jueves, 16 de junio de 2011

De vuelta a nuestra realidad.

Terminó la gira de Ollanta Humala por los países del subcontinente, faltó la visita a Evo. Atrás quedaron los viajes relámpagos, el dispendio pos electoral, no sabemos quién sufragó los gastos del periplo, lo que sí estamos seguros, es que han salido de algún bolsillo muy grande, generoso y desinteresado. Falta la visita a Ecuador, Colombia, Bolivia y Venezuela para completar su gira sudamericana.

El viaje incluyó entrevistas con los presidentes de los países vecinos, estadías apuradas y los resultados de la misma se conocerán en el futuro, todos los visitados han asegurado que estarán presentes en la asunción del mando este 28 de julio. Día en que también todos los peruanos escucharemos muy atentos el discurso del presidente.

En la visita a Chile, ¿se habrán tranquilizado los inversionistas, la clase política chilena y especialmente los halcones?

Aunque dudamos, “ojos vemos corazones no”. Consideremos remotamente probable, la preocupación más grande estaba en nuestro vecino del sur, a diferencia de los otros países visitados. Hasta el diputado Tarud que tiene habitualmente un lenguaje confrontacional, estuvo moderado. Primó el lenguaje diplomático utilizado en estos últimos días, todo son sonrisas, apretones de mano y la calidez propia que se esmeran en mostrar al visitante.

Mucha importancia tiene en esta primera fase, la presencia física del electo presidente, los mensajes de tranquilidad y confianza, que Humala ha expresado en su breve discurso ante ellos. El estudio de las formas comunicacionales, perfiles psicológicos que los servicios de seguridad de estos países, especialmente el del Sur con seguridad han tomado debida cuenta.

Información valiosa que les permite conocer de primera mano, con quién deberán lidiar especialmente frente al diferendo marítimo y en el futuro inmediato para la consolidación de las relaciones o el deterioro de las mismas. Ya no en cuerdas separadas como lo mantuvo primero Toledo y luego García. Conocer al adversario.

De vuelta en casa y en nuestra realidad, nuevamente el gobierno que dice inaugurará muchas obras de aquí a la eternidad, perdón, hasta el último día de su estadía en palacio, se bajó los pantalones frente al problema del líder aymara Walter Aduviri, quien amenazó con el desborde popular en Puno, que traería graves consecuencias.

El principio de autoridad por los suelos, el Poder Judicial, el Ministerio Público y el Ministerio del Interior están pintados en la pared. Como siempre la política del bombero no ha dado resultados, parece que se les quemó la manguera o les faltó agua y extinguidores.

Para evitar un problema mayor en Puno, la sala de apelaciones de Puno revocó la orden de detención preventiva. Solo pasa en nuestro país.

Esta debilidad mostrada por el gobierno quedará como un mal antecedente y en el futuro inmediato con seguridad quienes desean hacer reclamos fundados o infundados, tomarán violentamente las calles, plazas, avenidas, carreteras y la población estará indefensa.

Es tiempo que el gobierno se ajuste los pantalones y haga cumplir la ley, es una mala señal que Aduviri se haya atrincherado por 34 horas en un canal de TV y finalmente salga con su gusto. Si hubo un error o apresuramiento en la disposición inicial, debieron reconocerlo. Aduviri ha expresado que la orden de detención la dieron cuando él se desplazaba a Lima.

Por otro lado, la situación delicada por la que atraviesa la salud del ex presidente Alberto Fujimori, ha causado consternación en sus familiares y seguidores de todo el país y lo que es peor, ha incidido gravemente en su situación anímica y sería muy perjudicial para su vida. Así lo ha determinado la junta médica que lo ha evaluado en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas.

Con plena seguridad todos sus enemigos políticos se estarán frotando las manos de placer, sus rostros mostrarán una sonrisa de satisfacción hipócrita, sus corazones sangrantes llorarán de felicidad, sus almas penarán en el purgatorio buscando salvación a su venganza y su pobre existencia beberá las cenizas candentes del infierno. Tanta morbidez, odio y rencor anidan sus enemigos irreconciliables. Déjenlo en paz y que vaya a su casa.

El gobierno de García no ha dicho esta boca es mía frente a este resultado, solo el vocero del partido aprista congresista Mulder ha expresado que el gobierno no ha contemplado la posibilidad de indultarlo y el gobierno no tiene en mente o en la agenda otorgar esta gracia.

Pero, Alan García a quien le falta poco más de un mes en el cargo, debe estar sopesando la velada amenaza que le ha lanzado Javier Diez Canseco. No dejarlo salir del país y someterlo a juicio, por el caso del chuponeo de BTR, además del Baguazo, la entrega del puerto de Paita y el muelle Norte del Callao, etc. Los organismos de derechos humanos han jurado levantar el caso de los penales de su primer gobierno, apenas deje su mandato. Cuidado Alan, se sienten pasos.

Pese a ello, el director para las américas de la Human Rights Watch (HRW), organización que dice preocuparse mucho por los derechos humanos de todas las personas, ha declarado que “Cualquier intento de darle tratamiento especial a Fujimori sin tener en cuenta la seriedad de los terribles crímenes de los que fue hallado culpable por las cortes, sería un serio revés para el Estado de derecho”.

Esperamos que a ese director nunca le afecte una enfermedad o dolencia grave, como a muchos peruanos, es más le deseamos que disfrute de una excelente salud, que goce de una maravillosa ancianidad, pletórica de buenos vientos y acompañado de sus familiares, para que se siga preocupando por los derechos humanos de todos y no de algunos como lo ha demostrado hasta ahora.

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