miércoles, 21 de octubre de 2009

Un pacto de No Agresión o una desmilitarización unilateral e imprudente.

El gran estratega chino Sun Tzu en su gran obra el Arte de la Guerra, escrita hace 25 siglos advertía una verdad que continúa vigente: “El arte de la guerra es de vital importancia para el Estado. Es un asunto de vida o muerte; un camino u otro conducen a la salvación o a la ruina. Por consiguiente, trátese de un asunto en el que no podemos demorarnos inútilmente”
Actualmente América del Sur ha ingresado nuevamente al túnel de la incertidumbre a causa del armamentismo. Esa es la triste realidad; desconfianza, apetitos geoestratégicos, necesidad de agua y energía para su desarrollo, falta de conciencia de seguridad o liderazgo geopolítico. Mil razones y la fuerza disponible.

Los gobiernos de nuestros vecinos, niegan estar en una carrera armamentista, porque esta situación exacerba algunas veces una situación política en tensión y saben que es causa de una guerra. Tenemos una denuncia ante la Corte Internacional de la Haya, por la delimitación marítima con Chile aún pendiente de solución.

En estos últimos años, los países que más han adquirido armas son: Chile, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Aunque todos tratan de negar lo evidente, esgrimen muchas justificaciones, entre ellas, la de preservar la integridad y seguridad de sus países y proteger sus inversiones en países vecinos. Nuestro país se ha quedado detenido en la historia de la década de los setenta. Falta de visión de nuestros gobernantes.

Para muchos, una carrera armamentista es injustificable cuando el hambre oprime el estómago, los bolsillos están vacíos, el analfabetismo es insuperable y la salud es un bien suntuario; para otros está plenamente justificado porque tienen bien claro que, no hay desarrollo sin seguridad, ni seguridad sin desarrollo.

Mayor razón aún, si son países que no tienen los recursos naturales que otros, como el nuestro tienen. Países en que existen limitaciones en cuanto a la disponibilidad de agua, hidrocarburos y otros recursos que apetecen para impulsar su desarrollo. Siempre a expensas de los más ingenuos o irresponsables.

La crisis de integración que vive esta parte del Continente americano, no es del presente siglo, tiene muchos años sobre sus hombros. Lamentablemente no existe una fórmula mágica, que permita una integración completa, porque los intereses de los países no son uniformes y porque los grupos de poder económico, tienen otro enfoque en y de sus respectivos países e intereses.

La política internacional contraria al armamentismo que propugna el gobierno de Alan García, no se diferencia en nada del planteamiento que hiciera en su primer gobierno. En este contexto, el Plan NUBE solo es un paliativo, un mero formulismo, para cubrir un gran déficit en este rubro, que el país arrastra desde el siglo pasado.
En nuestra consideración no soluciona el problema de fondo, la indefensión de nuestras FFAA y el peligro de nuestro país frente a las amenazas, que ponen en riesgo su existencia como Estado.

El 28 de julio de 1985 al asumir la presidencia de la república en uno de los pasajes de su discurso Ala García expresó: “anuncio a los pueblos del mundo nuestra decisión de reducir sustancialmente las compras de material bélico, comenzando por el recorte del número de aviones Mirage, cuya compra actualmente está en trámite”.

Concordante con este anuncio a inicios de 1986, el Gobierno de Alan García redujo una compra de aviones franceses Mirage 2000, de 26 a 12 aparatos. Además, las Naciones Unidas establecieron en Lima un Centro Regional para la Paz, Desarme y Desarrollo.

De tal manera que, respecto a armamentismo, limitación de gastos, medidas de confianza, reuniones de 2+2 y desarme unilateral, nada nuevo hay bajo el sol. En noviembre de 1985, el Gobierno de García presentó una propuesta de desarme regional.

Esta propuesta fue bien recibida por varios países, entre los cuales se encontraron Bolivia, Chile y Ecuador. Sin embargo, Chile siguió su propia política armamentista, Ecuador de igual manera y ya sabemos que pasó el año 1995. Actualmente Chile se está armando más allá de sus necesidades y no sabemos para qué y eso crea una gran incertidumbre en esta parte del subcontinente.

¿Puede un país decidir desarmarse unilateralmente cuando sus vecinos adquieren armamento de última generación? ¿Pueden los gobernantes decidir en nombre del pueblo un desarme poniendo en peligro la seguridad de 28 millones de peruanos?

La propuesta del gobierno de un Pacto de No Agresión entre los países sudamericanos, puede que en el fondo coincida con una política internacional contraria al armamentismo. La ceguera o miopía no hace ver ni mirar el bosque. Los estados se arman para preservar la integridad de la nación, asegurar la supervivencia del Estado y preservar su desarrollo.

Una cosa es que, los estados promuevan la paz, que haya menos armamentismo y que estén en la misma dirección de promover la armonía y la seguridad internacional y otra, que se propicie el desarme, un Pacto de No Agresión y no se tomen las medidas de urgencia para protegerse de las amenazas, cuando aún persisten asuntos pendientes de solución y sea además entre vecinos.

Algunos analistas, aseguran que un pacto de no agresión comprometería a toda la región, para que resuelvan de manera pacífica las controversias y sin el uso de la fuerza. En esta parte del Continente no existen intereses comunes entre nuestros países. Cómo podríamos solucionar nuestras controversias.
La supervivencia de un Estado, amenaza la supervivencia de los otros. Esa es una realidad que nuestros gobernantes no quieren ver. La mejor política no es la del avestruz.
En este contexto, el ministro de economía Luis Carranza, según dicen, hijo de un coronel del Ejército, quien por su conocimiento de la realidad castrense, debería ser un buen asesor y mejor testigo en pro de la seguridad y defensa de nuestro país, sin embargo se erige como el principal obstáculo.

Ha puesto siete candados, amarra las alforjas financieras y se niega a entregar un presupuesto adicional a nuestras FFAA. Mientras presa de un sopor etéreo, semejante a la aplicación de cloroformo, la comisión de economía del Congreso, jugando en pared con este ministro no quiere aprobar un presupuesto adicional.

Bien sabemos, que la OEA cuyo Secretario General es chileno, tiene su corazoncito, pero, no tiene poder ni siquiera para solucionar la situación de Honduras y la ONU no pudo hacer nada frente a la invasión de EEUU a Irak y al guerra en Afganistán.
¿Creen ustedes que estos organismos internacionales intervendrían en un supuesto conflicto en esta parte del subcontinente? La pregunta es, a favor de quién y pasados cuántos días de iniciadas las acciones. No seamos ingenuos. Tengamos presente la frase de Vegecio “Si vis pacem, para bellum. ¡Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

No hay comentarios: