sábado, 28 de junio de 2008

DIARIOS Y REVISTAS LIMEÑAS PUBLICADAS ENTRE 1879-1884.( TERCERA ENTREGA)

A FAVOR DE LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN.

Se sabe que la primera víctima en una guerra es la verdad. El primer peldaño de la tergiversación es la propaganda. Las autoridades chilenas impusieron una serie de publicaciones impresas, escritas por chilenos y dirigidos a chilenos y en una clara estrategia propagandística contra los peruanos.

De esta manera mantenían informada a sus fuerzas y les permitía mantener la moral elevada, la cohesión y el patriotismo de las fuerzas de ocupación. Entre estos voceros tenemos:

La Actualidad, editado en la antigua imprenta de El Peruano. Su primer número salió el 20 de enero de 1881, tres días después de la ocupación de la capital, duró hasta mayo del mismo año. Este diario publicaba noticias nacionales y de la situación política chilena.

Los editoriales de este periódico son el reflejo de las intenciones de los chilenos en la capital. Así podemos percibirlo en los siguientes: El 21 de Enero de 1881 editorializa de la siguiente manera:

“¿Se encuentra o no se encuentra el Perú en el caso de fundar en Lima, con arreglo a última pauta constitucional vigente, un gobierno bastante fuerte para mantener el orden?” (43)

El 24 de Enero de 1881.Bajo el título Objeto del viaje del Ministro de la Guerra:


“La ocupación de Lima después de dos sangrientas batallas y los acontecimientos que han seguido a ella imponen al estudio y la resolución de los hombres que representan en esta ciudad el poder público de Chile, en lo civil y lo militar, una serie de arduos y trascendentales problemas”

“Le sale al encuentro, a esta hora, la disyuntiva siguiente: Echarse a cuestas la tarea de la administración de todo el territorio del Perú, adonde alcance sus armas, o bien, decidirse a tomar cartas en el aventurado juego de la política interna del Perú(…)”

“Contra los dos términos de la disyuntiva se subleva el sentimiento público chileno(…)”. (44)

El 25 de Enero de 1881.El editorial titulaba Signos de bonanza:

“No es posible negar que la idea dominante en el espíritu del Dictador caído del Perú, en los días que siguieron a Miraflores, y a la ocupación de Lima, fue la de continuar la guerra con los recursos del interior del país”

“¿Estamos en un error? ¿La residencia prolongada del señor Piérola en Canta proviene de la imposibilidad en que se ha encontrado para proseguir su viaje y no del deseo y la esperanza de celebrar la paz? Lo sentiríamos, de veras, porque consideramos la prolongación de la contienda como la peor de las calamidades imaginables para este país tan cruel e inútilmente sacrificado (…)”
“Hacemos, pues, votos porque se confirmen las esperanzas que nos hace concebir a última hora la actitud del señor Piérola, y porque tengamos cuanto antes en Lima un gobierno con quien tratar aunque este gobierno sea una dictadura (…)”. (45)

El 28 de Enero de 1881 titulaba su editorial: Caletas y puertos menores:

“Las autoridades chilenas en el Perú se encuentran en el deber de introducir en la administración de las finanzas del país todas las economías que son compatibles con el buen servicio y con las exigencias legítimas del comercio y la industria”. Obrando así, favorece principalmente al Perú, pues los gravámenes de la ocupación militar disminuyen en proporción que se reducen los que ocasiona la percepción de las rentas”.

“A esta consideración a obedecido el general en jefe del ejercito de Chile, al decretar con fecha de ayer, que se cierre para el comercio los puertos de Ancón, Chancay, Chorrillos y demás adyacentes del puerto del Callao”.(46)

El 1 de Febrero de 1881. Bajo el título Sostener el billete, este diario da énfasis a la rapiña que fue el modus operandi de las tropas chilenas a lo largo de toda la guerra.

“Es indudable que el principal deber y el principal encargo de las autoridades chilenas en el Perú consisten en velar por los intereses de Chile. Ante esto las demás consideraciones son ligeras, o por lo menos no hay probabilidad de que prevalezcan”.

“Sí: no hay para qué ocultarlo,- el interés de Chile es el supremo y casi exclusivo fin de la política chilena en el Perú; pero, afortunadamente, no siempre se hallan reñidos el interés de Chile con el interés del Perú…”. “Tal es, a nuestro juicio, lo que está sucediendo en materia de moneda circulante”.

“La depreciación del billete entraña para el Perú perjuicios inmensos y amenaza con la ruina y el hambre a las familias. Para el ejército de Chile, la depreciación presenta inconvenientes no menos graves:
1. Significa para el soldado verdadero despojo de una gran parte de lo que la ley chilena le ha concedido, mientras se les obligue a recibir sus haberes en billetes peruanos.
2. Prolonga y agrava la paralización del comercio, cuyo activo movimiento es una de las condiciones esenciales para la realización de los propósitos que persigue la política chilena en este país.
3. Disminuye el producto de las contribuciones con que se cuenta para mantener el ejército de ocupación, y tiende a consumar la insolvencia del Perú en la hora del arreglo de las cuentas de la guerra.

