martes, 11 de septiembre de 2012

El Túnel del tiempo.El Gobierno Provisorio del Dr. Francisco García Calderón Landa


El Gobierno Provisorio del Dr. Francisco García Calderón Landa (Marzo- Noviembre de 1881)

Las fuerzas chilenas ocuparon la bella capital del Perú el 17 de enero de 1881, se instalaron en el Palacio de Gobierno y desde este cómodo lugar gobernaron con mano de hierro. El dictador Nicolás de Piérola después de la destrucción de Chorrillos, la hecatombe de San Juan y Miraflores, había fugado en dirección a Canta, abandonando la ciudad a merced de las tropas chilenas. Piérola, ególatra y narcisista, creía que aun gobernaba el Perú, se aferraba al poder con uñas y dientes; pero, se había equivocado.

A instancias de las fuerzas de ocupación y requiriendo estos un representante del gobierno para iniciar las tratativas de paz, los ciudadanos  notables de Lima se reunieron para elegir un nuevo gobierno. Este se encargaría de las negociaciones de paz con las tropas enemigas.  “A impulsos de esta urgente necesidad, se han reunido los mas notables ciudadanos de Lima y ha proclamado al Gobierno Provisorio del señor García Calderón, que se levanta pacíficamente, sin más aspiración que salvarnos de la crisis  sin igual que hoy atravesamos…”. (1) El Orden 11 de marzo de 1881.

Así, se inician una serie de gestiones que dan su fruto y el 12 de marzo de 1881, se instala en Magdalena el Gobierno Provisorio del Dr. Francisco García Calderón Landa. “El Perú se encuentra en el momento más solemne de su historia, y en el pueblo de la Magdalena se inaugura hoy la sobrehumana empresa de resucitar a un país”.

En carta dirigida al general Cornelio Saavedra general en Jefe del ejército  chileno, el 12 de Marzo, el Ministro de RREE Dr. Manuel María Gálvez, pone en conocimiento de las autoridades chilenas que el Dr. Dn. Francisco García Calderón, elegido Presidente Provisorio del Perú, toma posesión del mando supremo y señala como residencia del gobierno el distrito de Magdalena.

El gobierno de García Calderón estuvo organizado de las siguiente manera: “Presidente del Consejo y Ministro de Hacienda y Comercio, Sr. D. Aurelio Denegri, Ministro de Gobierno, Policía, Obras públicas y estadística, Sr. D. Coronel D. Manuel Velarde, Ministro de Justicia, Culto, Instrucción y Beneficencia, Sr. Dr. D. Miguel Vélez, Ministro de Guerra y Marina, Sr. Capitán de Navío D. Camilo Carrillo y Ministro de Relaciones Exteriores, Sr. Dr. D. Manuel María Gálvez”. (2) Diario El Orden de 10 de marzo de 1881.

El 16 de marzo de 1881, Chorrillos entrega el Acta de adhesión al gobierno provisorio. El 17 de marzo, el gobierno de García Calderón es aceptado y proclamado en varios puntos del país, entre ellos Trujillo “(…) y el acta de los vecinos de Trujillo es la mayor patente prueba de que la gente sensata y seria del país, los que no se dejan llevar de sus propios aunque mal entendidos intereses, los que, no tiene a gloria ser indiferentes al porvenir de la Patria, se agrupan decididos bajo la bandera de la constitucionalidad, única áncora de salvación de los pueblos civilizados”. (3) El Orden 17 de marzo de 1881.

En el Acta de Adhesión de Trujillo al Gobierno Provisorio figuran miembros de la Magistratura, Municipalidad de Trujillo y vecinos notables de  esta ciudad. De esta manera desconocen el gobierno dictatorial de Piérola, tildado de arbitrario y  aceptan al Dr. Francisco García Calderón como presidente, “Todos estiman caducos los poderes que dieron al señor Piérola, desde el momento en que este no usó de ellos sino para llegar al desenlace humillante de Chorrillos y Miraflores”. (4) El Orden 17 de marzo de 1881.

El 17 de marzo se publica en la sección Oficial del diario El Orden el Acta de adhesión de Chorrillos al Gobierno del Dr. Francisco García Calderón, lo que es calificado como un ejemplo. El acta expresa su conformidad y reconocimiento, “En la villa de Chorrillos, a los diez y seis días del mes de Marzo del año de mil ochocientos ochenta y uno, reunidos los vecinos de este lugar, hemos acordado hacer una demostración de nuestro patriotismo y como medida de tranquilidad para nuestro trabajo y ejercicio de todos nuestros derechos, reconociendo como Presidente Provisorio de la república al Sr. Dr. Don Francisco García Calderón…”. (5) El Orden, 17 de marzo de 1881.

Durante la ocupación de Lima, las autoridades chilenas exigieron el pago de cupos, muchos de ellos llegaron a sumas elevadas, que el pueblo y los comerciantes nacionales y extranjeros tuvieron que aceptar y pagar en silencio, de lo contrario sus propiedades eran confiscadas. En marzo de 1881, las fuerzas chilenas de ocupación exigían el pago de un millón de pesos en un plazo perentorio.

El Presidente provisorio desde el momento que asumió la presidencia, debió asumir también la responsabilidad del pago de este cupo, para ello debió apelar a la ayuda de todo el pueblo de Lima y principalmente a los notables y comerciantes como expresáramos, quienes entregaban su cuota como un préstamo al gobierno. “S.E., el Presidente ha contraído el formal compromiso de entregar a las fuerzas invasoras el millón de pesos fuertes que, bajo de severos apremios, habían ellos exigido de cincuenta de nuestros compatriotas”. (6) Diario El Orden 21 de marzo de 1881.

La premura que vivía el gobierno de García Calderón para pagar el cupo impuesto por el enemigo, obligó a publicar un aviso en la Sección Oficial en el diario El Orden, en el que se solicitaba el empoce de su préstamo a todos los peruanos e indicando los bancos en que se hará ese depósito, “De orden del señor Ministro del Ramo se previene a las personas que han suscrito a este empréstito, que en el día procedan a entregar la suma que les corresponde en el Banco de Lóndres, México y Sudamérica, recabando un recibo provisional, que les será canjeado oportunamente por los certificados definitivos. Las personas que no hayan suscrito este empréstito y desean hacerlo, pueden ocurrir con tal fin a la Dirección de Contabilidad General y crédito”. (7) El Orden 23 de marzo de 1881.

Como siempre sucede, en toda colecta no faltan los denominados  ventajistas, criollos y los avispados, esa época no era diferente a la de ahora, se organizaron personas inescrupulosas que a nombre de gobierno realizaban el cobro de cupos en provecho propio, “Se ha sabido con mucho pesar que hay individuos que se han permitido tomar el nombres de S. E., el Presidente para inaugurar una colecta en favor de nuestros heridos. Con este estratagema han conseguido de algunas personas sumas respetables”. (8) El Orden, 26 de marzo de 1881.

Cuando Piérola abandonó la capital el Prefecto del departamento, también siguió los pasos del dictador. Piérola nunca tuvo la intención de quedarse en la capital para hacer frente a las tropas invasoras, defender Lima con su vida y buscar la forma de negociar la paz, según narra el diario El Orden del 21 de abril de 1881, “Si el señor de Piérola no se aleja de la capital, y se viene a ella, y apoyado por los restos de sus fuerzas, mantiene el orden, no habría desaparecido tampoco de su puesto el Prefecto del departamento, ni hubiésemos presenciado las escenas de sangre y fuego del 16 y 17 de Enero, más vergonzosas y humillantes aun para el Perú que todas las desgracias y derrotas de la guerra”. (9) El Orden, 21 de abril de 1881.

El diario de ocupación La Actualidad, del 12 de febrero de 1881, refiriéndose al dictador Nicolás de Piérola, quien había huido de la capital antes de cumplir sus deberes de gobernante, expresa “Herida de muerte en los campos de Miraflores, en donde manchó innecesariamente el pabellón de su patria con una odiosa felonía y en donde sacrifico con implacable crueldad la flor de la población limeña a su ambición y sus terrores,  la dictadura ha ido arrastrando pesadamente su esqueleto del campo de batalla a Canta, de Canta a Tarma y de Tarma a Jauja, el último refugio de las consunciones en el postrer periodo”. (10) Diario La Actualidad, 12 de febrero de 1881.

