miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Reeditando Charaña II?

La reciente visita de cortesía del Ministro de Defensa chileno Jaime Ravinet a nuestro país, ha demostrado nuevamente no solo en sus actitudes sino también en su discurso, que Chile sigue su política militar que visa ser una potencia en esta parte del Subcontinente y desdeña toda conversación respecto a homologación de gastos en armamento.

En otras palabras, no aceptan que el tema ingrese a una agenda bilateral. Ravinet sabe que Chile mantiene una capacidad militar muy superior a Perú, Argentina y Bolivia juntos. El Ministro chileno de Defensa vino en plan de paseo y a mecer al gobierno y encontró un tremendo eco.

Como sabemos a diferencia de Perú, Chile mantiene una invariable política de Estado en el campo de la Defensa Nacional, su objetivo es convertirse en una potencia militar. Para ello seguirá adquiriendo más armas e incrementar su arsenal y poder. Probablemente, siguiendo directivas y contando con el apoyo incondicional de EE.UU y Gran Bretaña. Potencias mundiales que permiten, autorizan y venden armas a este país.

En ese contexto, las intenciones del gobierno aprista que felizmente ya llega a su fin dentro de 11 meses y días, de promover una distención, homologación y limitación en la compra de armas, ha sido como en década de los ochenta del siglo pasado solo una buena intención , un disparo al vacío y ha caído en saco roto. Ningún país descuida su Defensa Nacional.

Este gobierno dice-que no dejará bombas de tiempo al próximo gobierno- , sin embargo, el gran descuido e irresponsabilidad en la lucha contra la corrupción del que tanto se ufanó al principio. Inclusive nombró con bombos y platillos mediáticos a Carolina Lizárraga como la Zar anticorrupción, al poco tiempo desactivó esta oficina y todo quedó en nada. No existe la más mínima intención de lograr algo en este tema crucial, en el corto tiempo que le queda.

Pero, hay un tema de suma gravedad y que le compete directamente al Presidente Alan García por ser Constitucionalmente el Jefe Supremo de las FFAA y PNP y ser reconocido como tal. El campo de la Defensa Nacional y la Seguridad Integral de la Nación han sido descuidados y abandonados. Todos los peruanos somos testigos de ello.

La Seguridad Integral es la suma de la seguridad interna y la seguridad externa. Es más, la seguridad interna comprende también la seguridad ciudadana y como sabemos a la luz de los últimos hechos delictivos, estamos al filo de la navaja. La seguridad y bienestar de los peruanos, pende de un hilo. Esto lo sabe el gobierno y también el lumpen, quienes han modificado sus estrategias de robo, asalto, secuestro y extorsión, a niveles insondables.

Nos basta observar diariamente los principales portadas de los diarios y ver los titulares sangrientos en la televisión, para percibir que en el campo de la seguridad interna se ha retrocedido en porcentajes alarmantes. Sin una política clara, nos recuerda el gravísimo episodio del terrorismo de SL y el MRTA al final de su primer gobierno. Una herencia muy mala, que el futuro presidente tendrá que enfrentar de manera frontal y agresiva.

Países como Chile se seguirán armando porque tienen muy en claro la visión geopolítica y geoestratégica concebida tal como lo había visionado Diego Portales allá por los años 30 del siglo XIX. Jaime Ravinet en términos taurinos, cortó patas y orejas y encima se fue condecorado, como si hubiera realizado alguna acción sobresaliente en pro de las relaciones entre nuestros países.

Solo para tener presente, el 2 de agosto Jaime Ravinet en entrevista concedida al diario La Tercera de Chile, expresó "Este es un gran momento para resolver el tema marítimo con Bolivia", posteriormente precisó que "el trabajo con Bolivia viene desde hace años y está en la etapa de dar frutos".

