sábado, 30 de abril de 2011

Carta al pueblo peruano

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Winston Churchill

Según informó el Organismo de Proceso Electorales (ONPE), en la primera vuelta de las elecciones generales en nuestro país, participaron sólo 16,6 millones de los 19,9 de ciudadanos habilitados. Esto representa más de 3 millones de electores que no acudieron a las urnas, lo que constituye un ausentismo de 16,2%. Realmente muy preocupante y será motivo de una análisis posterior visto la cercanía de la segunda vuelta.

Un gran porcentaje de electores está conformado por ciudadanos cuyas edades fluctúan entre 18 y 45 años que suman aproximadamente 11,5 millones. Ellos conforman casi el 60% de los electores y son mayoría, y pueden influir con su voto en los resultados de la segunda vuelta de junio 2011.

Hagamos junto a ustedes un retroceso en el tiempo, que nos permita recordar hechos de nuestra historia reciente, que muchos jóvenes no han vivido y con seguridad tienen pocas referencias, y por ello son los más dúctiles y permeables a la propaganda, que quieren conducirlos a una decisión equivocada en la segunda vuela.

Los primeros años de los ochenta del siglo anterior, marcan un quiebre en el escenario político-social de nuestro país. La aparición de las hordas senderistas en su denominada guerra popular, aparece asesinando autoridades, campesinos e a inocentes ciudadanos, La década de los ochenta del siglo XX fue la década perdida. Fernando Belaunde en su segundo gobierno no supo afrontar con firmeza a SL que iniciaba sus actividades.

Al término de su quinquenio (1980-1985), Belaunde dejó al país sumido en una profunda crisis económica. “Las inversiones habían caído de 21,2 % del Producto Bruto Interno (PBI), en 1982, a 12,2 % en 1985. En 1982, la economía peruana no creció y, en 1983, el crecimiento fue negativo: -12,2 %. Si, en 1980, el ingreso per cápita era de 1,232 dólares por peruano, en 1985 llegaba tan sólo a 1,050 dólares”. Según analistas políticos, el desastre económico de este gobierno se debió, a la caída de precios de productos (cobre, plata, plomo, café)” que Perú exportaba. Actualmente los precios de los minerales son altos, principalmente el oro que ha alcanzado un precio record.

El gobierno de Alan García (1985-1990) fue peor que el desastre que significó la guerra con Chile en cuanto a pérdidas humanas, producto de la lucha contra Sendero Luminoso y el deterioro de nuestra economía que dejó cifras de espanto, que hoy ya nadie recuerda ni les interesa recordar.

Aquí, un apretado resumen de cómo era el Perú en 1990: Se vivía bajo la hiperinflación, el terrorismo y el desastroso estado de la carretera Panamericana. Perú país perromuertero, paria e inelegible. No existía la SUNAT hoy es ejemplo en Latinoamérica y la presión tributaria alcanzaba al 5% del PBI. Las Universidades Públicas estaban invadidas por los senderistas. El Banco Central de Reserva sin reservas internacionales. Los conflictos sociales y huelgas paralizaban el aparato productivo. Las bombas senderistas explosionando, torres de alta tensión destruidas. Asesinatos selectivos de ciudadanos inocentes, alcaldes, policías y militares eran pan de cada día. El 80% de los peruanos apoyó el cierre del Congreso para cambiar la Constitución y definir el modelo económico que ha permitido progresar estos 20 años. Los proyectos mineros se hicieron durante el gobierno de Fujimori, Toledo y García se ha beneficiado con los precios internacionales altos. El terrorismo se inició con Belaunde, siguió con García y Fujimori lo terminó. Finalmente se logró la Paz con Ecuador. ¿Se olvidaron?

Ante la ausencia de decisión política de los dos gobiernos anteriores, para enfrentar los graves problemas político-sociales que vivía la república, entre ellos el terrorismo. Hace 21 años, se emprendió una gran reforma económica en nuestro país, gracias a la decisión política del ex presidente Alberto Fujimori quien inició un gobierno que impulsó las reformas de Estado en el campo económico, político y militar, que a la postre han traído la paz y tranquilidad del que actualmente gozan los 29 millones de peruanos.

Por otro lado, la historia nos recuerda que, el 13 de mayo de 1940 Sir. Winston Churchill orador de verbo poderoso, poco antes de ser nombrado como Primer Ministro de Gran Bretaña, se dirigió a la nación con las siguientes palabras: "I have nothing to offer but blood, tears, toil and sweat" ("No tengo nada más que ofrecer que sangre, lágrimas, fatigas y sudor"). Se han abreviado y cambiado el orden, en aras del ritmo, luego estas palabras se hicieron célebres mediante la fórmula hoy conocida ("Sangre, sudor y lágrimas").

Parafraseando a Winston Churchill, el Perú generoso entregó “Sangre, sudor y lágrimas” durante casi 20 años (1980-2000) en que sus FFAA, los comités de autodefensa (ronderos), junto a su heroico pueblo enfrentaron a la barbarie de las organizaciones terroristas de SL y MRTA.

Hoy el Perú es el joven apuesto, hermoso y fuerte de esta parte del continente, gracias a la pujanza y perseverancia de su pueblo. Y su juventud juega un rol preponderante, porque mantiene su mente fresca y sus corazones rebosantes de plena fuerza en la cruzada, para lograr la plena realización de la nación.

Los jóvenes deben buscar racionalmente en su mente la reflexión más sabia para encontrar el camino, que les permita optar una buena decisión en esta segunda vuelta de las elecciones. Por primera vez después de tantos años de caos, violencia subversiva, se siente el entusiasmo, se percibe el palpitar de los jóvenes emprendedores, quienes tocan el progreso y el de sus familias con la mano alzada, ya no es un sueño imposible de alcanzar.

No está lejos ese triunfo anhelado, el Perú está en el camino correcto. Los peruanos por fin sienten que el esfuerzo que ponen a sus acciones les está dando resultados. Claro está, aún hay pobreza, aún hay fuga de talentos y falta mucho por hacer. Levantar a ese gran sector de extrema pobreza (10 millones de peruanos) para que alcancen niveles de vida decente a la que tienen derecho. El camino está allí, ha sido trazado en el gobierno del “Chino”, no hay más que seguir la huella y empujar para adelante como hasta hoy.

Nuestro país en su evolución histórica se ha balanceado, ha caminado pendularmente. Entre etapas de progreso, crecimiento, desarrollo, por un lado, con etapas de guerras fratricidas externas e internas, actos de corrupción, pobreza crónica, crisis económica, violencia y caos.

¿Alguien puede dudar de esta realidad? No, nuestros dirigentes no supieron guardar “pan para mayo” y se perdieron entre los vericuetos de la ambición desmedida y la corrupción generalizada que, hasta hoy subsiste como una costra pegada a la piel, como una rémora que la acompaña a todo sitio.

Sin embargo pese a ello, ha tenido grandes oportunidades, que generosamente recibió de sus suelos, sus recursos inagotables; pero, caprichosa y desmedidamente fueron desperdiciados, irresponsablemente dilapidados por gobiernos que nos dejaron en la estacada y cuyos dirigentes nunca pensaron en función de la colectividad, sino en sus intereses propios y negaron a la nación la seguridad, progreso, desarrollo y bienestar.

El Perú vive un dilema, está en una encrucijada. Basta recordar momentos y oportunidades que nos dio la madre naturaleza, con nuestros recursos naturales. Todo lo que pudo ser para el desarrollo del país, fue vilmente despilfarrado, irresponsablemente explotado y vendido, no quedó nada para el Estado y sin dinero no hay obras que se puedan hacer.

El Perú está viviendo un momento muy importante, quizás el más importante de su vida Republicana. Una decisión crucial, elegir a quien tendrá la responsabilidad de gobernar a casi 30 millones de peruanos. No tenemos derecho a equivocarnos nuevamente. Ya nos equivocamos demasiadas veces, hasta el pasado reciente.

Una equivocación más y será el atraso, el caos y perderemos la victoria que el destino le tiene reservado a los emprendedores y el Perú es un país de emprendedores. Un nuevo error y serán 20 años echados a la basura. De nada valdrá después llorar sobre la leche derramada, porque una nueva equivocación será muy perjudicial para todos.

Es cierto, el Perú ha cambiado con relación a la última década del siglo pasado en que se echaron las raíces del modelo económico, que actualmente rige la vida económica del país. En la década del 90 del siglo pasado se echaron los cimientos de la economía nacional. ¿Alguien lo duda? No.

Sin embargo, un manto de amnesia colectiva cubre a un sector minúsculo de la población. Hay ciegos que no quieren ver y sordos que no quieren escuchar, son los autistas que perviven en un sueño, oscuro, tenebroso y sombrío, de odio y rencor que calcina sus entrañas. No les hagamos caso, se perderán en sus propias cenizas, en su propia sombra y no quedará nada de ellos. Adelante tomen la decisión más sabia.

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