miércoles, 30 de septiembre de 2009

Se cierra el cerco.


Si vis pacem, para bellum. ¡Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Vegecio.

La frase latina que precede este artículo ha sido atribuida a Flavius Vegetius Renatus. Vegecio a secas, fue un escritor del imperio romano del siglo IV. Cuánta verdad encierra dicha frase y cuánta necedad han cometido y siguen cometiendo los hombres ilustres, los gobernantes y líderes, principalmente en nuestro páis, para incumplir este sabio adagio.

Se conoce que la frase original era la siguiente: "Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum", que traducido al castellano significa: "Así que quien desee la paz, que prepare la guerra". Que se resume y conocemos como: “Si bis pacem, para bellum”, Si quieres la paz prepara la guerra.


El 30 de setiembre último, el presidente norteamericano Barack Obama en su primera visita al Kremlin, y su par ruso Dmitry Medvédev se reunieron y firmaron un compromiso, para negociar un tratado de reducción del número de ojivas nucleares de ambos países. Este nuevo acuerdo reemplazará al conocido START I, que finaliza el 5 de diciembre próximo.

Como sabemos, el START I Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Strategic Arms Reduction Treaty), es un compromiso entre EE. UU y la Unión Soviética, para limitar el número de misiles nucleares que posee cada superpotencia. Fue propuesto por el entonces presidente norteamericano Ronald Reagan.

Este tratado se firmó el 31 de julio de 1991, faltando cinco meses para el colapso de la ex URSS. Establecía limitaciones en la cantidad de varios tipos de vehículos y cabezas nucleares, que ambos países podían poseer. El tratado en mención afectó también a Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania repúblicas desmembradas de la ex URSS. Estos tres países han desmantelado completamente su capacidad nuclear.

Como podemos apreciar, este es el mejor ejemplo que, los Estados solo tienen intereses de distinta índole: geopolíticos, geoestratégicos, económicos, se asocian comercialmente en TLC’s, tecnológica y militarmente, y no necesariamente son amigos.

Y si no, recordemos, Perú apoyó con la venta de aviones Mirage y cohetes Exocet en 1981 cuando Argentina enfrentó a Inglaterra por las islas Malvinas, el viejo sentimiento sanmartiniano afloró. Cuando ningún país podía comercializar armamento con los gauchos, por la presión y veto de Inglaterra y EEUU.


Chile como siempre, por esas relaciones establecidas en el siglo XIX con Inglaterra, como resultado de la guerra del guano y salitre, apoyó con sus aeropuertos y bases aéreas, para que la aviación inglesa se reabasteciera y pudiera bombardear territorios y matar tropas argentinas en las Malvinas.

En nuestra realidad, durante el conflicto del Cenepa, Perú enfrentó al Ecuador. Argentina y Chile vendieron armamento a Ecuador, a espaldas de nuestro país. Lo más grave de todo es que, ambos países eran garantes del Protocolo de Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942. ¿Traición, deslealtad? no, solo intereses.

Por estas razones y muchas más, nos hemos convencido que sin lugar a dudas, sí existe una carrera armamentista en Sudamérica, que lo quieran negar, para desinformar a sus naciones, es otra cosa. Los países que están involucrados en estas actividades son Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile y Bolivia.

Ecuador recibirá en calidad de donación del gobierno de Hugo Chávez, seis aviones Mirage, lo aseguró el Señor Javier Ponce ministro de Defensa del Ecuador, los mismos que serían utilizados para entrenamiento. Nos preguntamos, para qué otra actividad se podría utilizar estos juguetes de guerra.

Este país ha adquirido 24 aviones de combate Súper Tucano a Brasil, que llegarán en 2010, así como radares, helicópteros y aeronaves no tripuladas. Además negocia la compra de 12 aviones de combate Cheetah C (Mirage modificados) a la Fuerza Aérea de Sudáfrica. En diciembre se iniciará la negociación financiera, para lo cual desembolsarán inicialmente 35 millones de dólares, como parte del monto final aún por definirse. ¿Cómo la ven?

Ya es conocida la carrera armamentista en que se ha empeñado Chile, se sabe de las cuantiosas inversiones, que han realizado en la adquisición de aviones, submarinos, tanques, material de comunicaciones, redares y satélites. Los han mostrado en la celebración de su aniversario patrio, para beneplácito de su opinión pública y autoridades. Los van a utilizar en sus próximas maniobras denominadas Salitre 2009.

Alguien en su sano juicio pudiera decir, que solo están renovando su viejo material de guerra, que no están en una franca y ceremoniosa carrera armamentista. Para qué se prepara entonces Chile, contra quién se prepara. Creemos que no será para declararle la guerra a los pingüinos de la Antártida, estando de por medio y pendiente la solución a la demanda marítima del Perú en la Haya.

Exploremos un poco más en nuestra historia. Manuel Pardo fue un importante consignatario, importador y financista. En 1862 fundó el Banco del Perú y fue presidente de la Compañía Nacional del Guano. Entre 1869 y 1872 se convirtió en la figura dominante de la política peruana, elegido en 1872 como primer presidente civil gobernó hasta 1876 y fue asesinado en 1878.


La depresión mundial de 1873 afectó al Perú, causó un fuerte descenso en sus exportaciones, la producción de algodón disminuyó a la tercera parte. Los ingresos provenientes por el guano, cuyas reservas estaban casi agotadas, cayeron en 35%, de 4 millones de libras esterlinas en 1869, descendieron a 2,6 millones en 1875.


Manuel Pardo dispuso la disminución del personal de las fuerzas armadas. Además se redujo la burocracia y se implantaron más impuestos, que a la larga disminuyó la popularidad del presidente.


No supo mantener el equilibrio y se excedió en su intento de quitar toda oportunidad de intervención a los militares en la vida política del país. Su intención fue lograr la desaparición del Ejército y la formación de una fuerza paralela, la Guardia Nacional que le sirviera como contrapeso político. ¿Les recuerda a alguna situación parecida o análoga en la actualidad?


Manuel Pardo justificó la disminución de efectivos en el Ejército amparándose en la supuesta necesidad de mantener una fuerza armada pequeña, convenientemente instruida, respetuosa de ciertos valores y que olvidara las prácticas militaristas, para lo cual iniciaría una reforma en el Ejército. Nunca llegó a hacerlo, más bien se dedicó a fortalecer a la Guardia Nacional, que lo ayudó a superar los levantamientos contra su gobierno como el protagonizado por Nicolás de Piérola.


Solo para tener una idea de la magnitud de las reformas y lo negativas que resultaron estas medidas, “cuando Manuel Pardo asumió el poder en 1872 en el Ejército existían 8 Batallones de Infantería, 2 Brigadas de Marina, 3 Regimientos de Caballería y 2 Regimientos de Artillería”. (1)


Un año después el gobierno redujo los efectivos del Ejército, hasta dejarlo en 4 Batallones de Infantería, 2 regimientos de Caballería y 2 regimientos de Artillería. Al siguiente año en 1874, los Batallones de Infantería se redujeron a 3, los de Artillería a uno y se mantuvo en dos los Regimientos de Caballería. Solo estábamos a 5 años de vernos involucrados en una guerra, que a la postre fue desastrosa para el Perú.


Con relación a la Marina de Guerra, Pardo tuvo otra actitud, su trato era más afable, mientras en el presupuesto de 1869-1870 el gasto se distribuía así: 63% pare el Ejército y 37% para la Marina, en el bienio 1873-1874 pasó a ser: 56% para el Ejército y 44% para la Marina cuyos efectivos eran menores. Este incremento en el presupuesto para la Marina nada significó en cuanto a elevar el nivel operativo naval, frente a la calidad y cantidad de adquisiciones navales por Chile.


Cuando se le decía al presidente que debía preocuparse por ese aspecto, Pardo contestaba que tenía dos poderoso blindados, Argentina y Bolivia, se refería a los pactos defensivos que se negociaban con ambos países, se concretó con Bolivia, pero no con Argentina.


En 1872 la Marina de Guerra le presentó un informe sobre el desastroso estado en que se encontraba la escuadra, comparándola con un “museo de arquitectura naval”. “Posteriormente recibió un informe de dos oficiales que habían estado en Londres, donde construían pequeñas barcas para el servicio de guardacostas, la “Pilcomayo” y la “Chanchamayo”, mientras Chile había ordenado construir los acorazados chilenos “Blanco Encalada” y “Cochrane”, la puesta en servicio de la corbeta “Magallanes” y el vapor “Tolten”.(2)


De inmediato Pardo pidió autorización al Congreso para invertir 2 millones de soles y adquirir dos acorazados superiores a los chilenos, lo cual se le concedió y contrató la construcción de los barcos. “Posteriormente Pardo convocó a una junta de “expertos” para evaluar las potencias navales relativas de Perú y Chile, cuyas conclusiones fueron muy tranquilizadoras, el gobernante de manera irresponsable rescindió el contrato, no sin antes pagar una prima a los constructores por dicha anulación”(3)


En el S. XXI durante el quinquenio del ex presidente Toledo sucedió algo parecido. El 2001, redujo drásticamente –en más del 20%– el presupuesto de Defensa del año 2002, sin aplicar ningún criterio técnico ni científico, sin ningún plan estratégico para renovación y mantenimiento del equipo y material militar, es más sin tener en consideración el rol fundamental que cumplen las FF AA, ni las latentes amenazas externas.


Mientras tanto, qué está pasando actualmente en nuestro país. Nada, como dicen los jóvenes de esta generación, ¡no pasa nada! Seguimos esperando el plan NUBE que sigue en las nubes. Nuestro gobierno está avocado a liderar una solitaria posición respecto al armamentismo, que se resume en su propuesta, sobre limitación de armas, que ningún país comparte.

Lula ha dicho que no hay ninguna carrera armamentista en esta su zona de influencia. A Chile no le interesa y sigue adelante con sus planes. Señores despierten. Bolivia invertirá US $ 100 millones en compra de armamento de Rusia.

Hasta cuándo no se convencerán, de lo peligroso que resulta estar completamente desarmados, cuando tenemos vecinos ambiciosos, que están oteando el horizonte y aguaitándonos, para ver nuestras flaquezas ya expuestas y dar el salto para torcernos el cogote y cargar con todo.

Notas:
(1), (2), (3), CPHE, Historia General del Ejército el Perú. Tomo V, El Ejército en la República S, XIX. Primera Edición. 2005

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