lunes, 26 de enero de 2009

De la Magdalena a Valparaíso, Vía Crucis de un presidente peruano.


El diario El Comercio del 22 de setiembre de 1905, edición de la mañana, informaba a sus lectores sobre el fallecimiento del Dr. Francisco García Calderón, insigne y sacrificado patriota, héroe civil y ex presidente del Gobierno Provisorio, durante la infausta ocupación de nuestra capital por tropas chilenas.

“Pocos minutos antes de doce de la noche de ayer, dejó de existir el Dr. Francisco García Calderón”. “(…) El Dr. García Calderón era en nuestro presente de pobreza intelectual, un rayo de luz y de ingenio del pasado. El Perú pierde, pues a un hombre que supo darle esplendor y renombre, y que luchó en el campo del derecho y de la ciencia, por la integridad del territorio nacional, tal vez con más provecho que los que lo hicieron en el campo de batalla. La República le debe un tributo de gratitud”. (1)

Mientras Nicolás de Piérola “El Califa” director de la guerra y responsable de la debacle de San Juan y Miraflores, del bombardeo, incendio y destrucción de Chorrillos, el más hermoso de los balnearios de esta parte del Continente y ante el inminente ingreso de las tropas de Baquedano, huía de Lima en dirección a Canta,. Un pueblo acongojado, avasallado, desguarnecido y abandonado por sus gobernantes, se organizaba para recibir a los invasores.

El 16 de enero de 1881 las tropas chilenas se aprestaban a ingresar a la bella ciudad de Lima, con toda su maquinaria logística y militar disponible. Así, se aprestaron a tomar el botín más rico y grande, corolario de una guerra fratricida que grupos de poder económico de Inglaterra y sus cómplices chilenos armaron contra Bolivia y Perú, para apoderarse de las riquezas guaneras de Antofagasta y Tarapacá. Finalmente el 17 de ese aciago mes, ingresaron a Lima.

Para apoyar sus operaciones militares y complementarlas con las operaciones sicológicas y propaganda, el 20 de enero de ese año, fundan los chilenos en Lima el diario “La Actualidad” que se editó e imprimió en la imprenta del diario El Peruano.

Las autoridades de ocupación no quisieron ningún trato con el dictador Piérola que había fugado, dejando Lima a merced de las tropas enemigas. Los personeros chilenos desconocieron la autoridad del dictador y se abocaron a la búsqueda de una autoridad, para firmar un tratado de paz conveniente a sus intereses.

Las fuerzas de ocupación continuaban con su labor de impregnación sicológica sobre la población. El diario La Actualidad el 12 de febrero de 1881 tituló su editorial En Jauja; en el que se describe las correrías del dictador Piérola:
“Herida de muerte en los campos de Miraflores, en donde manchó innecesariamente el pabellón de su patria con una odiosa felonía y en donde sacrificó con implacable crueldad la flor de la población limeña a su ambición y sus terrores, la dictadura ha ido arrastrando pesadamente su esqueleto del campo de batalla a Canta, de Canta a Tarma y de Tarma a Jauja, el último refugio de las consunciones en el postrer periodo”.

“La tisis de la dictadura no es alegre. Va acabando en ahogos de tinta y siembra de decretos la montaña, en las convulsiones de la agonía. (…)”. (2)

En Lima se formó diversas agrupaciones de personas notables, resueltas a dar solución a la situación acéfala del gobierno peruano. El 22 de febrero de 1881, se reunieron ciento catorce notables de Lima bajo la Presidencia de Aurelio Denegri, para deliberar sobre la grave situación del país y la necesidad de encontrar una solución al problema existente.

Después de larga discusión decidieron: “Primero, que ha llegado el caso de constituir un Gobierno Provisorio; segundo que ese gobierno debe ser unipersonal; tercero, que se sujetara a la Constitución de 1860; cuarto, que se faculta ampliamente al gobierno provisorio para adoptar las medidas necesarias en materias de Hacienda; y quinto que el gobierno convocara la reunión de un Congreso, dentro de la quincena siguiente”. (3)

Luego se procedió a la votación para elegir al representante, el resultado fue 104 votos a favor del Dr. Francisco García Calderón. El 10 de julio de 1881 el Congreso confirmó la elección de Francisco García Calderón como presidente del Gobierno Provisorio.

El presidente García Calderón se abocó a buscar la mejor forma de afrontar las exigencias del general chileno Saavedra, quien había impuesto un cupo por un millón de pesos, pagaderos en un plazo de 8 días, bajo la amenaza de destruir las propiedades de las 50 personas, que los chilenos habían designado para este pago. Por temor, los propietarios habían abandonado todo a merced de las tropas enemigas.

