Imagen composición Arturo Castro.
La primera Ley del Poder “No le haga sombra a su amo” del libro “Las 48 leyes del poder” de ROBERT GREENE.
Por: Arturo Castro
En el S XVI, gobernaba Francia el rey Luis XIV, Nicolás
Fouquet fue su ministro de finanzas del soberano conocido como el rey sol,
Fouquet era un hombre rico y generoso, amante de las fiestas opulentas y las
mujeres bonitas con un estilo de vida muy extravagante muy hábil colaborando,
tenía la confianza del rey.
Fouquet deseaba ser designado en el cargo del primer
ministro, pero el rey suprimió ese cargo, Fouquet pensó y creyó que estaba
cayendo en desgracia frente al rey; con la finalidad de congraciarse y
recuperar los favores que creía estaba perdiendo, organizó una fiesta
espectacular tomando como motivo la inauguración de su Castillo Vaux-le
Vicomte, siendo el verdadero motivo demostrar su lealtad, admiración y devoción
al rey.
A esta fiesta en honor al rey acudieron los representantes de
la nobleza, mentes brillantes de la talla de La Fontaine (poeta, dramaturgo y
fabulista), La Rochefaucould (Filósofo y moralista) y madame de Sévigné (María
de Rabutin-Chantal, marquesa de Sévigné, escritora epistolar francesa). Hasta
Moliere (Jean-Baptiste Poquelin, dramaturgo, actor y poeta francés) escribió
una obra teatral para esta fecha la que él protagonizó.
La cena se inició con siete platos orientales, una novedad
culinaria, nunca probadas en Francia, además de nuevos platos creados para esta
feliz ocasión, la cena estaba acompañada de música compuesta para este tipo de
reuniones, luego de probar los exquisitos manjares los invitados pasearon por
los jardines del castillo.
Durante el paseo los asistentes admiraron el diseño de los
jardines, hicieron algunos comentarios muy halagüeños del propietario, mientras
el rey Luis XIV observaba a sus súbditos satisfechos con la demostración de
Fouquet, pero nadie tenía claro qué pensaba o sentía el rey durante la cena y
el espectáculo.
El joven rey y los invitados de la nobleza parisina quedaron
admirados por el diseño geométrico de arbustos y canteras de flores,
disfrutaron de juegos artificiales la representación de la obra de Moliere, al
final de la cena todos los asistentes coincidieron en afirmar que nunca habían
vivido una celebración tan espectacular en homenaje al monarca.
Como recordaremos Luis XIV representaba el cenit del
absolutismo, que se sintetiza en la frase el “estado soy yo”
reinó durante 72 años, fue el monarca que consolidó Francia y lo llevó a ser la
primera potencia de su época. Fue un gran protector de las artes, engrandeció
realmente el país, fue simbolizado como el rey sol, porque él era el centro del
universo político francés.
Luis XIV hizo construir el palacio de Versalles mejorado,
superando largamente el castillo de Fouquet, construido por los mismos
arquitectos y diseñadores del castillo de su exministro de finanzas y
centralizó el poder, consolidando y limitando la influencia que hasta esa época
tenía la nobleza.
Lo sorprendente de todo esto es que al día siguiente Fouquet
fue arrestado por D' Artagnan jefe de los mosqueteros del rey, por orden del
mismísimo rey Sol, tres meses después fue acusado por desfalco del tesoro
público, aunque, a decir verdad, la mayoría de los tesoros fueron sustraídos
por la corona y aprobados por el rey. Fouquet fue declarado culpable y enviado
a una prisión en los Pirineos allí pasó los 20 años recluidos.
¿Por qué razón fue arrestado Fouquet y declarado culpable?
El rey era orgulloso y arrogante deseaba ser el centro de
atención, no soportaba ser superado en opulencia mucho menos ser opacado, Luis
XIV designó en reemplazo de Fouquet a Jean-Baptista- Colbert, un hombre
conocido por su moderación y famoso por dar fiestas aburridas.
Colbert, desde el primer momento aseguró que todo el dinero
que hubiera en caja pasara directamente a manos del rey, el dinero fue
utilizado para construir el Palacio de Versalles que superaba al de Fouquet, fue
construido por los mismos diseñadores. En este palacio Luis 14 organizó fiestas
mucho más extravagantes que aquella en la que le costó el cargo y la libertad a
Fouquet.
Fouquet tuvo la sana intención de demostrar su lealtad y
devoción al rey y que este le permitiera recuperar el beneplácito y sus
favores, mostrándole su buen gusto sus relaciones y popularidad, haciéndose
notar como indispensable en el cargo y probando que sería un buen primer
ministro.
Sin embargo, la demostración de lealtad y devoción que deseaba
mostrar al rey no fue interpretado de esa manera por el soberano, porque tuvo
el efecto contrario, el rey pudo observar que sus amigos y súbditos habían
quedado maravillados y fascinados por la comida y el espectáculo y el diseño de
los jardines del palacio de Fouquet.
El rey interpretó la
demostración de Fouquet como el uso indebido de fondos y ostentación de su
fortuna y su poder, por ello en lugar de halagar al soberano la fiesta, ofendió
la vanidad del soberano, por ello ordenó lo detuvieran y luego lo juzgaron y lo
metieron preso.
Como apunta Voltaire (1694-1778) al respecto, Fouquet “al
comienzo de la velada estaba en la cima del mundo cuando la fiesta llegó a su
fin había caído en un abismo”.
El rey Luis XIV era ególatra, narcisista, no podía permitir
que ninguno de sus súbditos y menos los funcionarios que trabajaban para él, lo
superaran en fortuna, propiedades, riqueza, poder, él se sentía y se consideraba
el rey sol del universo político de Francia.
Al respecto apuntamos una frase de Friedrich Nietzsche quien dijo:
“No es extraño que los corderos detesten a las aves de rapiña, pero eso
no es motivo para condenar a las grandes aves de rapiña porque roban corderos.
Y cuando los corderos murmuran entre ellos: ‘Estas aves de rapiña son malvadas;
¿acaso esto nos da derecho a decir que todo aquello que sea lo opuesto de un
ave de rapiña tiene, por fuerza, que ser bueno?’, no hay nada intrínsicamente
erróneo en semejante argumento, a pesar que las aves de rapiña se mostrarán en
cierto grado sorprendidas y dirán: ‘No tenemos absolutamente nada en contra de
esos buenos corderos; todo lo contrario: la verdad es que los adoramos; nada
mas sabroso que un cordero bien tierno’”.
¿Qué enseñanzas se podrían aprender?
Un ejemplo histórico y con seguridad hay muchos más, nos
permite observar e inferir que el ser humano no ha cambiado, que su temperamento,
personalidad y carácter, así como sus sentimientos, emociones, deseos y apetencias,
se han adaptado a una sociedad moderna como la que vivimos, inmersos en esta
gran parafernalia en que ha convertido la tecnología en la vida diaria y con
una influencia cada día más grande, ahora con la IA vigente y que está
revolucionando todos los campos de nuestra realidad.
El texto que comparto ilustra varias enseñanzas y reflexiones
relacionadas con la primera Ley del Poder en "Las 48 Leyes del
Poder" de Robert Greene: “No le haga sombra a su amo”. A través
del ejemplo histórico de Fouquet y Luis XIV, se evidencia cómo la demostración
de lealtad y ostentación puede ser interpretada en formas que afectan el poder
y la percepción de este.
Alcanzo a ustedes un resumen de las principales enseñanzas
que se podrían obtener, estoy convencido de que habrá muchas más, lo dejo a
criterio de cada uno de los amables lectores:
La lucha por el poder y la percepción: Todos los seres humanos desean
tener control y prestigio. Sin embargo, mostrar demasiada ambición u
ostentación puede ser peligroso, especialmente si se percibe que se está
intentando opacar a quienes están en el poder.
La importancia de la percepción y la interpretación: Fouquet organizó una celebración
para demostrar su lealtad, pero el rey interpretó esa ostentación como una
amenaza a su autoridad. La percepción del acto, más que el acto en sí fue lo
que llevó a su caída.
El juego de la cortesía y la sutileza: En cortes y ambientes de poder, la
comunicación no verbal, la posición, y la moderación son claves. Mostrar
demasiado puede ser visto como una amenaza, mientras que la discreción y la
estrategia sutil son herramientas poderosas.
El peligro de la ostentación: La exhibición excesiva de riqueza y
poder puede ser interpretada como arrogancia o desafío, lo que puede provocar
reacciones adversas en quienes tienen autoridad o influencia.
La necesidad de actuar con inteligencia y cautela: La historia enseña que los
movimientos deben ser calculados y discretos, evitando eclipsar a quienes
ostentan el poder, para no ser percibido como una amenaza o un rival.
Aplicación en la sociedad moderna: La misma lógica se puede extrapolar
al mundo actual, donde la exhibición de poder o éxito puede generar envidia,
inseguridad o rechazo. La clave está en la moderación y en entender cuándo y
cómo mostrar lo que se tiene, sin hacer sombra a quienes están en posiciones
superiores.
La naturaleza humana y las emociones: La historia y las citas de
Maquiavelo y Nietzsche subrayan que las emociones humanas como la envidia, la
ambición y la envidia son universales. Reconocer y gestionar estas emociones es
esencial para mantener el poder y las relaciones sociales.
En conclusión: La primera ley nos enseña que, en las relaciones de poder,
mostrar demasiado puede ser contraproducente. La discreción, la estrategia y la
comprensión de la percepción ajena, son fundamentales para mantener y ampliar
el poder sin provocar envidia o rivalidades innecesarias. Aprender a no
eclipsar a quienes nos rodean, o hacerlo de manera sutil y medida, es una
habilidad clave en el juego del poder, tanto en la historia como en la sociedad
moderna.