Seguidamente agregó "Más aún, creo que para Chile cerrar acuerdos con Bolivia es una gran oportunidad, por cuanto el de (Evo) Morales es el gobierno con más estabilidad y apoyo popular que hemos tenido en Bolivia en los últimos 30 años".

Por su parte El diario La Razón de Bolivia el 4 de agosto publica un artículo firmado por Ramiro Prudencio Lizón, quien asegura “Pocos días atrás, un eminente militar chileno, el general Juan Emilio Cheyre, ex jefe del Ejército y actual presidente del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile, ha manifestado que el acuerdo de Charaña es una solución viable “porque satisface una aspiración boliviana” y porque considera una compensación territorial. En otras palabras, se entregaría a Bolivia un corredor al norte de Arica a cambio de un trueque de territorios.

A propósito de este episodio, recordaremos que en febrero de 1975 durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado, Augusto Pinochet y Hugo Banzer, se reunieron en Charaña para negociar una salida al mar para Bolivia por un corredor al norte de Arica, en territorio que antes fue de Perú, por tanto, esta intención chileno-boliviana, fracasó.

El diario online La Razón de Bolivia opina que “Cabe recordar que la negociación que se inició en el encuentro presidencial de Charaña, en febrero de 1975, fue la más importante que se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo pasado. En ella, mediante nota de 19 de diciembre de 1975, Chile presentó una propuesta formal de solución, con la cesión soberana a Bolivia de un corredor al norte de Arica, con continuidad territorial hasta el mar”.

¿Existe entre las autoridades chilenas la intención de reeditar un nuevo abrazo de Charaña? O es tan solo una estrategia más, para seguir manteniendo un apoyo incondicional boliviano y neutralizar la buena labor que viene realizando nuestro embajador Manuel Cuadros en Bolivia.

Consideramos pertinente recordarle a la opinión pública nacional, que nuestro país no se opone a que Chile le abra las puertas del Océano a Bolivia, para que este país mediterráneo pueda proyectar su desarrollo a la Cuenca del Pacífico. Además, Bolivia sabe que Chile no puede darle salida al mar por territorios que antes fueron peruanos.

Hasta hoy, las conversaciones para una probable salida al mar entre Bolivia y Chile, es un tema bilateral entre estos dos países. Estamos convencidos que Chile no le dará salida al mar a Bolivia, los hechos lo demuestran, las conversaciones se iniciaron durante el gobierno de Bachelet y Evo creyó y cree en ese compromiso.

Lo que debe hacer el país altiplánico, es aprovechar las bondades que Perú le ofreció en la década de los noventa del siglo pasado. Utilizar al máximo Boliviamar una playa de 5 Kms de extensión, ubicada a 17 Km al Sur de la ciudad de Ilo y partiendo de este puerto se llega en 20 minutos aproximadamente. Sus 163 hectáreas de zona franca comercial, puestas a disposición de Bolivia.

Esta playa forma parte del proyecto de desarrollo turístico firmado entre Perú y Bolivia el año de 1992. Acuerdo gratuito por 50 años, ya transcurrieron 18, firmado entre los presidentes Alberto Fujimori y Jaime Paz Zamora, de Perú y Bolivia respectivamente. Actualmente viven unos 7,500 ciudadanos bolivianos en este puerto y diariamente llegan decenas de camiones de este país.

Boliviamar, debería ser ¡ya mismo! una importante zona de desarrollo comercial y del turismo al servicio de Bolivia. Sin embargo, hoy es un paisaje desolado, triste y abandonado por la desidia. El monumento que se erigió en honor a la integración de bolivianos y peruanos, ya no cuenta con la placa recordatoria.

Esperamos la decisión acertada de Evo Morales, porque de esta manera Bolivia tendría permanente acceso al mar y podría geoestratégicamente proyectarse hacia la Cuenca del Pacífico, exportando sus principales productos como: la soya, la quinua, el gas y alimentos orgánicos. No estar perdiendo el tiempo en gestiones diplomáticas que no darán ningún fruto para su país.

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