miércoles, 21 de septiembre de 2016

La deshonestidad una práctica habitual


Hace unos días la señora Martha fue al mercado de Julio C. Tello en Lince, llegó donde su casera la señora Jovita quien tiene un puesto de venta de pollos y todos los fines de semana le vende pollo fresco. Hizo su pedido y esperó que atendieran a una señora que llegó minutos antes.

Ese día era muy especial para Martha pues tenía la reunión mensual con amigas de toda la vida en casa, una reunión en la que darían la bienvenida a una amiga que venía de Australia de visita a su familia. Pidió dos pechugas y dos pollos enteros a la vendedora, pagó y se despidió de su casera hasta la siguiente semana y se retiró volando a su casa.

Al llegar a casa y entregar el pollo a la señora Juanita encargada de la cocina, se percató que faltaba una pechuga. Al principio se sintió engañada, estafada, luego como el tiempo corría, adquirió otra pechuga en una bodega cercana y dejó para el sábado el reclamo.

Efectivamente llegó ese día al puesto de Jovita con el fin de reclamar airadamente, grande fue su sorpresa cuando la señora Jovita le pidió disculpas, por no haber colocado la compra completa, indicando además que al darse cuenta de ello la buscó en el mercado sin lograrlo. Asunto arreglado, las suposiciones a priori de Martha, quedaron descartadas.

Sin embargo, en otros niveles de nuestra sociedad el comportamiento de algunos personajes deja mucho que desear. Hace muchos años atrás, la palabra de la persona valía como una tonelada de oro o más. Palabra de honor era  una práctica habitual, un compromiso que se asumía y se cumplía a cabalidad. Cuándo fue que esta práctica se perdió en el sinuoso camino de nuestra vida republicana.

No solo en la política se han presentado casos que atentan contra la ética y especialmente contra la honestidad, que deberían ser valores que los profesionales de todos los campos deberían practicar a diario en todos su actos, en especial los denominados “padres de la patria”, porque suponemos que son un ejemplo para la juventud. Con qué cara pueden mirar a sus electores, quienes los eligieron por ser “honestos”.

El eslogan del partido nacionalista fue “la honestidad hace la diferencia” y qué sucedió a lo largo de un lustro perdido y que terminó en medio de escándalos y sospechas de malos manejos de dineros provenientes del exterior, agendas manchadas, compras de patrulleros y armas para la PNP y armamento para las FFAA cuestionadas y bajo la lupa de las comisiones del Congreso.

“El escritor Alfredo Bryce Echenique plagió 16 artículos periodísticos de 15 autores, publicados en diversos medios de comunicación, confirmó la Sala de Propiedad Intelectual del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi)”, por lo que se sancionó al escritor con una multa equivalente a 20 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), equivalentes a 71 mil soles.

Bryce reconoció, haber copiado los textos de Oswaldo de Rivero, quien también lo acusó de plagio. “Ese fue un error. Le escribí, y allí sí me disculpé e hice público mi error”, reconoció. No solo el escritor Bryce Echenique autor de un mundo para Julius, fue denunciado por haber plagiado. La denuncia de plagio contra el excandidato presidencial de Alianza para el Progreso, lo sacó de la contienda electoral.

Los hermanos Acuña Peralta no se salvan de las denuncias de plagio, César Acuña dueño de la Universidad César Vallejo, fue acusado de plagio por el docente Otoniel Alvarado Oyarce por apropiarse de su obra “Política Educativa: conceptos, reflexiones y propuestas”. Fue denunciado penalmente por la Segunda Fiscalía Especializada en Delitos Aduaneros y Contra la Propiedad.

El excandidato presidencial fue multado con S/39,500 por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) organismo que encontró culpable a César Acuña Peralta de plagiar el libro del docente universitario Otoniel Alvarado Oyarce, infringiendo las normas del Derecho de Autor.

Por otro lado, el ex congresista Virgilio Acuña Peralta fue acusado de plagio, quien el año 2002 publicó como suyo el libro “El Proceso administrativo de control interno en las gestión municipal”. Copia de una tesis que fue sustentada el año 2000 por los profesores Gilberto León FLores y José María Zevallos en la Universidad Federico Villareal. Virgilio trato de justificar su proceder con mil argumentos, parece que es una práctica rutinaria entre los hermanos Acuña.

El Congreso y la opinión pública vieron con sorpresa cómo el tercer Vicepresidente de la mesa directiva el aprista Elías Rodríguez fue denunciado por plagio de proyectos de ley presentados. Para defenderse no tuvo otro reparo que echarle la culpa a su asesor, la presión de la prensa, la población y sus mismos  compañeros de bancada, hicieron que renunciara, dejando su cargo a Luciana León.

Se despidió expresando  "Por la transparencia institucional, mi honor y mi partido, dejo el cargo de tercer vicepresidente. Agradezco confianza brindada del Congreso de la República". No les parece que esto es una burla a la confianza ciudadana de los pocos apristas que votaron por él.

No creen ustedes que ya es tiempo que quienes asumen responsabilidades en los diferentes poderes del Estado, cumplan con sus obligaciones, sus deberes y compromisos. Ya es tiempo que cesen los engaños al pueblo para hacerse elegir en cargos públicos. Ya es tiempo que se recupere la honestidad en los actos públicos. Ya es tiempo de recuperar esa antigua práctica de la “palabra de honor”.

¡Ya es tiempo! De cerrarle el paso a la deshonestidad.



No hay comentarios: