miércoles, 21 de enero de 2009

¿Fujimori ordenó al 'Doc’ ejecutar guerra sucia?

Mientras el mundo puso sus ojos en el relevo presidencial en EEUU y Barack Obama juramentó como el 44° presidente de esa gran nación. Hemos comprobado cómo el nuevo presidente acompañado de su Vicepresidente y sus esposas, en un ambiente cálido y fraterno, despiden al presidente saliente George W. Bush. No hubo reproches por los errores cometidos.

Al cambio presidencial asistieron aproximadamente 2 millones de personas. No hubo gritos destemplados, ni chillas inmisericordes, ni expresiones de desaprobación contra el saliente presidente Bush. Todo el ceremonial protocolar desde el inicio, la juramentación, luego el discurso de Obama, hasta el desfile en honor al nuevo presidente, transcurrió dentro de los cánones de la normalidad en un país demócrata por antonomasia.

Pero, regresemos a lo nuestro, a nuestra singularidad como país, asistimos a una sesión más de la etapa final del juzgamiento al ex presidente Fujimori. ¿Y qué podemos decir al respecto?, que la actuación de la fiscalía frente al gran jurado, realmente nos decepciona, por la falta de fuerza en la presentación de sus deducciones, que siendo la base de sus argumentaciones, deja un sinsabor porque no logra demostrar sus propias convicciones.

Nos da la impresión que la fiscalía no está muy convencida de la solidez de sus argumentaciones, para demostrar la validez de su tesis de autoría mediata. No tienen pruebas irrefutables, como aseguran. Por tanto no hay caso...

Un juicio de la magnitud que se está realizando, en el que se está juzgando al ex presidente Fujimori, debemos convenir en que es una actividad judicial de la más absoluta seriedad e importancia. Por tanto, la sensatez del momento exige que la fiscalía agote todos sus esfuerzos para demostrar lo que sostiene.

Cuando los representantes de la fiscalía nos hablan sobre determinados hechos conexos, sus implicancias, sus deducciones y por ende de su convencimiento respecto a la culpabilidad de Fujimori y no pueden trasmitir esa certidumbre al jurado presidido por el Dr. César San Martín, están en problemas muy graves. Y eso es lo que está pasando en el presente megajuicio.

Pero, hay otro gran jurado que está pendiente del resultado del proceso y es el pueblo peruano. Este pueblo que sufrió en carne propia los embates de la violencia terrorista. Las acciones criminales en contra del pueblo peruano, ejecutado por los dos grupos subversivos en el periodo comprendido entre 1980 y1993, se pueden resumir en lo siguiente: SL responsable de 34,605 y MRTA de 3,915.

Esa es una realidad insoslayable que nuestro pueblo no olvida, porque el costo económico en ese mismo periodo, alcanzó la suma US$ 26 mil millones. Además la fuga de 59 mil talentos, el millón de desplazados, los 131,700 huérfanos y los aproximadamente 50 mil hijos de la guerra. También las 700 autoridades asesinadas salvaje y cruelmente. Estas cifras son fácilmente comprobables (1).

Todo esta situación fue revertida a favor del Estado peruano, gracias a la Estrategia Contrasubversiva dispuesta durante el gobierno de Fujimori. Cuya línea maestra visó en todo momento “ganar la adhesión de la población” como una garantía de derrotar al enemigo. Como así sucedió y no como plantean los fiscales del megajuicio, quienes quieren hacernos creer que hubo dos estrategias.

La gran mayoría de la opinión pública nacional, está convencida de la inocencia del ex presidente Fujimori y saben que esta trama urdida para llevarlo a juicio, no es otra cosa que una venganza. Los ultraizquierdistas y sus adláteres, seguidores, contempladores, sus adoradores y bustos parlantes, no saben qué hacer, porque se han percatado que, los fiscales no están a la altura de las circunstancias.

Como una manera de explicarnos la situación procesal, traigo a colación que cuando los escritores en sus obras crean sus mundos posibles, estos mundos no son fácticos, no se pueden palpar, pueden ser interpretados; pero, tampoco son mundos homólogos al mundo real, idénticos o iguales al que habitamos, porque sería imposible crear un mundo igual en el texto.

Nos estamos preguntando si no estaremos asistiendo a la exposición de un texto literario y como tal a la creación un “mundo posible”. Creando escenarios forzados en base a deducciones, que no se ajustan a las pruebas presentadas, sino son producto de una deducción basado, en escenarios creados ex profesamente para demostrar lo indemostrable.
Por eso, cuando escuchamos que el fiscal Avelino Guillén en sus alegatos, asegura en base a su propia deducción que “el ex presidente Alberto Fujimori le ordenó a su ex asesor Vladimiro Montesinos la implementación y aplicación de una “guerra sucia” como método ilegal de combate a la subversión durante su primer régimen, para lo cual le entregó el control total del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y la administración de los fondos de este organismo”.
Decimos que ese escenario o “mundo posible”, creado en base a deducciones de la fiscalía, no es real, ni siquiera análogo al verdadero escenario de violencia, que se vivió en la década del 90 del siglo pasado.
Finalmente apelar a la existencia de una guerra sucia, como si las guerras fueran limpias, no ayuda en nada a la posición de la fiscalía, consideramos que esta posición es un insulto a la inteligencia de los peruanos. Bien sabemos que no existe guerra limpia y es fácilmente demostrable al ver la historia de la humanidad, guerras y revoluciones, a ninguna se le puede denominar limpia.
Todas las guerras son en esencia, sucias, violentas y dejan secuelas de muerte y destrucción.
Nota:
(1) Víctor Manuel Quechua: Perú…13 años de Oprobio. Tetis Graf. S.A.

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