miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿La Soberanía nacional es un eufemismo?


A estas alturas, sería bueno preguntarse si somos un país soberano, tal y como lo dice la letra de nuestro himno nacional y lo proclama la Constitución vigente. La soberanía es la autoridad suprema del Estado en su ámbito territorial. Aunque es el pueblo quien detenta esta soberanía, son sus representantes elegidos por el voto, quienes lo ejercen y se encargan de hacerla respetar. El Presidente personifica a la Nación y ejerce la soberanía en el Estado peruano.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le ha dispensado al país un tremendo jalón de orejas. Ha ordenado que se anule la sentencia de la Sala Permanente de la Corte Suprema que preside Villa Stein, por el caso Barrios Altos. ¿Cómo quedan el presidente del poder judicial, los jueces peruanos y la justicia peruana en general? Como una simple oficina de trámites, o como un mural de Diego Rivera o una pintura de Guayasamín. ¿Cómo confiar en este poder judicial que se deja avasallar en sus decisiones?

Este es el corolario del papelón de los abogados del Poder Judicial y Ministerio de Justicia que fueron a representar al estado peruano.  Lo peor de todo es que, el primero en avalar y recomendar la aceptación de la resolución, ha sido el mismo que hace unas semanas defendía la resolución de Villa Stein. Sí, el  presidente del poder judicial.

El Dr. San Martín, genuflexo él, de inmediato agachó la cerviz y apelando a que “somos un país serio” aseguró que debemos cumplir con la resolución. ¿Somos un país serio señor San Martín? Cantará usted con profunda sentimiento patriótico nuestro himno nacional cuyas primeras letras dicen “Somos libres seámoslo siempre”.

Muchos representantes de los ONG´s de DDHH, caviares, escribas, radioloros y enemigos de Fujimori, comenzaron la mañana de ayer echando más carbón, gasolina al fuego, parloteando sobre la importancia del fallo, la imparcialidad de los jueces que miran solo a la izquierda y machacando el informe de la ex CVR, como si fuera una biblia. Probablemente lo sea para estos caviares.

El Presidente Ollanta Humala respondió al fujimorismo, quienes tildaron su gobierno de inhumano respecto al indulto humanitario para el ex presidente Fujimori, expresando que, “No comprendo la conducta de los familiares del señor Fujimori, espero que esto no sea pues un tema de cálculos políticos, creo que sería lo último que uno puede hacer sobre la vida de una persona”. Una buena manera de devolverle la papa caliente y en primera a los familiares de Fujimori.

No es tan cierto lo que expresa Ollanta, el artículo 118 prescribe las atribuciones que tiene como Presidente y miembro del Poder Ejecutivo. Dice Art. 118. “Corresponde al presidente de la República”, (21) Conceder indultos y conmutar penas. Ejercer el derecho de gracia….”. No es necesario que la familia solicite o gestione el indulto siendo una potestad de él. Pero, cómo ejercer el perdón humanitario, si por otro lado nos inclinamos ante la CIDH. Inferimos que, por cálculo político el gobierno no toma la iniciativa para  decidir el indulto. Humala quiere un documento para evaluarlo y responder después que no. ¿No es eso cálculo político, o qué es?

Alan García perdió la oportunidad de pasar a la historia reconciliando al país, hubiera sido un gran estadista con visión de futuro; pero, después de su retroceso ante la campaña mediática que lo apabulló por el indulto a Crousillat, el temor se adueño de su ser y dejó al presente gobierno esa decisión. De acuerdo a lo expresado por Ollanta Humala no cruzará el Rubicón.

Respecto al fallo reciente de la CIDH, Ollanta Humala, deducimos, por cálculo político ha respondido de inmediato. Su gobierno acatará la sentencia aunque esa decisión afecte no solo la Soberanía que él está encargado de asegurar y hacer respetar, sino la dignidad de los peruanos. El Dr. Ernesto Álvarez Miranda Presidente del Tribunal Constitucional ha expresado su desacuerdo con este fallo, porque pisotea la Justicia peruana, ya que el caso está judicializado en el país y los jueces debieron tener la oportunidad de corregir la sentencia Villa Stein.

Por otro lado, para los caviares y las ONG´s de derechos humanos del país, quienes tienen aliados ideológicos en la tremenda Corte Internacional, ha sido un día de fiesta, alegría, pisco y butifarras. Con seguridad habrán celebrado hasta altas horas de la madrugada, rumiando su alegría en medio de su venganza y odio irracional, y visceral.  Guzmán, sus aliados ideológicos externos, sus seguidores y admiradores del Movadef y el SUTE-Conare, están que no caben en sí de contentos.

El 24 de julio pasado, el presidente Hugo Chávez Frías anunció que su país se retiraba de la CIDH, le expresó a su Canciller Nicolás Maduro “no esperemos más, Venezuela se retira de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la acusamos ante el mundo de ser indigna de llevar ese nombre de derechos humanos”. Refiriéndose al caso de Raúl Díaz Peña, a quien acusaron de ser autor de unos atentados con bombas en 2003. Chávez se puso los pantalones. EE.UU quiso enmendarle la plana, pero este país no es signatario de la CIDH. Por tanto, qué exige.

De la respuesta de la principales autoridades del país, salvo la del Tribunal Constitucional, ha quedado demostrado que nuestro país es un Estado de soberanía limitada. Como podemos apreciar, nuestro país sufre presiones de organismos internacionales como es el presente caso, por la debilidad moral de sus instituciones y sus integrantes. El Estado peruano es objeto de acciones políticas, económicas, judiciales o   militares de potencias hegemónicas u organismos de presión.

En este mundo globalizado de hoy, los estados desarrollados poseen intereses económicos y de seguridad que van más allá de sus fronteras. Las fronteras se flexibilizan, de tal manera que, estas no existen para las actividades financieras y comerciales. El dinero no tiene nacionalidad, dicen algunos globalizados o mundializados. No interesa de dónde venga. La plata viene sola.

Pero, existen actualmente otros organismos que tiene injerencia en ciertos campos de la realidad como la política, justicia, medio ambiente y los derechos humanos. Así, la globalización ha flexibilizado la soberanía de los estados, por la importancia de otros actores como los organismos internacionales FMI, BM, OMC y las ONGS de DDHH y ambientales, que las presionan o cuestionan.

Debemos tener en cuenta que, en el mediano plazo la escasez del agua, la destrucción del medio ambiente y el agotamiento o el mal manejo de los recursos de los mares, generarán nuevas crisis de soberanía. ¿Cómo le irá a nuestro país en el futuro cuando las grandes potencias pongan sus interese en nuestras cuencas hidrográficas?

Aceptar y cumplir la resolución de la CIDH, con seguridad nos hará un país muy serio como lo dice convencido el presidente del poder judicial, probablemente él es el más interesado en que se cumpla, quizás pensando en su agenda futura; pero al mismo tiempo, el Perú ve su soberanía vapuleada, disminuida y limitada, lo atribuimos a la falta de identidad de algunos malos funcionarios, que se ponen de rodillas y aceptan genuflexos las decisiones de organismos internacionales, por encima de nuestra justicia. 

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