él y ponía a sus hijos a disposición del gobierno.

Sangre, afecciones, riquezas, intereses, expectativas, comodidades: todo lo sacrifica en aras de la patria y va todavía con su presencia a ratificar su solicitud escrita. Si acciones de esta especie, no han exaltado el orgullo patriótico y conmover profundamente el corazón de los que sienten sus latidos, no hay ninguna que merezca alcanzar tales resultados.

El Presidente de la República no puede menos que estrechar en sus brazos al abnegado patricio y decirle: ‘Debéis estar seguro que cuatro millones de almas, con lágrimas de entusiasmo agradecen la noble abnegación de que acabáis de dar tan elocuente testimonio y que tiene ya una página de oro en la historia del Perú. Yo como Jefe de Estado os doy las gracias y acepto vuestro ofrecimiento; ese es el lenguaje del patriotismo y el hecho noble del peruano en estas circunstancias’.

Qué más podríamos agregar nosotros que no fuera pálido y débil ante las elocuentes palabras del Jefe de Estado.

¿Cómo no sentirse orgullosos cuando vemos a la juventud más selecta de Lima, a aquella de quien dijera Olmedo: ‘Son esos los garzones delicados, entre seda y aromas arrullados’ ofrecerse al gobierno en calidad de soldados, costeando su equipo, sus armas y sus caballos, y atendiendo por sí mismo sin gravamen del erario a su mantenimiento’.

Esa brillante juventud se apresta a servir de escolta al Presidente de la República y a salir con él a (…).
Y a la vez que acción tan laudable se realiza, un digno magistrado de la Corte Superior de Lima, el Doctor Don Javier Mariátegui, cede la cuarta parte de su renta en servicio de la guerra, y los empleados de los consejos municipales y los de los ministerios de Instrucción, Justicia, hacienda y Comercio hacen ofrecimientos análogos.

No se detiene ahí la lista de las manifestaciones patrióticas.
El patriota don Dionisio Derteano ofrece al gobierno 500, 000 soles.
El respetable señor don José V. Oyague ofrece también 200, 000 soles en plata sellada.
El distinguido Sr. Cabada ofrece mantener un número de soldados por su cuenta durante la guerra.

Los bancos y casas de comercio se preparan a depositar el óbolo de su patriotismo en las arcas nacionales, y hasta nuestros huéspedes extranjeros siguen esos generosos impulsos, siendo notable el hecho que un honrado español, el señor don Antonio Cossio, que no disfruta de desahogada posición ofrece cien soles mensuales durante la campaña.

He ahí los beneficios que nos hace la guerra, y de ahí rehabilitado, realzado, engrandecido el sentimiento nacional, a la noticia del reto que nos ha arrojado Chile.
No es solo entusiasmo lo que se experimenta y se ve en todo el país, es verdadera alegría porque se presente días de gloria y resurrección a la noble vida social y política enervada por los odios y recrudescencias de nuestros partidos”.

Después de haber leído, con seguridad ustedes amables lectores, podrán apreciar los ejemplos de desprendimiento y patriotismo, mostrado por algunos personajes que se comprometieron a dar una donación inmediata y los óbolos que se entregaron posteriormente, por ciudadanos de a pie, comerciantes y empresarios, donando dinero, joyas y propiedades, para afrontar los gastos de guerra.


Qué pasó con este dinero que se acopió para sufragar los gastos de guerra y las compras de armamento, equipo y munición más urgente; no se sabe nada, es un misterio. Nuestra patria, tuvo que afrontar una guerra que no había buscado; pero, se veía inmerso en ella, por cumplir un compromiso antelado, el tratado defensivo firmado con Bolivia, durante el gobierno de Manuel Pardo. 

sábado, 20 de mayo de 2017

La comisión Madre Mía



El retorno del fiscal que viajó a Brasil para interrogar a Marcelo Odebrecht, hasta cierto punto pasó desapercibido, porque todo el interés mediático estaba en el traslado del detenido Jorge Acurio del Cusco a Lima y la interpelación al ministro Martín Vizcarra.

En medio de un escenario picante como la urticaria después de un baño con ortiga colorada, así está el escenario nacional. Picante por donde se le mire. Veamos los principales hechos: La interpelación del primer vicepresidente y ministro de Transportes y Comunicaciones en el Congreso Martín Vizcarra.

