viernes, 5 de abril de 2019

La Misión Lavalle y la declaratoria de guerra de Chile a Perú




El 14 de febrero de 1879, Chile invade territorio boliviano de Antofagasta, ante esta situación conflictiva, el gobierno del general Mariano I. Prado nombró Ministro Plenipotenciario a José Antonio de Lavalle y Arias de Saavedra como representante del Perú para mediar en el conflicto de Chile con Bolivia.

Cinco días después de este hecho, quizás ignorando lo acontecido en Antofagasta, por la demora en llegar las informaciones, o conociendo la situación de la invasión chilena, el 19 de febrero de 1879 a las 5 p.m., el diplomático y senador José Antonio de Lavalle recibe una esquela de su amigo el ministro de RR.EE. de Perú Manuel Yrigoyen Arias para reunirse de inmediato en su despacho y tratar un tema muy importante.

Reunidos ambos personajes, el ministro Manuel Yrigoyen le expresa su preocupación debido a que las relaciones entre Chile y Bolivia se deterioraban y temía un rompimiento, una situación en la que el Perú necesitaba realizar todo esfuerzo a fin de evitar ese rompimiento, por las implicancias que podrían tener para nuestro país.

Por esa razón, en el Consejo de Ministros que se había realizado ese día, asumimos por la mañana, se decidió acreditar ante el gobierno chileno un ministro de primera clase, ya que en Santiago el Perú solo tenía un secretario de legación encargado de negocios ad interim, el señor Pedro Paz Soldán y Unanue, “única especie de legación que el estado financiero del país le permitía mantener allí”. (1) 

El presidente Mariano I. Prado y el canciller Yrigoyen habían evaluado una serie de fortalezas del señor José A. De Lavalle, entre otras: tenía muy buenas relaciones en los niveles altos de Chile, conocía los líderes políticos y empresariales, además su conocimiento de este país y de sus hombres públicos era vasta, lo que era muy importante para la misión que debía cumplir.

Esta propuesta fue muy bien acogida por el Consejo de Ministros, al consultar con De Lavalle, este respondió que antes de aceptar, solicitaba le dieran la seguridad de que el cargo fuera permanente, debido a que en su condición de senador de la República y debía renunciar. Ese mismo día, la respuesta a De Lavalle llegó en una carta que le enviaba el mismo ministro de RR.EE.

“Querido colega. - Aceptado el secretario y su permanencia al frente de la Legación, en caso de que el éxito de su misión extraordinaria sea satisfactorio, como vivamente lo deseo por Ud., por mí, y sobre todo por nuestro país. – En cuanto a lo demás, tiene Ud., que hablar Ud., esta noche en Con el Presidente; y así me encarga que se lo diga, como igualmente que lo vea Ud., esta noche en Chorrillos. Puede Ud., irse después de comer. - Suyo M. Yrigoyen- Febrero 19 de 1879”. (2)

De lo conversado con el presidente Mariano I. Prado y el senador José Antonio de Lavalle en Chorrillos, este pudo establecer: que su cargo sería permanente dependiendo del éxito de su misión, la situación delicada de una guerra entre Chile y Bolivia, las implicancias para nuestro país, lo peligroso del rumbo que tomaba la política chilena y el azuzamiento mediático a la opinión pública chilena. Prado fue muy explícito al solicitarle que no se perturbara la paz con Chile. “Parecióme S.E. muy preocupado y desconfiado del buen éxito de la misión que me confiaba…”. (3)

El 22 de febrero se reunieron el ministro Manuel Yrigoyen, José Antonio de Lavalle, el ministro plenipotenciario de Bolivia Zoilo Flores y el nuevo ministro de RR.EE. de Bolivia Serapio Reyes Ortiz, este último llegado a Lima con el fin de solicitar apoyo militar en la disputa, de acuerdo con el Tratado de Alianza Defensiva (Perú-Bolivia) de 1873.

Graves silencios y omisiones se dieron en estas conversaciones, porque todos excepto De Lavalle conocían el tratado de Alianza secreta entre Perú y Bolivia y se dice que ninguno de ellos, es decir, ni Prado, ni Yrigoyen, ni Flores, ni Ortiz, hicieron durante las entrevistas mención alguna del Tratado Secreto, según Lavalle porque suponían que él lo conocía.

El 22 de febrero el presidente Prado y el canciller Manuel Yrigoyen recibirían la visita del Príncipe Enrique de Prusia, previamente Lavalle se apersonó para despedirse, el canciller le recomendó para que se hiciera un gran esfuerzo para evitar un conflicto y finalmente le deseó éxitos en su misión.

A continuación, José Antonio de Lavalle se despidió del presidente Prado, quien lo abrazo y profundamente conmovido, pronunció lo siguiente: “Adiós amigo; no tango más ordenes que darle sino que haga Ud., cuanto pueda para evitarnos una guerra, sin que sufran en lo menor la honra, la dignidad, ni los intereses del país”. (4)

Como expresa José Antonio de Lavalle, en Chile existía un sentimiento negativo contra el Perú, nacido por la expropiación de las salitreras de Tarapacá, porque este acto legal y dentro de la jurisprudencia y soberanía del Perú, había herido gravemente los intereses comerciales de los empresarios chilenos, “y los especiales de muchas personas de alta posición e influencia”. (5)

“El 18 de enero de 1873, el gobierno de Pardo dio el paso de hacer un estanco legal para el salitre de Tarapacá. Esta medida terminó afectando a varios capitalistas chilenos y europeos, además de peruanos, y fue el origen de la leyenda del “odio” de Pardo a Chile, que afloraría una y otra vez en los periódicos y escritos del tiempo de la Guerra del Pacífico”. (6)

Quizás una de las causas no difundidas, ni mencionadas de la guerra de Chile contra Perú, sea ese resentimiento tan grande, convertido en odio hacia el Perú, nacido por la pérdida de la posesión de las salitreras de Tarapacá, inicialmente por la creación del Estanco del Salitre y posteriormente por la expropiación de las salitreras a los inversionistas ingleses, franceses y empresarios chilenos.

Es bueno recordar lo que dijo en ese entonces el prominente empresario salitrero chileno José Manuel Balmaceda, futuro presidente de Chile, evocando esta medida de Manuel Pardo:

“El Perú promulgó y puso en vigor las leyes expoliadoras de 1873, arrebatándonos los capitales y el trabajo con que habíamos contribuido a la formación de la industria salitrera […] Una violación flagrante de los fundamentos en que se basa el derecho internacional privado, y una ofensa abierta a la fe pública, a cuyo amparo nuestros nacionales derramaron en el yermo de Tarapacá sus tesoros y el sudor de su frente”. (7)

La grave situación económica dejada por José Balta cuya deuda dejaba comprometida la producción de guano, el pago a los tenedores de la deuda llevó a Manuel Pardo a promulgar la expropiación de las salitreras de Tarapacá: “La política salitrera peruana se acentuó con la expropiación de las salitreras de Tarapacá, que se llevó a cabo mediante ley del 28 de marzo de 1875. Fue un acto legal y soberano que, no obstante, continuó acrecentando el profundo resentimiento de los salitreros chilenos, que ya habían venido siendo afectados desde el tiempo del estanco de 1873”. (8)

El 22 de febrero, partió José Antonio de Lavalle al mando de su delegación que además de José Antonio de Lavalle la formaban su hijo Hernando de Lavalle, como agregado militar de la legación y Javier Melecio Casós como secretario de la misión, se embarcaron en el Vapor Loa, saliendo del Callao. Entre otros documentos oficiales, a Lavalle le fue entregado un pliego rotulado "Documentos reservados" que contenía el Tratado de Alianza con Bolivia.

Esa misma fecha, el ministro de Relaciones Exteriores Manuel Yrigoyen le envió a Lavalle las instrucciones a que debe sujetarse el Plenipotenciario José Antonio de Lavalle en su misión especial en Santiago: Nombrado V. S. Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en misión especial del Perú en Chile, conforme me fue grato comunicárselo en oficio de ayer, paso ahora a darle las instrucciones necesarias para el desempeño del delicado cargo que le ha confiado el Gobierno. V. S. conoce ya el gravísimo hecho de la ocupación por fuerzas chilenas, de Antofagasta, Mejillones y Caracoles; así como también el origen, ostensible a lo menos, que ha dado lugar a tan graves acontecimientos. (9)

El ministro Yrigoyen le recordó a Lavalle que, el Gobierno del general Prado había interpuesto sus buenos oficios por intermedio de nuestra Legación de la República en Santiago y la Paz, mucho antes que se desarrollaran los acontecimientos. Previamente nuestro Encargado de Negocios señor Paz Soldán y Unanue había conversado en Valparaíso con el presidente Aníbal Pinto. “y que el Gabinete de Chile no ha tenido a bien aceptarlos”. (10)

De lo que trataba la gestión que debía emprender Lavalle era, mantener a toda costa la paz entre Chile y Bolivia, porque la situación del Perú estaba seriamente comprometida por la firma del tratado, eso lo sabían Prado y su gabinete de ministros, por lo que, “deseando el gobierno agotar cuantos medios dignos y honrosos estén a su alcance para evitar el escándalo y las funestas consecuencias de un Guerra tan innecesaria, ha resuelto enviar la misión extraordinaria y especial de que ha sido V.S. encargado, con la esperanza de que, renovándose por el órgano de un representante de tan alta jerarquía, los buenos oficios y la mediación del Perú sean al fin aceptados. Este es pues el objeto de la importante misión que el Gobierno confía a la ilustración y patriotismo de V.S.”. (11)

De ser aceptada la mediación del Perú, Lavalle propondría el restablecimiento de los hechos al estado en que se encontraban antes del 14 de febrero, (…) esto es, la desocupación del territorio boliviano, siempre que aquella República esté dispuesta por su parte a suspender el mencionado decreto de rescisión y la ley porque se gravó con diez centavos la exportación de todo quintal de salitre que haga la compañía de Antofagasta…”. (12)

En el Ministerio de RREE del país, tenían mucha confianza en que la mediación que propondría De Lavalle por parte de Perú a Chile podría alcanzar éxito, para ello, prioridad era la desocupación del litoral boliviano; sino fuera así, Bolivia consideraba la ocupación un ultraje a su soberanía y no aceptaría, y el Gobierno peruano se abstendría de proponerlo. Toda negativa de Chile supondría que no estaba dispuesto a aceptar y ello, haría inútil toda gestión del Perú.

El día 26 de febrero de 1879 ya en pleno viaje a Chile El Plenipotenciario Lavalle recibe una comunicación del ministro Yrigoyen, en el que le reitera las instrucciones del 22 pasado, indicando como “condición principal de la mediación ofrecida por el Gobierno del Perú al de Chile, La previa desocupación del litoral boliviano por las tropas chilenas...”. (13)

El ministro de RR.EE., Manuel Yrigoyen no descartaba la posibilidad de que el gobierno chileno se opondría alegando dos temas principales: el primero que al dejar sin fuerzas chilenas el territorio ocupado, Chile podría temer que Bolivia no espere el arreglo definitivo y ejerza sus actos soberanos jurisdiccionales contrarios al tratado de 1874 y segundo, la falta de garantía para los intereses de los chilenos habitantes al retiro de las tropas chilenas.

El 5 de marzo de 1879, el ministro de RREE Yrigoyen envía a Lavalle las instrucciones referentes al Tratado secreto con Bolivia, en el que le advierte, que si el gobierno chileno por medio de su ministro de Relaciones Exteriores pregunta a Lavalle sobre la existencia de un tratado de alianza secreto entre el Perú y Bolivia, que podría ser un grave obstáculo a la mediación ofrecida por el gobierno peruano.

Pese a los esfuerzos de nuestro Plenipotenciario durante su permanencia que fue más de un mes en Santiago, donde puso de manifiesto toda su experiencia diplomática, su conocimiento y amistades al más alto nivel en Chile, no se llegó a ningún acuerdo debido a las exigencias del gobierno de Aníbal Pinto, para que Perú se declare neutral en el diferendo chileno-boliviano.

Chile declaró la guerra al Perú el 5 de abril de 1879, bajo el pretexto de que nuestro país había firmado un pacto secreto de alianza con Bolivia, cuyo territorio ya había sido invadido, rompiendo el tratado de límites de 1874.

Tres obstáculos encontró Lavalle en su camino para lograr la mediación del Perú y por ende el cese de hostilidades: “El tratado secreto de alianza firmado en 1873 entre Bolivia y Perú; la condición impuesta por el gobierno peruano en sus instrucciones, para que Chile fuese a la desocupación previa del litoral ocupado, sin someter la suspensión del decreto boliviano, sobre la expropiación de los bienes de la compañía de Antofagasta, a la modificación del impuesto de los 10 centavos, y el ímpetu expansionista de Chile” (14)

Los acontecimientos se desarrollaron muy rápido ese mes de marzo, previo a la declaratoria de guerra al Perú. El 11 de marzo José Antonio de Lavalle, presentó las condiciones para una mediación peruana: Retiro de las fuerzas chilenas de la franja ocupada; Administración neutral bajo el protectorado de Bolivia, Chile y Perú; Arbitraje no sobre si Bolivia había obrado conforme a derecho al imponer un impuesto sino sobre si Bolivia tenía derecho a la posesión real de la franja y Repartición de los ingresos fiscales de la franja entre Bolivia y Chile.

El 17 de marzo en Lima, Joaquín Godoy Cruz inquirió al ministro de RR. EE. Manuel Yrigoyen que Perú permaneciera neutral en caso de guerra entre Chile y Bolivia. En conversación entre Mariano Ignacio Prado y el plenipotenciario chileno Godoy, este le plantea la posibilidad de que el Perú se declare neutral, pero Prado le responde que no puede porque Manuel Pardo lo ha dejado amarrado a un tratado defensivo con Bolivia.
El 18 de marzo se conoció en Chile la declaración de guerra de Bolivia a Chile del 1 de marzo. Las autoridades bolivianas conocían perfectamente la situación deficitaria de su ejército, no disponían de buques de guerra, y no aseguraban la forma de dar protección, por la distancia que separaba a su capital de su litoral, casi a 15 días de marcha, por caminos escabrosos, solo tuvo la intención de neutralizar la compra de armas por Chile en el exterior, apelando a las leyes internacionales de neutralidad.
Así, el 21 de marzo Aníbal Pinto le comunicó a José Antonio de Lavalle, su contraoferta para solucionar el problema chileno-boliviano: Permanecer en el Status quo (es decir ocupación chilena) sin derivar de él derechos; Retrotraer la discusión al estado en 1866 y Arbitraje sobre dominio real, y una declaración peruana de neutralidad
Como si el gobierno chileno siguiera un libreto establecido con mucha antelación, la crisis fue escalando, la situación se agravaba día a día, entrando a un nuevo estadio, el 24 de marzo Aníbal Pinto comunicó a José Antonio de Lavalle que, Perú era considerado por su gobierno como un mediador armado y próximo a ser beligerante, por tanto, su propuesta tenía carácter conminatoria y que había ordenado al ministro plenipotenciario en Lima Joaquín Godoy Cruz exigir una declaración de neutralidad al presidente Mariano I. Prado.
La tarde del mismo día, José Victorino Lastarria, conocido hombre público, exministro, embajador, miembro de la Corte Suprema, crítico literario, activo promotor de la vida cultural chilena; se presentó ante José A. Lavalle, para proponerle, un principio de arreglo que, a la propuesta de Lavalle le cambiaba el arbitraje por una conferencia en Lima y suspendía la expulsión de chilenos de Bolivia y los preparativos bélicos en los tres países. Lavalle se declaró conforme. Esta propuesta fue rechazada por el gabinete de Pinto. La suerte estaba echada.
Mientras tanto, viendo que la crisis se agravaba y que el Perú se veía inmerso sin querer, continuaban sus aprestos militares. El 26 de marzo Aníbal Pinto comunicó a José Antonio de Lavalle que a Joaquín Godoy ministro plenipotenciario de Chile en Perú, el presidente Mariano I. Prado le había confirmado la existencia un tratado secreto entre Perú y Bolivia. Luego de tomar conocimiento de esta noticia, José Antonio de Lavalle dio por terminada su misión en Chile.
A partir de este momento los acontecimientos se sucedieron como en un tobogán, con una rapidez inusitada por parte de Chile, lo que desató esta velocidad, fue conocer de manera oficial el tratado, Perú, lamentablemente, no podía ser neutral, como lo afirmó Lavalle. El 30 de marzo Lavalle recibió instrucciones de Lima que había solicitado el 7 de marzo sobre su actitud frente a preguntas sobre el tratado secreto. Ese día Lavalle comunicó a Fierro el contenido del tratado.
El Consejo de Estado de Chile aprobó el 1 de abril solicitar al Congreso una declaración de Guerra a Perú y a Bolivia. El Congreso la aprobó el 2 de abril. Acompañado de Patricio Lynch, Lavalle viajó a Valparaíso el 4 de abril, donde permaneció a bordo del vapor Liguria una noche. El día 5 de abril, se trasladó al vapor Ayacucho con el cual hizo su viaje de regreso a Perú. En esta misma embarcación regresaban al país los pocos funcionarios de la Legación peruana y un pasajero especial, Nicolás de Piérola y su familia.
“El intento de mediación de Lavalle enfrentó dificultades insuperables, tanto que algunos la dieron por fallida antes de su partida: el tratado secreto, la declaración de guerra de Bolivia, la sospecha de ser una treta para solo ganar tiempo, la movilización popular a favor de la guerra y los preparativos militares en los tres países”. (15)
A todo esto, cuál era el rol de la prensa chilena, de qué manera tomaron parte en este conflicto al crear en la población chilena un clima de animadversión contra todo lo que representara al Perú. Esto lo podemos apreciar leyendo el principal diario de este país. El ejemplar del 2 de abril de 1879 del diario El Mercurio de Chile publica el editorial titulado: ¡A LA GUERRA! ¡A LA GUERRA!
De la lectura de este ejemplar, de la manera cómo informaban a la opinión pública chilena, al conocer la declaratoria de guerra al Perú, y expresaban abiertamente esa alegría y regocijo, criticando a nuestro Plenipotenciario, azuzando a sus masas hasta el extremo de atacar locales de las legaciones de Valparaíso y Santiago, convenientemente aprobadas por sus autoridades.

Por las manifestaciones que expresaban los distintos diarios chilenos, se trataba de una decisión esperada por todos. Al conocerse esto, quienes propiciaban la guerra, se dan por satisfechos y tildan de traidor a Mariano I. Prado por enviar a José Antonio de Lavalle como intermediario.

Lo real y concreto es que, Chile había seguido un libreto en toda esta pantomima desde que recibieron a nuestro Plenipotenciario José Antonio de Lavalle, porque ellos sabían de la existencia del tratado que no era tan secreto como aseguraban.

“Al saberse ayer aquí que el honorable Consejo de Estado por unanimidad de votos había acordado declarar inmediatamente la guerra al Perú, una emoción de gozo indescriptible se apoderó de todos los corazones”.

“La incertidumbre, la tardanza, lo enigmático de la situación, eran un tormento para el patriotismo (…)”.

“El general Prado, al enviarnos al señor Lavalle con propuestas de mediación mientras que por otro lado maniobraba para hacernos caer en alevosa emboscada, ha procedido como el digno jefe de un gobierno que por sus infidencias características, su proverbial falta de honradez y carencia absoluta de todo decoro (…)”.

“El reto ha sido alevoso, lo más aleve que puede concebirse; aceptémoslo, pues, y en nombre de Dios y de la patria corramos a vengarnos”.

“Pero es preciso que la venganza sea tan terrible como el insulto; que los degenerados descendientes de los incas reciban el castigo que merecen por su traición cobarde, por su envidia ruin, por sus odios inveterados y gratuitos contra Chile, que generoso y magnánimo corrió por dos veces a libertarlos del ignominioso yugo que los oprimía (…)”.

“¡Nada! ¡nada! Venceremos al Perú y Bolivia juntos, y los venceremos, primero porque nuestra causa es justa, segundo porque nuestros blindados no llevan a su bordo mercenarios extranjeros, sino patriotas, y porque nuestro ejército de tierra sigue un estandarte que hasta ahora no ha sido profanado nunca en los sesenta y tantos años que lleva de existencia”.

“¡A la guerra! ¡a la guerra, pues! No puede asistirnos el menor escrúpulo ni sombra de remordimiento”.  (16)

¿Qué se concluyó en la Sesión del Gabinete de la presidencia chilena el 19 de abril de 1879?
Dos semanas después de haber declarado la guerra al Perú y Bolivia, el presidente chileno Aníbal Pinto Garmendia se reunió con su primer gabinete ministerial de tiempos de guerra. Participaron el presidente Pinto y los ministros Antonio Varas de la Barra (Interior), Domingo Santa María González (Relaciones Exteriores y Colonización), Jorge Huneeus Zegers (Justicia, Culto e Instrucción Pública), Augusto Matte Pérez (Hacienda) y el general Basilio Urrutia (Guerra y Marina).
En dicha reunión, se acordó una serie de medidas, el acta de la Sesión de Gabinete así lo registra:
“Aunque no ha entrado en las miras de éste [el Gobierno de Chile] ensanchar el territorio de la República [de Chile] con adquisición del ajeno, ni ha sido ni es su propósito asumir el carácter de conquistador, el señor Presidente y sus Ministros fueron de opinión que ese objeto puede modificarse sensiblemente, según el rumbo que tomen los sucesos. Así, un serio golpe a la marina peruana, la separación de Bolivia de su alianza con el Perú a fin de colocarla a nuestro lado… pueden ser algunas de las razones para modificar los objetivos actuales del Gobierno [de Chile], colocándolo quizá en la situación de buscar, como resultado de la guerra, alteraciones en los límites del Perú que, asegurando por completo la tranquilidad de la República [de Chile] imposibilitaren a aquella nación [el Perú] constituirse en una amenaza contra el equilibrio sudamericano” (16)
Notas:
1.      De Lavalle, José A.: Mi misión en Chile: 1, 2, 3, 4, 5.
2.      Pereira, Hugo. (LA POLÍTICA SALITRERA DEL PRESIDENTE MANUEL PARDO. EL TRATADO CHILENO-BOLIVIANO DE 1874, SU VIOLACIÓN Y EL COMIENZO DE LA GUERRA DEL PACÍFICO) http://blog.pucp.edu.pe/blog/hpereyra/2014/12/31/la-pol-tica-salitrera-del-presidente-manuel-pardo-el-tratado-chileno-boliviano-de-1874-su-violaci-n-y-el-comienzo-de-la-guerra-del-pac-fico/ :  6, 7 y 8.
3.      Ahumada, Pascual. GUERRA DEL PACÍFICO. Tomo III. Pág. 3 las instrucciones del ministro de RR.EE., Manuel Yrigoyen sobre la propuesta del gobierno peruano que se le encomendó llevar a Santiago de Chile al Plenipotenciario José Antonio de Lavalle titulado MISIÓN LAVALLE.  9, 10, 11, 12 y 13.
4.      Basadre, Jorge. Historia de la República del Perú. Pág. 244: 14.
5.      Diario El Mercurio. 2 de abril de 1879.: 15.
6.      Revista Chilena de Historia y Geografía, volumen XVIII, número 22, pp. 7-8, citada en Ortega 1984, p. 45. El ministro chileno del Interior Antonio Varas también registró la conclusión sobre el desmembramiento territorial del Perú en Varas 1918, pp. 251-252, citado por Burr 1965, pp. 140-141).: 16.


martes, 5 de febrero de 2019

FUJIMORI ES CULPABLE



N de R:
Hace doce años el diario La razón de Lima publicó esta nota de opinión respecto del juzgamiento y culpabilidad expresidente Alberto Fujimori.
Qué ha sucedido en esta etapa: la extradición de Chile por una serie de delitos que nunca se demostraron; un colegiado enemigo del ex mandatario, de filiación caviar encargado de su juzgamiento, una fiscalía parametrada por el odio y un juzgamiento a todas luces parcializado para el lado izquierdo, con una sentencia inventada en España con mucha antelación y trasmitida a nivel nacional por un canal de TV privado, no sabemos quién o quiénes pagaron cientos de horas de televisión. Hubo mucho circo.
Luego, doce años de cárcel, el indulto humanitario del expresidente Pedro Pablo Kuczynski, un reclamo de los familiares de los asesinados ante la CIDH y la decisión de esta para que el PJ del país revise el caso y claro, un colegiado temeroso de la reacción mediática como en el caso Crousillat, devolvió al expresidente a la cárcel.
Paralelamente la renuncia del expresidente PPK por una serie de presuntos actos de corrupción, la expulsión Kenji Fujimori hijo menor de AFF del Congreso, por maniobras de la misma bancada de FP, el encarcelamiento injusto de la lideresa de FP Keiko Fujimori, la fisura de la bancada de FP, de 73 quedaron 55 y el arrinconamiento del Congreso por el Ejecutivo, con un presidente del parlamento medroso, configuran el escenario actual del país.


Fujimori es culpable
Por: Ángel Arturo Castro Flores.

Mientras la inmensa mayoría de peruanos esperamos pacientemente que las pasiones políticas, el rencor mezquino, la antipatía, el hígado encebollado, la bilis brotando por los poros de sus enemigos ideológicos, analistas políticos de izquierda  que han fracasado en su gestión como ministros en el régimen de Toledo y sus antagonistas políticos, que son la mayoría, se apaciguan, regresen a su estado natural, aunque es pedirle peras al olmo.

Ya vencidas las 72 horas de permanencia de Alberto Fujimori en el país, confinado en un dormitorio de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales(DINOES), percibimos y asistimos con preocupación al doble discurso del gobierno, dicen que lo hacen para proteger la salud y la vida de Fujimori, pero la única finalidad es aislarlo para evitar todo contacto con sus seguidores y negarle todo tipo de visitas y acceso a información, bajo el pretexto de una máxima seguridad, cosa curiosa, dentro de una instalación policial con cientos de efectivos alrededor, todos armados hasta los dientes.

Mientras tanto un sinnúmero de personajes de la izquierda caviar, ex_procuradores, los ex_comisionados de la CVR, representantes de ONG´s de izquierda y familiares de las víctimas de la Cantuta y Barrios Altos, se presentan en todos los medios de comunicación afines, para opinar sobre el juzgamiento de Fujimori pidiendo que esto no debe marcar la agenda política del gobierno y que no se debe politizar un tema,  que ellos lo politizan y que está politizado en un 99% desde el gobierno de Paniagua,  Toledo y el presente. 

Por qué razón algunos conductores de programas políticos en nuestra TV no pueden esconder su odio rabioso. La teleaudiencia ínfima que los sigue pronto los abandonarán, porque no se conducen dentro de los cánones y ética periodística y porque son un vertedero de saprofitos, coliformes fecales y putridez inmunda que vierten cada noche en sus programas de escaso rating.

Puede un grupo minúsculo que se consideran líderes de opinión, llevar de las narices a la opinión pública nacional apelando al odio, rencor, resentimiento contra el expresidente Fujimori, está demostrado que la manipulación informativa sí lo permite. Los televidentes no tienen por qué aceptar estas manifestaciones y fintas de personajes, que tratan de influenciar buscando un consenso de culpabilidad y presionando al poder judicial, que, pese a estar cuestionada se debe respetar, haciendo además del odio y la violencia verbal el pan nuestro de cada día.

La consigna de estos personajes encaramados en medios de comunicación cuyos dueños fueron amigotes de Fujimori y hoy se han declarado enemigos acérrimos, por no se sabe qué causas o circunstancias, no pueden seguir marcando la pauta del día a día en el devenir histórico del país, con sus campañas mediáticas y desinformativas que vienen llevando a cabo en su beneficio personal.

Fujimori ha sido declarado culpable mucho antes de ser juzgado, sí, eso lo dicen los titulares de la mayoría de los medios de prensa escrita y algunas emisoras de radio, quieren aplicarle la misma pena, confinarlo en el mismo penal, destinarle el mismo régimen carcelario que se aplica y se aplicó en sus momento a Abimael Guzmán, Víctor Polay, Helena Iparraguirre, los injertos, las bandas organizadas de secuestradores, narcotraficantes, Antauro Humala y sus reservistas, queriendo ponerlo en el mismo nivel.

Si los medios de comunicación y algunas conductoras de programas políticos, que cada noche nos endilgan con su verborrea cargada de mezquindad y odio ya han tomado una posición extrema atribuyéndose las funciones de los jueces, no perdamos tiempo, vistamos con traje a rayas, coloquémosle junto a Montesinos y Guzmán en la base Naval  y evitemos esta farsa en que se convertirá el juzgamiento del ex presidente Fujimori.

Sí, Alberto Fujimori es culpable y debe pagar por ello, es culpable de haber unificado el trabajo de los servicios de inteligencia de las FFAA y la PNP, que le dio  una dinámica en su funcionamiento, logrando la unidad de comando que es crucial para el trabajo a conjunto, se unificó criterios lo que facilitó la realización de  operaciones de inteligencia, que permitieron la captura de la gran mayoría de los subversivos y contribuyeron a que las operaciones en el campo militar sean victoriosas.

Sí, Fujimori es culpable de haber luchado contra la hiperinflación, logrando la recuperación de la Economía, después del desastre que nos dejó García, este solo hecho nos permite hoy disfrutar de la solidez de nuestra economía.

