jueves, 8 de noviembre de 2007

Psicosocial o Sicosocial.

“A estas alturas podríamos preguntarnos entonces ¿Y por qué “ex soldados” y no simplemente soldados? La historia es vieja y tiene antecedentes en nuestro propio país”.
Gustavo Espinoza Montesinos
Ex_ Congresista y Ex-secretario general de la CGTP. http://www.nuestra-bandera.com/articulo.php?id_articulo=127

Frente a la retahíla de hipótesis que se han lanzado respecto a quiénes atacaron la comisaria de Occobamba en Andahuaylas, hay para todos los gustos; desde sicarios de narcotraficantes, hasta remanentes de SL, pasando por narcoterroristas, un nuevo grupo subversivo levantado en armas como defensores de Andahuaylas, policías coludidos con narcotraficantes, solo faltaba la hipótesis que involucraría a ex soldados del Ejército, a todas luces sacada de los pelos o de un baúl oscuro.

Por ello, no deja de llamar la atención que Gustavo Espinoza Montesinos, marxista-leninista, ex congresista de la república, ex secretario general de la CGTP, primo lejano de Vladimiro Montesinos, quien al tratar de desentrañar “el misterio de Occobamba”, publicado en la pagina web “Nuestra Bandera”, como un moderno astrólogo o, nigromante, al más puro estilo de David Copperfield y atribuyendo a dos diarios de la capital que, en el sinfín de hipótesis, han lanzado la probabilidad de que los atacantes a la comisaría sean ex soldados.

Así, en un número de magia, hizo suyas las hipótesis atribuidos al diario El Comercio y Correo y sacando un as bajo la manga, no ha tenido más reparo en asegurar que los responsables del ataque a la comisaría de Occobamba son ex o, miembros del ejército. No solos eso, sino que en el libro de Santiago Roncagliolo “La cuarta espada”, asegura que en los años de violencia subversiva, los atentados terroristas eran preparados por personas preparadas pertenecientes a la PNP y el Ejército.

Para desentrañar tamaña patraña no ha tenido mejor ocurrencia que sustentar su opinión en la existencia según él, “que hay abundantes indicios de lo que se busca ocultar aviesamente. Entre ellos:
1. El tipo de armamento.
2. La modalidad operativa.
3. El conocimiento del terreno.
4. La indumentaria de los participantes.
Todo conduce a lo mismo: se trata, en efecto, de personal con preparación militar acostumbrado a este tipo de acciones. ¿Por qué suponer, entonces, que son “ex”, y no actuales, los soldados que operaron contra los policías en Occobamba? “

El ex congresista Espinosa Montesinos, indica además que los atacantes habrían tenido acceso a información de inteligencia. No creo que Gustavo Espinoza ignore que no solo la PNP tiene como dotación fusiles de guerra, que realiza actividades de inteligencia al igual que las FFAA en su zona de operaciones, la policía debe tener una preparación acorde al trabajo que desempeña en una zona que es ruta de desplazamiento de narcotraficantes, remanentes de terroristas y sicarios del narcotráfico.
Sabrá el ex congresista Espinoza que los narcotraficantes para asegurar el traslado de la droga, utilizan sicarios convenientemente armados, que conocen perfectamente el terreno y que estos a cambio de la seguridad reciben dinero y armamento moderno, sabrá Espinoza que los remanentes de SL disponen de armamento moderno de largo alcance, de uniformes, RPG, lanzagranadas, teléfono satelital, etc. No creo que ignore todas estas informaciones. Por las dudas debería visitar los videos de SL en YouTube. Se olvidó el ataque a la cárcel de Ayacucho.

Sin duda, estamos frente a una perversa operación psicológica de las organizaciones sociales y políticas a quienes representa Espinoza, para orientar a la opinión pública en contra del Ejército y la PNP. Enfrentar a dos instituciones encargadas de la lucha contra los remanentes de SL y la lucha contra el narcotráfico y así de esta manera desprestigiar no solo al gobierno, sino afectar la moral de las fuerzas que defienden el estado de derecho y la democracia.

Al enfrentar a dos instituciones que tienen responsabilidad en esta zona de operaciones contrasubversivas y contra el narcotráfico, lo único que busca es minar la moral de los soldados combatientes, poner las operaciones contrasubversivas, bajo el escrutinio de las ONG´s caviares y de las organizaciones de derechos humanos. Esas organizaciones, como siempre, hasta la fecha no se han pronunciado en contra de los responsables, ni han defendido los derechos humanos del policía muerto, los heridos y deudos.

La cereza encima de la torta al terminar su análisis, concluye que “el misterio de Occobamba, entonces, tiene explicación. No responde a un “rebrote” senderista, sino a una maniobra sico-social impulsada aviesamente por los estrategas del terror, expertos en la materia y alentados por los “Servicios” que manejan la provocación y el crimen”

En suma, Gustavo Espinoza solo aporta conjeturas, especulaciones, en base a indicios, yo diría fantasías, que pueden eventualmente ser tomadas en cuenta, pero que tienen que ser demostradas mediante una investigación sumaria, con pruebas fidedignas, para ser sólidas y razonables. Considero que lo más grave de esta denuncia, radica en la intención de desviar la atención de la población contra las FFOO, para quitar espacio y tiempo valioso a las operaciones contrainsurgentes y facilitar la huida y, reacomodo de los atacantes.

Gustavo Espinoza debería responsablemente, explicar quién está detrás de la presunta y supuesta operación psicosocial al que hace referencia, porque su aserto respecto a la participación de ex o, miembros del Ejército, es una acusación grave que tendrá que probar, no solo con indicios sino con pruebas.

La opinión pública está cansada de aceptar ponencias y opiniones irresponsables, como verdades, que dañan la imagen y prestigio de dos instituciones importantes de la república y que pese a la judicialización de una gran cantidad de sus miembros, de la persecución de la justicia, la presión de las ONG´s de izquierda y organizaciones de derechos humanos, continúan responsablemente cumpliendo con la finalidad que les indica la Constitución, en defensa del estado de derecho y en cumplimiento a disposiciones del poder político.

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