domingo, 2 de diciembre de 2012

El INPE entre el caos y la corrupción.

El Perú, se debate en un escenario en el que se mezclan, malos elementos de la policía que conforman bandas de asaltantes, bandas de extorsionadores al interior de los penales, el triste privilegio de ser el primer productor de cocaína en el planeta y ocupar igual nivel en falsificación de euros, dólares y soles. Sin embargo, la celebración del cumpleaños de Julio Rubio Roldán en un penal limeño, se lleva todas las palmas.

Las últimas semanas el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) se ha colocado al centro de las fauces caninas de un lobo o de un cocodrilo. Así: la huelga del personal del INPE, el enfrentamiento con el Poder Judicial por el traslado de Antauro Humala, la gran fiesta de cumpleaños de (a) “Lito” en una cárcel de máxima “inseguridad” y el probable cierre de los E.P. de Yanamayo y Challapalca, son algunas perlas negras.

Sus autoridades permanecen inmutables, imperturbables e indiferentes a toda crítica, parece que se han colocado una piel de rinoceronte encima y se aferran al cargo, como trapecista a trapecio de circo provinciano. Con seguridad la pita se romperá por el lado más débil  como siempre.

En medio de toda esta trifulca, nuevamente una carta muy sentida, escrita por el ex presidente Fujimori, ha tocado las fibras más sensibles del pueblo peruano. No solo está privado de su libertad, sino que, se le niega su derecho a expresar y explicar su verdad, una verdad que el pueblo, el gran soberano, necesita conocer y apreciar su situación física.

Está claro que existe un temor soterrado entre sus enemigos políticos, del que no son indiferentes los dos garantes de este  gobierno, que ven un peligro para su estabilidad e influencia mediática, el darle la palabra a Fujimori.

A este paso paquidérmico y quelonio, es improbable que el gobierno autorice la entrevista de marras y que este tema sea aprovechado como una cortina de humo para tapar el indulto, cuya decisión está en manos Ollanta Humala.  




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