Culpable de la captura de los principales líderes de los grupos terroristas, Abimael Guzmán, Víctor Polay etc, Helena Iparraguirre, que nos ha permitido hasta hoy disfrutar de tranquilidad, NO MAS coches bomba, voladura de torres de alta tensión, asesinatos selectivos, atentados terroristas como el de  TARATA, etc

Sí, Fujimori es culpable de la victoria en el campo Militar contra el terrorismo después de muchos años de fracasos, en los gobiernos de Belaúnde y García, el mismo García que nos está gobernando.

Sí, Fujimori es culpable de la desarticulación de las principales bandas de secuestradores, narcotraficantes y su posterior juzgamiento por terrorismo agravado.

Sí, Fujimori es culpable de la reconstrucción de las principales carreteras del País, la carretera panamericana, la carretera central etc, que García dejó en ruinas después de su gobierno.

Sí, Fujimori es culpable de haber dispuesto orden y disciplina en las Universidades, que eran los refugios de los militantes terroristas. San Marcos, La Cantuta, la Universidad del Centro, San Cristóbal de Huamanga, etc., que nuevamente están siendo copadas.

Sí, es culpable de la construcción de viviendas, colegios, carreteras, caminos vecinales en los lugares más apartados del País, allí donde no llegan nunca, ni llegarán los políticos tradicionales, salvo cuando están en campaña electoral, estos mismos que están gobernando el país.

Sí, Fujimori es culpable, doblemente culpable por haber logrado la paz con Ecuador después de más de cincuenta años de conflictos que solo traían dolor y pena a los hogares humildes de los soldados que defendían la integridad territorial.

Por todo lo expuesto, se debe juzgar a Fujimori y confinarlo a una cárcel de máxima seguridad, que no reciba visitas,  aislarlo completamente, que no le proporcionen asistencia médica, porque es una amenaza para los terroristas que aún están en libertad, para las bandas organizadas de secuestradores y narcotraficantes y también para la economía del país, pues podría fortalecerla aún más, porque supo poner las bases para el desarrollo económico que se vive y que incapaces de reconocer sus enemigos políticos no le adjudican.
Sí, Fujimori es culpable de todo esto y mucho más”.

miércoles, 23 de enero de 2019

Vidas paralelas, destinos desiguales.




N de R:
Este artículo de opinión fue publicado en el diario La Razon en 2007, hace doce años.
En vista de las circunstancias gravísimas que está viviendo el ex mandatario Alberto Fujimori Fjimori, un calvario inmerecido, a sus 82 años de edad esta nuevamente en el ojo de la tormenta política y en la cresta de la ola mediática, porque su indulto humanitario fue revocado por un juez que se zurró en la Constitución y en una potestad presidencial, y dejó de lado su conciencia, haciendo oídos sordos al  significado que tiene un indulto de esta naturaleza. 
Alberto Fujimori será conducido nuevamente a la cárcel, en medio de una serie de abusos por la grave enfermedad que padece y que es de conocimiento de todos los peruanos.
Antes de ser conducido nuevamente a su celda en el Fundo Barbadillo, el expresidente Alberto Fujimori ha dirigido una carta a la nación peruana, que con seguridad será su mensaje de despedida como lo asegura en su comunicación epistolar. 
Sin duda, será el final del camino, el final de la vida de un hombre que tuvo la valentía de desmantelar la política socialista que dejó el general Juan Velasco y en la que muchos de sus enemigos medraron del poder y sus canonjías. Allí nació el odio profundo. 
Enfrentó a las dos organizaciones terroristas SL y MRTA, la primera, la mas letal del planeta, vendiéndolas inobjetablemente, aunque sus enemigos irracionales y estrechos de mente no le reconocerán nunca.
Solucionó esperemos para siempre, el problema limítrofe con Ecuador después de 50 años de continuos conflictos. Lo mas importante, recuperó y superó la grave crisis económica que dejó Alan García. Un pueblo desmemoriado es fácil presa de los buitres que les lavan el cerebro; peor es un pueblo desagradecido. 
El odio enfermizo de sus enemigos ha llevado a esta situación...Solo el pueblo del Perú profundo, aquellos que por primera vez en centurias veía llegar a un presidente a sus modestos hogares, a los pueblos mas alejados, ellos guardarán agradecimiento silencioso.
La historia lo juzgará y también a sus enemigos.  

Augusto Bernardino Leguía y Alberto Fujimori Fujimori, dos ex presidentes de la República, dos hombres, dos personajes de nuestra historia, separados por el tiempo y la distancia, pero unidos quizás por un destino que, en el caso del segundo podría ser similar en su final al del primero, si la justicia se deja amedrentar por la presión de los organismos de derechos humanos, las ONG`s y la izquierda caviar.
¿Qué tienen en común estos dos hombres, ex  gobernantes del país,  aclamados, admirados y odiados, separados por el tiempo, el espacio, los intereses económicos del momento y la tecnología?
Para algunos que son la mayoría y en diferentes escenarios, ambos fueron enjuiciados, objeto de una persecución política orquestada por sus enemigos políticos, para otros  fueron víctimas  de sus propios errores, producto de su deseo de atornillarse en el poder. Es que el poder obnubila, nubla la visión. Queda en la conciencia de cada uno, mirando plenamente consciente y objetiva la historia, establecer cuál es la verdad.
Los hechos históricos sucedidos en nuestro país, nos permiten hacer un flash back, retroceso en el tiempo. Quiero transcribir algunos párrafos de la monumental obra Historia de la República del Perú, del insigne historiador Jorge Basadre Grohmann, tacneño de pura cepa, mejor peruano:
Augusto Bernardino Leguía
La Prisión y la muerte de Leguía.
(…) Del crucero Grau, Leguía fue trasladado a la isla de San Lorenzo. Tenía fiebre alta y se sentía mal. El 16 de setiembre de 1930 ingresó a la Penitenciaría, junto con su hijo Juan. La celda que ocupó, baja, húmeda, sucia, pestilente y cuya ventana había sido tapiada, no vino sino a ser una de las torturas que se acumularon para él, sin tener comunicación con el exterior, sin contar con servicios higiénicos. No podía conciliar el sueño por la noche a causa de los gritos de los centinelas y, durante mucho tiempo, no recibió asistencia médica para los padecimientos que sufría. Cuando ella le fue otorgada, se cumplió ante la presencia constante de los carceleros (…)
(…) El 16 de Noviembre de 1931llegó a ser trasladado a la Clínica Naval de Bellavista para que le hicieran una operación quirúrgica. El 18 de noviembre una bomba de dinamita fue arrojada villanamente al interior de este hospital y cayó a pocos metros del cuarto ocupado por el enfermo, después que había sido anunciada su mejoría. Murió, sin embargo, en el Hospital Naval el 6 de febrero de 1932 a los 69 años. Solo pesaba entonces 67 libras (…)
La defensa de su abogado
(…) El abogado defensor de Leguía fue Alfonso Benavides Loredo, con coraje y lealtad extraordinarios. Cuando alguna vez se escriba acerca de las múltiples “luchas por el Derecho” que ha habido en el Perú, el nombre de Benavides Loredo figurará con honor (…).
(…) No había sido uno de los favorecidos con los beneficios del Oncenio. Porque asumió la defensa del mandatario depuesto, sufrió prisiones en el penal del Cuartel Sexto, en las Penitenciaría y en la Isla de San Lorenzo. Se le negó por el Tribunal de Sanción la copia certificada de los documentos y objetos que, sin intervención suya, fueron inventariados en Palacio, en papeles que desconoció; también se le impidió que asistiera a la instructiva que el vocal Manuel A. Sotil tomó a su defendido, pues este le dijo que “el defensor no tenía por qué conocer los interrogatorios que a nombre del Tribunal tenía que hacer el encausado”; halló constantes obstáculos para cumplir con sus deberes; y no pudo conferenciar privadamente con Leguía (…) 
La acusación.
(…) Benavides Loredo, en su refutación al dictamen de los fiscales el 2 de enero de 1931, insistió en la ilegitimidad del Tribunal de Sanción para lo cual invocó la Constitución, la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley de 28 de setiembre de 1868 sobre responsabilidades de funcionarios públicos y citó a tratadistas peruanos como José Gregorio Paz Soldán, Juan Antonio Ribeyro y Luis Felipe Villarán; estudió doctrinariamente la figura jurídica del enriquecimiento sin causa; sostuvo que Augusto B. Leguía hallábase total y absolutamente arruinado; afirmó que no tenía bienes en el extranjero; hizo valer las demanda interpuesta contra él ante la Alta Corte de Justicia de Londres por Hardman Kearsley  y Cuninningham por la suma de  290.580 libras esterlinas(…)
(…) Los vocales de la segunda sala del tribunal de Sanción Nacional Carlos Augusto Pásara, Manuel A. Sotil, Enrique F. Maura, Daniel Desmaisson y Alberto Panizo S., emitieron con fecha 7 de enero de 1931 su sentencia para fallar que habían incurrido en enriquecimiento ilícito Augusto B. Leguía y sus hijos Augusto, José y Juan y fijar en 24´000.000 de soles oro el monto de la responsabilidad monetaria que conjuntamente les afectaba (…)
(…) Dado el origen y las características del Tribunal de Sanción la sentencia del 7 de enero de 1931, desde el punto de vista histórico, expresa solo un punto de vista de los enemigos de Leguía y de sus hijos. El espíritu que animó a los jueces fue expuesto por Alfonso Benavides Loredo en su refutación del dictamen de los fiscales en los siguientes palabras: “Cuando un miembro de la Sala el capitán Desmaisson fue preguntado por Leguía, en la última entrevista que tuvieron, sobre la ilegalidad de mi prisión, el citado vocal le respondió que “a ellos no les importaba la ley y que procedían como mejor les parecía” (…)
Su testamento
(…) Pocos días después de la sentencia antedicha, el 15 de enero de 1931, Leguía hizo en el Panóptico su testamento, redactado por Benavides Loredo. Allí declaró que “habiendo ido al gobierno rico debido a mi esfuerzo personal, con una renta anual de doscientos mil soles, hoy por haberme consagrado por entero a la prosperidad y servicio de esta Patria tan querida, abandonando completamente mis negocios, solo parece quedarme, después del registro que de todos mis bienes ha hecho la Junta de Gobierno, algunas pólizas de seguro contra mi vida y las medallas y otros objetos que me obsequiaron gobiernos extranjeros, las provincias y diversas circunscripciones del Perú y que dejé entre otros papeles en la caja de fierro de mi escritorio en Palacio y en las dos cajas de fierro de Pando”. De este documento (escrito para la publicidad) y que no habla de sus hijos Carmen y Joaquín nacidos durante su periodo presidencial) podría deducirse que si otros se enriquecieron bajo su amparo, al fin y al cabo él no lo hizo (…)
Epílogo
(…) Y así este hombre que había recibido más homenajes que San Martín y Bolívar y había mandado en el Perú durante un tiempo más largo que ningún otro presidente, murió, dentro de las circunstancias más lastimosas, en la prisión. No hubo entre los gobernantes de este país otro caso tan patético como el suyo (…)
Alberto Fujimori Fujimori
En el caso del ex presidente Alberto Fujimori sus enemigos políticos aprovecharon su ausencia voluntaria del país, para acusarlo de la presunta comisión de una serie de delitos. Las gestiones de extradición ante Japón fracasaron por falta de pruebas. En el caso de la gestión a Chile, fue distinto por la coyuntura política, en un escenario de intereses políticos, negociaciones, lobby´s  y se acepta la extradición más por conveniencia política que por otra razón.
A la llegada de Fujimori al Perú, fue conducido con extremas medidas de seguridad directamente de la Base aérea de Las Palmas a la DIROES, en una medida exagerada, se le embargó todos sus efectos personales, hasta los medicamentos que por prescripción médica traía. Si no hubiera sido por presión de sus familiares, algunos medios de comunicación ponderados y los congresistas de su partido, hoy se estaría lamentando la gravedad de sus males.
Chile aceptó la extradición de Fujimori por los siguientes casos y presuntos delitos: Barrios Altos y La Cantuta, por homicidio calificado y lesiones graves; Congresistas tránsfugas, por asociación ilícita para delinquir y corrupción activa de funcionarios; Indemnización de 15 millones de dólares a Montesinos, por peculado, atentado contra la fe pública y asociación ilícita para delinquir; Allanamiento de la casa de Montesinos, por encubrimiento real, usurpación de funciones y abuso de autoridad; Espionaje telefónico , por violación del secreto de las comunicaciones, peculado y asociación ilícita para delinquir; Medios de comunicación, por delito contra la administración pública, usurpación de funciones y peculado.

El 10 del presente mes se inició el juicio al ex presidente, los fiscales designados deberán demostrar con pruebas reales y objetivas los presuntos delitos que se le imputan. Lo que nos ha sorprendido es el pedido del Fiscal José Peláez para que el juzgamiento sea en la Base Naval, eso significa que Fujimori deberá ser trasladado a esa prisión, con lo cual lo aislarán, con el riesgo de ser sometido a medidas más restrictivas en su internamiento.

Se ha anunciado la llegada de delegaciones internacionales de ONG`s de izquierda, como veedores, como si se tratara de un proceso electoral. Consideramos tal anuncio como una interferencia a labor de los magistrados, es más, es altamente probable que la  presencia genere un conflicto con los seguidores del expresidente.

Debemos interpretar la presencia de los representantes del International Center for Transitional Justice, e Human Rights Watch (HRW), de la Federación Internacional de Derechos Humanos y de la Convención de juristas de Ginebra, como una clara presión al poder judicial de nuestro país. No se debe aceptar la presión de organismos de derechos humanos que bajo la cubierta de observadores internacionales, se inmiscuyan en las decisiones del colegiado o se permitan contribuir a la labor de zapa que viene  realizando los enemigos políticos del ex presidente.

Leguía y Fujimori fueron perseguidos por sus enemigos políticos, al expresidente Leguía lo acusaron de malversación de fondos, nunca le pudieron probar, pero el odio de sus enemigos no le permitió demostrar su inocencia y murió preso perdonando a sus perseguidores; Fujimori también fue perseguido de Japón a Chile, denostado y vilipendiado, acusado de innumerables delitos, hoy está frente a sus juzgadores en espera de demostrar su inocencia. No hagamos un festín, ni un circo de este juicio, dejemos al poder judicial la decisión final.

