jueves, 25 de agosto de 2011

Mujeres, el poder y la política.

La historia de nuestro país es rico en episodios, hechos heroicos, autoritarios y generosos, protagonizados por mujeres, cuando han desempeñado y compartido el poder político, o han sido parte importante en la lucha por los ideales patrióticos, políticos e ideológicos de sus esposos.

En la lucha libertaria del Perú, muchas damas de toda clase social brindaron sus sacrificadas acciones, para la causa libertaria. Años previos a la campaña libertadora, en Lima se abren salones literarios, lugares a los que acudían ciudadanos importantes, interesados en esta práctica cultural y a la que también asistían los Amantes del país.

En la calle San Marcelo se ubicaba el salón literario de Rosa Campusano, bella guayaquileña, visitada por el virrey La Serna. Se asegura que esta dama, mantuvo Amoríos con personajes como el coronel Tomas Heres jefe del “Numancia”. Rosa Campusano influyó en la deserción del Numancia, también intentó la conquista del batallón Cantabria, pero no lo consiguió.

Hubo otras damas de alcurnia, quienes propiciaban reuniones de patriotas en sus hogares o salones, parecidos al de Campusano. Figuras importantes y personajes de valía acuden a estas reuniones, quienes tendrían una gran actuación patriótica en el futuro inmediato.

Muchas de estas damas, resueltas, patriotas y vehementes en defensa de sus ideas libertarias, terminaron encarceladas y juzgadas por la Santa Inquisición. La actuación de la mujer peruana, no solo se limitó a actividades intelectuales o de espionaje en los salones literarios, muchas de ellas acompañaron a sus esposos al campo de batalla como es el caso de la esposa de Cayetano Quiroz.

A esta dama, se unen otras como Brígida Silva de Ochoa, dama limeña valerosa y enérgica, quien se sacrificó por el engrandecimiento de la Patria. Ayudó activamente a sus hermanos Mateo y Remigio, implicados en la conspiración de 1809, para formar una junta de Gobierno que pretendió anular la autoridad del Virrey Abascal.

María Andrea Parado de Bellido, fue una mujer indígena y quechua-hablante, quien sobrepuso los intereses de la patria, antes que los personales y familiares. Prefirió su sacrificio antes de revelar secretos a los realistas y delatar a otros patriotas que como ella, servían a la causa de la libertad.

Días anteriores al ingreso de José de San Martín a Lima, el ejército español mantiene una gran cantidad de enfermos, recluidos en hospitales. Si estos enfermos se recuperaban, podrían ser utilizados como refuerzos y causar problemas al ejército patriota. El doctor Julián Morales, promovió la fuga de los enfermos por los techos de los nosocomios, burlando la vigilancia de los centinelas, consiguiendo el apoyo de las mujeres, quienes asumen los gastos de manutención y cuidado de los pacientes, aproximadamente 2000 enfermos.

Carmen Guzmán es una mesonera, a cuya fonda ubicada en la calle Guadalupe, acudían los oficiales del batallón Numancia. Las mujeres atendían a los realistas, en salones convenientemente acondicionados. Un verdadero centro de espionaje, en las que se fomentaban abiertamente la propaganda y la sedición. Se une a estas actividades, Manuela Sáenz y Manuela Estacio.

A la postre conseguían una serie de datos importantes para las fuerzas patriotas y lograrían convencer a las fuerzas realistas para que desertaran y los efectivos del batallón Numancia pasaran a forma parte de las fuerzas patriotas. Así, el 8 de diciembre de 1820, 28 oficiales y 646 individuos de tropa de este batallón, cerca de Huaura se ponen bajo las órdenes del Santo de la Espada. Toda una cruzada en que las mujeres desempeñaron un rol fundamental.

