domingo, 3 de enero de 2016

¿Apra-PPC, una Alianza política inconveniente?

 

Un nuevo año se ha iniciado con luces multicolores y fuegos artificiales iluminando el cielo limeño, a muchos alegró y entusiasmó, a otros molestó por los ruidos y violencia de los estallidos. Así, también se inician los fuegos de la campaña electoral para las presidenciales. Participarán 21 candidatos. ¡Increíble! Tantos como distritos electorales existen. Solo Perú se puede dar este lujo irresponsable, muchos sin opción, solo los 5 primeros la tienen.
¿Qué demuestra esta veintena de candidatos?
Simplemente que la política en nuestro país está en crisis permanente y por ende, es inmadura, está en pañales y es causa de la ingobernabilidad existente. En suma, el sistema democrático, la ley de partidos y las ambiciones políticas de los líderes políticos, están cavando la tumba de la democracia, existen muchas organizaciones partidarias débiles.
El apetito de poder domina a la mayoría de líderes, organizaciones y alianzas políticas que se han formado, con la exclusiva finalidad de superar la valla electoral y no desaparecer del firmamento político. No interesan ideologías, teorías y praxis política, tampoco antecedentes y experiencia. Solo sobrevivir y formar parte de la torta.
La Alianza conformada por el APRA-PPC, partidos que en las pasadas elecciones fueron adversarios, que compitieron y sus diferencias no estuvieron exentas de calificativos valorativos, epítetos y frases de connotación negativa. Es una unión pegada con engrudo, ambos partidos atraviesan dificultades para obtener las preferencias electorales, especialmente el PPC que no aparece en las encuestas.
Muy entusiasta el tribuno Javier Valle Riestra, afirma “(La alianza Apra-PPC) no me parece adecuada. El PPC es un partido menguado y es la antítesis de las teorías sostenidas por el partido del pueblo, pero pese a ese lastre el Apra va a ganar las elecciones”. Javier Valle Riestra sostiene una superioridad aprista que no se nota en las encuestas. Soñar no cuesta nada.
Para describir esta Alianza, hacemos referencia a la obra de Gao Yuan autor de “Las 36 estrategias chinas”. La estrategia N° 30 indica “Hacer que el anfitrión y el invitado intercambien sus sitios”. Es cierto, esta es una estrategia aplicada al campo militar; sin embargo, cada vez se está buscando ayuda para afrontar los desafíos en los diferentes campos, el político no es ajeno.
Según esta estrategia las relaciones entre el “anfitrión” y el “invitado” pueden ser de distinta naturaleza. Hay casos en que el “invitado” está en una situación de fuerza, es más fuerte y es animado a ayudar a un “anfitrión” débil. En otros casos el “invitado” es débil y se conforma con la ayuda del “anfitrión” fuerte, que conoce la situación.
El “invitado” puede cambiar de posición con el “anfitrión”, aumentando sus fuerzas al interior del territorio (organización), hasta ser más fuerte y poder vencer al “anfitrión”, infiltrando la organización del “anfitrión” como si fuera un amigo y colaborador, tomando el control poco a poco o ingresando al territorio después de haber hecho salir al “anfitrión”.
En el caso de la Alianza Popular, el rol del “anfitrión” lo tiene el Apra, un líder que  ha sido presidente dos veces, fuerte organización, disciplina, sus militantes, tiene presencia nacional. El PPC en el rol del “invitado”, ha tenido una crisis en sus elecciones internas, su lideresa ha perdido dos elecciones presidenciales y una municipal, tiene presencia en Lima.
La Alianza Popular es temporal; sin embargo, si ganaran las elecciones, el PPC podría cambiar de posición con el Apra, aumentando sus fuerzas mediante la participación de sus tecnócratas en el Ejecutivo y la captación de otros congresistas en el Parlamento, hasta obtener la mayoría, hacerse más fuerte y colaborar aprovechando la amistad declarada, hasta tomar el control del gobierno, en ambos poderes.
La Alianza Popular, tiene más diferencias que coincidencias, el Apra en su condición de anfitrión ha recibido con mantel largo y en ceremonia especial a su invitado el PPC. ¿Qué coincidencias teóricas, ideológicas y de praxis política tienen ambos? ¿Qué capacidad de convocatoria tienen? Finalmente qué es realmente lo que los une.
Seriamos ilusos para creer, que Alan García y Lourdes Flores están preocupados  por llevar al Perú al desarrollo y el crecimiento. Se creen los únicos iluminados, acaso tienen la varita mágica o la receta, para lograrlo. No han tomado en cuenta que el próximo año la situación económica mundial no va a variar y que nuestras exportaciones minerales estarán estancadas y los proyectos mineros paralizados.
El Apra actualmente está huérfano del apoyo popular, por el escándalo de los narcoindultos, en los que se sospecha está  envuelto el ex mandatario y aunque se esfuerce por limpiarse, el daño está hecho. Así, es muy difícil que la población le dé su apoyo, sus encantos personales del pasado han desmejorado, la población ha despertado y no se dejará engañar nuevamente.
Esta situación, que se repite cada cinco años, nos indica claramente, que nuestra estructura de partidos políticos está en crisis terminal, debemos ir a la refundación de nuevos partidos políticos, con reglas claras, con leyes que se cumplan, con líderes jóvenes injustamente postergados en los partidos, que no renuevan sus cuadros para beneficiar a la gerontocracia partidaria.
Lo contrario sería seguir en la práctica permisiva de aceptar esa inocultable e inaceptable ambición por llegar al poder y organizar la repartija de cargos, dejando de lado, olvidando y posponiendo, la realización de innumerables proyectos, en beneficio de la población más desfavorecida y defender los intereses y bienestar general de los 30 millones de peruanos, que es realmente la preocupación que deberían tener.









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