Muchas penurias hubiera evitado Piérola al pueblo peruano custodiado bajo las bayonetas chilenas, si se hubiera avocado a cumplir con responsabilidad y patriotismo el cargo que asaltó en diciembre de 1879, tras la huida de Prado, “Si, cumpliendo con su deber, hubiera entrado entonces en negociaciones con el enemigo, habría obtenido para la capital del Perú, siquiera el que la dominación extranjera no se prolongara en ella con todas sus dolorosas consecuencias”. (11) El Orden, 21 de abril de 1881.

Piérola en ningún momento aceptó que las autoridades chilenas accedieran a la petición que le hicieron los notables de Lima para conformar un Gobierno Provisorio y elegir al Dr. Francisco García Calderón como Presidente. Fiel a su estilo en todo momento se avocó a petardear este propósito.

Piérola, fue intrigante, rebelde y contestatario, hizo todo cuanto pudo por desestabilizar al gobierno de García Calderón, incluso envió una circular a los plenipotenciarios extranjeros representantes de sus gobiernos, atacando y criticándolo. Haciendo notar que él aun se mantenía al mando de la República, lo que en parte era cierto, sin embargo, observaba preocupado que, las provincias ya se estaban manifestando a favor de García Calderón y perdía poder.

“…que el Perú, representado por el Gobierno de S.E., el Jefe Supremo, a quien la nación entera acata y obedece, protesta contra todos los actos practicados o que en adelante pueda practicar el titulado gobierno provisorio localizado en la zona dominada con los ejércitos invasores; y por lo tanto, no será mi gobierno responsable en ningún tiempo ni circunstancia, de las obligaciones que nazcan de ese pupilaje administrativo”. (12) Circular del 1 de abril de 1881, firmada por Aurelio García y García secretario general de Piérola.

Llegado a este punto, es necesario recordar las razones expuestas para la conformación del Gobierno Provisorio, entre otras, se consideró que este respondía a la necesidad de un gobierno legítimamente constituido, marcando la diferencia con la Dictadura, que se dio origen después del asalto al poder, “La Dictadura fue soportada solamente por patriotas que debían callar frente al enemigo; y como hecho se inauguró, por la guerra y para la victoria, de hecho se consideraba muerta por la fuga y la derrota”. (13) El Orden, 4 de abril de 1881.

Desde diciembre de 1879, en que Piérola asumió el poder dictatorial en el Perú, nunca garantizó el triunfo de nuestras fuerzas. Más bien hizo todo lo imposible en darle al país el más grande fracaso, cooperó a la derrota de Tacna por eclipsar a Lizardo Montero a quien mezquinó su apoyo, una victoria de Montero hubiera sido el final de su dictatorial gobierno. Derribó a su antecesor Prado argumentando “que no se le había querido conceder ni el derecho de dejarse matar a la cabeza de un puñado de voluntarios”. (14) El Orden, 4 de abril de 1881.

Solo su vanidad comparable con su egocentrismo, no tuvo en cuenta que sus dotes y cualidades estaban lejanos respecto a los militares profesionales que habían recibido formación, “proclamóse más militar que todos sus generales, y no supo ni combatir, ni vencer, ni siquiera morir, sino fugar, dejando a la capital y al ejército en el más absoluto abandono; ese Gobierno, decimos, tenía derecho solo a la execración universal y había sin duda caducado, por estas y por mil otras razones”. (15) El Orden, 4 de abril de 1881.

Lo cierto es que, Nicolás de Piérola había abandonado a su pueblo en las horas más difíciles, había entregado la capital del Perú a las tropas chilenas. Gobernaba a través de decretos y circulares inicialmente desde Canta y posteriormente desde Tarma y Jauja, motivo más que suficiente para que el pueblo declarara la vacancia del cargo, que él había asaltado, “La capital abandonada por el Dictador a la clemencia de sus mismos enemigos, tenía derecho a declarar vacante el poder que tan mal había ejercido el señor Piérola, y elegir a cualquiera que pudiese salvar la sin igual situación que el país atravesaba”. (16) El Orden, 4 de abril de 1881.

En aquellos aciagos días, Lima estaba completamente ocupada por tropas chilenas. En Jauja, Piérola no descansaba en nombrar a diferentes comisionados para negociar con las autoridades  chilenas de ocupación. Al respecto el Diario La Actualidad órgano oficial del gobierno de ocupación, expresó “que jamás se aceptaría entrar en tratados de paz con el ex Dictador, cuyos poderes habían caducado, y además porque había hecho a ese país inculpaciones que no era dable aceptar, reconociéndolo como Gobierno del Perú”. (17) El Orden, 4 de abril de 1881.

