viernes, 28 de septiembre de 2012

El Túnel del tiempo.


Contralmirante Juan Williams Rebolledo, comandante de la escuadra chilena en 1879, esgrime sus razones del desbloqueo a Iquique y razones de su renuncia a la jefatura.

En los documentos que a continuación se exponen, el Contralmirante Juan  Williams Rebolledo Comandante de la escuadra chilena en la guerra de 1879, presenta a su Comando una serie de razones por las que abandonó el bloqueo al puerto de Iquique, las que se fundaron en necesidades insatisfechas de su comando relacionadas con: Alimentación deficiente, falta de mantenimiento de los buques, descanso a las tropas y falta de comunicación con las diferentes autoridades, con quienes necesariamente debía coordinar las operaciones conjuntas. Prácticamente se sintió postergado, abandonado y olvidado por su comando en plena guerra.

No han trascendido las razones que tuvo el Ministerio de Marina de Chile y el presidente de este país, para haber dejado incomunicado por un largo periodo de tiempo, a quien en esos momentos se encontraba bloqueando el puerto de Iquique, cumpliendo una orden del director de la guerra.

La exposición de motivos de Williams Rebolledo son muy claras, sin embargo, algunas de ellas pueden haber sido tomadas como un desafío a la autoridad que lo nombró y configurar un acto de indisciplina, al haber abandonado arbitrariamente el bloqueo de Iquique, sin esperar la autorización de su comando.

Esta nota fue respondida de manera agria e inmediata ordenándole entregara el mando al comandante que seguía en el mando y esperara la autorización para que explique la decisión que había tomado.

Notas del Comandante en Jefe de la escuadra relativas a la ineficacia y suspensión del bloqueo de Iquique.

NÚM. 356. COMANDANCIA GENERAL DE LA ESCUADRA.

A borde del Blanco Encalada, Rada de Iquique, Julio 28 de 1879.

Señor Ministro:

En mi carácter de Comandante en Jefe de la escuadra con que sirvió honrarme el S.E., el Presidente de la República, y encargado como tal de su conservación y seguridad, me creo en el indeclinable deber de poner en V. S., para su superior resolución, las consideraciones que paso a exponer y que espero fundadamente serán atendidas por V.S., en vista de su importancia.

Principiaré por llamar la atención de V.S., a la situación excepcional en que se encuentra actualmente la sección de la escuadra que bajo mis órdenes bloquea este puerto, situación difícil por la incomunicación en que se halla el resto de la República, con motivo de la supresión de los viajes de los vapores de la carrera que antes tocaban en este lugar, y la falta de servicio de transportes  que podían subsanar esta dificultad. Hace ya 16 días a que no tengo la menor noticia del Sur, y aunque al amanecer de hoy cruzó el vapor Colombia procedente de Valparaíso, no hallé en él comunicación oficial alguna.

En las graves circunstancias porque atravesamos, esta falta de comunicación es tanto más lamentable cuanto que la 2° División de la escuadra, encargada de la defensa de Antofagasta, se encuentra diseminada al Sur hasta Valparaíso, sin que tenga noticia de la causa de tales movimientos.

No se ocultará a V. S., que este estado de aislamiento me coloca en una situación bien difícil; sin noticias del Gobierno, del General en Jefe del ejército, de los buques destacados al Sur, ni de los movimientos de los buques enemigos, a los cuales pudiera hostilizar en ciertos casos, sabedor de su situación.

En el estado a que han llegado las cosas, el bloqueo de Iquique se va haciendo insostenible: por la falta de combustible, que está ya al agotarse, sin que haya hasta ahora cómo reponerlo; por el constante uso de las máquinas y calderos de los buques obligados a estar siempre en movimiento a fin de evitar la aplicación de torpedos que se nos han lanzado en dos ocasiones. A este propósito, he sido informado últimamente por personas que me merecen entero crédito, que se tienen preparados nuevos torpedos más seguros y perfectos para destruir a nuestras naves  y para precaverse de sus desastrosos efectos, es forzoso mantener las máquinas en mayor trabajo, y, por consiguiente, con mayor deterioro, y aumentar el servicio de vigilancia constante que impone a la  tripulación un recargo de fatiga, cuyos efectos se hacen ya sentir. Por otra parte el roce continuo de las máquinas exige que se les de un descanso para reconocerlas y poder renovar sus válvulas y empaquetaduras; y ya que nuestros buques han mantenido sus máquinas encendidas funcionando diariamente desde antes de mi incorporación a la escuadra, este descanso se hace tanto más imperioso cuanto que de no efectuarlo podría suceder que algunos de los buques quedase de repente imposibilitado para moverse.

