martes, 3 de julio de 2012

TESTIMONIOS DE PERIODISTAS DE LOS ESTADOS UNIDOS
PRENSA AMERICANA



3.  Calderón en Rancagua. 
   Probablemente el modo como lo encontré en Rancagua el mes pasado, es un ejemplo de cómo sus compañeros de prisión han sido acomodados en Chile, durante los dos últimos años.

    La ciudad está como a 60 millas al Sur de la capital y como a 1800 pies sobre el nivel del mar, y es un lugar expuesto a fuertes vientos, cerca de la nevada cordillera, y frío en el invierno.

    Cuenta como 5,000 pobladores desparramados en una gran área, está en la línea del gran ferrocarril del Sur que corre a los pies de los Andes desde Santiago hasta Angol; fue campo de un sangriento combate con los españoles en la Guerra de la Independencia, hace 70 años; y en celebración de este episodio de su historia, cuando Chile adquirió la independencia, fue oficialmente autorizado a titularse la “ciudad más leal y nacional”.

Encontré al Sr. García Calderón allí en julio ( a mediados del invierno), alojado en lo que se llama “Club de los Bomberos”, un edificio de adobe, de un solo piso, con un patio empedrado de piedra de río, húmedo, mohoso, y con una caballeriza pantanosa, llena de inmundicias de hombres y animales y con un hedor pestífero.

     A un lado del patio había una cantina, un salón de billar y un comedor para los bomberos y para el público. Al otro lado había tres piezas, en que él y su familia estaban alojados, dos de ellos sirviendo de dormitorio y la tercera destinada a los demás usos domésticos.

     En esta tercera pieza había una alfombra en mal estado, un sofá endeble, dos o tres sillas raquíticas y una mesa, con los restos del almuerzo que había sido servido en una vajilla tan ordinaria y gruesa que cada pieza de ella era un formidable proyectil.

     Los vidrios de las ventanas estaban manchados, así como las paredes. El Presidente del Perú, vestido con un grueso sobretodo y con una gorra, estaba tratando de calentarse, paseándose por esta pieza, no habiendo otro modo artificial para hacerlo que un pequeño bracero con carbón vegetal, como sucede generalmente en Chile, excepto en una u otra de las mejores casas.

Una ama paseaba a un niño en brazos, envuelto en chales, en un lado del patio, a donde llegaba un triste rayo de sol.

Las señoras estaban tiritando de frío, envueltas en pesados abrigos dentro del dormitorio. Pocas veces he visto acomodos domésticos exteriores e interiores más lúgubres y pobres para una familia de gusto refinado y acostumbrada a todas las comodidades de la opulencia y el lujo.
Más todo esto no quitaba nada de las maneras corteses, por la que se distinguen los sudamericanos de las clases elevadas, y en particular de los peruanos.

El Sr. Calderón no posee ninguna gracia personal, exceptuando las que se derivan de las cualidades que acabamos de mencionar; pero estas las posee en un grado perfectamente fascinador.

Es como de 50 años de edad, fuertemente constituido, de 5 pies y 7 u 8 pulgadas de alto, con una cabeza grande y redonda y una frente especialmente prominente, cabello fino y castaño, con una que otra cana, poca barba y bigote poco espeso, en el cual aparecen también algunas canas, y ojos pequeños de azul claro, en forma de almendra, que con la poca barba, imparten a la fisonomía un vago parecido al mongólico. 

Pero además del encanto de sus  maneras, hay en él la atracción de una inteligencia aguda, que se nota en su conversación sobre cualquier materia que se salga de los límites de lo puramente convencional y nadie puede tratarlo familiarmente sin tener la conciencia de que, en seguir a su jefe, el Partido Constitucional del Perú está bajo una hábil dirección, y sin comprender que los chilenos han cometido una gran torpeza en tenerlo tanto tiempo en una posición en que podía justificarse ante el mundo, empleando para ello todos los recursos de artificios para burlar las restricciones a que lo tienen sometido.
NR: Dr. Francisco García Calderón Landa, Presidente del Gobierno Provisorio del Perú.

1 comentario:

R dijo...

Interesante.No tenía idea que el pdte. Garcia Cald. estuvo relegado en Rancagua.He leido la "Historia de Rancagua" de Miranda Salas , en internet, y no hay referencias.