martes, 23 de octubre de 2007

El color gris de los paros y protestas ciudadanas.

Vanessa Alexandra abrió los ojos de pestañas soñadoras y se topó con la mañana gris limeña que invadía su área privada, percibió que el smog llegaba a la incalculable altura, donde la neblina debilitaba su visión y se perdía la belleza del amanecer, pensativa se dijo-otro amanecer gris, que flojera levantarse-. ¡Debo ir a trabajar, ni modo a levantarse!

Con agilidad felina se incorporó sobre sí misma, acercó sus grandes ojos pardos al gran ventanal de su dormitorio, separó las cortinas de seda y miró a su regalado gusto el parque colindante a su casa con su verdor glacial, donde las palomas cuculí y las tórtolas aún gorjeaban en la mañana gélida ausente de sol, mientras las huellas de la garúa adornaban las plantas, flores y árboles.

Pensó que el tiempo no tiene color, que se parece mucho a la escala de grises que van desde el blanco hasta el negro, como la conciencia de los políticos, que sufren de surménage y amnesia temprana, situó su pensamiento en la media de la escala para comparar ese día, buscaba qué tono acentuaba más con lo que sus ojos veían, aquellos ojos también se pusieron grises, recordó la muerte prematura de sus padres, su niñez y pubertad en casa de los abuelos, así sin mediar permiso una lágrima se deslizó por su mejilla.

Es que el tiempo está en uno, en cómo miramos su color y sentimos en nuestro interior, más que en cómo se presenta a diario, la escala está en función como vemos el tiempo, establecer cuál de los tonos del gris se parece a los del clima limeño es un gran debate interior, cada día es diferente, somos dueños de adaptarnos fácilmente al tiempo, finalmente a su color.

El clima, las condiciones meteorológicas y ahora la ecología son considerados factores que afectan la operaciones militares de todo tipo y en todo lugar; el clima le hace una mala jugada no solo a las empresas de aviación con accidentes graves, tormentas tropicales que arrasan pueblos, incendios forestales que destruyen bosques, viviendas, y a las operaciones de combate allá en Irak y Afganistán, sino a todos y cada uno de nosotros, el color del tiempo influye en el estado de ánimo y nuestra forma de vestir.

La garúa acentuada en la capital por efectos del trastorno climático mundial, causa preocupación en los inquilinos de las casas de quincha en el cercado de Lima y en los dueños de los arenales con esteras y bandera roja y blanca, sus pobladores esperan un despertar como el de Vanessa Alexandra, saben internamente que nunca se dará, mientras tanto deben tapar los huecos del techo y las ventanas que dan a los arenales con plástico reciclado, así es el despertar de los pobres y olvidados.

Esta primavera invernal limeña es la más gris, prolongada y friolenta de la costa, con ciertos visos de sol algunos días con apariciones casi fantasmales, con algunos repuntes del calor en otros, pero con su marcado tono gris que cubre como una bóveda inmensa todo el quehacer de la capital y con ellos, la pobreza, la indolencia, la falta de solidaridad, el trfago, la corrupción y el olvido.

Ese mismo olvido que se apodera de los políticos cuando terminadas las elecciones, sean locales, regionales o nacionales, se encaraman en su sillón, muy orondos y cómodos, se cubren de secretarias a destajo, contratan a parientes, o recomiendan para que los contraten sus colegas, como en el BCR, se llenan de asesores y evitan mirar hacia atrás, olvidan a sus electores, salvo honrosas excepciones.

Pero eso no es lo verdaderamente relevante, sino que solo algunos elegidos a dedo nuevamente son los afortunados, los que tienen acceso a los contratos, convenios, licitaciones, consignaciones, etc, y son pescados en presuntos delitos de corrupción como el SIS, como la licitación para la compra de patrulleros, equipos antimotines, ambulancias y en el colmo de la ineficiencia, proponen la creación de una oficina que centralice las comprar del estado, de este estado parapléjico.

La población que se ve desvalida, abandonada a su suerte, con una gran inseguridad ciudadana creciente, por el aumento del narcotráfico con lavado de activos, los secuestros al paso, la simbiosis terrorismo-narcotráfico en el VRAE, el pandillaje, el crimen organizado con la aparición de sicarios, el presunto tráfico de personas y órganos, así como tráfico de ilegales a los EEUU, hacen que nuestro nación vea amenazada su seguridad integral y la de sus familiares.

En esas circunstancias cómo creer que el gobierno tomará las decisiones más adecuadas, en el más breve plazo, para enfrentar estos flagelos, si pasado 15 meses de su asunción al poder no ha podido adquirir patrulleros, equipo antimotines, menos ambulancias, realmente la población se siente desguarnecida porque se ha percatado que no existe voluntad política para evitar la proliferación de estos peligros, que son amenazas a nuestra identidad y a la democracia endeble en que vivimos.

Ante esta situación creada por el mismo gobierno, la población, las organizaciones de trabajadores de toda condición, los gremios laborales y conociendo las amenazas que la aquejan y viendo que las autoridades, los que detentan el poder, no tiene la menor intención de tomar medidas para solucionar de raíz estos males, han visto que la única forma de hacerse escuchar es saliendo a protestar a las calles.

Esta semana se inician nuevamente nuevos paros, protestas, marchas, como: los empleados del Poder Judicial, los trabajadores del sector Salud, en Ancash, los docentes universitarios, con una semana de paralización, la inminente protesta de mineros para el 5 de noviembre, y pare el 8 de noviembre una movilización de la CGTP.
Acciones que pondrán a prueba la capacidad de resistencia de este gobierno que ve disminuir ostensiblemente su porcentaje de aprobación.Cómo reaccionará el gobierno, quizás con nuevas cortinas de humo, psicosociales, o quizás con campañas como el Soat médico, que está causando gran polémica; nuevas formas de distracción que este gobierno viene utilizando para desviar la etención de lo realmente importante.

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