domingo, 23 de abril de 2017

16 de abril de 1879, retorno de Nicolás de Piérola al Perú




Después de siete años de ausencia del país, Nicolás de Piérola regresa a la patria que lo vio nacer, después de haber permanecido exilado y perseguido en Chile, Francia y Gran Bretaña, maquinando y preparando sus revoluciones contra los presidentes Manuel Pardo y Mariano Ignacio Prado.




Del editorial del Diario La Patria de 16 de abril de 1879 “Manifestación y bienvenida al señor Piérola-Su entrevista con S.E.”.

“Sea nuestra palabra editorial de hoy de bienvenida al patriota distinguido que vuelve al país al cabo de siete años de ausencia.

Fruto de la guerra temeraria a que nos ha empujado Chile, es la unión de los peruanos y el olvido de las disidencias y rencores que engendró la política, y fruto de esa unión sincera y positiva, es el regreso a la patria del mismo a quien hoy saludamos con efusión y entusiasmo.

Ni encarecimiento de su conducta, ni elogios al gobierno que a su turno se ha colocado en muy alta posesión, haremos nosotros en la ocasión presente, porque creemos que todos han cumplido con su deber, y que son causas demasiado pequeñas ante la gran preocupación que produce la guerra, así por su influencia inmediata en todo orden y escala, cuanto por sus consecuencias futuras cuya grandeza y trascendencia no es posible apreciar por el momento.

Por otra parte, la solemnidad misma de la manifestación que le han hecho los pueblos del Callao y de Lima; la espontaneidad con que la multitud vitoreaba a la vez que al Perú y al señor Piérola, al gobierno y a la unión, nos eximen de formar comentarios, porque ninguna expresión podía traducir fielmente la nobilísima elocuencia de tales hechos.

Nos limitaremos pues a narrarlos con la fidelidad de quien tiene diez mil testigos que pudieran desmentirlo.

Desde las primeras horas de la mañana los trenes que partían de Lima al callao iban completamente llenos de gente y en el expresamente preparado para conducir a sus amigos más íntimos, no cabían los pasajeros, siendo forzoso añadir más vagones.
Dejemos la palabra a nuestro corresponsal en lo relativo al callao. Dice así ‘La recepción de Don Nicolás de Piérola en este puerto ha sido verdaderamente esplendida.

Desde muy temprano una crecidísima concurrencia invadía el muelle y las avenidas inmediatas. A las 8 y 45 llegó un convoy extraordinario conduciendo numerosas personas de esa capital que venían a recibirlo. En los trenes anteriores y siguientes vinieron también muchas familias con el mismo objetivo.

A la 1 p.m. circuló la noticia de estar a la vista el vapor. La concurrencia que se había diseminado, comenzó de nuevo a aglomerarse a las inmediaciones del Dársena, donde permaneció un numeroso gentío, esperando con gran interés todos los botes que se desprendían del vapor. A la 1.30 p.m. llegó el bote de la capitanía conduciendo al señor don J. Antonio Lavalle, nuestro enviado cerca del gobierno chileno, que vuelve de su comisión.

Todos creyeron que el señor Piérola le acompañaba. Equivocándolo con otro caballero que venía en el mismo bote; pero pronto se desengañaron, permaneciendo aun media hora más en expectativa.

Cuando desembarcó el señor Piérola, la multitud se había hecho tan compacta, que fue menester grandes esfuerzos para abrirle paso. En medio de las felicitaciones de sus amigos, los aplausos y los vivas de los concurrentes, llegó a la estación del Ferrocarril Trasandino, donde lo esperaba un tren preparado al efecto. Para tomar el coche fue preciso esperar más de quince minutos, haciendo la policía inauditos esfuerzos mientras se lograba atravesar la masa de gente que invadía la estación, empeñosa de verlo de cerca.

Una vez en el tren el señor Piérola, salió al balcón del último carro y pronunció las siguientes palabras, estrepitosamente aplaudidas por los oyentes:
‘Pueblo del Callao, el abrazo que vengo a daros compensa los siete años de sacrificios que he pasado fuera de la patria.