4. Es causa, en Lima y en todo el país, de miseria y hambre, a que las autoridades chilenas no pueden ser indiferentes, y en auxilio de las cuales tendrá que acudir forzosamente con los recursos de Chile.

“Resulta de todo esto, con evidencia completa, que la depreciación del billete amenaza y lastima gravemente los intereses de Chile…”. (47)

El 2 de Febrero de 1881.Titulaba su editorial: El momento va siendo serio.

“Van corridos quince días desde que el ejército chileno ocupó la capital del Perú, y la situación conserva los caracteres de incertidumbre e incoherencia con que se presentó en los primeros momentos al espíritu del vencedor”.

“¿Esta o no está resuelta la nación peruana a aceptar la ley de la victoria y a celebrar la paz con Chile? “¿Tiene o no tiene el Perú un gobierno que lo represente en las negociaciones y que pueda comprometerse en nombre del estado? “¿Quién gobierna hoy el Perú? ¿Con quién pueden entenderse los que tienen asuntos que discutir y cuentas que arreglar con el estado peruano?” “¿Quiere el Perú la paz?” (48)

El 3 de febrero de 1881 bajo el título de Honor a los que cayeron es sus puestos, este diario rinde un homenaje postrero a las tropas invasoras, caídas en las batallas de Chorrillos y Miraflores, colocando como un ejemplo para sus nuevas generaciones, elevando los valores del sacrificio, honor y gloria de sus tropas, en una clara propaganda y guerra sicológica contra nuestra población.

“El día de hoy es, para el ejército chileno de ocupación de lima, de solemne y religioso recogimiento”.

“Los vivos pagan a los muertos queridos de la batalla la deuda de su agradecimiento y de su veneración; y ante el altar de los póstumos honores, se inclinan las armas teñidas todavía en sangre, las pasiones tumultuosas se calman y se apagan los últimos rumores de la larga contienda”.

(…)”honor, pues, a la memoria de los que murieron por la patria, en el puesto del deber militar y a la sombra de la bandera amada. Honor a ellos, y que en la relación de sus actos y de su glorioso sacrificio encuentren la futuras generaciones de soldados y ciudadanos estímulo y ejemplo y aprendan que la fuerza, y prosperidad y la grandeza de los estados tienen por base las tumbas de los que supieron morir por ellos” (…).

(…) “honor al grupo brillante del grupo de oficiales que, desde la primera hora de la guerra, abandonaron gustosos el lucro y las comodidades de la vida civil por acudir a llamamiento de la patria en armas, a travesando algunos la pampa y la cordillera” (…) (49).

Lima 7 de febrero de 1881, En su editorial de esta fecha Caso de patología

“Si se estudia con mediana atención los actos de la última Dictadura que las agitaciones del cuartel han impuesto al Perú, no seria difícil descubrir, al través de todos ellos, una vena de charlatanismo pedante y de insensatez, que raya por instantes en demencia”.

“Tal fue el carácter del primero de los actos del dictador, la promulgación del famoso estatuto, pieza propia de un escolero empeñado en transformar naciones con el auxilio de la tinta y el papel de las aulas, mas bien que del gobernante de un país serio”.

“Después que su más rica provincia a sido ocupada, su escuadra destruida y que su ejercito de línea se a deshecho en Tacna y Arica como una bola de nieve sobre ardiente roca, este singular hombre de estado envía a las conferencias de Arica a dos respetable ciudadanos, con el encargo de exigir, en el carácter de plenipotenciarios del Perú, que Chile desocupe Antofagasta y Tarapacá, que devuelva el Huáscar y la Pilcomayo y pague a los aliados el gasto de la guerra”.

“Con semejante actitud no tiene nada que ver la ciencia política; es estrictamente asunto de la patología”.

“Otro tanto podemos decir de la conducta del dictador y de los documentos que han emanado de él desde el día en que, abandonando sin precaución de ninguna especie la capital del Perú al desenfreno de las turbas y a la merced de un vencedor irritado por reciente felonía, se echó a correr y correr por la montaña en compañía de su secretario general el señor García y García y de más secuaces de su culpable empecinamiento”.

“Un gobernante que escapa de esa manera al cumplimiento de sus más sagrados deberes; que arrastra a su nación al abismo para dejarla, en la hora de la dificultad, en peligrosa estacada; que, por mezquinos cálculos de ambición, intenta sustraerse a la obligación de firmar una paz dolorosa, consecuencia lógica de sus propios actos y terminó impuesto fatalmente por las circunstancias, un gobernante que todo esto hace y que , en seguida, cuando siente de nuevo firme el suelo bajo sus plantas en la región de la puna y de la soledad eterna, se pone a echar al aire cartas para el cuerpo diplomático, decretos sobre moneda y otros, y circulares para los prefectos”. (50)

El 12 de febrero de 1881 tituló su editorial En Jauja, para describir las correrías del dictador Piérola, que no quería dejar el poder y buscaba mantenerlo, recorriendo el interior del país, además dan a entender que solo cuando Piérola estaba lejos de las fuerzas chilenas se sentía libre y con el poder para realizar gestiones ante las legaciones extranjeras, para pedir su intermediación, en una actitud cobarde.