Continuando como hasta ahora el bloqueo de Iquique, temo que la 2° División  pueda recorrer la costa hasta Pisagua, como lo he propuesto ya, su objeto es ineficaz; pues siempre continuará el enemigo proveyéndose de recursos por la vecina bahía de Pisagua, sin poderlo evitar, por la imposibilidad de que la división bloqueadora  pueda efectuar operación militar alguna contra los buques o trasportes peruanos, obligada como está a no abandonar el bloqueo.

Si hasta hoy no había hecho presente a V. S., los inconvenientes que dejo indicados, es porque abrigaba el convencimiento de que luego se iba a movilizar el ejército, como me lo aseguró el señor Isidoro Errázuriz, en su carácter de secretario de Relaciones Exteriores y a nombre de dicho señor, y por este motivo creí que el bloqueo de Iquique debía sostenerse, a todo trance, hasta que nuestro ejército se presentara en sus inmediaciones. Hasta, ahora esto no ha sucedido, a pesar de haber transcurrido el plazo señalado para ello, y como  aún ignoro las causas que hayan impedido la ejecución, o si ha sido alterado, pues como lo dejo dicho más arriba, no he recibido comunicación alguna, he creído llegado el momento  de manifestar a V.S., en vista de las enumeradas consideraciones, la ineficacia del bloqueo, que sin infligir daño al enemigo, ocasiona graves peligros y perjuicios a nuestros buques.

Antes de concluir debo hacer notar a V. S. que las infinitas  dificultades que me rodean, aumentan aun con la incertidumbre  en que a menudo me encuentro, respecto a los movimientos que efectúan los buques, que separados de la escuadra en comisión especial, se destinan a ejecutar otras comisiones sin mi noticia y en contravención a mis órdenes, exponiéndolos a correr serios peligros, como sucedió con la cañonera Magallanes, haciéndola salir sola de Antofagasta para Iquique, en cuyo viaje salvó milagrosamente de ser capturada por las corbetas peruanas; con el Tolten, enviándolo al departamento; y dos veces con la Chacabuco, exponiéndolos a los mismos peligros.

Por lo que hace al blindado Almirante Cochrane, tenía instrucciones de proteger Antofagasta y vigilar nuestras costas del Sur, donde suponía con fundamento, que los buques peruanos irían a cruzar con el objeto de apresar nuestros transportes y hostilizar nuestros puertos, como lo manifesté verbalmente al general en Jefe del ejército en 8 del actual, y al señor General en Jefe de del ejército en 8 del actual, y al señor Comandante General de Marina, por telegrama de la misma fecha.

Según comunicaciones del blindado, recibidas por el mismo vapor, he sabido que este buque se dirigió al Norte, con el propósito de cruzar frente del puerto de Tocopilla, por orden del señor Ministro de Relaciones Exteriores. Supongo que al impartir el señor Ministro esta orden, tuviera fundados motivos para ello, puesto que por el comandante de la cañonera francesa Hugon, que fondeó en este puerto el 20 del actual, supe que en Antofagasta se tenía noticia de que los buques peruanos Huáscar y Unión se encontraban en la bahía de Mejillones, y no dudo que esos buques se dirigían al Sur con los propósitos que ya he manifestado.

Terminaré manifestando a V. S., mis temores acerca de los movimientos de los buques de la 2° División, los cuales pueden redundar en beneficio de los planes del enemigo, que tengo la seguridad se dirigían al sur, persiguiendo los fines que dejo indicados.
Dios guarde a V.S.

(Fdo.) J. WILLIAMS REBOLLEDO.

Al señor Ministro de Marina.

NOTAS  REMITIDAS  POR EL CONTRALMIRANTE J. WILLIAMS REBOLLEDO AL MINISTRO DE MARINA INDICANDO LA SITUACIÓN DEL “ABTAO”, Y LAS RAZONES DE SUSPENDER EL BLOQUEO DE IQUIQUE.

Núm. 363. —COMANDANCIA GENERAL DE LA ESCUADRA.

