martes, 18 de mayo de 2010

Paranoia, obsesión compulsiva o temor.

El psiquiatra español Enrique González Duro, en su libro La paranoia (1991), refiriéndose a esta enfermedad afirma que “los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en individuos que presentan un acusado narcisismo y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose consecuentemente dotados de una baja autoestima”.

Esta situación provoca que se inicie en estas personas el mecanismo natural de proyección, que consiste en la tendencia de atribuir a otros, aquellos impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables en nosotros mismos. "El pensamiento paranoide —sigue González Duro— es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio, para convertirlo en convicción."

Algunos medios de comunicación fieles a su labor de desinformación han levantado noticias intrascendentes, como las visitas al ex presidente Alberto Fujimori. Fomentando un gran escándalo pese a que no constituye ningún peligro, para desviar la atención de la opinión pública y cubrir con un manto de cenizas, los últimos escándalos en los que están envueltos prominentes personajes del partido de gobierno, los dos ex secretarios del Apra, Jorge del Castillo y Omar Quezada.

Estos medios de comunicación, la izquierda caviar y enemigos de Fujimori, no contentos con verlo en la cárcel, purgando una pena injusta que ellos mismos deploraron en su momento, han reaccionado como picados por un escorpión ante la denuncia de la revista Caretas, sobre las innumerables visitas muy merecidas al ex presidente.

Sin pérdida de tiempo movilizaron a toda su trituradora mediática, conformado por periodistas, investigadores, conductores de programas televisivos y radiales. Todos se rasgaron las vestiduras y se clonaron como los ultras de la moralidad, decencia, ejemplos de imparcialidad, rectitud, justicia y honestidad.

Estallaron en una serie de críticas al Jefe del INPE y el Ministro de Justicia. Parece que este gobierno está condenado, a que este conglomerado de medios de comunicación y sus bustos parlantes de toda laya, diseminadas en el poder judicial y otros estamentos, les dicten la agenda diaria. Hasta cuándo.

Eso nos recuerda que, en muchos casos podemos oler la agresividad de muchos personajes, que cual enjambre de abejas africanas de la variedad (Apis dorsata, la A.m. adansonii), o bambara como se les conoce en la India y cuya picadura es equivalente al de una cobra, porque es capaz de matar a una persona o un búfalo de agua, estallaron ofendidos casi todos los medios de comunicación.

Como es usual cuando se trata del ex presidente, dado que la “pepa de la noticia” está en la Diroes, de inmediato y sin pérdida de tiempo, algunos candidatos a la alcaldía de Lima con minúsculo porcentaje de preferencia, se colgaron de los pantalones bien puestos de Fujimori.

Qué buscaban estos personajes disímiles, pues, no solo criticar negativamente, acremente y con un odio rasante en lo enfermizo, por las innumerables visitas de las organizaciones del pueblo a Fujimori, sino la peliculina y las cámaras porque ningún medio les da cobertura. Van a una competencia municipal con el signo de la derrota en sus frentes.

Hay una gran diferencia abismal en el comportamiento de las especies con relación al hombre. Mientras las especies vegetales y animales viven en la naturaleza en completa armonía, siguiendo las leyes de la naturaleza y cuidando un equilibrio entre ellas, preservando sus interrelaciones, para permitir el flujo de energía a través de la cadena alimenticia, desde los organismos productores hasta los consumidores y carroñeros.

Las actividades humanas en su gran mayoría afectan al medio ambiente y muchas veces generan un desequilibrio en el hábitat de plantas y animales. Es que, solo los seres humanos no se interrelacionan como lo hacen las plantas y animales. Prueba de ellos son los innumerables conflictos que a lo largo del S. XX han sucedido y en el presente al parecer se repetirán con mayor violencia.

Esta situación quizás explique que, en algunos casos como el presente, quienes tienen la sartén por el mango en lo político, económico o manejan grandes conglomerados de medios de comunicación, influyendo negativamente en la opinión pública, persisten con ese odio enfermizo, esa obsesión compulsiva contra Alberto Fujimori. Ni en la cárcel puede estar tranquilo.

En la situación que se encuentra Alberto Fujimori, cumpliendo una pena de 25 años en la Diroes, disminuido en su salud, con las limitaciones a su libertad como cualquier recluso, qué peligro puede representar para la campaña electoral presidencial. ¿O es un peligro para estos grupos?

Presumimos que existe un profundo temor soterrado y escondido, ven peligrar su situación por una campaña presidencial triunfadora de Keiko Fujimori. Entonces, es el temor a un triunfo de Keiko, lo que conmueve a sus enemigos políticos. En la orfandad de apoyo popular en que se encuentran sus competidores, con encuestas amañadas y manipuladas, es lógico que estén preocupados. Solo el pueblo que es el verdadero juez sabe por quién votará.

Finalmente, qué culpa tiene el chino que al interior del pueblo exista un vasto sector que lo sigue admirando y agradeciendo sus obras, y pese al tiempo transcurrido no lo olvidan. No saben estos señores, que cuanto más campañas de desprestigio e injurias, realicen en contra de Fujimori, tendrán una reacción contraria a la que ellos se proponen. Basta de persecuciones, dejen tranquilo a Fujimori y dedíquenle más tiempo a fiscalizar las corruptelas de este gobierno, que ya se despide.

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