martes, 8 de diciembre de 2015

EL ROL DEL EJÉRCITO EN EL SIGLO XXI.



ste 9 de diciembre celebraremos a lo largo y ancho de nuestro País, el CXCI  aniversario de la Batalla de Ayacucho, que selló la Independencia de América. Durante el gobierno del presidente Augusto Bernardino Leguía y mediante Resolución Suprema del 18 de setiembre de 1928, se estableció como el día jubilar del Ejército del Perú, en honor a las tropas peruanas que participaron en esta batalla.
Rememorar esta fecha importante en nuestro calendario, es traer al presente aquellos lugares memorables donde se desarrolló esta cruenta batalla. Allí se eleva el  Condorcunca guardián pétreo, posando su irada eterna sobre la inmensa Pampa de la Quinua. El parte oficial habla de  “1800 cadáveres y 700 heridos fue el resultado total, fruto de la temeridad y obstinación españolas”.
Nuestras fuerzas lucharon convencidas que para lograr la Libertad e Independencia debían vencer en el campo de batalla. Las fuerzas patriotas conformada por hombres de extraordinaria valentía y tesón inigualable: Sucre, Córdova, Lara, La Mar y Miller. Enfrentaron al ejército realista dirigido por La Serna, Valdéz, Monet, Villalobos y Canterac. Y los vencieron.
El 9 de diciembre ha sido instituido como día del Ejército, nuestra noble Institución tiene su origen, en aquellas organizaciones guerreras pre-incas. Se fortaleció con el desarrollo alcanzado durante el Imperio de los Incas. El Ejército fue el principal instrumento que dispuso el Inca para expandir su cultura y consolidar su hegemonía.
El Ejército funda sus bases en la tradición guerrera, cuyos íconos pétreos se encuentran en el Templo de Sechín, se enriquece con el concurso de las culturas Nazca, Moche, Wari, Chavín, Tiahuanaco y los Incas. Prueba de ello son los monumentos y complejos arqueológicos que existen en nuestro país.
Últimos descubrimientos nos muestran el Señor de Sicán y los siete restos óseos de personajes importantes descubiertos el 2008. El Señor de Sipán y la Dama de Cao, revalorizando el rol de la mujer en nuestra historia. Hoy la mujer entrega su valioso concurso como parte importante de nuestra institución. La civilización de Carál es un mundo por descubrir.
Durante el Tahuantinsuyo se consolida el desarrollo de la cultura Inca o quechua, pero también el enfrentamiento de dos hermanos por el trono real, que coincide con la llegada de los españoles y el choque final entre dos culturas. Tan solo en 95 años y gracias al genio político y militar, los gobernantes de estas tierras extendieron sus fronteras a nuevas regiones.
El Inca Pachacutec es el gran organizador del Tahuantinsuyo y logró su consolidación geográfica y cultural, abarcando territorios de las actuales repúblicas de Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile, lugares donde aún quedan vestigios, huellas y restos arqueológicos de su grandeza militar.
Sin embargo, es necesario destacar a Túpac Inca Yupanqui, hijo y sucesor de Pachacutec. Fue explorador y viajero. Según nuevas investigaciones históricas han confirmado, que exploró la Antártida y descubrió la Oceanía. De tal manera que este Inca fue quien consolidó la grandeza del Tahuantinsuyo.
Durante la dominación española que abarcó tres siglos, los nativos de estas tierras opusieron resistencia a la dominación hispana. Allí están escritas con páginas de gloria, los levantamientos de Manco Inca, Juan Santos Atahualpa, José Gabriel Condorcanqui “Túpac Amaru II”, Francisco de Zela, los hermanos José, Gabriel y Mariano Angulo y Mateo Pumacahua, entre otros patriotas que lucharon por la libertad de nuestro país.
En la etapa correspondiente a la Campaña por la Independencia, el Ejército no tenía una partida de nacimiento oficial. Sin embargo, contribuyó con su esfuerzo y sacrificio a la consolidación de nuestra Independencia. Esta etapa termina con las célebres batallas de Junín y Ayacucho.