La detención y traslado del ex gobernador del Cusco Jorge Acurio Tito, a pedido de la Fiscalía, por haber recibido un soborno de 1’250,000 de Odebrecht. También fue detenido el abogado José Francisco Zaragozá y está fuera del país Gustavo Salazar, era el presidente del Club Regatas y ex gerente de AFP La Positiva. A este último le confiscaron 4 viviendas.

Dos hechos han llamado la atención de la población: la liberación del ex gobernador de Ayacucho Wilfredo Oscorima que ha causado un profundo malestar y crítica al corrupto Poder Judicial. Oscorima estuvo preso un año en el penal de Cachiche, Ica.  Igual y hasta peor reacción ha causado la liberación del ex gobernador de Loreto, Yván Vásquez Valera.

El Pleno del Congreso de la Republica en uso de sus atribuciones en su función de legislar y fiscalizar a nombre de la nación, aprobó este 18 de mayo, la formación de una comisión investigadora sobre el caso Madre Mía. Esto permitirá investigar los presuntos actos contra los derechos humanos que habría perpetrado el expresidente Ollanta Humala.
Solo a manera de información, en el Congreso existen tres tipos de comisiones: ordinarias, de investigación y especiales. Las ordinarias son aquellas que se conforman, para el estudio y dictamen de asuntos ordinarios considerados en la agenda del Congreso y en temas referidos a la función legislativa y de fiscalización.

Las comisiones de investigación se conforman para esclarecer los asuntos de interés público, cuyas conclusiones o recomendaciones están encaminadas a corregir o sancionar la conducta de quienes resulten responsables. Se entiende que el caso Madre Mía es del mayor interés para la opinión pública nacional.

Las comisiones especiales son aquellas que se constituyen para fines protocolares o para la realización de un estudio o trabajo conjunto con comisiones del Poder Ejecutivo.

Las últimas revelaciones que se han denunciado sobre la forma irregular como se ha llevado el caso Madre Mía, ameritan que el Congreso organice una comisión para esclarecer los hechos y establecer las conclusiones y recomendaciones.

Aunque personajes como Diego Garcia-Sayán, en entrevista con la periodista Milagros Leiva, al abordar el caso Madre Mía, tuvo respuestas evasivas sobre la responsabilidad de Ollanta Humala en este caso, que hoy los nuevos indicios lo sindicarían como el responsable de violación de derechos humanos.

El ex titular de la Sala Antiterrorismo, Marco Ibazeta Marino, respecto de las respuestas de García Sayán a Milagros Leiva, afirma que, “No es dable sostener, como defensor de los DDHH, que si el Poder Judicial no encontró responsabilidades en Humala, él optó por este candidato en contra del fujimorismo, cuando él sabe que se investigó mal, que nadie quiso profundizar sobre los indicios más que evidentes de fraude procesal sobre el cual se construyó el proceso judicial…”.

Por lo tanto, es imprescindible que la comisión conformada en el Congreso, realice una investigación rápida e imparcial, frente a las nuevas denuncias que se han presentado sobre este caso. Así, por el Congreso pasarán, los testigos, ex soldados que estuvieron bajo el mando del capitán “Carlos”, familiares de los desaparecidos, el juez supremo San Martín y el ex fiscal Cubas Villanueva quien expresó que, “La ley permite revisar el caso de Ollanta Humala”.

Abundando en explicaciones el ex fiscal del caso Madre Mía afirmó que, cuando expresó su opinión a favor de archivar este caso no se conocían los audios sobre la compra de testigos. Lo que se tendrá que constatar con las pruebas que obran en este caso porque, por otro lado, se asegura que los audios filtrados a la prensa, son los que figuran en el expediente.

Además, el ex fiscal Cubas Villanueva, expresó que este caso no era regular porque “las cosas no se han producido como ocurre en la generalidad de los procesos. Acá se trata de la eventualidad de una situación en la que, con posterioridad a la resolución final, aparecen nuevos elementos probatorios”. Más claro ni el agua.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Gran Metting del 6 de abril de 1879 en Lima


Conocida la declaratoria de guerra por parte de Chile publicado por la prensa de nuestra capital, de inmediato la ciudadanía capitalina acudió a un gran mitin, organizado en la plaza de Armas de la capital, en la que diferentes oradores hicieron uso de la palabra, para referirse a un hecho que a todas luces iba contra el sentimiento americano.