Vivo de la vida del pueblo; pienso con su pensamiento, y me complace infinito encontrarlo sin bandos ni divisiones, condición indispensable en las actuales circunstancias, para vengar el ultraje inferido al Perú.
Amo al Callao y siento no poder dividirme para abrazar a todos los hijos del Perú; pero el saludo que envío importa un abrazo general.
¡Viva el Perú!
¡Viva el Callao!’

Obligado a hablar en diversas ocasiones y contestando a los discursos que se le dirigieron, manifestó, que habían, por su parte, desaparecido los partidos políticos en el Perú, y que no debía haber en los peruanos más sentimiento que el patriotismo, ni más ahínco que el de la gloria.

Que la ofensa hecha por Chile no hería solamente intereses peculiares del Perú, sino los de la América toda, y que así como al Perú le cupo en Ayacucho la suerte de sellar la integridad de la América, estaba hoy en el deber de conservarla.

Concluyó haciendo votos por la perfecta unión de todos los peruanos y del Gobierno con el pueblo, como la mayor garantía de la fuerza y la segura esperanza de la victoria.
A su llegada a Lima la ovación no fue menos esplendida. Era imposible caminar entre la compacta muchedumbre que lo vitoreaba con extraordinario entusiasmo.

El primer paso, y de gran significación que ha dado el señor Piérola, es el de encaminarse al palacio momentos después de su llegada y presentarse a S.E. para confirmar de palabra, lo que había ya hecho por medio de un despacho telegráfico, esto es, ofrecer sus servicios al Gobierno.
S.E. lo recibió con toda la sagacidad…”. (5)

Aquí, permítanos plantear varios interrogantes, ¿Por qué Nicolás de Piérola se ausentó del país durante 7 años? ¿A qué se dedicó durante esos 7 años en el extranjero? ¿Era Nicolás de Piérola una persona rencorosa, ambiciosa, ególatra, megalómana?
En las siguientes líneas encontrarán respuesta a estas y otras interrogantes más, que seguro se plantearán.

Hagamos una breve reseña de su vida y su actuación política. Pedro Fernández de Piérola, natural de Viena casó con la dama arequipeña Pascuala Flores del Campo, de este matrimonio nació José Nicolás Fernández de Piérola quien se casó con Teresa Villena y de esta unión nace José Nicolás Baltazar de Piérola y Villena.

El padre de Nicolás de Piérola, eliminó su apellido paterno Fernández de su nombre y mantuvo el apellido materno De Piérola como paterno, cuando inscribió a sus hijos, entre ellos a Nicolás de Piérola. Posteriormente siguiendo esta costumbre e imitando a su padre, Nicolás de Piérola, quita el nombre José, quedando como Nicolás Baltazar.

Han transcurrido 138 años del regreso al país de Nicolás de Piérola Villena, quien se ausentó del país viajando a Valparaíso el 23 de diciembre de 1872, después de haber sido absuelto por el Congreso de una acusación del ex presidente Manuel Pardo, quien lo responsabilizó de la crisis hacendaria del país y presentó ante el Congreso un “proyecto de acusación contra el ex ministro de hacienda: Piérola”.

Cuando llegó a Valparaíso, Nicolás de Piérola dejó un país sumido en la crisis económica, que no pudo solucionar pese a su esfuerzo. Dejó sus recuerdos y amigos, y sus propias vivencias a lo largo de su corta vida política. En fin, dejó una vida al filo del destino, para cambiarla por otra lejos de su patria, familiares y amigos.

Seguro recordaba pasajes de su vida, como sus estudios en el Seminario Conciliar de Santo Toribio de Mogrovejo por 8 años (1853-1861). Su matrimonio con su prima hermana doña Jesús de Iturbide Villena el 18 de febrero de 1861.

En mayo de 1862 funda en Lima El Cosmos de apariencia católica, que sobrevive hasta el 30 de abril de 1863; posteriormente El Tiempo desde el 7 de julio de 1864, el 24 de diciembre de 1865 Nicolás de Piérola en este diario afirma: “La rebelión contra el orden Constitucional no es remedio para curar los males de un pueblo; al contrario, es la fuente de todos los males sociales y políticos; los complica, los encona, los aumenta prodigiosamente”. (2)

Su pasó por el Ministerio de Hacienda a partir del 5 de enero de 1869, cumplidos los 30 años de edad. Fueron sus padrinos para acceder a este importante cargo: José Rufino Echenique, Manuel Ignacio de Vivanco y Manuel Pancorvo.

Las dificultades que enfrentó su programa económico, de sustituir el sistema de expendio del guano y terminar con los contratos de consignación, y eliminar el grave déficit, impulsando el contrato con la casa Dreyfus. La lucha contra los consignatarios nacionales y extranjeros. Su primera renuncia al ministerio el 23 de octubre de 1869.

Las propuestas de los consignatarios nacionales no fueron aceptadas por estar en desventaja frente a la propuesta de Dreyfus. La denuncia de los consignatarios bajo una supuesta exclusividad ante la Corte Suprema, fue el corolario de esta lucha emprendida por los consignatarios nacionales, por seguir manteniendo el statu quo en la explotación del guano.

La decisión de esta Corte del 26 de noviembre de 1869 a favor de los consignatarios, “Aducía que el gobierno no le había dado la oportunidad a los nacionales, quienes estuvieron en desventaja frente a Dreyfus, y por tanto el gobierno debía convocar un concurso dándoles oportunidades a los consignatarios a que propongan sus mejoras en el ramo”. (3)

Su llamamiento para ocupar nuevamente el ministerio de Hacienda, su oposición al fallo de la Corte Suprema. Nicolás de Piérola consideró incompetente a la Corte Suprema, asegurando que el Ejecutivo solo debía rendir cuentas al poder Legislativo. Mientras tanto los prestamos seguían llegando de Europa para invertir en ferrocarriles y obras públicas.

Nicolás de Piérola acudió a la Cámara de Diputados para responder a la acusación por su actuación en el Ministerio de Hacienda, por no haber obrado de buena fe. Se defendió con estas palabras: “Solo una honradez quebradiza necesita de apariencias. Cuando a la cabeza del gobierno está el coronel Balta y cuando el Ministro de Hacienda soy yo, entonces esas apariencias son inútiles; nuestra virtud no las necesita. Lo digo con legítimo orgullo. Por mucho que os empinéis jamás llegareis a colocaros a la altura de mi desprecio”. (4)

Según sus críticos, durante su vida política Nicolás de Piérola se perfiló como un verdadero diablo predicador “haciendo lo contrario de lo que decía”.

Como en el presente, el escándalo de los contratos con las empresas constructoras brasileñas, con coimas de por medio. En esos tiempos no solo el poder judicial, como es el caso de los vocales supremos José Luis Gómez Sánchez y Gervasio Álvarez, quienes apoyaron la validez del contrato Dreyfus, la prensa representada por los periodistas: Daniel Ruzo y Fernando Casós y a Oviedo y Cisneros de la comisión permanente del Congreso, estaban en la nómina de Dreyfus.

El 21 de noviembre de 1872 Piérola fue absuelto de los cargos. El presidente Manuel Pardo promulga la Ley del Estanco del salitre, que benefició a salitreros peruanos, pero en óptica de algunos, entre ellos Piérola afectó también a salitreros chilenos, a quienes Piérola defendía, en el diario La Patria que dirigía y estaba en contra de Manuel Pardo.

El 18 de setiembre de 1873 en Santiago fallece el principal arquitecto del pierolismo, Manuel Ignacio de Vivanco, la oración fúnebre estuvo a cargo de Nicolás de Piérola. Primera manifestación política, en la que, ataca al gobierno de Manuel Pardo.

En abril de 1874 Piérola viaja a Francia, París, donde es recibido por compatriotas: Daniel Ruzo, Fernando Casós, Guillermo Bogardus y su amigo Augusto Dreyfus. Luego viaja a Gran Bretaña, done recibe apoyo para su proyecto revolucionario y organiza una expedición al Perú. En el buque “el Talismán” en el puerto de Glasgow embarca: cañones, dos mil rifles, doscientos revólveres, municiones y 60 barriles de pólvora.

Algunos historiadores sostienen que Piérola fue un rebelde y por ello se convirtió en revolucionario. Entre otras razones está por una decisión: “El Congreso de 1872 desconoció la elección de Piérola como diputado por Arequipa”. Esto se podría interpretar como su expulsión de la legalidad política, a la que dio una respuesta: “Cuando se cierran las puertas de la legalidad, se abren las de la violencia”.

