miércoles, 17 de agosto de 2011

Campaña de satanización antimilitarismo.

Luego de la primera vuelta de las elecciones del presente año, la mayoría de los medios de comunicación masiva, intensificaron su campaña mediática en contra del actual Presidente de la República. Los resultados de las elecciones presidenciales, no eran del agrado del gran conglomerado de medios que maneja un grupo mediático importante y de sus adláteres.

De qué se trataba todo esto. Es que, el tiro les salió por la culata, como vulgarmente se dice. Grandes pérdidas económicas para ciertos grupos de presión, inmensa pérdida de papel y tinta en rotativas e impresoras, explosión de sus objetivos e intereses mediáticos, acuerdos de última hora y temor al nuevo gobierno que no era, ni es de su real gusto. Probablemente.

Posteriormente, la campaña se centró en presionar al mandatario para que designara su gabinete, apelando a la necesidad de confianza de los agentes económicos, que navegaban en la incertidumbre. La campaña duró varias semanas.

Felizmente Ollanta no pisó el palito. Además, por qué y para qué apresurarse, el Presidente ya había juramentado se encontraba de gira por el barrio y debía tomarse el tiempo justo y necesario. Ollanta Humala demostró tener temple, manejo y control de la situación, y no cedía a la presión mediática.

Con la designación del gabinete, nuevamente arreció la campaña mediática a cargo del hermano menor del decano de la prensa nacional. Se la emprendió contra los militares designados en diferentes cargos gubernamentales. Nuevamente apareció ese terrible drama nacional, los desencuentros en las relaciones cívico-militares. Cuándo se acabarán, a este paso, parece que nunca se superarán si no existe voluntad cívica.

Es cierto, Ollanta prometió que no habría militares en el gabinete y ha cumplido. Sin embargo, cumplida su carrera al servicio de la patria, el militar recupera sus derechos constitucionales y está capacitado para desempeñar cualquier función, como ser elegido para cargos públicos y a su vez elegir. Hay varios militares en retiro, desempeñando cargos muy importantes en el gobierno.

En nuestro país ser militar, es sinónimo de minusválido intelectual, un retrasado mental, quien solo sabe cumplir órdenes y marchar en los desfiles, gran error. Lamentablemente, debido a la ignorancia de algunos personajes, no se ha podido superar un concepto que en la mente de un gran sector de la sociedad se mantiene como una verdad. Es tiempo de superar las barreras del entendimiento.

Esta semana la crítica del diario Perú 21, está centrada en encontrar contradicciones en la seguridad del Presidente, así como exacerbar los ánimos y buscar el enfrentamiento institucional con la PNP. Desde su titular del día 17 del presente “Guardia dorada”, acompañada de la fotografía del desfile del 29 de julio y las llamadas, todo con la finalidad de satanizar al personal militar.

Con el empleo de las palabras mágicas de connotación negativa y las expresiones orientadas: “No entendemos lo que está haciendo el presidente Humala…” “,… que no son expertos en el resguardo de un jefe del Estado”; “Eso no se aprende de la noche a la mañana”. “…pero para resguardar a presidentes se necesita más que cumplir una orden”. Buscan el enfrentamiento institucional.

Este medio de comunicación ha iniciado una campaña de desinformación, con relación a la seguridad del primer mandatario, sabe que es un tema sensible. Por otro lado, las calles inseguras requieren de una mayor presencia policial y entendemos que esa sería la razón para no requerir al personal de Seguridad del Estado. Hay también un trasfondo de celo institucional y el diario irresponsablemente, apelando a la libertad de información, está contribuyendo al incendio en este tema.

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