El diario La Patria del día 6 de abril, hace conocer el desarrollo de un metting (mitin) en contra de la declaratoria de guerra de Chile. Decisión justificada en la existencia de un tratado secreto, entre Perú y Bolivia. Tratado, no muy secreto, pues se conoce que Chile por su muy activo servicio diplomático en Bolivia y Argentina, tomó conocimiento de este hecho de inmediato.

“Grandiosa e imponente ha sido la reunión que ha celebrado hoy el pueblo de Lima.
Más de diez mil ciudadanos han concurrido a ella, no es posible pintar el entusiasmo y sentimiento que los dominaba.

Se pronunciaron notables y elocuentísimos discursos, sobresaliendo en todos ellos la verdad y el razonamiento, sin ese ridículo ropaje patriotero y chillón que estilan los oradores del Mapocho.
Algunos de esos discursos fueron improvisados, tal como el que pronunció el señor Casos, que fue una verdadera conferencia histórica de la política insidiosa que ha observado Chile respecto de los demás pueblos Sudamericanos.

Recordando los hechos legendarios de nuestra independencia, el orador, hizo una breve pero elocuente narración de los beneficios que la República Argentina había rendido a la patria de los reivindicadores, y el pago que estos habían dado a su abnegación y sacrificios.
Parangonó, en seguida, esos procedimientos respecto del Perú, e hizo importantes revelaciones sobre los desleales y traidores manejos de la cancillería chilena en época en que nos profesaba fraternidad y americanismo.

El señor Casos tuvo momentos felicísimos en que arrebató de entusiasmo a sus oyentes. El antiguo tribuno de nuestras asambleas, conserva toda la inspiración y brillante elocuencia de sus mejores años.

En los instantes en que iba a dar principio el meeting, se presentó la colonia colombiana, trayendo a su cabeza la gloriosa insignia de su patria, a la que acompañaban desde lo más humilde hasta lo más selecto que tiene aquella.

A nombre de esa laboriosa e inteligente colonia, con cuyo generoso apoyo cuenta siempre el Perú en sus momentos difíciles, habló el señor Pinillos. Sentimos no haber podido obtener su discurso que fue uno de los más notables entre todos los que tuvimos el placer de escuchar.
He aquí los nombres de los señores que tomaron la palabra:

Lizardo Montero, Alejandro Arenas, Lorenzo García, Cesáreo Chacaltana, Ricardo Espiell, Fernando Casos, Delgado, teniente 2° de marina, A. Villarán, en verso, Y algunos otros señores.
En la plaza: Dr. Dulanto, Chacaltana A, Castro C, Pereira y otros.

La concurrencia era tan inmensa y se hallaba tan repartido, que sucedía que dos o tres oradores hablaban a la vez en distintos puntos de la plaza, de manera que no hemos podido nota exacta de todos los ciudadanos que hicieron uso de la palabra.

Terminados los discursos en la plaza, gran parte de la concurrencia se dirigió al monumento del 2 de mayo, los restantes a la Plaza de Bolívar. Damos a continuación algunos de los discursos pronunciados.

El deseo de dar cuanto antes a luz nuestro número, nos obliga a reservar para mañana todas las consideraciones a que se presta la importante y patriótica reunión que se ha verificado hoy:
El señor alcalde del H. Consejo Provincial, contra-almirante don Lizardo Montero, dijo.
Conciudadanos:

El Consejo provincial que tengo la honra de presidir, os aguardaba, y os contempla orgulloso de vuestro patriotismo. Este meeting asegura los triunfos de mañana, no es la reunión de muchedumbres tumultuosas a quienes devora la sed de sangre: es la solemne y grandiosa asamblea de los hijos de esta patria que supo siempre hermanar su indomable valor y la santidad de la justicia.

Conciudadanos: Como Alcalde provincial, de Lima, os doy la bienvenida a esta reunión, como soldado os pido este mismo ardimiento, esta misma decisión, para exclamar hoy y siempre viva el Perú. ¡A las armas y al combate, Hasta el día de la victoria!”.

Conclusiones aprobadas en el Meeting de hoy.

EL PUEBLO DE LIMA.
Considerando
1°   Que los actos practicados por el Gobierno chileno, desde la violenta ocupación del litoral boliviano hasta la declaratoria de guerra al Perú, importan una amenaza a la soberanía y a los más sagrados intereses nacionales.
2°    Que los momentos actuales es necesario rodear al gobierno, sin distinción de colores políticos, y robustecer su autoridad, para defender con eficacia la honra y los intereses nacionales.
Resuelve:
1°    Protestar en nombre de la justicia, de las civilizaciones y de la confraternidad americana, de los procedimientos con que el gobierno de Chile viola sistemáticamente estos tres principios sagrados.
2°    Declarar que comprende y está resuelto a cumplir, sin restricción de ninguna especia, los deberes que el patriotismo y la situación le imponen.
3°    Poner estas declaraciones en conocimiento del supremo Gobierno, para que sepa que puede contar con el patriótico concurso del pueblo de Lima, ya se trate de las personas o de sus bienes.

Discurso pronunciado por el doctor don Alejandro Arenas.

“El Consejo Provincial me ha honrado con la Comisión de hablar en su nombre al pueblo de Lima en esta solemne manifestación. Difícil es cumplir satisfactoriamente ese encargo, no solo por la importancia de la corporación de que procede, sino también por su propia naturaleza.

¿Cómo excitar más el patriotismo de un pueblo valiente y generoso y que se ve amenazado por una guerra de exterminio? ¿Con qué palabra podría manifestar los sentimientos que me dominan en este momento, que son los de todos los que me oyen? ¿Cómo podré significar la indignación que siente todo peruano por las provocaciones insolentes de la prensa y del pueblo de Chile; por los ultrajes hechos en Valparaíso y Antofagasta al glorioso símbolo de nuestra soberanía? ¿Cómo interpretaré fielmente el deseo universal de vengar ofensas y la firme resolución de hacer la guerra hasta sus últimos límites?

No puedo proponerme el alentar el patriotismo, ni excitar el entusiasmo, cuando ambos han llegado a su más alto grado. Debo recordar hechos que revelan lo que exijen la seguridad y el porvenir del Perú.

Esta guerra insensata de parte de nuestros enemigos, tiene por origen el odio y mezquinos intereses de los que siempre ha abrigado Chile y que ahora explotan en su provecho los negociantes que dirigen los destinos de ese pueblo. Antes que combatir y que vencer procederá a atacar pueblos indefensos.

El fin que se persigue el aniquilamiento de nuestro poder en la América y de nuestras riquezas, para satisfacer el deseo de adquirir de un pueblo excepcional por su egoísmo y de un gobierno mercantil.

El Perú, siguiendo su política tradicional, combatirá hoy como siempre por los derechos y los intereses de la América, derramará la sangre de sus hijos, gastará sus riquezas y agotará sus elementos en defensa de la integridad de Bolivia, de la de los demás Estados Hispanoamericanos.
Chile a su vez, sigue también su política tradicional, se apodera del litoral indefenso de una República vecina y sostiene el mismo principio que invocó la España en 1864.

He aquí la verdadera situación del Perú y la de Chile. Ella nos indica lo que debemos hacer y lo que tenemos que esperar.

Unir nuestros esfuerzos en defensa de la Patria ultrajada y amenazada, contribuir a su defensa con nuestras personas y recursos pecuniarios, olvidar en olvidar en lo absoluto nuestros resentimientos y querellas políticas. He aquí lo que lo que la Patria exige, lo que el deber impone y lo que el sentimiento nacional facilita en los días de prueba.

Tengamos fe en el valor de nuestra marina y de nuestro ejército, en el patriotismo de nuestro pueblo, y en que combatimos al presente por el mismo principio que el 2 de Mayo de 1866. La victoria será nuestra; porque ella acompaña siempre al valor sewreno, al entusiasmo tranquilo, a los pueblos que tienen conciencia del derecho que defienden, y que obran inspirados por el más puro patriotismo”.

El señor Chacaltana (Cesáreo)

Ciudadanos:
Hace cincuentaiocho años que este sagrado recinto y en torno de la bandera patria, juraban nuestros libertadores, hacer todo género de sacrificios para llevar a cabo y sostener en toda época la independencia y honor peruanos.

Fieles a ese sagrado juramento volvemos hoy a reunirnos, para aceptar, con la resolución del mártir y el generoso desprendimiento del patriota, la loca provocación que nos hace Chile: ese país, que después de haber inundado de aventureros al resto de la América, se lanza ella misma en el torbellino de una política de aventuras.

Hace mes y medio que, agazapándose en las costas de Atacama, como el tigre que espía su presa, acechaba el momento en que más desprevenida estuviese Bolivia para acometer el salteo que deslealmente consumó el 14 de febrero.

