martes, 29 de abril de 2008

El verdadero rostro de las Organizaciones de Derechos Humanos.


Mientras el juicio al ex presidente Fujimori continúa cual larga letanía de semana santa, con la presentación en esta etapa de militares de alta graduación y luego del traspiés de Francisco Soberón vocero de la Aprodeh, con su particular visión de nuestra realidad, percibida desde su óptica ideologizada de izquierda, negando la condición de terroristas a los integrantes del MRTA por su inactividad.

Para nadie es un secreto que, de un tiempo a esta parte, los mal llamados Organismos de Derechos Humanos, se han dedicado con todo esmero a la defensa de esos derechos, de las organizaciones subversivas MRTA y SL, que violentaron mediante el terror, la tranquilidad de nuestro país, en la década de los 90 del siglo pasado.

Queremos desenmascarar el accionar antinacional de algunos miembros de esta organización y cuya labor de zapa al interior de esas organizaciones, con la fachada de la defensa de los derechos humanos, está orientada a desprestigiar a los gobiernos y nuestras FFAA, ante la opinión pública internacional.

Es el caso de la abogada Gloria Cano integrante de la Aprodeh y de la CNDH, actual defensora de la parte civil en el megajuicio a Fujimori. El año 2005 visitó Suecia y denunció el 21 de octubre del 2005 ante el semanario Liberación, que: “Existe el riesgo de un acuerdo entre el Apra, el fujimorismo y las fuerzas armadas para imponer la impunidad a los violadores de derechos humanos”

Testigos peruanos del hecho y que asistieron a una conferencia de prensa realizada días antes, en la biblioteca nacional de este país, vieron a la letrada Cano que a viva voz demandaba a los organismos internacionales, para que el ex-presidente Fujimori y los demás jefes militares de entonces, sean procesados ante una corte internacional, porque, según su particular opinión, en el Perú no había garantías de que sean juzgados por sus "crímenes y violación a los DDHH".

La presencia de Cano en Suecia obedecía al interés de buscar consenso en las autoridades políticas y humanitarias, para convencerlos a que participen en el monitoreo y verificación del cumplimiento a las recomendaciones realizadas por el ex CVR, y esto en razón a que según su visión, existía un impase surgido en los numerosos juicios contra militares y ex funcionarios del gobierno de Fujimori.

Gloria Cano se felicitaba porque se había logrado inicialmente que la comunidad internacional “había tenido presencia decisiva para que el Estado comience a llevar adelante las recomendaciones de la ex CVR”, pero, se lamentaba que en los últimos tiempos no se hubiera implementado la reparación a los familiares de las víctimas de la violencia.

Denunció además un retroceso en los procesos judiciales contra los violadores de los derechos humanos, porque el Ministerio de Defensa no facilitaba la labor de los jueces, al negarle información solicitada. Hasta dónde alcanza el odio contra los hombres de uniforme.

Para rubricar su declaraciones al semanario Liberación, indicó “Existe temor ante los síntomas que revelan una alianza en ciernes entre el Apra (que gobernó Perú entre 1985 y 1990 cuando el presidente era Alan García), responsable de miles de desaparecido, con las FFAA y el fujimorismo, para sellar la impunidad a estos crímenes”

La cereza sobre el pastel viene al final, cuando Gloria Cano sostuvo muy convencida, respecto a la estrategia utilizada en la guerra contrasubversiva que: "Se trató de una política de Estado que alentó la sistemática violación de los Derechos Humanos". Denuncia muy grave realizada ante prensa y autoridades extranjeras, a espaldas del pueblo peruano, agravado por su solicitud para la injerencia de gobiernos y organizaciones humanitarias en el proceso político peruano.

No sé qué procedimiento se debe seguir en estos casos, con personas que viajan al exterior, para buscar que organismos humanitarios y autoridades políticas extranjeras, se inmiscuyan en las actividades políticas, judiciales y sociales de nuestro país. Debemos rechazar enfáticamente toda injerencia, hace tiempo que superamos la mayoría de edad como nación, para aceptar tutelas de ningún tipo.

Amigo lector, esta es la estrategia que siguen las organizaciones de DDHH, contra los intereses de la nación, podemos percibir un comportamiento antinacional, en los integrantes de estas organizaciones derechohumanistas, cuyo accionar afecta, no solo la integridad de nuestro país, sino que busca la reducción o desaparición de nuestras FFAA.

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