Podrían calificarse como tormentosas la relaciones entre el Mariscal Agustín Gamarra y su esposa Francisca Zubiaga Bernales. Según narra la historia, en 1823 Francisca y sus hermanas Manuela y Antonia, se encierran en el Convento de la Encarnación, para huir del maltrato que les da la madre Antonia Bernales, en ausencia del padre, quien viajó a España su patria, por asuntos de negocio.

El 20 de diciembre de 1823, Francisca fuga del Convento apoyada por un grupo de soldados y se casa con Agustín Gamarra, se dice “entre gallos y medianoche”. Francisca tiene fama de ser dueña de un voluble corazón, se sospecha que mantuvo amores con Bolívar. Gamarra e convertiría en enemigo del caraqueño y de su proyecto bolivariano.

Esta dama acompañó a Gamarra en sus campañas y disponía de un séquito y una escolta al mando de un coronel español Bernardo Escudero, hombre valiente, ameno, gentil, quien “protegía” muy bien a Francisca, cuando se ausentaba Gamarra por necesidades del servicio.

Cuando Gamarra marchó a combatir al general La Mar en la guerra contra la Gran Colombia, Francisca Zubiaga apodada la “mariscala” se encargó del poder por encima del vicepresidente general Antonio Gutiérrez de la Fuente. Ejerció de manera autoritaria e incluso imponía medidas que afectaban al gobierno, el vicepresidente se opuso abiertamente y fue perseguido a balazos, tuvo que huir por los techos y nunca regresar.

En otra ocasión, Francisca dispuso que dieran una paliza al periodista Juan Calorio por ventilar su personalidad, comportamiento y temperamento autoritario en “El Telégrafo”. Francisca murió a los 31 años y fue enterrada en Valparaíso, por su leal escolta el coronel español Escudero.

El 3 de mayo de 1806 nace en Lima Felipe Mariano de la Cruz Miguel Salaverry del Solar. Adopta el nombre de Felipe Santiago en honor a su padre. Salaverry se distinguió desde niño como un alumno que adquiere los elementos culturales de esos tiempos.

A la edad de 14 años abandona el colegio y se presenta en Huaura al general José de San Martín, quien lo hace cadete. Entre 1820 y 1824 recibirá su bautismo de fuego en innumerables acciones militares en las que participa, de tal manera que, en escasos 4 años escalará importantes grados de la jerarquía militar hasta coronel.

El 12 de julio de 1832 se casan en Tacna Felipe Santiago Salaverry y Juana Peres e Infantes, hija del español Manuel Peres y Torres y María Feliciana Peres de Palza e Infantes. Él tenía 26 años ya era Teniente coronel y ella 23 años.

Juana Peres e Infantas fue una mujer de alma generosa, de espíritu resuelto, era fuego que alumbraba y guiaba a Salaverry en el camino hacia sus objetivos, no importando los peligros, contribuyó con sus virtudes, su belleza y energía a la visión de su amado esposo.

En 1833, Juana acompañó a Salaverry cuando por orden de Gamarra es tomado prisionero y lo destierra a Chachapoyas, allí ambos sufrieron las peripecias del viaje, el hambre, los caminos desolados con mil peligros y los mosquitos molestos de la selva, tuvieron que aguantar ambos los abusos de la tropa que los conducía en calidad de prisioneros.

A fines de febrero de 1835, el general Felipe Santiago Salaverry se levanta en el Real Felipe y se proclama presidente del Perú, un año duraría en el poder. El 18 de febrero de 1836 es fusilado Salaverry en la Plaza Mayor de Arequipa por orden del general Santa Cruz en compañía de 8 oficiales de su ejército

Nadine Heredia esposa del actual presidente, tiene carácter, personalidad, temperamento, espíritu de sacrificio y la preparación académica, para afrontar los retos de primera dama. En este siglo del conocimiento, de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC´s), y la globalización, su labor será muy importante en el campo social, un sector desatendido intermitentemente por las autoridades, especialmente el área rural de las regiones más paupérrimas y olvidadas del país.

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