Nuestro corazón americano se sublevó ante ese ultraje sangriento hecho a la moral, a la civilización y al derecho. De nuestros labios brotaron palabras de ardorosa simpatía en favor de una hermana indefensa cuyo había sido impíamente profanado.

Chile, que durante treinta años había trabajado secretamente contra nuestro país, creyó llegado el momento de llevar a cabo sus inconcebibles planes de desmembramiento; planes inspirados por la codicia, alentados por el desde que siempre nos han inspirado sus balandronadas y puestos en planta por una escuadra que en el río Santa Cruz no pudo hacer frente a dos cañoneras y un blindado.

Estos son, en resumen, los móviles y el significado de la declaratoria de guerra que Chile nos ha hecho.
¿Hay en ello algo de extraordinario o de improviso?

No, señores. Chile ha sido en toda época el gran traidor de la América y el más insigne conspirador contra la estabilidad de los gobiernos regularmente establecidos en los estados limítrofes o vecinos.

Cuando la República Argentina estaba…comprometida en una guerra…, Chile lanzó contra ella al conspirador Varela, dándole armas, pertrechos y buques.
¿Por qué hacía eso?

Para levantar en ese suelo generoso un gobierno que, como el de Melgarejo en Bolivia, recompensara sus esfuerzos obsequiándole un pedazo de territorio, el estrecho de Magallanes quizás.

Más o menos, en la misma época, incitaba Chile al Ecuador a que buscase querellas al Perú.
En 1872 esa nación ofreció a Quintín Quevedo dinero y elementos de guerra  para derrocar al gobierno de Bolivia, exigiéndole como en recompensa la cesión hasta el Loa, del litoral boliviano, y garantizándole su concurso para arrancarle al Perú una parte de su costa.

Hot que todos estos hechos se van aclarando ante el gran tribunal de la conciencia americana, es necesario que sepa el mundo libre, que si la afortunada Cuba ha sucumbido después de heroicos esfuerzos, quedando atada al carro triunfal de la España, Chile tiene una gran responsabilidad por tan desgraciado resultado.

Cuando el gobierno del Perú reconoció la independencia de Cuba, había obtenido promesa formal del representante chileno, de ayudarlo en sus esfuerzos para conseguir la libertad de la heroica Antilla. Es del dominio del mundo, incluso de la España, que nuestro país estaba resuelto a apoyar con dinero y elementos de guerra a Cuba. Llegado el momento de enviarlos se le preguntó a Chile cuál era el concurso que ofrecía. Contestó ¡que daría su influencia diplomática!

Si aquello no fue una burla, digna del mas alto desprecio, reveló que en ese país el mercantilismo y la codicia habían borrado hasta las huellas de todo sentimiento generoso.

¿Por qué pues, nos hemos de admirar de la serie de escándalos que Chile está dando al mundo?
Su declaratoria de guerra a nuestro país es un designio de la Providencia, que sin duda quiere dar al Perú la noble y altísima misión de hacer desaparecer de las aguas del Pacífico, esa bandera manchada por tanto crimen.

Cada vez que nuestros buques han surcado el océano, para purgar los mares de esos piratas disfrazados de guerreros, el triunfo y la gloria han coronado los esfuerzos de nuestros valientes marinos.

Hoy como siempre, o triunfarán o se hundirán.
Ellos forman la vanguardia de un pueblo que ha aceptado la guerra, para sepultar en la ignominia a esa nación, lanzada en medio de la América como un castigo; de esa nación que, si consiguió con la grandiosa ayuda del argentino, rompen las cadenas de una esclavitud de trescientos años, no ha podido aun desviar el látigo inflamante que sobre las espaldas de su pueblo tiene suspendida la justicia.

Esos mares que representan las lágrimas de todas las generaciones que vivieron bajo el yugo de los conquistadores, serán una vez más, testigos mudos de los sacrificios y de las glorias del Perú.
Mientras ellos se consuman, protestemos contra la conducta de Chile, con la nobleza que corresponde a un pueblo, que durante medio siglo ha servido de invencible baluarte a la libertad americana”.

El señor Dr. D.R.M. Espiell.

La solemnidad de esta grandiosa manifestación anuncia al mundo, con la poderosa voz de un pueblo entero, y, le acredita con la eficaz elocuencia de los hechos, que hemos recogido el guante de guerra que, en mala hora para él, injusto retador nos arrojará.
El Perú está de pie; ¡Un solo espíritu lo animal Sereno, firme y altivo y, con la conciencia de su derecho, cumple ya entusiasta su deber!

