viernes, 31 de marzo de 2017

Los Incas grandes previsores.


El fenómeno El Niño que se presenta en nuestra costa norte y su variante, denominado “niño costero”, que según el Cdte. MGP Manrique Prieto debería más bien llamarse “niño volcánico” por su origen, trae sus características: elevada temperatura del mar casi + 5° C de lo normal, calor insoportable, lluvias torrenciales e inundaciones en el norte y huaicos en la costa central. No son fenómenos naturales que se presenten esporádicamente.

En el caso del denominado “niño costero”, se tiene noticias que este fenómeno se presentó en 1925, como lo publicó el diario el Comercio, causando estragos en infraestructura, propiedades y población. Los huaicos se desplazaron por las mismas quebradas que se han activado en el presente, causando destrucción en las principales ciudades Lima, Piura Chiclayo y Trujillo.

La diferencia está que, en 1925 no existía la tecnología que les permitiera conocer a priori la presencia de este fenómeno; lo que en la actualidad sí se puede monitorear con una serie de aparatos creados para estos fines. Esto con la finalidad de preservar la integridad de la población y propiedades. Nada de eso se tuvo en cuenta.

Según el MINAM (Ministerio del Ambiente) “las ondas Kelvin se forman cerca de Indonesia (Pacífico occidental) en una zona denominada como “piscina caliente”, el área más grande de aguas cálidas de nuestro planeta. Viajan hacia el este en dirección a Sudamérica. Su velocidad de propagación es en promedio de 2 a 3 m/s”.

Otro sistema importante para la observación de los fenómenos, que se producen en el mar es la “Red-TAO (conjunto de boyas a lo largo del Pacífico ecuatorial) es uno de los sistemas más confiables. Permite monitorear la temperatura superficial y sub-superficial del agua de mar, los vientos, la temperatura atmosférica y la humedad relativa”. 

Otra modalidad de monitoreo es el empleo de la observación por satélites, “que permite obtener datos sobre la altura de la superficie del océano, vientos superficiales, entre otros, sumados a los modelos numéricos de propagación de estas ondas, permiten su rastreo y la estimación de su llegada a las costas de Sudamérica”.

Además de lluvias y huaicos en Lima este fenómeno está causando mayores daños, porque las actividades antrópicas (casas, fabricas, comercio) se han construido en algunos casos en el cauce natural de quebradas y ríos, en otros casos en ambas orillas, o están ocupando la zona de influencia de ríos y quebradas, o del cauce natural que el hombre ha invadido.

“En el Perú, el monitoreo de las condiciones océano- atmosféricas lo realiza el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), ente científico de carácter oficial que reúne a investigadores de seis instituciones nacionales: Instituto del Mar del Perú – IMARPE. Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú - SENAMHI. Instituto Geofísico del Perú – IGP. Dirección de Hidrografía y Navegación – DHN. Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI. Autoridad Nacional del Agua – ANA”. Utiliza instrumentos oceanográficos para cumplir con su cometido.



Regresando al pasado y sacando enseñanzas, durante el gobierno de Pachacutec Inca, se tomó la previsión de construir caminos y puentes, así como los Centros Administrativos en diversos lugares: Quito, Tumipampa, Cajamarca, Huánuco, Jauja, Vilcashuamán, Charcas, etc., con una serie de almacenes, en los que se guardaban los excedentes de la producción agrícola, para ser utilizados en tiempos de calamidad natural, guerra, invasión, etc.

El más famoso Centro Administrativo, fue el de Huanacopampa (Huánuco viejo). Era un gran conjunto arquitectónico, con una plaza, su estrado, viviendas oficiales y populares, y cuatrocientos setentainueve almacenes, con capacidad de 3,000 metros cúbicos, donde se guardaba los excedentes de producción, sin considerar depósitos de ropa, y artículos de guerra. Otro Centro Administrativo, considerado el granero del Imperio, fue el de Hatun Jauja.

Por otro lado, el sistema de puentes y caminos del Imperio incaico, fue de lo más complejo, después de medio milenio concitan el interés y admiración de estudiosos de todas las latitudes; fueron la admiración de los primeros cronistas españoles, así Cieza de León, primer viajero de nuestro Perú incaico expresó:

“Una de las cosas que yo más admiré, contemplando y notando las cosas de este reino, fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como el que vemos, y que fuerzas de hombres bastaron a los hacer y con qué herramientas e instrumentos pudieron allanar montes y quebrar peñas, para hacerlos tan anchos buenos como están…”.

Es importante también anotar lo que expresa el investigador John Hayslop, en su obra Los caminos del Tahuantinsuyo, “En 1530, los caminos incaicos unificaron el estado del Tahuantinsuyo de 5, 000 kms. de largo, desde la provincia Nariño en Colombia hasta los ríos Maule o Bio Bio en Chile. La vialidad incaica fue así un símbolo continuo del control, poder y estructura de estado…”.
Caminos y puentes bien construidos, organizados a lo largo y ancho del Tahuantinsuyo, permitió a los incas, mantener la seguridad interna, la integración del imperio, la transitabilidad rápida en casos de emergencia y el intercambio comercial. Su mantenimiento estaba a cargo de los gobernadores provinciales o Tocricuc.

Los centros administrativos eran verdaderos núcleos de poder miliar y político para el dominio de una provincia o Huamani donde residía el Tocricuc y el conjunto de sus colaboradores. Se levantaron en las zonas económicas más productivas. La historia nos ha dejado enseñanzas, que pese a vivir en el siglo XXI con toda la tecnología disponible, no sabemos aprovecharla.

Las medidas de prevención son importantes, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, tiene la gran oportunidad de realizar una reconstrucción de cara al bicentenario y que permita superar esas grandes falencias en cuanto a planificación, organización del Estado nacional que venimos arrastrando, por una mala planificación de las ciudades.

Ello, nos permitirá afrontar las calamidades naturales, de manera eficiente y eficaz, y en este cometido la participación de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional por su organización, son vitales, como lo han demostrado y lo ha reconocido la comunidad entera, las principales autoridades, los representantes del empresariado nacional y los diarios importantes del país.



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