jueves, 7 de febrero de 2008

Consecuencias de la extradición de Fujimori

La extradición.
Cuando la Corte Suprema de Chile aceptó dar luz verde a la extradición de ex presidente peruano Alberto Fujimori, la decisión le cayó como anillo al dedo al gobierno de Bachelet, por las diversas implicancias políticas, económicas y sociales que ello representaba para su gobierno.

Para la mayoría de personas de nuestro país esta decisión se interpretó, como ajustada a los estándares internacionales sobre administración de justicia. Lo óptimo, lo justo e imparcial, se hacía realidad, era la primera vez que un ex jefe de estado, era extraditado para ser juzgado. Algunos muy optimistas dijeron “los ojos del mundo están sobre nosotros”.

Este hecho constituyó un inocultable triunfo para la maquinaria enemiga del régimen de Fujimori, conformado por la izquierda caviar, las ONG´s de derechos humanos y algunos medios que apoyan a estas organizaciones.
En su momento fue aplaudida por muchos sectores de izquierda del país, algunos diarios llenaron y siguen llenando sus primeras planas con el juicio y las pantallas de la televisión y con seguridad las ventas aumentan cada día.

El diferendo marítimo.

Pero hoy frente a la decisión soberana de denunciar a Chile por el diferendo marítimo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, podemos presumir con certeza, que otras han sido las intenciones que han motivado al gobierno chileno, para la extradición, no razones de justicia sino de conveniencia geopolítica.

Somos conscientes que el caso no era fácil para el gobierno sureño, presumimos grandes presiones de diversos sectores interesados, en el extrañamiento de Fujimori como solución. Frente a esta oportunidad que se les presentaba, urgía deshacerse de la tremenda papa caliente que tenían en sus manos. No la desperdiciaron.

Queda claro que extraditar a Fujimori al Perú, fue la mejor decisión de Chile. Para nuestro país se ha constituido en un motivo de distracción permanente. Así los problemas coyunturales, movilizaciones sociales, paros y huelgas programados no han tendido la convocatoria esperada, por la situación económica hábilmente maquillada por este gobierno. Pero por otro lado, es un festín para sus enemigos políticos.

Cortinas de humo.

El gobierno actual no tiene necesidad de montar nuevas cortinas de humo, pues existiendo un distractor de tamaña complejidad, dosificando adecuadamente las apelaciones frente a la población, les permitirá manejar en el mediano plazo, la imagen del gobierno sin traumas y contando con los medios de comunicación que les son afines.

Actualmente nuestro poder judicial, tiene en sus manos un mega juicio, nunca antes visto, ni experimentado por sus connotaciones. Frente al jurado y las pantallas de televisión han desfilado como testigos, periodistas experimentados, militares de alta graduación y actualmente lo más graneado del grupo Colina, agentes convertidos en verdugos del ex presidente.

Agentes que frente a los jueces aseguran saber y tener todo calculado hasta el mínimo detalle, no dejan un halo de misterio en sus conciencias, las lavan a vista y paciencia del colegiado, para beneplácito de la fiscalía y defensores de la parte civil. Para goce de nuestros adversarios externos, que ven como destrozan entre ellos la moral de los integrantes de las FFAA.

Agentes que confunden la doctrina, no distinguen una operación especial de inteligencia de un delito común. Repiten lo escuchado en reuniones muy subidas en alcohol, no brindan pruebas, salvo las que infieren o deducen por su experiencia, dicen-así se maneja las cosas en el ejército-. Existen ingenuos que creen a pié juntillas lo que estos agentes declaran.

No interesan indicios sino pruebas fehacientes, así dice la justicia. Los fiscales dicen que con solo indicios condenarán a Fujimori, lo repiten en cada entrevista y están convencidos de ello. La defensa del ex presidente destruye en detalle las declaraciones de los testigos, porque todo es producto de dimes y diretes. Frases para la histeria, “el borracho dice la verdad” “a mi me dijeron los antiguos”, “a mi me lo dijo Martin Rivas borracho”, etc.

Los grandes vacíos, exageraciones y contradicciones en las manifestaciones, han mostrado la existencia de rivalidades al interior del grupo, por privilegios de algunos. En este grupo humano hay un olor a desafecto, traiciones, abandono de la institución, promesas incumplidas, falta de valores, problemas sicológicos, falta de control, malos manejos de dinero, interés económico individual de los agentes, etc.

Más de uno con seguridad se ha preguntado, qué está sucediendo, los hombres encargados de la lucha silenciosa, los agentes de inteligencia que deberían tener una preparación y formación a prueba de todo, los percibimos en la pantalla, con sus defectos y miserias, repartiendo barro con un gran ventilador a diestra y siniestra. Venganza o resentimiento que aflora, más parece esto último, se deduce por sus manifestaciones, contra la institución que los cobijó, contra los oficiales.

Imaginemos por un momento, si estos agentes hubieran sido capturados por el enemigo en una guerra, menudo problema para la institución y seguridad del país. Realmente existe una crisis de valores muy grande en la comunidad de agentes de inteligencia, cuyo origen podría estar en su captación, en el pésimo reclutamiento del personal para ingresar a las escuelas. Esta es una demostración de ello.

Los viejos modelos, los agentes paradigmas para las nuevas generaciones de las escuelas, se fueron por el drenaje, no porque su actuación en el grupo Colina, sea buena o mala, sino porque han cometido delitos de lesa humanidad convirtiéndose en sicarios obligada o voluntariamente por sus necesidades económicas.

La indefección de las FFAA.

En el Sur del país hay un dicho popular que reza así “mientras Puno danza, Juliaca avanza”, para calificar el desarrollo de Juliaca frente a la inacción de Puno. Podríamos parafrasear quizás “mientras Chile se arma, Perú se desarma”, esto podría representar figurativamente nuestra actual situación de indefensión operativa frente a nuestro tradicional adversario.

Falta mayor interés de nuestros gobernantes para involucrarse en el tema de la Defensa Nacional, por qué no despachan de una buena vez a los funcionarios caviares del Mindef que vienen obstaculizando el proceso de repotenciación.

La denuncia de retraso en la reparación y modernización se ha tomado a la ligera, como el clásico cuento del aumento de sueldos a las FFAA, es una entelequia de nunca acabar, “que es secreto”, “que estamos avanzando”, “no hay nada bajo la mesa”, “ son intentos de chantaje de traficantes de armas, etc.” lo cierto es que, no hay voluntad ni deseo de mejorar el nivel operativo de nuestras FFAA, menos los sueldos, por eso salen con lo de siempre, aplicando el cojudómetro.

Conclusiones.

Tenemos un problema domestico de gran envergadura, que hasta cierto punto marca la agenda política diaria. Chile planea como propinarnos una nueva derrota en la Haya en el campo diplomático, con el respaldo de sus FFAA poderosamente equipadas para una guerra relámpago y proteger sus intereses económicos. Mientras Perú duerme el sueño justo de verano, pensando que nos asiste la razón, pero sin la fuerza que nos respalde para defender lo nuestro.

Chile al extraditar a Fujimori, lo hizo para mantenernos ocupados, nos trasladó todas las presiones que tenía el gobierno del Mapocho, provenientes de las organizaciones de izquierda chilena, las ONG´s, los familiares de los presuntos terroristas, algunos prófugos residentes en Santiago y los organismos de derechos humanos a lo largo de la estadía del ex presidente en ese país y que se habían trasladado a Santiago.

Pero también nos trasladó un gran distractor, que de alguna manera polariza la opinión nacional por sus implicancias políticas y sociales que lo rodean. Porque no podemos negar el peso específico de los fujimoristas, aunque sus opositores tratan de empequeñecerlo. Solo falta la sentencia que será la que defina la situación política y social del país, entonces la polarización podría agravarse en función del resultado.

No hay comentarios: