miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Petróleo en las Malvinas argentinas?

El 3 de enero de 1833 fuerzas británicas ocuparon las Islas Malvinas, desalojando por la fuerza a sus pobladores y a las autoridades argentinas establecidas legítimamente. Ese acto de fuerza se protestó inmediatamente y nunca fue consentido por la República argentina.

La Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur (en inglés, Falklands War), se desarrolló entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, en que se rindieron las fuerzas miliares argentinas. Inglaterra recuperó los tres archipiélagos: islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur que habían sido ocupadas por fuerzas argentinas.

Perú leal a la historia y sereno, acudió en apoyo del país del Plata. Presto y súbito apoyó con sus aviones MIrage, pilotos, técnicos, así como misiles exocet. La participación de nuestros pilotos y marinos demostró al pueblo argentino, la grandeza del alma peruana, la confraternidad y amistad indisoluble del pueblo peruano, que acudía en apoyo del pueblo argentino, en momentos tan graves para la paz americana.

Mientras tanto, ya conocemos la posición de Chile, país sudamericano que brindó apoyo y aeropuertos a las tropas británicas para atacar a los argentinos y de EEUU no nos sorprendió, porque no iban a pelear contra sus mayores.

El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) definía una concepción de seguridad hemisférica colectiva, según la cual, los estados miembros se comprometían a apoyar acciones conjuntas de defensa contra las agresiones extracontinentales. Este tratado devino en obsolescencia como ha quedado demostrado a lo largo de su existencia. No sirvió, ni sirve para nada.

La posición geoestratégica de las islas Malvinas permite el control de los pasos y comunicaciones del Sur de nuestro continente y son de una gran importancia estratégica para los británicos. Sin embargo, mucho más importante es hoy, saber que existe recursos como petróleo y gas en esa zona, que son de mucho interés para las empresas transnacionales británicas.

Para tener una idea del interés británico por explorar estas gélidas tierras. Los cálculos más optimistas refieren que en las Malvinas, puede haber hasta 60.000 millones de barriles de reservas de petróleo. Estas reservas superan a las que actualmente tienen Argentina e Inglaterra juntos. Sin embargo, se conoce que sólo después de varios años de búsqueda, se podrán explotar comercialmente 3.500 millones de barriles –casi nada-, además del gas que pueden encontrar y explotar.

¿Qué razones han obligado a la presidenta argentina Christina Fernández de Kirchner para visitar nuestro país?

No han sido, con seguridad, la cantidad de condecoraciones que se le ha colocado en el pecho. Hasta ella se sorprendió de la poca memoria del pueblo peruano. Menen y la cúpula castrense y los mercaderes de la guerra argentinos, traicionaron al Perú, en pleno conflicto del Cenépa, con la gravedad que significaba, el hecho que este país era garante del Protocolo de Río de Janeiro.

El 17 de febrero del presente año, los medios de comunicación argentinos dieron cuenta de la inminente llegada de una plataforma de exploración británica. Un portavoz de la empresa británica Desire Petroleum, que cuenta con una de las licencias otorgadas por las Malvinas para explorar las aguas circundantes, confirmó el 22 de febrero a la cadena BBC que la plataforma que contrató, la Ocean Guardian, ha comenzado esta mañana a buscar hidrocarburos.

Como bien sabemos, la Geopolítica que inicialmente era territorial ha evolucionado por influencia de la economía, la globalización y las Comunicaciones. Hoy las grandes potencias priorizan el control de los recursos naturales de los países en desarrollo. La invasión de EEUU y su coalición a Irak, así como su presencia en Haití obedece a su interés por los hidrocarburos existentes.

Gran Bretaña, no es ajeno a este interés para satisfacer la voracidad de las grandes empresas petroleras y por esa razón su presencia en las Malvinas. El petróleo y gas existentes, son motivos más que suficientes para desplazarse a estas tierras frías e inhóspitas. Nadie hace nada gratis.

Los estados establecen relaciones entre sí y estas relaciones son propiamente en base a intereses, no existen países hermanos. La clase gobernante de nuestro país no quiere entender. No existen países hermanos, solo intereses y punto.

Christina Fernández de Kirchner llegó a Lima no para pedir perdón por el pasado vergonzante de Menen y sus amigos de la cúpula militar argentina del año 95. Tampoco se refirió al gran negociado de armas, con su comisión de por medio, que pesó más en la billetera, que una tradición que se remontaba a las luchas libertarias de América, protagonizada por el santo de la espada.

Señores, en nuestro país perdemos rápidamente la visión del conjunto. Nuestras autoridades se dejan llevar más por el entusiasmo y la foto, que por su reflexión. La explosión mediática también juega a crear un ambiente artificial o a tapar los últimos escándalos del gobierno aprista. No sobredimensionemos las visitas, démosle el trato que merecen, no más, ni menos.

Y lo más importante, quien traiciona una vez, puede hacerlo dos veces.

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