Nuestro sincero anhelo por la tranquilidad de la América ha sido interpretado como impulso de amor a mezquinos intereses; nuestra fraternal y caballerosa intervención, como medida de intrigante falaz, y estimada, ha sido, nuestra prudente conducta como encubridora de un ánimo cobarde.

Pero ya nos ven armados y nos tienen a su frente: un instante nos ha bastado para lanzarnos a la lid, y cual Limase presenta hoy ocupando su puesto, al frente de la República, así toda esta ofrecerá a su audaz contraria miles de pechos que reciban sus golpes, miles de brazos que airados se los devuelvan y supremos recursos que sostengan la lucha.
¿Pero de qué sacrificio no podemos ser capaces?

¿Han muerto acaso nuestras glorias de Pichincha, de Junín y de Ayacucho? Se han marchitado, por ventura, nuestros frescos laureles de Abtao y el 2 de Mayo?
Compatriotas:

Lima ha recibido echando a vuelo sus campanas el reto que nos llama a un combate para él que nos estábamos apercibidos; y al anunciar con regocijo la nueva prueba que a nuestra patria se impone, Lima, orgullosa y contenta, en 24 horas, se desprende de 10 millones que arroja a las arcas públicas y sus hijos se disputan el favor de un puesto en las legiones que mantendrán nuestra honra.

Y no hay pueblo en el Perú capaz de abanderar el camino que su capital le traza y que no rivalice con ella en abnegación y sacrificios.
Esta es nuestra República Ella no necesita emitir bonos de un miserable empréstito que no se cubre en dos meses; no fija banderas de enganche para traer soldados a las filas de su ejército, ni mucho menos cercana en pro de sus oficiales que manda a campaña-He aquí comparados los dos pueblos. Rapaz avaricia, sórdida envidia, artera alevosía, manifiesta el uno; noble entereza, apacible bondad, generoso desprendimiento, distinguen al otro.

Nuestro pueblo no exalta su ánimo con jactanciosas vociferaciones, se alienta en la conciencia de su propia dignidad y su valor no se sostiene con la efervescencia de menguado apasionamiento.
Los procaces insultos y la insidia de siempre, su reto de ayer y sus alevosos ataques de mañana, no deben sorprendernos. Chile sigue lógicamente la conducta que le inspira, con corroedora constancia, su envidiosos corazón; y mal puede resignarse jamás al vernos disfrutar de riqueza, a pesar de nuestra prodigalidad; de progreso y engrandecimiento, no obstante, nuestras desgracias y discordias; y de gloria y de poder, a costa de nuestro valor y nuestra sangre”.

El señor Dulanto a nombre de la facultad de Medicina, dijo:

“El pueblo de Chile que, con mengua de su propia dignidad, pisotea y enloda hoy, los baluartes que sus padres le conquistaron ayer en Chacabuco y Maipú, acaban de encarnecer la civilización del siglo XIX con la traidora y alevosa ocupación de Antofagasta.

El pueblo de Chile que, sin decoro ni vergüenza, salta hoy villanamente por encima de la moral, de la justicia y del derecho, acaba de romper también la preciosa confraternidad americana que a fuerza de tantos sacrificios como heroísmo fundaron San Martín, Sucre y Bolívar.

El pueblo de Chile, señores, hambriento de riquezas y dispuesto como siempre a tomarse lo ajeno por la razón o la fuerza, no escucha jamás los consejos del amigo, si tienden a moralizarlo; y para mayor vergüenza de sus hijos, paga con negra ingratitud nuestra leal y sincera mediación de paz, en su presente conflicto con Bolivia.

La cancillería chilena, que parodiando el 14 de febrero último, en los desiertos de Atacama, la torpe y ridícula conducta de Pinzón y Mazarredo, en las islas de Chincha, el 14 de abril de 1864, pretende a título de reivindicación ensanchar sus dominios, por el norte, hasta el grado 23, al ver sin duda que los valientes hijos de Bolívar y los vencedores del 2 de Mayo de 1866, jamás cometerán un robo tan descarado, podemos hacerle conocer muy pronto, a sus huestes de mar y tierra, la misma suerte que corrieron las naves de Mendes Núñez en las aguas del Callao.

