miércoles, 26 de marzo de 2008

Un Balance imparcial al caso Fujimori.



Los resultados de un balance imparcial del llamado juicio del siglo están a favor del ex presidente Alberto Fujimori, ya que sus acusadores tienen la dificultad de demostrar su autoría en los execrables sucesos de Barrios Altos y La Cantuta.

Habiendo transcurrido 39 sesiones del juicio al ex presidente Fujimori, consideramos atinado hacer un balance al respecto, de manera real y objetiva, sin apasionamientos ni parcializaciones. Podemos percibir una actuación impecable en la conducción del colegiado que preside el Dr. César San Martín, abogado de gran experiencia en la judicatura, ponderado y respetuoso al hacer sus atingencias.


Consideramos que la opinión pública está de acuerdo en que esa es la mejor manera de conducir el proceso, de forma desapasionada e imparcial, como deben llevarse las sesiones, en un caso de enorme trascendencia para nuestro país.


De igual manera, aunque esto no gustará a los enemigos de Fujimori, su defensor, el Dr. Nakasaki, con un trato afable y respetuoso a todos los testigos e involucrados en este juicio, viene interrogando de manera muy hábil, fina y detallada, como hace un cirujano con su bisturí, echando por tierra los argumentos de los testigos de la Fiscalía, que no saben cómo involucrar al ex mandatario.


No podemos decir lo mismo de los abogados de la Fiscalía y la parte civil, especialmente del Dr. Avelino Guillén, quien se ha mostrado durante los interrogatorios de manera agresiva, irrespetuosa, cachacienta y burlona ante las respuestas de los testigos, como si él fuera el dueño de la verdad, intuimos en su proceder una alta dosis de figuración.


Todos los peruanos que siguen el juicio, en directo o diferido, así como los simpatizantes de Fujimori, que cada día crecen en número, vienen tomando nota del comportamiento de estos abogados. Así, perciben que el abogado Ronald Gamarra, actual empleado de la ONA, ultradefensor de los derechos humanos, viene revelando su inquina, agresividad y animadversión a quienes declaran como testigos.


Este comportamiento es aún más notorio cuando se trata de testigos de la defensa, particularmente si se trata de militares, no sabemos si lo hace por un afán de figuración o por demostrar que es un abogado ofensivo, esto queda demostrado cuando observamos la forma en que hace sus preguntas y el tono de voz que emplea al dirigirse a los declarantes, parece que destilara una antipatía fanática.


Lo que ha rebalsado el vaso es el mal comportamiento del abogado Rivera, defensor de la parte civil y los “derechos humanos” (cómo se comportaría un abogado que no respeta los derechos humanos), quien el lunes, durante su intervención, se burló en plena audiencia del ex presidente Fujimori al increparle haberse dormido por el agotamiento físico que padece.


Todos sabemos lo delicado de salud que está Fujimori, los esfuerzos sobrehumanos que realiza para mantenerse presente en el juicio, pero eso no le da ningún derecho a nadie de burlarse de su situación. Reconocemos la intervención atinada del presidente del colegiado al llamar la atención por el comportamiento inadecuado de los abogados de la Fiscalía y la parte civil.


Hasta la fecha han desfilado oficiales del Ejército de alta graduación, que en sus manifestaciones, pese al interrogatorio severo al que son sometidos por los fiscales y abogados de la parte civil, no han podido demostrar que Fujimori ordenó los crímenes ejecutados por el grupo Colina. No hay forma de poder probar. Eso lo tenemos muy claro.


Muy por el contrario, se ha demostrado que existió una política contrasubversiva de pacificación, como siempre se había difundido y fue establecida en la directiva de gobierno, que priorizaba la búsqueda de la adhesión de la población, mediante la realización de una serie de actividades de rastrillaje y acción cívica, que beneficiaban al pueblo y permitieron en el campo ganar la batalla militar a la subversión con el apoyo de los comités de autodefensa.


Campaña mediática
Pero lo que nos llama la atención es la campaña mediática en que están enfrascados algunos medios de comunicación y sus adláteres, están empeñados en una guerra psicológica para demostrar la culpabilidad de Fujimori sin pruebas. Para ello se valen de la maquinaria caviar incrustada en el aparato estatal para desde ese lado mover sus hilos y presionar a favor de sus intereses mediáticos.


Consideramos que los resultados de este balance imparcial, a favor de Fujimori, estriba fundamentalmente en la dificultad de demostrar su autoría en los execrables sucesos de Barrios Altos y La Cantuta. Pese a ello, no faltan quienes pretenden hacer leña del árbol caído y por esa razón algunos medios y periodistas “caviares”, sus enemigos políticos, vienen promocionando y tratando de formar consenso sobre la culpabilidad de Fujimori en los presuntos delitos de lesa humanidad.


Pero lo que percibimos por las pantallas de un canal de cable, que tiene la exclusiva, es que hasta el momento no se ha logrado establecer la ligazón entre los delitos cometidos y la autoría del ex presidente, aunque la Fiscalía y los abogados de la parte civil continuamente hacen campaña y promocionan esta tesis en cuanto medio pueden: la culpabilidad del ex presidente.

Frente a estos hechos es previsible que la denominada “izquierda caviar”, bajo el paraguas de defensores de los DDHH, empleando enormes cantidades de dinero que viene del extranjero y el erario nacional, en una campaña sicológica orquestada, con el apoyo de algunos medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros, busca crear un consenso sobre la culpabilidad de Fujimori.



Recordemos la campaña mediática y agresiva que realizaron contra miembros de nuestras FF AA y PNP, que lucharon contra el terrorismo demencial, muchos de ellos entregaron sus vidas, dejaron viudas y huérfanos, otros quedaron en condición de minusválidos, para ellos no existen los derechos humanos.


Prueba de todo ello es que hay más de 800 oficiales enjuiciados, a los que satanizaron con la ayuda de las organizaciones de la llamada sociedad civil, buscando impregnar ideológicamente a nuestra sociedad y la comunidad internacional, presentando una falsa imagen en el accionar de las FF AA y PNP durante los años de la pacificación nacional.


Finalmente, en el actual juicio a Fujimori quieren ganar el partido en la mesa, porque saben que en la cancha es imposible, ya que, según nuestra modesta percepción objetiva y a la luz de los hechos, el proceso viene siendo favorable al ex presidente.


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