El emisario chileno para el tratado de paz fue el Plenipotenciario Joaquín Godoy quien exigió a nombre de su gobierno, realizar las conversaciones con García Calderón directamente, pese a que su nivel era con el ministro de RREE Dr. Gálvez. Entre las exigencias planteadas por Godoy al presidente García Calderón estaban: “Cesión territorial desde la Quebrada de Camarones al Sur, pago de millones por gastos de guerra y varias otras garantías”. (4)

El gobierno Provisorio enfrentó una situación económica de guerra, muy difícil, pero además, se vio en la imperiosa necesidad de celebrar un contrato con el “Credit Industrial” de Paris. Se utilizó como garantía la venta del guano y salitre, el que permitía asegurar el servicio integro de la deuda externa y el pago de una indemnización 80 millones de pesos.

El fuerte acercamiento que García Calderón tuvo con los plenipotenciarios de diferentes países como: EEUU, Costa Rica, Uruguay, Suiza y Dinamarca cuyos gobiernos reconocieron su autoridad, fue el inicio de una corriente de simpatías a su gobierno que crecía entre los representantes extranjeros, que a las autoridades de ocupación no pasó desapercibida.

El diario La Situación, fue el segundo diario que publicaron las fuerzas de ocupación en Lima. Reemplazó a La Actualidad, que fue desactivada por las autoridades chilenas. La imprenta del diario El Peruano donde se imprimía, fue desmantelada y transportada a Chile. El 4 de junio de 1881 este diario publicó su primer número.

Basta revisar parte del contenido de su primer número, para darse cuenta que era un diario sumamente agresivo, que trasuntaba las verdaderas intenciones de sus autoridades. Su lenguaje era provocador y servía como un medio de propaganda para las fuerzas enemigas. Ese primer número decía entre otras cosas: “Diario nacido en tierra extranjera, lejos de la patria, de los que le dan la vida, tiene, necesariamente, la nacionalidad de su bandera. La Situación nace bajo el estandarte de Chile y centinela destacado de avanzada de su prensa en el Perú, su pensamiento y su palabra procurará que sean el pensamiento y la palabra de los suyos.” (5)

El Congreso se instaló el 10 de junio de 1881 en la Escuela de Clases en Chorrillos, construcción que no fue devorada por el incendio, como las demás, porque aviesamente los chilenos la utilizaron como hospital para curar a sus heridos. En esta sesión los congresistas ratificaron la elección de Presidente a favor del Dr. Francisco García Calderón.

Días previos a su arresto, el Dr. Francisco García Calderón citó al Congreso para una sesión secreta en su domicilio en Lima. A esta cita llegaron la gran mayoría de congresistas, burlando el patrullaje de las tropas chilenas. García Calderón planteó la elección de un Vicepresidente, quizás previendo que las autoridades chilenas endurecerían sus medidas contra él. Se eligió a Lizardo Montero, quien ejercería el cargo en su ausencia. Luego de esta sesión el Congreso se disolvió.

El 5 de setiembre de 1881 fueron desarmados los pocos gendarmes residentes en la Magdalena, de nada valió la protesta del presidente ante este atropello. Lynch ordenó el 26 tomar posesión de la Caja Fiscal y embargar los fondos del gobierno en el Banco de Londres. Dos días después decretó por bando la suspensión del ejercicio de toda autoridad, que no estuviera establecida por el cuartel general chileno. La detención de García Calderón sería la siguiente medida.

Antes de partir hacia Chile en calidad de preso, García Calderón firmó el decreto de trasmisión de mando al Contralmirante Lizardo Montero y comunicaciones a los coroneles La Torre y Cáceres a quienes recomendaba el reconocimiento del gobierno Provisional.

La triste despedida del Dr. Francisco García Calderón puede percibirse al leer parte de su proclama a la República. “Esta medida violenta, dijo, ha sido dictada contra mí por la energía con que he defendido la integridad del territorio y la soberanía de la nación. Siendo la víctima de tan noble causa, voy al extranjero con la satisfacción del deber cumplido, y llevo la convicción profunda de que la obra comenzada por mi llegará a término feliz por acción del señor Vicepresidente don Lizardo Montero, quien, por el hecho de mi prisión, queda encargado del mando”. (6)

Patricio Lynch pretextando que el presidente García Calderón “había continuado ejerciendo actos de gobierno”, ordenó su detención inmediata, así como la del Ministro de RREE Dr. Manuel M. Gálvez. La madrugada del 6 de noviembre de 1881 fueron embarcados en el buque chileno Almirante “Cochrane” hacia Pisco, luego fueron abusivamente trasbordados al transporte “Chile” que los condujo a Valparaíso.