El 15 de octubre de 1874 el Talismán llega al puerto Caldera- Chile, el 17 de octubre en alta mar Piérola es proclamado Jefe Supremo Provisorio del Perú. El 23 de octubre el Talismán llegó a Pacasmayo, aquí Piérola toma contacto con Miguel Iglesias. El 01 noviembre de 1874 el talismán llega a Pacocha, desembarca pertrechos, la nave es capturada por el “Huáscar” y enviado al Callao.

El 2 de noviembre Piérola llega a Moquegua en ferrocarril, asume el cargo de Jefe Supremo y declara a esta ciudad Provincia litoral, se traslada a Torata, el 3 de noviembre, lanza proclamas una al pueblo, y otra al Ejército y Marina, en las que critica los errores del gobierno de Manuel Pardo y justifica su levantamiento buscando convencer a nuevos adeptos en el sur.

El presidente Manuel Pardo, acompañado del general Buendía y coroneles Montero y Velarde, parten de Lima con fuerzas del gobierno. El enfrentamiento entre ambas fuerzas se da en Charsagua (Región Los Angeles) los días 7 y 8 de diciembre de 1874.

Tres eran las divisiones que enfrentaron a Piérola: una al mando de Manuel Pardo, las otras al mando de Lizardo Montero y Belisario Suarez, con 4 mil hombres, frente a 300 hombres que acompañaban a Piérola. Piérola planea capturar Arequipa, pero fracasa y escapa a Bolivia, se asila en la Paz el 12 de enero de 1875.

Al rebelde y contestario Nicolás de Piérola por estas acciones se le acusó de piratería, de portar armas y artículos de guerra ilegalmente, de falsificación de papeles y otros delitos más. Fue condenado a la expatriación. (6)

Nicolás de Piérola no descansaba, seguía manteniendo su espíritu rebelde y revolucionario. Nuevamente sale de La Paz y se dirige a Chile, aquí escribe su segunda carta en Limache referida a una revolución que salve al país: “…que cambie no las personas sino las cosas, no nombres y fechas, sino las viciosas instituciones y el régimen actual; que derribe, desde su base, el viejo edificio que amenaza sepultarnos bajo sus ruinas, levantando en su lugar el sólido y grandioso edificio del porvenir”. (7)

El 2 de agosto de 1876, Mariano Ignacio Prado recibió de manos de Manuel Pardo la banda presidencial ante el Congreso reunido. El país atravesaba una grave crisis económica y era grave la crisis internacional.

Ante la amenaza de bancarrota, Prado decidió tomar medidas radicales, declaró disuelto el Contrato Dreyfus, lo reemplazó con el Contrato Raphael realizado con una firma inglesa, fue una nueva negociación del guano, que buscaba solucionar el problema de la de la crecida deuda externa. Pero, esta medida no dio el resultado esperado y la bancarrota fue entonces inevitable.

Nicolás de Piérola, no descansaba con su sentimiento de rebelde y revolucionario, inició una campaña mediática contra la candidatura de Mariano Ignacio Prado, la que no tuvo mayor influencia porque salió este salió elegido. En 1876, inicia nuevamente su revolución en Arica, llega a Moquegua a caballo, donde expresa: “Vengo a salvar el Perú con el concurso de los buenos ciudadanos”.

El presidente Prado envía fuerzas del gobierno al mando del general La Cotera, se enfrentan en Yacango-Moquegua, Piérola derrotado, huye nuevamente a Bolivia donde se asila y permanece largo tiempo, hasta que nuevamente le pica el bichito de rebelde y revolucionario.

El considerado rebelde e incansable Piérola prosigue con su ambición de llegar al poder a como dé lugar y el 6 de mayo de 1877, ocho hombres pobladores del Callao toman el monitor “Huáscar”, proclaman a Piérola como Jefe Supremo de la República, la nave zarpa del Callao, Piérola baja de Bolivia a Valparaíso y de aquí a Cobija, donde se encuentra con el “Huáscar”.

Mariano Ignacio Prado, declara por decreto, que no se responsabiliza de los actos del “Huáscar”, “Ofrece recompensa por su captura poniéndolo en calidad de buque pirata y manda una escuadra a órdenes del capitán de navío Juan More para su captura”. (8) Autorizan a dos naves inglesas: el “Shah” y el “Amethyst”, al mando del almirante Horsey para capturar al buque nacional.