Antes de proceder a la elección del Presidente del Gobierno Provisorio, los notables de Lima se entrevistaron dos veces consecutivas con las autoridades chilenas, entre ellos el Ministro de Guerra Vergara.

En la primera entrevista expusieron el objeto de su comisión, el mismo que no fue comprendido por el general Vergara, aclarada la situación la comitiva le planteó la siguiente pregunta “¿están o no resueltos definitivamente los representantes de Chile a tratar con el señor Piérola? Si están por la afirmativa, nuestros amigos y creemos que el país entero con ellos, se someten sin replica a esta solución; pero en el caso negativo, y solo en ese caso, nos ofrecemos a formar un Gobierno en Lima”. (18) El Orden, 5 de abril 1881.

Al día siguiente acudieron a la cita a  la hora indicada, el señor Vergara y el señor Altamirano, ambos representantes plenipotenciarios de Chile en el Perú, respondieron a la pregunta de manera reiterativa, firme y enérgica, Pueden estar ustedes seguros de que el Gobierno de Chile, jamás, por ningún motivo, aun con la promesas más lisonjeras, reconocerá al Gobierno de Piérola, ni aceptará tratar con sus enviados sobre la paz. Por lo mismo veremos con satisfacción que los vecinos de Lima formen, libre y espontáneamente un Gobierno, con el cual podamos entendernos, si es aceptado por el país”. (19) El Orden, 5 de abril de 1881.

De todo lo anteriormente expuesto se desprende que la comitiva actuó con  lealtad y solo los guiaba el bien de la patria, descartándose algún interés partidista. Otro inconveniente gravísimo que se le presentó a los notables, era la enfermedad crónica del vicepresidente general La Puerta quien no aceptó su designación como Presidente, no valieron actas firmadas ni reiteradas súplicas, “Todo se estrelló contra la voluntad inquebrantable del señor vicepresidente; ni actas firmadas por personas muy caracterizadas, ni las reiteradas suplicas de tres o más comisiones que se le acercaron, ni la influencia de sus más íntimos amigos de quienes nos valimos, nada fue capaz de cambiar su resolución negativa”. (20) El Orden, 6 de abril de 1881.

Es indudable que la conformación del Gobierno de García Calderón, afectó muchos intereses, principalmente los políticos de quienes aun reconocían a Piérola como gobernante legítimo, desconociendo su origen espurio y golpista, inicialmente algunas ciudades del interior del país, se declararon en contra del mismo. Es más, hubo protestas en Arequipa, Puno y Huaraz en contra, se firmaron actas y proclamas desfavorables a García Calderón.

El 7 de abril de 1881, el dictador Piérola desde Jauja encausa al Gobierno de Lima, decretando: “Art. 1°. Los ciudadanos que con el permiso y la ayuda de losa funcionarios chilenos se han reunido en el caserío de la Magdalena para titularse Gobierno provisorio, tan pronto como puedan ser habidos, serán juzgados en consejo de guerra verbal, por los delitos de inteligencia con los enemigos de la patria, auxilio a estos, rebelión al frente de ellos y abuso de caudales públicos”. (21) Ahumada, Pascual. Guerra del Pacífico. T V, pág. 290.

Por su parte Pedro A. del Solar, Jefe Superior, político y militar de los departamentos del sur, quien obedecía las ordenes del dictador Piérola, Decretó, “Declárese traidores a la patria a los que componen el Gobierno provisorio. Formado en la capital de la República, y a los peruanos que le obedezcan o le presten apoyo directo e indirecto”. (22) Ahumada, Pascual. Guerra del Pacífico. T V, pág. 290.

Así se forjó el Gobierno Provisorio del Dr. Francisco García Calderón Landa, contra la incomprensión de peruanos, quienes seguían los dictados de Nicolás de Piérola y no como muchos estudiosos, aseguraban ciertas las versiones, que este Gobierno había sido impuesto por las fuerzas enemigas de ocupación.

Prueba de ello es que, en noviembre de ese año, Francisco García Calderón fue conducido prisionero a Chile, precisamente, por no aceptar un tratado de paz que considerara pérdida territorial y porque su gobierno amenazaba con su legitimidad reconocida por los pueblos el Perú y otros estados extranjeros, a las fuerzas de ocupación. Permaneció dos años y medio en cárceles chilenas.





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