jueves, 18 de febrero de 2016

El prontuario político actual


Vivimos momentos de honda consternación, días tan difíciles en un escenario electoral que se asemeja -lo dijimos hace tiempo- a una lucha carroñera. Transformada en una guerra sin cuartel, uno de los procesos electorales más controversiales, plagado de denuncias contra algunos candidatos, que devalúan la política a límites insospechados.
El actual proceso electoral se ha contaminado de una manera alarmante, debido a la mala conducta de algunos candidatos a la presidencia, que han optado por mostrar más su conducta negativa que sus propuestas. De los 18 candidatos a la presidencia por lo menos tres tienen  o han tenido problemas con la justicia o antecedentes nada santos.
Hagamos un repaso del comportamiento político de algunos de ellos, para tener una visión completa de todo el espectro político, especialmente de los candidatos. Nuestro país adolece de conciencia cívica, la gran mayoría de connacionales se deja convencer por las dádivas, regalos y  dinero que obsequian manos llenas.
De esta situación se aprovechan los facinerosos de la política, aquellos que luego en un “rio revuelto” cosecharán votos a raudales orientando desde la prensa, que también juega su partido aparte, para medrar en tierra fértil de la ignorancia y falta de información de nuestra población, que al final no sabe por quién votó.
Algunos candidatos tienen antecedentes de haber cometido presuntos delitos y están a la  espera que el Ministerio Público o el Poder Judicial actúen como debe ser. Los organismos encargados de impartir justicia y defender los intereses del Estado de derecho, al parecer están calentando los expedientes judiciales bajo sus fondillos o los mantienen encarpetados viendo el momento oportuno para ponerlos en bandeja o archivarlos definitivamente según soplen los vientos del poder.
Al candidato Alan García en su primer gobierno lo acusaron de una serie de delitos, como se asiló en Francia, vivió diez años muy cómodamente en París, una de las ciudades más caras del mundo, esperó cómodamente que estos delitos prescribieran. A su regreso postuló a la presidencia y fue elegido para un segundo gobierno, pese a sus antecedentes.
En su segundo gobierno lo han acusado de presuntos delitos según apunta el periodista Martín Calderón del diario la República: Narcoindultos, Petroaudios, Metro de Lima, Agua para todos, Business Track, Carretera interoceánica, Colegios emblemáticos, El Baguazo, El Frontón, Escándalo en Banco de Crédito, Hospitales fantasmas y falso doctor. Casi nada.
Alejandro Toledo es un caso aparte, vive el calvario de sus propias mentiras, envuelto en la telaraña de falsedades que él mismo se ha construido en el caso Ecoteva y para colmo de males en una entrevista a una emisora, dio muestras de encontrarse ebrio. Esa es la verdad, así, este candidato está convencido que ganará, no nos explicamos por qué no renuncia ya que su candidatura no levanta, ni lo hará, él se encargó de petardearla.
Las últimas denuncias respecto de inconductas en los procesos democráticos internos como es el caso de Julio Guzmán, lo puede dejar fuera de carrera. César Acuña ha sido denunciado por plagio de su tesis doctoral y apropiación de un libro de su profesor, además de repartir dinero en plena campaña electoral, lo que es considerado antiético e inmoral.
El periodista Hugo Guerra resume el sentir, el asco y las arcadas que deben tener la mayoría de connacionales, frente a un hecho tan grave como el que protagoniza el candidato por Alianza para el Progreso, “Acuña debe ser expulsado de la política peruana. Su desfachatez no puede imponerse en una nación digna. Esta expulsión le devolvería la dignidad a estas elecciones ya tan manchadas por gente despreciable como este aventurero”.
Aunque los tiempos han cambiado, la juventud aparentemente es la más informada porque disponen de Internet y las otras plataformas informativas, sin embargo muchos utilizan las redes sociales para intercambiar mensajes, chismes, fotos, videos cortos que en la mayoría de los casos no tienen ninguna importancia política, es más bien una forma de huir de este escenario caldeado por plagiarios y regalones.

Deseamos fervientemente que la población peruana se informe mejor, para que el día de las elecciones no elija como si jugaran al Jan-Ken-Po. El país se juega su futuro, hemos tenido cinco años muy malos. La economía, pese a los esfuerzos de los tecnócratas no ha mejorado el bienestar de los más de 30 millones de peruanos. Falta mucho por hacer y no podemos darnos el lujo de desperdiciar otro quinquenio.

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