Notas: Historia de la República del Perú. Tomo XIV. Paginas del 297 al 300. Empresa Editora  El Comercio SA. Jorge Basadre Grohmann Edición 2005.
















martes, 11 de diciembre de 2018

DISCURSO POR EL CXCIV ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE AYACUCHO Y DÍA DEL EJÉRCITO DEL PERÚ



Por: Angel Arturo Castro Flores

Señor coronel E.P, presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Oficiales de las FFAA y PNP.
Señor comandante PNP, presidente del Consejo de Vigilancia.
Señores Oficiales Generales de las FF. AA y PNP, representantes de los señores Comandantes Generales de las FF. AA y PNP.
Señores representantes de las organizaciones patrióticas.
Señores Oficiales past presidentes de ADOFAIP.
Señoras y señores asociados.
Damas y Caballeros:

Es un honor para quien les habla haber sido designado para disertar en una fecha tan importante en el calendario cívico-patriótico de nuestra patria, que nos convoca esta mañana. Esta fecha gloriosa que hoy recordamos es un legado virtuoso de nuestros antepasados, que sacrificaron su vida, para legarnos una patria libre.  

En el escenario mundial, hemos avanzado dos décadas del siglo XXI y este se abre ante nosotros con un reto enorme. El avance tecnológico en todos los campos de la actividad humana ha superado toda expectativa, y todo cálculo especialmente en medicina, ciencia espacial y la información.

La industria cultural busca aumentar el consumo, modificar hábitos sociales para transformar la sociedad, mediante el empleo de radio tv, cine, danza, teatro, para imponernos patrones de conducta nuevos. Las grandes migraciones mundiales, Honduras, Venezuela y no sabemos qué viene en el futuro.  

Nuevo armamento se presenta en ferias internacionales dotados de lo último en tecnología, solo de acceso para ejércitos de las grandes potencias mundiales.

La globalización económica ha cambiado el planeta y esta ha modificado la finalidad de los ejércitos en cada Estado, nuevas responsabilidades, nuevos roles, cumplen los ejércitos en este siglo. La ayuda humanitaria y protección de desplazados en la República Centroafricana, donde hay 205 miembros de nuestras FF. AA en labores de Ingeniería.

En este siglo la información está creciendo de manera muy rápida observamos un ritmo de cambio muy dinámico y poderoso: computadoras, internet, la inteligencia artificial, robots, drones, cables de fibra óptica, satélites para expandir el acceso a internet en el planeta, sondas que viajen por el espacio hacia Marte y Saturno, nuevos lanzamientos al espacio de naves que llevarán al ser humano a otros confines.

Es impredecible lo que traerá en el futuro la información tecnológica y cambiará la interrelación entre estados y los valores del poder. El acceso a la información se ha convertido en un poder. Hoy existen nuevas vías de comunicación alternativas, por la gran disponibilidad de información, lo que socava la habilidad para controlarla y atenta contra la seguridad.

En este escenario en que se mueve el planeta, nuevos escenarios bélicos en Europa, África y Asia. Nuevas estrategias y tácticas adaptadas a las nuevas características de las armas modernas prevalecen en ejércitos de potencias mundiales extranjeras.

En este escenario complejo se desarrolla nuestra patria y sus instituciones de las Fuerzas Armadas y PNP como parte del Estado peruano, están acorde con el avance tecnológico. No pueden perder el tren de la historia, de la competitividad, es imprescindible un mayor apoyo.

El general de división Edgardo Mercado Jarrin, tuvo una visión enorme del futuro de nuestro país, alimentado por su conocimiento de geopolítica, la influencia de las armas modernas en futuras guerras y en cómo se desarrollarán las nuevas relaciones entre estados basados en la economía, lo que plasmó en dos de sus obras importantes publicadas el siglo pasado.

Desde este siglo XXI, hagamos un flash back, un retroceso en el tiempo, ubiquémonos en primer cuarto del siglo XIX. Unidos, en comunión de pensamientos, recordemos los sucesos de la campaña libertadora de San Martín y Bolívar en nuestra patria.

Han transcurrido ciento noventaicuatro años de la batalla de Ayacucho. Culminación del sueño libertario de América, su luz de Libertad irradia por siempre para América y el mundo. Un sueño hecho realidad en medio del fragor del combate, del choque de sables, lanzas, fusiles y cañones en los campos de Junín y Ayacucho, que se inició allende los Andes en las campañas del Norte y del Sur, liderados por Simón Bolívar y José de San Martín.

La campaña libertadora en nuestra patria fue una lucha titánica de larga data, que atravesó etapas de nuestra historia y que se fue gestando una vez conocida las verdaderas intenciones de los conquistadores. Las causas: la injusticia, los abusos, espoliaciones, explotación de los metales oro, plata, mercurio, llevados a Europa en casi trescientos años de ocupación.

Las batallas decisivas para la Libertad e Independencia de nuestra patria, sin lugar a duda fueron Junín y Ayacucho. La primera en agosto y la segunda en diciembre de 1824, y se consolidó cuarentaidos años después en el combate del 2 de mayo de 1866, en la célebre victoria alcanzada por nuestro pueblo y sus fuerzas armadas frente a la poderosa flota española en el Callao.

La libertad obtenida por el sacrificio de quienes combatieron con patriotismo, sacrificando su propia vida, no se realizó de la noche a la mañana, ni fue un momento de inspiración, ni un rapto de iniciativa. Fue el resultado de años de maduración, preparación, experiencia y de luchas muy desventajosas.

Meses previos a la batalla decisiva en diciembre de 1824, el 6 de agosto de ese año, sables y lanzas en ristre chocaron brutalmente en la Pampa de Junín, los cuerpos despedazados, ensangrentados y atravesados de ambos contendientes quedaron regados en los suelos del campo de batalla.

Las arengas, los ayes de dolor se elevaron al cielo. Jinetes de ambos bandos luchando violentamente a más de cuatro mil metros de altura. Canterac en persona mandaba la caballería de los Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión y del Perú. La inicial victoria realista se transformó en derrota y victoria patriota, gracias al coraje del “Regimiento Húsares del Perú” al mando de Isidoro Suarez y la destacada acción del sargento Mayor Andrés Razuri.

El general Canterac derrotado en Junín, escapaba, fugaba en dirección a Jauja y luego cruzó el puente Izcuchaca, la dinamitó para impedir la persecución patriota, llegó al río Apurímac, atravesó los puentes y los dinamitó, aquí recibe refuerzos y finalmente llega a Ayacucho. Canterac estaba desesperado, no podía cumplir su misión, a su paso abandonaba armamento, munición, desertores fusilados y heridos a su suerte.

Las fuerzas patriotas, marchaban perfectamente organizadas en escalones siguiendo las huellas de los españoles, a su paso recogían el parque militar que los ibéricos habían dejado abandonado. En Jauja se reorganizó el ejército, Miller se hizo cargo de la caballería, en esta ciudad esperaban los batallones Zulia y Guía, al mando del coronel Francisco de Paula Otero jefe de las guerrillas.

Simón Bolívar llega a la provincia de Aymares-Apurimac y decide entregar el mando al general Antonio José de Sucre, las fuerzas patriotas sumaban aproximadamente 6,000 hombres. Se estimaba que La Serna podría reunir 15, 000 hombres, lo real era que el general Olañeta tenía a su mando 4,000 soldados y estaba en contra de La Serna a quien consideraba un usurpador.

La Pampa de Quinua, terreno de suave pendiente desde el cerro Condorcunca hasta el borde de la propia Pampa, rodeada de varias quebradas. Amanecer del 9 de diciembre, el sol se abre paso sobre la montaña, bajo el cielo azul huantino.

Los patriotas escuchan atentamente la voz metálica del general Antonio José de Sucre, este con la emoción en el rostro, de cara a sus adversarios, eleva la voz y exclama su arenga, millones de veces repetida hasta hoy: ¡Soldados! ¡De los esfuerzos de hoy pende la suerte de la América del Sur! ¡Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia!

