domingo, 1 de enero de 2012

La lucha heroica por los derechos humanos de 72 rehenes.

Toda sociedad políticamente organizada como la nuestra, tiene el propósito de conseguir el bien común y sentar el imperio de la justicia. Para ello se ha estructurado una organización y establecido un régimen jurídico, que permite afianzar la libertad, la justicia y la convivencia. Deseamos creer que es así.

El Presidente Ollanta Humala Tasso ha diferencia de sus antecesores quienes prefirieron la política de los avestruces, en recientes declaraciones a RPP, enfatizó que ““Estamos organizando una mesa multipartidaria de unidad política, frente a los excesos de un organismo internacional que no respeta nuestra jurisdicción. El Estado va a responder por ellos, garantizaremos que ningún comando vaya a ir preso”.

Recordemos que, 14 terroristas del MRTA incursionaron en la embajada de Japón en Lima, el 17 de diciembre de 1996, cuando se celebraba el natalicio del emperador de Japón. Sometieron y tomaron de rehenes, a unas 800 personalidades entre autoridades políticas, judiciales, empresarios nacionales y extranjeros, diplomáticos e invitados especiales.

Los emerretistas estaban armados con fusiles y lanzacohetes. Ingresaron a la Embajada apoyados por una fuerte explosión, con disparos al aire, amenazando, vociferando e insultando a todos, para compensar su debilidad numérica. Violaron la libertad de los rehenes y la extraterritorialidad de la embajada nipona en el Perú. ¿Alguna organización de DDHH dijo algo al respecto? Nada, silencio sepulcral.

Durante su permanencia en el interior, los rehenes fueron sometidos a tortura sicológica, burlas, vejámenes y fueron liberados a discreción y decisión del terrorista Serpa Cartolín quien decidía quiénes debían salir. Todos recuerdan que el congresista Javier Diez Canseco fue uno de los primeros en ser liberados. Quedan imágenes al respecto.

La Constitución de 1993, en su artículo N° 163 indica “El Estado garantiza la seguridad de la Nación mediante el Sistema de Defensa Nacional” y en el Art. 165 establece la finalidad de las FFAA. La Defensa nacional es integral y permanente, por tanto, debe estar alerta ante cualquier amenaza interna o externa.

Precisamente, dando cumplimiento a su finalidad constitucional, el presidente Alberto Fujimori en su calidad de Jefe Supremo de las FFAA, dispuso el rescate de los rehenes, por tropas de elite de las FFAA. Los rehenes fueron utilizados para negociar la libertad de emerretistas presos, como simples mercancías, entre ellos a Nancy Gilvonio pareja de Serpa Cartolín el líder de los terroristas.

La incursión de los Comandos Chavín de Huantar permitió la liberación y rescate de 71 rehenes. Lamentablemente en la operación murió el magistrado Carlos Giusti La Rosa y los Comandos Valer y Jiménez. No ensucien la memoria de nuestros héroes nacionales, que ofrendaron su vida por la patria.

La denuncia de un malagradecido rehén y diplomático japonés, de tendencia comunista, quien pasaba largas horas conversando con Serpa ha servido para que organismos de derechos humanos, quieran quebrar la estructura del Estado peruano. Quieren poner de rodillas al Perú y que pidan perdón los 28 millones de peruanos, por la muerte de emerretistas en un enfrentamiento militar. ¿No faltaba más?

Sin embargo, lo que causa más sorpresa e indignación, es que existan malos peruanos, para quienes es más importante defender a terroristas, dejando de lado y sin reconocer, que gracias a esta operación, pueden respirar tranquilos, hacer sus actividades normales en un ambiente de paz y planear sus vidas sin temor a un secuestro, un asesinato, un chantaje, una cárcel del pueblo o un cupo que pagar.

¿Por qué estas organizaciones se preocupan por defender los derechos humanos de terroristas, que violaron los derechos humanos de un sinnúmero de uniformados y empresarios, a quienes asesinaron, secuestraron, mantuvieron en las mazmorras denominadas “cárceles del pueblo”, cobrando cupos o asesinando a quienes no se sometían a sus chantajes?

Realmente es vergonzoso e indigno que existan estas personas. ¿Reciben dinero a cambio de sus acciones? ¡Vaya uno a saber! ¿Qué autoridad investigó las cuentas en el extranjero de esta organización terrorista? ¿Insurgentes? No insulten la inteligencia de los peruanos.

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