viernes, 10 de febrero de 2012

Lágrimas y crespones negros por Baltasar Garzón.

El juez español Baltasar Garzón acusó el 10 de octubre de 1998, al general Augusto Pinochet por violaciones de derechos humanos. Pinochet fue arrestado en Londres seis días más tarde y finalmente liberado por el gobierno británico en marzo de 2000.

El juez Garzón, ha visitado varias veces nuestro país. El año 2002 llegó para interrogar a Vladimiro Montesinos y funcionarios bancarios, por una investigación abierta en España contra el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). También se entrevistó con la ex fiscal de la Nación, Nelly Calderón Navarro.

El 2007 nuevamente regresó a nuestro país. En esa oportunidad sobre la extradición del ex presidente Alberto Fujimori expresó “Y sí, aquí hay garantías para juzgar a este señor en un juicio justo. Desde este punto de vista, hay democracia, Perú tiene un sistema de apelaciones, tiene las garantías y por lo tanto no tengo porque dudar en absoluto (…)”. Hablaba el factótum de la justicia mundial.

El juez implacable, insobornable e incorruptible, líder de la caviarada internacional y nacional, ha recibido de su propia medicina. Ha sido condenado a 11 años de inhabilitación, por haber mantenido escuchas e interceptaciones, de esta manera vulneró de forma “drástica e injustificada” el derecho a la legítima defensa de los investigados.

Se había erigido como el superjuez, intocable, justiciero y cazador de corruptos, traficantes y violadores de derechos humanos. Tenía una estela blanca como la espuma del mar. Sin embargo, su accionar ha sido sancionado porque utilizó las mismas armas que usan los regímenes totalitarios. Aprovecho su fama y todo su poder, para descender hasta el nivel de los autócratas y violadores de derechos humanos.

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