sábado, 8 de septiembre de 2007

La embriaguez de la indiferencia se apodera del gobierno


En la actual situación social que vive el país deseo traer a colación una frase que me parece cae como pedrada en ojo tuerto “No hay peor ciego que aquél que no quiere ver”, en segundo lugar el nombre, por qué embriaguez de la indiferencia, porque el concepto de embriaguez nos dice que se trata de un estado de excitación síquica y falta de coordinación motriz en una persona, causado por el alcohol, en este caso, eso es lo que sucede cuando la indiferencia copa a la persona y gana su psiquis, así José Saramago en su obra “Ensayo sobre la lucidez” refiere (…)( Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras lo ayudaban a salir del coche y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes, los ojos que el decía que estaban muertos(…)(José Saramago, 10) muchas veces no se necesita estar ciego para no ver las cosas que se suscitan cada día, los hechos pasan tan rápido, de manera vertiginosa a nuestro alrededor, que no tenemos tiempo de fijarnos en ellos y la mayoría de las veces somos insensibles ante ellos y guardamos prudencial distancia para no dejarnos absorber.


Una especie de deshumanización se va apoderando de las sociedades, personas, victimas del desarrollo tecnológico, de la influencia de los medios de comunicación, de la globalización; así el deterioro del medio ambiente contribuye de una manera significativa en los cambios climáticos, que afectan a personas y comunidades indefensas como la nuestra y en el caso específico del friaje que afecta a nuestra zona andina, diariamente mueren niños y animales que conforman los bienes de las comunidades más pobres del país, mientras se apela a la solidaridad de las personas que responden de manera inmediata, se nota la indiferencia marcada en la agenda del gobierno que está en la otra orilla, preocupado por las encuestas, en solucionar problemas menudos como la elección de los jueces del TC y de pagar los préstamos a los organismos financieros como al club de París, al que se le adelantó los pagos hasta el 2011, desatendiendo necesidades económicas de nuestros compatriotas, la indiferencia con nuestra población es muy lamentable.

Siguiendo otro párrafo de Saramago en la misma novela (…)(Pasen ustedes, es orden del doctor, es un caso urgente. La madre del chico estrábico protestó, el derecho es el derecho, ellos estaban primero y llevaban más de una hora esperando. Los otros enfermos la apoyaron en voz baja (…) (José Saramago, 20), pero por qué razón las personas demuestran tanta indiferencia con los problemas de los demás, es que todos caminan ligeramente apurados por solucionar los suyos, presionados por la influencia del sistema y los estímulos que reciben diariamente. Esto afecta el espíritu solidario, que debe caracterizar a las personas, nos cubre una coraza de cocodrilo en la piel y una de rinoceronte en el corazón, nos convertimos en individuos egoístas, no tenemos tiempo para los demás, somos indiferentes, insensibles y ciegos, nos gana el dinamismo de la vida, queremos todo para nosotros y esta ceguera que a la vez es la misma indiferencia, es contagiosa, se ha convertido en una plaga, afecta a todas las personas, cuando más encumbrados están, mucho más lejos de la solidaridad se encuentran, mucho más cerca de la soberbia se estiman.

Siguiendo a Saramago(…)(Si, como dice, mis ojos están perfectos, por qué estoy ciego, Por ahora no sé decírselo, vamos a tener que hacer exámenes más minuciosos)(…)(José Saramago, 22), esta ceguera es muy especial, con características singulares, por lo que no es una enfermedad que se encuentre dentro de los estándares que ven los médicos oculistas, sino al perecer, se trata de una dolencia que proviene del interior de la persona, cuando nos referimos a ello, ingresamos al mundo personal de cada individuo, a los sentimientos y haciéndolo extensivo a toda la raza humana, es una enfermedad que afecta las fibras más sensibles de cada uno, perturbando su comportamiento frente a los demás.

Si nosotros buscamos abrir los ojos ante la realidad, debemos comprender que existen una serie de factores sociales, económicos, políticos y valores que norman la vida de una sociedad, que por influencia del desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación(TIC), hacen que nuestro mundo se desvirtúe cada día más, ese velo no nos deja ver a nuestro alrededor, miramos el árbol, pero no el bosque, esos valores se han perdido, con la supuesta libertad que actualmente gozamos todos, permitiendo desarrollar el instinto, más no lo racional del ser humano, al dejar postergadas las reglas que regulen las actitudes humanas.
Como ya anotamos al principio, juega un papel importante los aspectos psicológicos de las personas, quienes son los protagonistas, como lo son: sus debilidades, su falta de valores, los miedos y la poca autoestima en las personas, que en la mayoría de los hechos y vivencias les impide ver esa luz real y verdadera y no aquella revestida de una ceguera que nace del interior y que le impide valorar a las personas en su justa dimensión para enfrentarse a situaciones que les producen temor, no olvidemos que el hombre es ciego por naturaleza, además es el ser que tropieza dos veces con la misma piedra.

Esa enfermedad de la ceguera blanca que ataca al personaje central de la novela en mención y después se disemina como una plaga entre los principales protagonistas, es la misma tragedia que domina actualmente a las personas, sociedades, organizaciones, a los líderes políticos del mundo como el presidente Bush, siendo la demostración que nuestro planeta se encamina a ser una sociedad plagada de egoísmo e indiferencia, dos sentimientos que nacen en el interior del ser humano y como la economía se están globalizando y abarcando hombres, cubriendo sociedades, en nombre de esa ceguera y de la intransigencia se han organizado conflictos mundiales, regionales y locales que han causado millones de muertos, y seguramente en el futuro causarán la desaparición de la civilización, en nombre del desarrollo y de esos sentimientos, cada día mueren más niños en el mundo y en nuestro país es mayor la tasa de mortandad infantil, para referirnos algo más cercano.

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