“Entre las mil existencias que han ido a apagarse en el sano y sosegado valle de Jauja, después de producir mas o menos bulla y desorden en le mundo, ninguna conocemos mas digna de interés, ninguna a dejado más onda huella en la memoria de los contemporáneos, que la del gobierno dictatorial que a pesado, durante todo el año memorable de 1880, sobre la nación peruana”.

“Herida de muerte en los campos de Miraflores, en donde manchó innecesariamente el pabellón de su patria con una odiosa felonía y en donde sacrificó con implacable crueldad la flor de la población limeña a su ambición y sus terrores, la dictadura ha ido arrastrando pesadamente su esqueleto del campo de batalla a Canta, de Canta a Tarma y de Tarma a Jauja, el ultimo refugio de las consunciones en el postrer periodo”.

“La tisis de la dictadura no es alegre. Va acabando en ahogos de tinta y siembra de decretos la montaña, en las convulsiones de la agonía. (…) en las horas de mas tranquilidad, la dictadura vuelve hacia Lima los lánguidos ojos, se acuerda de que en el cuerpo diplomático tiene amigos a quienes en los buenos tiempos, hacia vilipendiar en Europa cerca de sus gobiernos, y recurre a ellos para que le permitan entablar negociaciones de paz, bajo del palio protector de la mediación extranjera”.

“Pero esta ilusión se desvanece también, y la dictadura enferma sigue tosiendo decretos de otra especie, y adornando su cabeza calavérica con el crespón fúnebre de que le hicieron obsequio las autoridades de Jauja, con siniestra ironía, el día de su entrada triunfal en la ciudad”. (51)

Crear contradicciones entre la población peruana y sus autoridades, fue el interés de este periódico, además de realizar actividades de propaganda a sus tropas y guerra sicológica contra la opinión pública nacional, quienes veían pasmados e indefensos la actitud nefasta de los caudillos los que estaban en completo desacuerdo para poder enfrentar el grave problema de la ocupación y esta situación favorecía el interés de Chile, “divide y reinaras”, antiguo pensamiento de Nicolás Macchiavello se hacía una vez más realidad.

Por otro lado las autoridades chilenas buscaban un interlocutor válido para realizar las negociaciones, la intención de las autoridades chilenas era mantener en el gobierno peruano a un presidente sumiso, una persona apocada que aceptara humildemente, los caprichos y ambiciones de los ocupantes. Creyeron tenerlo en Francisco García Calderón, pero se equivocaron, este no estaba dispuesto a aceptar la entrega de territorio peruano, por lo que lo embarcaron preso rumbo a Santiago.

Además este diario era utilizado para publicar una serie de disposiciones del usurpador Lynch, como la ley marcial y el pago de cupos para alimentar al ejército invasor.

Este diario recogía informes sobre las actividades de las fuerzas de resistencia de la zona andina, en una posición favorable a las fuerzas chilenas. Fue clausurado por Lynch, porque se trabajaba un folleto contra el general Baquedano.

La Situación: Decía ser un diario político, literario, mercantil y noticioso, el 4 de junio de 1881 se publicó el primer número de este diario y su último número se publicó el 30 de mayo del mismo año, publicó un total de 302 ejemplares, pero su contenido hizo mucho daño a nuestros connacionales y favoreció a las fuerzas de ocupación.

Basta analizar el contenido de el primer número, para darse cuenta que era un diario agresivo, su lenguaje era provocador y servía como un medio de propaganda para las fuerzas enemigas, durante el corto periodo que circuló.

“Diario nacido en tierra extranjera, lejos de la patria, de los que le dan la vida, tiene, necesariamente, la nacionalidad de su bandera. La Situación nace bajo el estandarte de Chile y centinela destacado de avanzada de su prensa en el Perú, su pensamiento y su palabra procurará que sean el pensamiento y la palabra de los suyos.”

“(…) La Situación conoce la responsabilidad que ha aceptado. Sabe que entra a la pieza de un enfermo -algunos dicen que de un moribundo- que no tiene bien demostradas las ansias naturales de la vida”. (52)

La agresividad contra el Perú es más que notoria, el cinismo mesiánico era pan de cada día en el trato noticioso; era importante mantener informada a sus huestes en la capital, conservar el sentimiento de orgullo y adhesión a sus fuerzas, contrarrestando además la influencia de los escasos periódicos peruanos que circulaban de manera restringida.En su afán de propiciar los abusos, proponían medidas extremistas, que debían adoptar las autoridades chilenas de ocupación, para subvencionar los gastos que les ocasionaba su permanencia en la capital.

Para los chilenos paz y trabajo significaban someter a sangre y fuego a las poblaciones y obligar a los vecinos a entregar cupos, víveres, dinero, joyas y todo lo que ellos querían. Mataban para pacificar

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