Chile, señores, que ayer no más se cruzaba de brazos, y humilde recibía el bofetón, que la España le diera, en Valparaíso, cobarde y deshonrosamente huye hoy de santa Cruz, para precipitarse luego, cual el ave de rapiña, sobre un territorio indefenso de Bolivia.

En Valparaíso y santa Cruz estaba la honra solo, pero no había salitre que explotar. La honra de los chilenos está, señores, en el bolsillo.
Chile, señores, que en todas sus empresas no busca más que el tanto por ciento, quiebra hoy, sin pudor, su amistad con el Perú, sus periódicos nos insultan, su plebe destroza nuestro escudo en Valparaíso y Antofagasta, y su gobierno arroja en nuestra faz el guante de desafío de guerra, quiere Chile guerra y guerra es preciso llevarle hasta el centro mismo de su poder.

A las armas, pues, compatriotas, y no olvidemos jamás que aquella bandera, emblema de nuestra nacionalidad, simboliza también el valor y la nobleza que siempre nos han distinguido.
Miradle bien señores: ella es roja como la sangre que derramaron nuestros padres en Junín y Ayacucho por la libertad de toda américa; blanca y puro como nuestros sentimientos y gloriosa como nuestras armas, en la gigantesca lucha de nuestra independencia.

A las armas, pues, compatriotas; que nuestro pabellón reúna hoy en torno suyo todos los partidos políticos sin distinción alguna. La gloria nos espera en Antofagasta. El triunfo será nuestro indudablemente porque Dios protege siempre las causas justas; y tengamos además muy presente que los hijos del Mapocho acostumbrados desde su cuna a la humillación del azote y al sable del gendarme, no pueden tener ni la altivez, ni la energía necesaria para resistir a nuestros valientes soldados.
Viva el Perú y Bolivia, señores.
Mueran los hijos espurios de Sud América”.

El señor Germán Decker, por la sociedad “Colaboradores de la Instrucción”:

Honorable municipio:
Pueblo peruano:
“Encanecida mi cabeza por la edad y el trabajo, -pero no balbucientes mis labios ni debilitado en mi corazón el santo amor a la patria, - vengo también a unir mi voz a la vuestra, en nombre de la sociedad “Colaboradores de la Instrucción”.

Esa noble y viril juventud que enseña y es enseñada por nuestro colegio gratuito para el pobre, comisiona hoy a un anciano para que os diga que también ella estará a vuestro lado, hoy y siempre, a sida del pabellón Perú- Boliviano, hasta clavarlo flameante y victorioso en las arenas de Antofagasta.

Esa juventud, sedienta de saber, henchida por la ciencia, y retemplado su espíritu por el derecho y la moral, me envía a mí, alemán como soy, a deciros que en el joven como en el viejo; en el peruano  como en cualquiera que sienta en su conciencia la chispa de la gran Justicia Universal;- en esos pechos todos, existe y existirá siempre el huracán terrible de la venganza y maldición.
Si señores…De la maldición divina y humana que las Justicias fulminan sobre la cabeza del avaro, del infame y del traidor…

Señores: Los jóvenes Colaboradores que, con nobilísima abnegación han dedicado ya once años de su vida a enseñar al desamparado por la fortuna, me mandan a deciros que: os enviarán una hila para enjugar la sangre del hermano herido, enrojecida o hirviente por sublime patriotismo; al mismo tiempo que ellos se organizan en cuerpo del ejército regular para engrosar ese baluarte humano, esa muralla invencible que formaremos con nuestros pechos para defender a nuestras madres, nuestras hermanas y a nuestras hijas, -y para herir en medio mismo del corazón a la más vil de las naciones”.

Qué podríamos agregar a le expresado en cada uno de estos discursos, desde nuestra perspectiva y desde nuestra distancia, ciento treintaiocho años después, muy poco. Sí, podemos comprender los sentimientos que dominaban a nuestros compatriotas esa 6 de abril de 1879, sentimientos que afloraron de manera espontánea, para expresar su completo desacuerdo con la actitud de Chile al invadir territorio boliviano y declararnos la guerra.


No nos equivocamos cuando afirmamos que con plena seguridad, todos los reunidos en este y otros mítines que se realizaron, por  nuestro país y en contra de Chile, afloraron todos los sentimientos patrióticos, de que son capaces los hombres sentir cuando ven amenazada su patria, sus familiares, sus propiedades y las de nuestra nación.