El Dr. Francisco García Calderón relata los momentos en que es capturado y conducido a destierro “El 6 de noviembre de 1881 fui reducido a prisión en Lima por las autoridades chilenas que ocupaban esa ciudad. Varias son las causas que se han atribuido a esa arbitraria medida; pero la única verdadera es que el gobierno de Chile se persuadió de que yo no estaba dispuesto a firmar tratado de paz con cesión de territorio”. (7)

El Dr. García Calderón fue hostilizado, amenazado y el gobierno de ocupación creyó haberlo reducido a la impotencia, debido a las restricciones violentas que aplicó al indefenso presidente peruano. Porque abusivamente no solo dispuso el desarme de las tropas, sino que, cerraron la oficina donde atendía, le quitaron el territorio libre de la Magdalena y Chorrillos, se apoderaron de dinero que estaba depositado en el Banco de Londres, Méjico y Sudamérica y le prohibieron ejercer su autoridad dentro del territorio ocupado.

El gobierno de ocupación al apreciar, que no podría vencer la voluntad de lucha del presidente García Calderón, inició una campaña inmisericorde con la prensa a su disposición. La prensa adicta a las fuerzas de ocupación lo declaró loco, “y dijo que estaba poseído de la monomanía del poder supremo”.

Pero, recordemos que nuestro país en setiembre de 1881, presentaba el siguiente aspecto: “toda la Costa en poder de las fuerzas chilenas y el resto del territorio por las fuerzas que sostenían a Nicolás de Piérola, gobernante del Perú por derecho divino”. (8)

Mientras tanto, en el interior del país, los pueblos de Arequipa, Moquegua, Puno y Cuzco reconocieron al gobierno Provisorio y desconocieron a Piérola. Esta decisión patriótica cambió la situación del gobierno Provisorio, porque ya no era el Gobierno de la Magdalena, sino un régimen que se fortalecía, al disponer de una buena porción territorial, donde las fuerzas chilenas no tenían control.

Francisco García Calderón podía trasladarse al Sur y ejercer su mandato desde Arequipa. Aquí hubiera aglutinado a las fuerzas organizadas, dispersas y a las del centro del país que lideraba Cáceres. Hubiera liderado la resistencia conjunta. Pero, el enemigo se percató de esta maniobra y lo redujeron a prisión. He aquí la verdadera razón de su detención y destierro del país.

A García Calderón le dieron un plazo de 24 horas para arreglar sus asuntos personales. Al destierro lo acompañó uno de sus edecanes, el Comandante D. Pedro Garezón. García Calderón relata “Cuando entré al Cochrane, la oficialidad de este buque estaba muy satisfecha, porque se les había dicho que debían conducirme a Valparaíso”. Posteriormente le informaron que solo lo llevarían hasta Pisco, donde trasbordaría a otro buque.

Esta era una forma de hacerle entender a García Calderón y al pueblo peruano, que las autoridades chilenas de ocupación, no lo consideraban más como Presidente. Por tanto debía ser conducido a Chile como cualquier prisionero.

De un buque de guerra bien mantenido, pasó a un transporte sucio, maloliente, en el que había enfermos, delincuentes, oficiales destituidos y todo lo malo que es repatriado por inservible. El capitán del barco, dispuso que sus alimentos los pasara en su camarote y les suplicó que en la noche cerraran las puertas con llave, para evitar robos y atropellos de sus huestes.

El 16 de noviembre de 1881, Francisco García Calderón, presidente del Perú, desembarcó en territorio chileno. Se abría otro capítulo en su vida, una vida cargada de abusos indignos para un presidente, sufrimientos y vicisitudes. Una verdadera pesadilla y un calvario, que solo él con su extraordinaria sensatez, perseverancia y fortaleza moral, supo sobrellevar dignamente hasta el final de su encierro, que fue en mayo de 1884, siete meses después de la firma del tratado de Ancón del 20 de octubre de 1883. Permaneció preso 2 años y 6 meses.

El Dr. Francisco García Calderón viajaría a la Argentina, luego a Europa y finalmente “regresó al Perú en junio de 1886. Una compacta multitud de todas las clases sociales lo recibió en el Callao; la formaban las autoridades, jefes, oficiales de mar y tierra, muchas personas distinguidas del Poder Judicial, del Congreso, de la Universidad, de los Consejos Provinciales, del Clero, Artesanos, etc. La ovación duró hasta su domicilio”.
Notas:
(1-3-4-6-7-8) García Calderón, Francisco. Memorias del Cautiverio, Librería Internacional del Perú S.A. 1949.
(2-5) Castro, Arturo. La Prensa limeña en la guerra con Chile. Editorial de la UAP. 2008.
Fotografía: http://www.adonde.com/presidentes/1881calderon.htm&usg
Pubicado en el Diario La Razón. Lima-Perú. 28 enero 2009. con el título. García Calderón, desterrado y cautivo en Chile por negarse a firmar la paz con cesión de territorio.

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