En medio del fragor del combate, de la embestida española a la división La Mar. El general José María Córdova desmonta de su cabalgadura, coloca su sombrero de dos picos en la punta de su espada para que lo vean, y lanza su arenga de combate que ha permanecido inamovible, inalterable, desde entonces en el imaginario patriótico: ¡Soldados! ¡Armas a discreción! ¡Paso de vencedores!

Nuestras fuerzas lucharon tenazmente, convencidas que la Libertad e Independencia tenían un precio muy alto y que este sería fruto de una victoria en el campo del honor. Las fuerzas patriotas conformadas por hombres de extraordinaria temple, valentía y tesón inigualable: Sucre, Córdova, Lara, La Mar y Miller. Enfrentaron a hombres experimentados en mil luchas en Europa que comandaban el ejército realista: La Serna, Valdéz, Monet, Villalobos y Canterac. Y las fuerzas patriotas vencieron inobjetablemente.

El parte oficial habla de 1800 cadáveres y 700 heridos resultado final. Los directores de la guerra firmaron en la Pampa de la Quinua la famosa Capitulación de Ayacucho.

El Día del Ejército del Perú fue instaurado durante el gobierno del presidente Augusto B. Leguía el 18 de setiembre de 1928 mediante Resolución Suprema. Recordemos que, como Institución regular, el Ejército fue creado por Decreto del Generalísimo José de San Martín expedido el 18 de agosto de 1821.

De esta manera se reconocía a nuestra institución cuya existencia se remontaba hasta las primeras organizaciones humanas que poblaron nuestro territorio. Constituyendo el germen de lo que después de largos siglos se convertirían en lo que hoy es el ejército. Sin embargo, el formulismo de su creación oficial no deja de reconocer que nuestra institución estableció sus bases en la tradición guerrera desde la etapa preinca.

Allí está el Templo de Sechín, el concurso de las culturas Nazca, Moche, Chavín, Wari y Tiahuanaco. Durante el Tahuantinsuyo se consolida el desarrollo de la cultura Inca o quechua; el enfrentamiento de dos hermanos por el trono real, que coincidió con la llegada de los castellanos y el choque final entre dos culturas. Tan solo en 95 años y gracias al genio político y militar, los gobernantes de estas tierras extendieron sus fronteras a nuevas regiones.

Pachacútec fue el gran organizador del Tahuantinsuyo y logró su consolidación geográfica y cultural, abarcando territorios de las actuales repúblicas de Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile. Túpac Inca Yupanqui, sucesor de su padre Pachacútec, fue explorador y viajero, según recientes investigaciones se ha confirmado, que exploró la Antártida y descubrió la Oceanía.

Entre 1825 y 1866 se consolidó nuestra República. El hecho más glorioso fue el combate del 2 de Mayo en el Callao. Expresión sublime de unidad del pueblo peruano con sus fuerzas armadas, en defensa de nuestra Soberanía e Independencia.

También vivimos una etapa negra, la Guerra del Pacífico 1879-1883. La improvisación de los gobiernos, la falta de conciencia nacional, la revancha entre peruanos, la corrupción, el despilfarro de los dineros del Estado y falta de previsión, jugó a favor del enemigo. El Perú adolecía de estadistas como ahora, líderes con visión estratégica. El Perú sucumbió ante un enemigo, que se preparó con muchos años de anticipación y que recibió apoyo de Inglaterra.

En el siglo XX, nuestra institución participó en la campaña militar contra Colombia en 1933, contra Ecuador en 1941. Hechos valerosos enmarcados en la defensa de nuestra Soberanía e Integridad territorial. Luego vendrían las operaciones militares de la Cordillera del Cóndor en 1981, que ratificó la validez del Protocolo de Río de Janeiro, y el Alto Cenepa en 1995.

El Ejército y aquí están los veteranos que participamos en el proceso de Pacificación Nacional. La Estrategia Contrasubversiva gubernamental, priorizó la obtención de la adhesión de la población y se unificó las labores de inteligencia. En base a un trabajo coordinado con los otros institutos de las FFAA, la PNP y los Comités de Autodefensa, se logró la derrota de las organizaciones subversivas SL-MRTA, que hoy nuevamente vienen tiñendo con sangre de policías y soldados valerosos el VRAEM.

¡Ayacucho!

Es la luz de libertad que trasciende siglos iluminando el camino de desarrollo de nuestra patria.

Es una página de importancia vital y significativa en el libro de su historia institucional.

Ayacucho fue el bautizo de fuego que recibieron las primeras fuerzas nacionales organizadas, frente a las fuerzas enemigas de la Libertad.

Ayacucho es la herencia guerrera que hoy luce con orgullo nuestra Institución en pleno S. XXI.

¡Señores!

Acorde con el nuevo siglo, nuestra institución tiene nuevos retos, como lo expresa su Visión: “Ejército disuasivo, reconocido, respetado e integrado a la sociedad”. Proyección Internacional. Apoyo al Desarrollo Nacional. Reforma Administrativa con Tecnología y Modernización de Sistemas.

Participación en ayuda a la población, afectada por calamidades naturales, como es el caso del fenómeno el Niño del año 2017, que causó graves inundaciones en gran parte de nuestro territorio.

Para los veteranos aún queda pendiente, que el Tribunal Constitucional (TC) tome la decisión sabia, justa y correcta, sobre la constitucionalidad de la Ley 30683 que modificó el Decreto Legislativo N° 1133. El TC es el órgano supremo de interpretación y control de la constitucionalidad. Es autónomo e independiente, no depende de ningún órgano constitucional. Se encuentra sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica - Ley Nº 28301.

Y de esta manera reconocer el trabajo esforzado y sacrificado de sus veteranos, por haber entregado toda una vida de sacrificios, enfrentando principalmente a la amenaza terrorista, sin embargo, fuerzas oscuras quieren, desean que seamos siendo los grandes marginados, los olvidados, los rechazados.

No seremos más, menesterosos en esta tierra de promisión que es pasto de los tiburones de la corrupción, que hoy campea en nuestra sociedad, como es el caso Lavajato que implica la participación de exmandatarios, club de la construcción, bufetes de abogados, periodistas y medios de prensa. La justicia determinará la responsabilidad.

Cuando nos tocó cumplir con nuestra responsabilidad, nuestra misión constitucional, vaya que lo hicimos con toda la fuerza que da el convencimiento de luchar por nuestros valores morales y cristianos, por la seguridad de nuestra nación e integridad de nuestra patria. No escatimamos ningún esfuerzo supremo.

Sí, nos fajamos y por eso nos preguntamos, porqué tanta mezquindad, hasta cuándo esperaremos que la justicia realmente se imponga y se reconozca el sacrificado valor de nuestro trabajo.

Nuestro homenaje a todos los integrantes del Ejército, sus familiares, sus viudas y discapacitados, que se encuentran en las diferentes regiones de nuestro país. Este 9 de diciembre como en otras oportunidades de la vida de nuestra patria, las FF. AA y PNP, especialmente nuestro Ejército cumplió su finalidad constitucional en su misión, desplegados en todos los confines del país, para dar seguridad al proceso de Referéndum.

Un Feliz Día para todos los integrantes del Ejército, especialmente para aquellos que combaten en el VRAEM, en nombre y defensa de nuestra querida patria.

¡Viva el Ejército!

¡Viva el Perú!

 NR: 
El presente discurso fue leído por su autor en sesión solemne, en la ceremonia por el día del Ejército, que se celebró en la Asociación de Oficiales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú (ADOFAIP), el 11 de diciembre de 2018.