Piérola fiel a su espíritu no se correrá, se enfrentará a la escuadra de Prado en Pisagua. El 30 de mayo de 1877 se realizó el combate de Pacocha contra las naves inglesas, haciendo que estas se retiren del combate después de 3 horas y media de enfrentamiento. Piérola se rinde en Iquique por la Independencia al mando del comandante More. Piérola es conducido preso al Callao y luego lo dejan libre y viaja a Valparaíso.

En 1878, se produce el asesinato del ex presidente Manuel Pardo. Piérola se encontraba en Europa. En marzo de 1879, Nicolás de Piérola informado de la situación en Lima, tras el asesinato de Manuel Pardo, retorna Chile ese mes, donde se reunió con su familia. Recordemos que, en Santiago se encontraba desde febrero de ese año, el plenipotenciario peruano José Antonio de Lavalle, enviado por el gobierno de Prado para tratar de solucionar el problema de Bolivia después de la invasión de Antofagasta por Chile.

Nicolás de Piérola, aprovecha para valerse de Lavalle y ofrecer sus servicios al gobierno de Prado. Mariano Ignacio Prado autoriza el retorno de Piérola a Lima. Posteriormente Prado expresaría lo siguiente: “…telegrafió desde Valparaíso, ofreciendo sus servicios y como no podía suponer que fuera la víbora de la fábula, le abrí las puertas de la patria, acogiéndole cordialmente; acepté sin recelos sus repetidas protestas de amistad”.

En la tarde del 1 de abril de 1879, el Ministro Plenipotenciario José Antonio Lavalle, alarmado, remite una nota al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile Alejandro Fierro, el diario sobre lo siguiente: “el diario Las Novedades, en un suplemento que publicó en la tarde de hoy y que han reproducido otros diarios de esta ciudad, asevera que el gobierno de V. E. ha pedido el acuerdo del Consejo de Estado para declarar la guerra al Perú. Noticia semejante, que la opinión general acepta sin discusión, me obliga a dirigirme a V.E. para inquirir seriamente lo que haya de cierto a este respecto”. (8)

Fracasada su misión en Chile, el 4 de abril por la tarde, para evitar represalias del populacho chileno, las autoridades de ese país, designaron al Capitán de Navío Patricio Lynch, para que acompañara a Lavalle desde Santiago a Valparaíso y le diera seguridad hasta que se embarque. Lavalle inicialmente por seguridad se embarcó en el vapor Liguria, hasta llegado el momento se embarcó en el vapor Ayacucho que lo conduciría a Lima.

En la tarde del 4 de abril “fue a bordo un ayudante del intendente Altamirano a preguntarme a qué hora quería transbordarse el 5 al Ayacucho para ir a buscarme en su falúa. Acordamos la hora; y el día indicado me trasbordé en la a dicho barco. Allí me encontré con el señor Piérola, su digna esposa e interesante familia, el comandante Echenique, el teniente 1° La Torre Bueno y algunos otros peruanos que a causa de la guerra, regresaban a su país, en cuya grata compañía perdí de vista Valparaíso el día 5 de abril a las 5 de la tarde”. (9)

Por el momento, llegamos hasta el retorno de Nicolás de Piérola a Lima, tal como expresa la nota del diario La Patria del 16 de abril de 1879, al inicio de esta crónica.
Esta historia continuará…
Notas:
(1), (4), (6), (7): Nicolás de Piérola.  Lourdes Leiva Viacava. Impresión Editorial Monterrico S.A. Edición 1995.
(2) (3) Historia de una traición impune. Tomás Guillermo Santillana Cantella. Impresión MID Asesores Generales S.A.C. Primera Edición febrero 2011
 (5)  Editorial del Diario La Patria de 16 de abril de 1879 “Manifestación y bienvenida al señor Piérola-Su entrevista con S.E.”.
(8)   Mi Misión en Chile en 1879. José Antonio de Lavalle. Edición 1979. INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS-MARÍMOS DEL PERÚ. Pag. 122.
(9)   Mi Misión en Chile en 1879. José Antonio de Lavalle. Edición 1979. INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS-MARÍMOS DEL PERÚ. Pag. 132.





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