lunes, 2 de mayo de 2016

El 2 de mayo de 1866, ejemplo de unión nacional.



Este 2 de mayo, celebraremos con gran sentimiento patriótico, el sesquicentenario del glorioso combate del Callao (CL). 50 cañones que defendían la libertad, soberanía e independencia del Perú, se enfrentaron a 300 cañones de las naves reales que habían llegado a nuestras costas cual “caballo de Troya”, denominado expedición científica.

Lo cierto es que, España nunca se resignó a la pérdida de sus territorios de ultramar, por los enormes ingresos que recibía la corona de estas tierras feraces, es que por casi 300 años, América y en particular el Perú, como hasta hoy, fueron la caja chica de España, que atravesaba una situación económica muy difícil, frente a Inglaterra que se erigía ya, como una potencia en el mar.

Nadie puede dudar, que la empresa era titánica, mitológica, el Perú se jugaba su destino, eso lo sabían los prohombres que lucharon denodadamente esa mañana. Sabían que de perder el combate, nuestra patria volvería a sufrir nuevamente la ignominia de vivir bajo el yugo de España.

Nuestros héroes entre ellos el Secretario de Guerra de entonces, “José Gálvez, el ingeniero colombiano Cornelio Borda, el jefe de la torre, coronel graduado Enrique Montes, el capitán de artillería chileno Juan Salcedo, el coronel Toribio Zavala, hermano del ministro de Marina de España”, murieron en el fragor del combate.

Qué nos demuestra este pequeño grupo de ciudadanos, que la nacionalidad no importaba, que todos estaban comprometidos con esta empresa. Frente a las limitaciones que tuvieron que vencer, se sobrepusieron, se unieron y fueron un todo, para enfrentar a los realistas. De ser derrotados las consecuencias hubieran sido muy graves.

José Gálvez y cientos de héroes anónimos, que entregaron su vida por dejarnos una patria libre; si despertaran de sus tumbas en la hora presente, y observaran el escenario político que vivimos, donde cunde un ambiente de animadversión, de odio, de rencor, patrocinado por un grupo denominado “la coalición del odio”, con seguridad volverían a sus tumbas defraudados, de los rumbos que ha tomado la república por la que se sacrificaron.

Qué sucede en una nación, cuando personalidades de talla internacional, nacional, grupos de presión o de poder de toda índole, autoridades irresponsables y la prensa casi de manera general, coinciden como por arte de magia, en una campaña mediática, en la que más vale la libertad de empresa que la libertad de prensa.

Es cierto, y se permiten, por esa licencia constitucional, instalar en el imaginario popular, en la mente de sus ciudadanos, inocentes de las mayorías pobres y de extrema pobrezas, el odio, resentimiento, animadversión, en lugar de crear valores en pos de una unidad nacional, al margen de nuestras grandes o pequeñas diferencias.
Y qué hemos logrado en estos 150 años, después de haber conocido los actos heroicos que libraron quienes defendieron el Callao, esos hombres que entregaron su vida, por defender la libertad de un pueblo, conseguido a lo largo de muchas batallas, principalmente de Junín y Ayacucho.

Nuestro afamado historiador Jorge Basadre Grohmann, escribió hace mucho tiempo una definición para referirse a los diferentes comportamientos de nuestros connacionales. En su obra “La promesa de la vida peruana” expresó con esa sinceridad y honestidad que lo caracterizaron, una verdad de perogrullo:

Los Podridos han prostituido y prostituyen palabras, conceptos, hechos e instituciones al servicio exclusivo de sus medros, de sus granjerías, de sus instintos y sus apasionamientos. Los Congelados se han encerrado dentro de ellos mismos, no miran sino a quienes son sus iguales y a quienes son sus dependientes, considerando que nadie más existe. Los Incendiados se han quemado sin iluminar, se agitan sin construir”.

En este día sagrado para la nación peruana, dejo a ustedes en libertad de reflexionar sobre lo logrado hasta la fecha en nuestra querida patria y establecer quiénes son los enemigos verdaderos de la misma, quiénes son los que quieren seguir manteniéndola en el atraso, la pobreza, la ignorancia y la inseguridad, sembrando el odio, la inquina, la animadversión irreconciliable, para lograr sus perversos intereses.




No hay comentarios: