viernes, 20 de agosto de 2010

¿Jaime Bayly, la conciencia moral del país?

En nuestro país hay una gran carencia de liderazgo en todos los campos del quehacer humano, esa no es una novedad. Es una falencia o debilidad que requiere una urgente inyección de calidad y renovación. Se necesitan verdaderos líderes, que construyan y no destruyan.

Así, no solo en el campo político, judicial, comunicacional, deportivo y empresarial se requieren verdaderos líderes que arrastren con su ejemplo y sean nuevos paradigmas para los jóvenes de este siglo. También se necesita con urgencia líderes de opinión, que persuadan antes que desinformen o manipulen y sean ejemplos acrisolados del buen periodismo y comunicación social.

Lo observamos diariamente en el escenario mediático, político y social de nuestro país. Vemos la mala calidad de los programas en la televisión, prensa y radio. La ausencia de liderazgo, trae como consecuencia indecisiones frente a la problemática social y se traduce en medidas reactivas, antes que proactivas.

Se conoce que el liderazgo en cualquier actividad humana, sea política, económica, social, empresarial y militar, tiene su columna vertebral en el ejemplo que da el líder y en su capacidad de persuasión. En el caso del periodismo esto se traduce en el sentido ético con que se debe tratar las informaciones y a las personas.

La prensa cumple un importante rol en una sociedad como la nuestra, dado su entramado social diferente y excluyente. Una gran labor de divulgación con la verdad en la mano. Sin embargo, los medios de comunicación en algunos casos se convierten en difusores de mensajes, propagados sin criterio ético y social.

Como expresa Alfredo Vignolo Maldonado en su obra Ética periodística, “El lucro justo y decorosamente obtenido es lícito. Pero es inmoral explotar mercantilmente la desgracia ajena, la vida privada como noticia y la muerte como personaje de primer orden”, refiriéndose a la labor empresarial de los medios de comunicación y los programas basura de nuestra televisión.

Por otro lado, referente a las características del líder, hoy, hay una gran tendencia a creer que el líder se hace, no nace como se creía antiguamente. Como apunta David Fischman en su obra El camino del líder, “El liderazgo personal se logra cuando la persona emprende el camino trabajando su autoestima, creatividad, visión, equilibrio y capacidad de aprender”.

Claro está, entendemos que nadie es dueño de la verdad y que estamos en constante aprendizaje y superación de nuestras propias debilidades como seres humanos. Por tanto, cada líder debe emplear la comunicación para dirigir y servir a sus seguidores o receptores, no para manipularlos a su libre albedrio, ni abusar de su poder.

De un tiempo a esta parte Jaime Bayly en su programa de televisión, se ha erigido arbitrariamente en la conciencia moral del país. No sabemos quién o quiénes lo han elegido, para esta labor de detergente mediático.

Cada noche nos endilga un discurso, en el que desnuda a cada uno de los candidatos a la municipalidad de Lima, sobre todo a los ausentes. Para este personaje todos son malos y tienen unos chicharrones más grandes que los de Lurín.

¿Guerra sucia, mediática o desinformación? Por qué mejor, no difundir las propuestas de los candidatos y que los electores decidan por quién votar, sin ningún tipo de manipulación.

A tenor de su discurso medieval, en las actuales circunstancias, para él solo una es buena, no importa su pasado y presente rojo, ni que la acompañen los radicales de Patria Roja. Eso es una minucia sin complicaciones, no constituyen un peligro, por tanto no debe preocupar a nadie, menos al elector.

Jaime Bayly se cree el portaestandarte de la opinión nacional, es decir un líder mediático y utiliza su programa como mejor le parece. Está en su nube, cree que su opinión y las diatribas y epítetos, que salen de su conciencia deben tomarse como un dogma. Su portátil franelera celebra con gran regocijo y jocosidad cada ocurrencia de este personaje.

Su programa se ha convertido en un recuento de los hechos más escabrosos que adornan a los candidatos a las municipales. Para este individuo no existe nada positivo en las personas. Utilizando la técnica repetitiva y machacona denigra a diversos personajes. Abusando de ese manto llamado la libertad de expresión.

Por su programa han desfilado la mayoría de candidatos a la comuna limeña. Incluso estuvo el puneño Cáceres hoy tachado como candidato en Arequipa. Todos han llevado alguito para su casa, nadie se ha salvado de sus ataques arteros. Solo está consiguiendo que el rating de su programa vaya disminuyendo noche a noche. Como saben los amables lectores es fácil utilizar el control remoto.

Inicialmente atacó al candidato de Cambio Radical Alex Kouri, le dio con todo, Kouri parecía una piñata en fiesta patronal provinciana, le dio con palo en todos los costados. Luego le hizo una entrevista muy suave, como para promocionarlo. Es que al otro lado de la orilla está Lourdes Flores. Posteriormente cuando salió la tacha, lo atacó a favor de la candidata, su candidata caviar Susana Villarán.

Últimamente en casi todos sus programas nocturnos lanza su ataque virulento y hepático, si aún le queda algo de hígado, con tantas pastillas que debe tomar por prescripción médica, tal como él lo confesara.

Va contra Lourdes Flores, en la perspectiva de levantar la alicaída preferencia electoral de Susana Villarán a quien hizo una entrevista muy light, aprovechando los traspiés de Alex Kouri de una tacha que aún no ha sido resuelta.

En consideración de una gran mayoría de peruanos, Jaime Bayly es solo un conductor de un programa de la televisión nacional, cuyo objetivo es buscar la confrontación, antes que la unión de los peruanos. “Cada quien es dueño de de lo calla y esclavo de lo que habla”. De igual manera cada persona es amo de sus miedos, fantasmas y temores.

Si el periodismo se convierte en algo nefasto contra la dignidad de las personas y el derecho constitucional de informarse, o se desinforma y manipula la opinión. Y la lengua, la imagen o la pluma, se convierten en un estilete, una caricatura o un bisturí. Entonces los periodistas están ejerciendo el más vil y cruel de los oficios.

La mayoría de peruanos no queremos ese tipo de periodismo, ansiamos que el periodismo cumpla con los tres preceptos iniciales, originales y que lo han practicado la mayoría de periodistas aurorales del país.

Educar, Entretener e Informar, he ahí la misión fundamental del periodismo.

2 comentarios:

Walter L. López Chegne dijo...

El artículo que escribe el Sr. Castro Flores, creo que es importante porque es su forma de pensar y tiene todo el derecho de pensar y opinar de esa manera. En aglunos puntos tiene la razón para unos pero no para otros que no piensan igual.
En ese sentido, creo que sería más provechoso, no polarizar el comentario, sino analizarlo o combatirlo en forma serena, razonada y reflexiva.
Cuando cae en los adjetivos, es fácil darnos cuenta que respira por la herida, es fácil descubrir su parcialidad en escribir y cae en lo que critica a Bayly. Cuando al referirse a la Sra. Villarán se refiere como la "caviar", llama la atención este tipo de lenguaje que critica a su adversario Bayly. La crítica es para el periodista y resulta atacando a la Sra.Villarán. Periodistas o comentaristas así, lo único que hacen es realmente desinformar y parcializarse y es una franca contribución a la polarización política del país.
Yo animaría al Sr. Castro Flores a seguir escribiendo en su columna, que sin duda lo seguirá haciendo, pero es solo una sugerencia que lo haga con un buen espíritu, también tolerando, como otros lo toleramos al Sr. Castro, a pesar de no estar de acuerdo en todo ni con todo lo que escribe. Siempre que escribe es ácido, descortez, y también hace uso de aquello que critica haciendo uso de adjetivos despectivos. Asi mismo, hace uso de lo que se llama el derecho de libre expresión, manto con el que se cubren todos los periodistas, y que hasta cierto punto es necesario, porque de lo contrario nadie podría hablar nada.
En ese sentido me parece prudente no atacar viceralmente a las personas que no piensan como uno, ni calificar los comentarios como discursos de la edad media, en fin. Cuidemos nuestro hígado, pero sobre todo cuidemos a los nuestros (hijos, nietos y dempas) dándoles y dejándoles buenos ejemplos de caballerosidad, de cultura, de tolerancia de dignidad, que es lo único que no se degenera ni se corrompe, y es lo único que trasciende en el tiempo. También necesitamos los puntos de vista del Sr. Castro Flores, pero no le hacen bien a los jóvenes ni a los niños que entran a este sistema de información y comunicación como es el internet. Sinceramente con respeto al Sr. Castro, pero con reservas a su forma de expresarse de los demás.
Walter L. López

Walter L. López Chegne dijo...

El artículo que escribe el Sr. Castro Flores, creo que es importante porque es su forma de pensar y tiene todo el derecho de pensar y opinar de esa manera. En aglunos puntos tiene la razón para unos pero no para otros que no piensan igual.
En ese sentido, creo que sería más provechoso, no polarizar el comentario, sino analizarlo o combatirlo en forma serena, razonada y reflexiva.
Cuando cae en los adjetivos, es fácil darnos cuenta que respira por la herida, es fácil descubrir su parcialidad en escribir y cae en lo que critica a Bayly. Cuando al referirse a la Sra. Villarán se refiere como la "caviar", llama la atención este tipo de lenguaje que critica a su adversario Bayly. La crítica es para el periodista y resulta atacando a la Sra.Villarán. Periodistas o comentaristas así, lo único que hacen es realmente desinformar y parcializarse y es una franca contribución a la polarización política del país.
Yo animaría al Sr. Castro Flores a seguir escribiendo en su columna, que sin duda lo seguirá haciendo, pero es solo una sugerencia que lo haga con un buen espíritu, también tolerando, como otros lo toleramos al Sr. Castro, a pesar de no estar de acuerdo en todo ni con todo lo que escribe. Siempre que escribe es ácido, descortez, y también hace uso de aquello que critica haciendo uso de adjetivos despectivos. Asi mismo, hace uso de lo que se llama el derecho de libre expresión, manto con el que se cubren todos los periodistas, y que hasta cierto punto es necesario, porque de lo contrario nadie podría hablar nada.
En ese sentido me parece prudente no atacar viceralmente a las personas que no piensan como uno, ni calificar los comentarios como discursos de la edad media, en fin. Cuidemos nuestro hígado, pero sobre todo cuidemos a los nuestros (hijos, nietos y dempas) dándoles y dejándoles buenos ejemplos de caballerosidad, de cultura, de tolerancia de dignidad, que es lo único que no se degenera ni se corrompe, y es lo único que trasciende en el tiempo. También necesitamos los puntos de vista del Sr. Castro Flores, pero no le hacen bien a los jóvenes ni a los niños que entran a este sistema de información y comunicación como es el internet. Sinceramente con respeto al Sr. Castro, pero con reservas a su forma de expresarse de los demás.
Walter L. López