Entre 1825 y 1866 se consolidó nuestra República. En este lapso se llevó a cabo el glorioso combate del 2 de Mayo, España jamás se resignó a la pérdida de sus dominios de ultramar. Una expedición denominada “científica” llegó a nuestro mar amenazando nuestra frágil Independencia.
También vivimos una etapa negra, la Guerra del guano y el salitre 1879-1884. Periodo de triste recordación, en que la improvisación, la traición, el asalto al poder, así como el despilfarro de los dineros del Estado y la falta de previsión, facilitaron nuestra derrota ante nuestro enemigo, Chile.
Es cierto, en este periodo hubo demostraciones de valor, patriotismo y honor en defensa de nuestra soberanía. Finalmente sucumbimos ante un enemigo, mejor armado, equipado y preparado con muchos años de antelación. Chile no nos ganó la guerra, nosotros la perdimos irremediablemente, por falta de una visión estratégica de los gobernantes de aquellos años.
Nuestra Institución en 1933 participó en la campaña militar contra Colombia. Posteriormente en 1941 contra Ecuador, actos valerosos enmarcados en la defensa de nuestra Soberanía e Integridad territorial. En 1981 participó en  las operaciones militares de la Cordillera del Cóndor, ratificando la validez del Protocolo de Río de Janeiro, y el conflicto del Alto Cenepa en 1995, posibilitó la demarcación de los 78 kms que faltaban en la Cordillera del Cóndor.
La participación del Ejército durante el proceso de Pacificación Nacional, en el marco de la Estrategia Contrasubversiva impuesta por el gobierno, priorizó la obtención de la adhesión de la población, el respeto a los derechos humanos y las labores de inteligencia.
En base a un trabajo coordinado con los otros institutos de las FFAA,  la PNP y los Comités de Autodefensa, se logró la derrota de las organizaciones terroristas SL-MRTA, que hoy nuevamente viene tiñendo con sangre de policías y soldados valerosos en el VRAE.
Finalmente, los invito a reflexionar sobre el importante rol que ha cumplido y cumple el Ejército en nuestra sociedad, tengan presente también, que a lo largo de estos siglos, se ha movido de manera pendular. Entre momentos de gran fortaleza en su equipamiento, preparación y entrenamiento de sus fuerzas y con una visión diferente de sus gobernantes, quienes priorizaron la real importancia de la Defensa Nacional.
A diferencia de otros periodos, en que hubo falta de una visión geopolítica, desidia, improvisación, recortes presupuestales, malos salarios para su personal, indiferencia y apatía del poder político. Ejemplos hay muchos, la etapa anterior a la guerra con Chile, la primera década del presente siglo. Felizmente corregidos durante el presente gobierno, que se preocupó por mejorar el equipamiento de las FFAA.
Han transcurrido más de ciento noventa años, de aquella jornada patriótica,  que puso fin a la dominación española en nuestras tierras. Los directores de la guerra firmaron en la Pampa de la Quinua la famosa Capitulación de Ayacucho. Luego de esta victoria patriota, quedó sellada la Independencia de América del Sur.
Sirva este nuevo aniversario del Ejército, para reflexionar sobre el papel que deben cumplir los integrantes de esta noble Institución, en el lugar y cargo que desempeñan. Nuestro Perú tiene un enorme potencial que se debe proteger, para la supervivencia del Estado y futuras generaciones.
Un sincero homenaje a todos los integrantes del Ejército, sus viudas y discapacitados que se encuentran en las diferentes regiones de nuestro país. Saludo a ustedes que llevan tatuado sobre su piel los colores de nuestra Bandera Nacional y en vuestra sangre y corazones nobles, un inmenso sentimiento patriótico, que es el verdadero sustento de nuestra nacionalidad.
Este 9 de diciembre un Feliz Día para todos los integrantes del Ejército, especialmente para aquellos que combaten en el VRAE contra el narcoterrorismo homicida, en nombre y defensa de nuestra patria.

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