En la mar, frente a Tocopilla, Agosto 3 de 1370.
Señor Ministro:

El vapor Abtao ha sufrido una descompostura en su máquina que la inutiliza para funcionar, y como esta avería no se puede reparar con los elementos de que se dispone a bordo, este buque queda en situación de no poderse mover. Esta circunstancia, junto con otras dificultades, me han obligado a suspender el bloqueo de Iquique y  a dirigirme al Sur con los buques de esta división, teniendo el Abtao que ser remolcado por el trasporte Limarí,  y muy  posible hasta Valparaíso, a fin de ganar tiempo para proceder a la brevedad posible a efectuar las reparaciones que urgentemente exige el mal estado de las máquinas de los demás buques. De este modo quedarán listos para continuar la campaña, la cual confío que será más eficaz que hasta ahora, pues ya no habrá que atender al bloqueo que embarazaba los movimientos de una y a veces de ambas divisiones.

Además, la 2° División queda en Antofagasta, mientras ésta, terminadas las reparaciones, puede ser utilizada en defender los puertos del Sur, convoyar a su regreso los trasportes que deberán emplearse en la movilización del ejército u otros fines, que pudieran sobrevenir en el curso de los acontecimientos.

Antes de terminar, debo hacer presente a V. S. que, habiendo cesado, el bloqueo de lquique, conviene suspender desde luego todo envío de trasportes a ese puerto.

Dios guarde a V. S.
J. VILLIAMS REBOLLEDO.

Al señor Ministro de Marina.
NOTA DEL COMANDANTE DE LA ESCUADRA CHILENA INDICANDO SU LLEGADA A ANTOFAGASTA.

Núm. 367. —COMANDANCIA GENERAL DE LA ESCUADRA.

A bordo del Blanco Encalada, Antofagasta,             Agosto 4 de 1879.
Señor  Ministro:
Con esta fecha, comunico al señor Ministro de Relaciones Exteriores y Delegado del Supremo Gobierno lo que copio:

Tengo el honor de participar a V. S., mi arribo a este puerto con la 1° División de la escuadra, compuesta de los buques Blanco, Magallanes y Abtao, después de haber sido  compelido a abandonar el bloqueo de Iquique, que, como tuve el honor de manifestar a V. S., en mi nota del 28 del mes próximo pasado, se hacia ya insostenible por las causas que en ella expresaba a V. S.

"Hoy, señor Ministro, aquellas han aumentado con la completa inutilización de la máquina del vapor Abtao que no puede funcionar, lo que coloca a este buque en una situación peligrosa que compromete su seguridad, viéndome, por lo tanto, obligado a hacerlo remolcar desde Iquique hasta este puerto por el trasporte Limarí.

"Respecto del Blanco y Magallanes, sus comandantes me hacen presente que necesitan urgentemente algunos días de descanso para proceder, sin pérdida de tiempo, a efectuar en ambos, particularmente en la Magallanes, las reparaciones que exigen sus máquina., cuya trabajo no puede practicarse sin peligro mientras dure la comisión que hoy desempeñan. Con estos elementos era, pues, absolutamente imposible mantener por más tiempo el bloqueo, sin exponer, a los buques de esta división a los peligros consiguientes a la situación en que se encuentran, obligados a un continuo movimiento para evitar la aplicación de torpedos que, en buen número, y de sistemas perfeccionados posee el enemigo, los cuales, aunque con mal éxito, ha empleado ya en dos ocasiones, como lo manifesté a V.S., en mi citada comunicación; así es que, a pesar de mis instrucciones, he preferido suspender el bloqueo antes que tener que deplorar las destrucción de alguno de estos buques, muy particularmente el Abtao, incapaz de rechazar un ataque por su falta de movilidad, con motivo de la descompostura de su máquina. Aparte de esta circunstancia y de los inconvenientes que he tenido el honor de manifestar a V.S., en mi recordada nota, que como yo calificará  V.S., de graves, debo repetir a V.S., en apoyo de mi determinación, los hechos siguientes que vienen a justificar el procedimiento que me he visto obligado a adoptar:
1°   La completa incomunicación en que, desde 17 días, me encontraba con el resto de la República, sin poderme comunicar con V.S., con el Gobierno, ni con la Comandancia General de Marina, falta de comunicación que, aparte de las graves consecuencias que puede tener en estos momentos, me impedía también hacer notar las urgentes necesidades de los buques, y, por consiguiente, que fueran oportunamente atendidas, como ha sucedido en efecto; y sin que se recibiera noticia alguna, a pesar de haber comunicado con tres vapores de la carrera, todos procedentes del Sur.
2°   La falta de combustible, sin que hubiera cómo reponerlo, pues el día 2 del actual, que abandoné a Iquique, apenas se tenía abordo la dotación incompleta y el del trasporte Limarí, destinado al servicio de l escuadra, se había agotado.
3°   La escasez de víveres, sin que tampoco hubiera cómo reponerlos, pues según los estados de fuerzas de los buques, el Abtao solo tiene para cinco días, para ocho la Magallanes y para quince el Blanco.

Limitándome, pues, señor Ministro, a los puntos que dejo indicados y proponiéndome manifestar reservadamente a V. S.,  otros de no menos importancia, espero que esta medida sea de la aprobación de V.S., fundada, como está, en la imposibilidad de continuar el bloqueo, sin comprometer la seguridad de los buques, de los que, en gran parte, depende hoy el buen éxito de la presente guerra.

Para terminar, prevendré a V.S., que con esta misma fecha trascribo al señor Ministro de Marina el contenido de la presente comunicación, para conocimiento del Supremo Gobierno.
Lo que comunico a V.S., para los fines que dejo indicados.
Dios guarde a V.S.
J. WILLIAMS REBOLLEDO.
Al señor Ministro de Marina.

NOTA DEL COMANDANTE DE LA ESCUADRA CHILENA, EN EL QUE COMUNICA SU RENUNCIA AL MANDO DE LA ESCUADRA  "POR RAZONES DE SALUD".

Núm.  359.           COMANDANCIA GENERAL DE LA ESCUADRA.

A bordo del “Blanco Encalada”, Iquique, Julio 31 de 1879.
Señor Ministro:
Con esta fecha comunico al señor Ministro de Relaciones Exteriores y Delegado del Supremo Gobierno en Antofagasta, lo que sigue:
El mal estado de mi salud, reagravada últimamente por las malas noches y lo malsano del buque, me inhabilitan por completo para continuar al mando de la escuadra; por otra parte, distribuida esta en dos divisiones, formadas de un blindado y una corbeta, se hace innecesaria mi presencia y la de mi Estado Mayor a bordo, siendo más bien un inconveniente para la dirección y movilización de los buques por los directores de la guerra.
Por todas esas consideraciones, ruego a V.S. en previsión de que el señor Ministro Delegado del Supremo Gobierno en Antofagasta no se creyere autorizado para acceder a lo que solicito, por considerarlo así más conveniente a los interés del Estado.
Dios guarde a V.S.
                                                                                                                                                            J. WILLIAMS REBOLLEDO.
Al señor Ministro de Marina.

TELEGRAMA DEL MINISTRO DE MARINA Y GUERRA BASILIO URRUTIA EN EL QUE ACEPTAN LA RENUNCIA DE J. WILLIAMS REBOLLEDO A LA ESCUADRA Y LO CONMINA A DAR EXPLICACIONES DE SUS ACTOS.

TELEGRAMA
(Recibido a las 2 p. m.)
Santiago, Agosto 5 de 1879.

En la primera oportunidad se vendrá V. S., a Santiago para dar explicaciones de sus actos, en especial de suspensión del bloqueo de Iquique; mientras tanto el mando de la división de la escuadra que existe en Antofagasta, el jefe a quien corresponda.
                                                                                                                                                                               B. URRUTIA
Al Comandante en Jefe de la escuadra don Juan Williams Rebolledo.

Por todas las circunstancias expresadas en los documentos oficiales, que eran adversas a los integrantes de la escuadra chilena, no solo las naves que requerían de mantenimiento y arreglo urgente, sino las tropas agotadas y mal alimentadas como se puede deducir de su lectura.

En la escuadra al mando de Williams Rebolledo, se estaba caldeando un escenario que a la larga hubiera derivado en actos que afectarían la disciplina y en plena guerra, contra un enemigo que estaba rondando esas aguas de manera agresiva, lo que constituía un grave peligro para los objetivos de la guerra.

Lo que si queda claro es que, J. Williams Rebolledo ya había renunciado a continuar siendo el comandante de la escuadra días antes, con fecha 31 de julio y la decisión de desbloquear Iquique lo hace después, prácticamente habiendo renunciado, que en nuestra opinión, demuestra el poco profesionalismo de este marino chileno.

Notas: Ahumada, Pascual. GUERRA DEL PACÍFICO. Pag. 16-18.




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