viernes, 30 de marzo de 2012

¿Watergate criollo?

David Hume filósofo, economista e historiador escocés, dejó a la posteridad su frase famosa “Quien tiene el saber tiene el poder”. Por otro lado, “La información es poder”, es una frase atribuida al filósofo Francis Bacon. Ambas frases en actual vigencia, pues vivimos la era de la Información y el Conocimiento.

Apelando a razones de seguridad nacional y para actuar más rápido que la justicia, George Bush presidente de EEUU días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, decidió autorizar a la Agencia Nacional de Seguridad para que intercepte las comunicaciones entre personas en Estados Unidos y presuntos terroristas en el exterior, sin solicitar autorización judicial.

El 17 de junio de 1972, Frank Wills, guardia de seguridad del Complejo Watergate, en Washington, detectó que habían violado la seguridad del edificio. Fueron arrestados cinco individuos al interior de la oficina del Comité Nacional del Partido Demócrata. Eran miembros de la Operación 40 de la CIA quienes planeaban instalar micrófonos y cámaras de manera clandestina y espiar al comité electoral del Partido demócrata. El presidente Richard Nixon renunció a su cargo el 8 de agosto de 1974.

El caso BTR llegó a su fin, la justicia condenó a Elías Ponce, Carlos Tomasio y Giselle Giannotti. Un análisis de contenido a los mensajes y llamadas interceptadas, hubieran permitido establecer mayores indicios sobre negociados, aceitadas y honorarios de éxito. Solo el ex ministro León Alegría y Alberto Quimper dieron con sus huesos en la cárcel. Se ha dispuesto una investigación al ex presidente Alan García y los ex ministros Jorge del Castillo, Garrido Leca y general Hidalgo por presunta participación. Ojalá la justicia no se duerma.

Lo del chuponeo se ha convertido en una plaga que amenaza la seguridad del Estado, la privacidad de las personas y extiende una paranoia en la sociedad. Con los últimos acontecimientos que involucran al jugador Roberto Martínez, queda más que demostrado, la existencia de organizaciones clandestinas dedicadas a la interceptación de las comunicaciones.

La opinión pública nacional ha mostrado nuevamente una gran preocupación por este hecho y a la vez una gran desconfianza en las autoridades por su indiferencia. Existen organismos del Estado que se deben encargar de investigar y establecer responsabilidades, respecto a la práctica del “chuponeo”. Qué esperan.

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