jueves, 18 de octubre de 2007

FÚTBOL PASION DE MULTITUDES O CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.


Una nueva derrota frente a Chile nuestro tradicional rival, en estas eliminatorias para el mundial de Sudáfrica 2010, nos ha vuelto a nuestra amarga realidad, los periodistas deportivos rápidamente cambian de lugar, no todos, pero sí la mayoría, desde un optimismo rayano con la locura, hasta un pesimismo lindante con la estupidez.

Hacen responsable de esta debacle a los dirigentes, jugadores, entrenador, la comisión de futbol, al presidente de la APF, el chino de la esquina, el vendedor de maní. Ni perico de los palotes se salva de su responsabilidad; quién los entiende, sin embargo esos mismos periodistas, con un gran optimismo formaron parte de la campaña para fabricar el consenso que “tenemos buenos jugadores y por tanto un buen equipo”, “de todas maneras nos clasificamos”. Eso lo entendió el sufrido hincha.

Ninguno de estos hombres de prensa se ha detenido a pensar que cuando se entabla una conversación sobre política, religión o fútbol, son temas muy polémicos, en las que nunca nos ponemos de acuerdo, porque cada uno de nosotros tenemos nuestras propias vivencias, nuestros propios sentimientos, nuestra propia fe, nuestra propia percepción. En alguna forma, somos entrenadores, dirigentes, jugadores, etc.

Hablar de fútbol en una sociedad como la nuestra o de Latinoamérica, es vincular el sentimiento del pueblo al deporte más popular. Pero hablar del fútbol peruano, es hablar de una demostración de la forma muy particular cómo lo percibe el pueblo en general, cómo lo juegan nuestros futbolistas, cómo lo vive el entrenador y cómo lo siente el aficionado o el fanático de la tribuna.

El fútbol peruano tiene su característica especial de juego bonito, de esa pichanguita de barrio, mucho dominio de pelota, de las mil pataditas de un concurso en la TV, de una marinera norteña con un revuelo de pañuelos al sol, o de comparar a los ¡Ole! ¡Ole! de un coso taurino, que la tribuna grita con el alma en vilo, que las barras bravas exigen y que cada fin de semana se congregan sufridos, para ver a sus ídolos en los diferentes estadios del país.

En estas eliminatorias esas particularidades se están dejando de lado, no salen, parecen guardadas en el ropero, armario o canasto según sea el caso. Sabemos además que nuestro fútbol es improvisación, le falta organización, no tenemos verdaderos clubes, los dirigentes no tienen experiencia o son improvisados y el campeonato descentralizado anual es mediocre y manejado sin criterio empresarial.

Algunos de nuestros futbolistas son inmaduros, indisciplinados, poco profesionales, para agravar esta situación se contratan a extranjeros, verdaderos dinosaurios del fútbol que vienen a morir en esta plaza con muy buenas remuneraciones, mientras la mayoría de futbolistas nacionales tienen propinas como sueldos. No tenemos mucho en la vidriera, estamos en crisis de valores.

Es cierto, lo sabemos nuestro fútbol no esta en el nivel competitivo de otras latitudes como Argentina, Brasil, México e inclusive del mismo Chile al cual muchos lo tienen como referente y que nos acaba de ganar. Como es lógico no resiste una comparación con el Europeo; esa es la terrible y cruda realidad, no debemos darle la espalda, reconozcamos que nuestro fútbol está en crisis y su solución depende del interés de los propios futbolistas, de los dirigentes, autoridades del deporte y el apoyo de nuestros aficionados.

Por esa razón, cuando miramos absortos e incrédulos, un empate contra Paraguay, una derrota contra el regular equipo de Chile en su cancha, no podemos sino sentirnos decepcionados. Se vuelve a repetir la misma situación de las eliminatorias anteriores para Alemania 2006, en que la crisis llevó a la renuncia del entrenador de la selección nacional el brasileño Autuori, precisamente a mitad de las eliminatorias.

Entonces nos miramos alelados, miramos a las autoridades, buscamos una tabla de salvación para nuestra selección, quizás los jotitas estén en mejores condiciones para representarnos, quién puede tomar decisiones acertadas, necesitamos gerentes antes que dirigentes, empresas antes que clubes. Nuevamente recordamos que los seres humanos siempre tropezamos con la misma piedra dos veces. En nuestro país eso es una calamidad, una plaga.

Así, un presidente de la FPF cuestionado, porque se hace reelegir por tercera vez en el cargo en una reelección por demás majadera; un congresista que funge como dirigente del fútbol, no cumple allá ni acá sus funciones, no queremos recordar lo sucedido con Pacho Maturana y nuestra eliminación al campeonato mundial 2002.

En el escenario enrarecido en que se desenvuelven las tareas de nuestro fútbol, agravados por la denuncia presentada contra la reelección de Burga como presidente de la FPF, consideramos justo exigir que los dirigentes renuncien, que se reestructuren nuevamente lo planeado y se reoriente a un plan a mediano o largo plazo que, permita realizar una eficiente preparación de nuestro popular deporte.

Las autoridades del deporte deben iniciar una campaña agresiva para buscar en todo el país a aquellos jóvenes que tienen aptitud para este deporte y trasladarlos a la capital, someterlos a un entrenamiento, así como a la preparación integral física y sicológica que requieren, para competir en el futuro en las mejores condiciones frente a sus rivales.

Estoy plenamente convencido que en el interior del País hay miles de muchachos aptos, talentosos, que están en aptitud de seguir los pasos de Pizarro, Guerrero, Farfán, Solano, Vargas, etc por nombrar algunos de nuestros mejores valores actuales en el fútbol y que solo esperan la oportunidad de ser llamados.

Es hora de las decisiones, es una tarea de titanes, convoquemos a nivel nacional a los jóvenes para hacer algo parecido a lo que se realizó con nuestro voley del recordado Akira Kato y que le diera tantas satisfacciones deportivas al país. Necesitamos gerentes antes que dirigentes.

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