lunes, 12 de diciembre de 2016

Choque de poderes infructuoso


Han transcurrido 138 días desde que PPK asumió el mandato de la nación. Los resultados de las elecciones nacionales que lo llevaron a la primera magistratura del país, han dejado a más de la mitad de los peruanos decepcionados, subsiste una gran polarización. Se puede notar claramente una gran falta de liderazgo y también cierta frivolidad en las acciones del gobierno.
El país está a merced de la violencia en las calles, de convulsiones sociales muy graves, como el de las Bambas, que podría ser el Waterloo de PPK sino lo sabe manejar bien, podría repetir el fracaso de Ollanta Humala con lo de Conga, quien, por falta de decisión en hacer respetar la ley y el orden, vivió sumergido por este error hasta el final de su gobierno.
En nuestro país, lamentablemente campea la corrupción, es un mal endémico, una herencia del virreinato. Ollanta Humala se propuso luchar contra este flagelo, pero al final claudicó. Por eso, existe en la Fiscalía y Congreso, una serie de denuncias sobre presuntos actos de corrupción, de las que su esposa Nadine Heredia y sus agendas negadas inicialmente y reconocidas después como suyas, son la punta del iceberg.
PPK, también llegó a Palacio de Gobierno, con el san Benito de la lucha contra la corrupción, lamentablemente en los primeros meses, se conoció la denuncia contra el ex asesor presidencial en salud Carlos Moreno por la Oficina de Asesoría Jurídica de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ante la fiscalía anticorrupción.  
La publicación de una denuncia en audio en un programa de televisión, en la que se escucha al Dr. Moreno afirmar muy seguro, “Es el negociazo, yo tengo la gente que lo haga, tengo los pacientes”, como si se tratara de una actividad habitual, a la que estaba acostumbrado y con los contactos establecidos. “Esa es nuestra mina. No sabes la cantidad de plata que vamos a ganar”, aseguró.
Esta denuncia golpeó muy fuerte al gobierno de PPK y de paso a aquellos personajes incognitos que pululan alrededor de todos los gobiernos, acostumbrados a realizar sus pingues negocios. El Dr. Moreno y sus gestiones oscuras, para beneficiarse de la tercerización en clínicas amigas, de atenciones que los hospitales del Estado no satisfacían, fue defenestrado ipso facto de su cargo de asesor, hoy enfrenta denuncias.
Bien sabido es que todos los hospitales del Estado, entre ellos, los de las FFAA y PNP, languidecen por falta de personal médico, tienen instrumental inoperativo, malogrado por falta de mantenimiento. No existe la menor intención de sus autoridades, para mejorar la situación de atención a los pacientes. De las medicinas ni hablar, brillan por su ausencia.
Los dirigentes de izquierda están sumamente activos visitando el interior del país para hacer proselitismo, buscar firmas para inscribir nuevos partidos y movilizar a las organizaciones de defensa de las diferentes regiones en contra del gobierno. Verónica Mendoza se moviliza en busca de firmas para su nuevo partido de izquierda, el enésimo en el espectro político nacional.
Se ha desatado una campaña mediática a favor de la permanencia del ministro Saavedra en la cartera de Educación de incontenible tamaño, en la mass media y redes sociales, organizada y conducida por un grupo poderoso de medios, la izquierda, caviares, trolles y demás pulpines, en defensa de Saavedra. No es el amor al chancho, sino a los chicharrones.
Los defensores de Saavedra, sostienen que es el mejor ministro de educación en décadas, es probable que sea así, pero en sus narices funcionarios de segundo nivel, hicieron contratos por 850 millones de soles, sí ¡850 millones de soles! En consultorías y otros gastos menores. Se le pasearon las tortugas al ministro, o sí sabía y hoy zafa el cuerpo.
Lo peor de todo es que, quienes los promueven por su inefable favoritismo, son sus defensores en los medios de comunicación y connotados “líderes” de opinión, llenan primeras planas y columnas de opinión, con los logros de la prueba PISA y otros, pero ninguno hace referencia a los contratos por una millonada que el grupo el Comercio facturó en tres años.
El escritor y poeta Omar Aramayo Cordero, pone el dedo en la llaga y expresa el sentir de una gran mayoría de peruanos sobre el momento del ministro de Educación, “Una pequeña burguesía seudo ilustrada, gris, de rodillas ante dos funcionarios del Banco Mundial. Periodistas y empresas que han recibido en dos años ochocientos cincuenta millones de soles, billete hasta por las orejas, lluvia de millones, de la misma manera como Vladimiro Montesinos lo hizo hace veinte años, con la sola diferencia que Vladimiro está en la cárcel y el otro recibe el aplauso de jóvenes comprados; lo más hermoso de la patria, marchitado antes de tiempo. Y con el pretexto de la calidad educativa. Ninguna diferencia”.
Por otro lado, para quienes están a favor del cierre del Congreso en este escenario; a ver, expliquen, qué razones de Estado asistirían a PPK para cerrarlo. Fujimori cerró ese congreso, porque era un obstáculo en la lucha contra la subversión terrorista, que creció exponencialmente durante el primer gobierno de Alan García y este nos dejó el país quebrado y se fue a vivir 10 años a París, la capital mas cara del planeta.
Recordemos que el Estado peruano era inviable, camino a una República fallida y hubiera desaparecido, si no se hubiera tomado esa drástica medida, en la que las FFAA, PNP y CAD´s tuvieron un rol fundamental para la derrota de SL-MRTA. Les puede gustar o no a quienes sienten la democracia a su manera y no en su esencia.                                                                                                                                            
Por qué sería bueno que PPK cierre este Congreso, cuando no existe ningún peligro para que desaparezca el Estado peruano, y malo cuando realmente sí era perentorio y necesario durante el gobierno de Fujimori, cuando las hordas terroristas cercaban Lima a vista y paciencia de un Congreso indiferente y de espaldas al país.
Tendrá PPK la "valentía" de cerrar el Congreso sin ninguna razón para ello y enfrentar a la historia, y cuál sería su explicación. La censura de un ministro que presuntamente avaló hechos de corrupción en Educación justificaría una medida de esta naturaleza. ¡El pueblo, que realmente sabe, aceptaría pasivamente una medida política desesperada de PPK?
El gobierno debe dejar de presionar con marchas callejeras y presión mediática al Congreso, para proteger al ministro Saavedra, por una situación magnificada y llevada a un extremo, creando una crisis inexistente. El ministro Saavedra, con todos sus pergaminos profesionales a nivel internacional, debe reconocer que realmente cometió errores en su sector, le faltó talla para el cargo y debe partir, aliviando esta agonía al gobierno.


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