sábado, 18 de agosto de 2012

Santos sigue en sus trece.


El ex presidente Alejandro Toledo es el padre de la criatura, nos referimos a la Regionalización del país. Una Regionalización que está trayendo, más problemas que soluciones a la descentralización como es el caso de Cajamarca, donde gobierna un Gregorio Santos que se cree un señor Feudal o un Cacique en pleno siglo XXI. Se maneja una soberbia más grande que su estatura.

En su momento, criticamos esta regionalización, que si bien es cierto era necesaria por la descentralización; sin embargo, fue muy prematura su distribución.  Alejandro Toledo erró al aprobar esta iniciativa. Era y es actualmente inmanejable e incomprensible convertir a 24 Departamentos en igual cantidad de Regiones, sin un Planeamiento Estratégico de largo plazo.

Alejandro Toledo por cumplir su promesa electoral y para dar gusto a las organizaciones provinciales, realizó una regionalización convirtiendo los 24 departamentos y la Provincia Constitucional del Callao en Regiones. Hoy los llamados presidentes regionales pueden gobernar su Región sin tener ninguna dependencia, son autónomos e independientes del gobierno central, del Congreso, con un control mediatizado de la Contraloría y la SUNAT.

Gregorio Santos tiene en su haber la renuncia de dos gabinetes del actual gobierno. Políticamente ha obtenido dos victorias frente a la actual administración y lo reivindica ante sus seguidores y aunque algunos oficialistas no quieran reconocerlo. Esta victoria a Santos lo ha fortalecido.

Apoyado por las organizaciones de defensa del pueblo y del “medio ambiente”, vive su momento feliz en la cresta de la ola. Cuánto tiempo durará en esa posición, el gobierno tiene la palabra, mientras tanto, seguirá su campaña de desinformación a los campesinos de Cajamarca por lo del agua si, oro no.

Gregorio Santos está cubierto con una piel de rinoceronte o de cocodrilo, no le penetra nada, hace caso omiso a todos los pedidos de diálogo. Realmente se siente fuerte y quiere ser el conductor del diálogo que plantea el Gobierno. Lo quiere hacer en su terreno, con su gente y con su barra, para arrinconar definitivamente a Ollanta Humala, e imponer su posición.

La opinión nacional se ha percatado que Santos solo quiere el atraso de su población condenar a la pobreza a los campesinos y con esta paralización todos los negocios grandes y pequeños se ven tremendamente afectados en su economía.

En él no hacen mella las disposiciones que emite el gobierno: Estado de Emergencia, es decir se zurra en la Constitución. Ni los pedidos de diálogo. Qué podría exigir Ollanta Humala, si el 28 de julio de 2011 juró por la inexistente Constitución de 1979. Además durante su campaña prometió Agua sí, oro no cuando visitó Cajamarca. 

El Premier Dr. Jiménez Mayor ha hecho del diálogo la piedra angular de las relaciones con los gobernados; sin embargo,  Gregorio Santos habiendo observado la debilidad del Gobierno en sus negociaciones por Conga va, se retiró arbitrariamente del diálogo propuesto por  el Gobierno y gestionado por los sacerdotes Cabrejos y Garatea, quienes continuarán llamando a Santos para que nuevamente reingrese al famoso conversatorio.

 ¿Hasta cuándo durará este juego? Solo Santos lo sabe.

Mientras tanto Conga está paralizado y la población de Cajamarca vive su hora amarga, por la indiferencia y desidia de un Presidente Regional  obstinado a quien no le interesa el bienestar de su población, mucho menos la seguridad de su región.

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