martes, 11 de marzo de 2008

¡Un diario nacido en el extranjero!


El 4 de junio de 1881 se publicó el primer número del diario La Situación Decía ser político, literario, mercantil y noticioso, y su último número se publicó el 30 de mayo del mismo año, publicó un total de 302 ejemplares, pero su contenido hizo mucho daño a nuestros connacionales y favoreció a las fuerzas de ocupación.

Basta analizar el contenido de el primer número, para darse cuenta que era un diario agresivo, su lenguaje era provocador y servía como un medio de propaganda de las fuerzas enemigas durante este corto periodo de tiempo que circuló.

“Diario nacido en tierra extranjera, lejos de la patria, de los que le dan la vida, tiene, necesariamente, la nacionalidad de su bandera. La Situación nace bajo el estandarte de Chile y centinela destacado de avanzada de su prensa en el Perú, su pensamiento y su palabra procurará que sean el pensamiento y la palabra de los suyos...”

“…templados en la cortesía que se deben los vecinos que comparten, por necesidades superiores a las contemplaciones del sentimentalismo, de una misma vivienda, y en las consideraciones que merecen, cuando saben merecerlas, los caídos en un golpe de la fortuna…”.

“…LA SITUACIÓN conoce la responsabilidad que ha aceptado. Sabe que entra a la pieza de un enfermo -algunos dicen que de un moribundo- que no tiene bien demostradas las ansias naturales de la vida”.

“Sabe además que extrañas circunstancias, tal vez no vistas ni aglomeradas antes de ahora, han hecho del vencedor un guardián y un enfermero a la cabecera del vencido”.

“LA SITUACIÖN espera la mejoría del uno, y para el otro, la justa compensación de sus sacrificios, de aquellos que pueden tener un equivalente material ¡Qué tantos otros ha hecho que no se pagarán jamás por no tener humana compensación para el cariño que no olvidó!”.

La agresividad contra el Perú es más que notoria, el cinismo mesiánico era pan de cada día en el trato noticioso, el sentimiento de orgullo y adhesión a sus fuerzas era importante mantener, conservaba informada a sus huestes en la capital, contrarrestando además la influencia de los escasos periódicos peruanos que circulaban de manera restringida.

Para los chilenos paz y trabajo significaban someter a sangre y fuego a las poblaciones y obligar a los vecinos a entregar cupos, víveres, dinero, joyas y todo lo que ellos querían. Mataban para pacificar.

En su afán de propiciar los abusos, proponían medidas extremistas, que debían adoptar las autoridades chilenas de ocupación, para subvencionar los gastos que les ocasionaba su permanencia en la capital. En el editorial del 14 de junio del año 1881, decía lo siguiente:


“Tomando bajo nuestra administración todos los ramos rústicos de los territorios ocupados, tendremos no solo cubiertos los gastos de la ocupación, sino también un sobrante aplicable a la indemnización de guerra. Nuestra situación financiera, en general, ha de mejorarse notablemente, tan luego como el país tenga conocimiento de que el suelo enemigo costea superabundantemente los gastos de la ocupación…”



Notas: Zanutelli, Manuel. La Contraofensiva 1882, Los diarios de la ocupación. pags.235-249. CPHME.

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