martes, 13 de febrero de 2018

¿Salir o no salir esa es la cuestión?



La última encuesta de la Compañía Peruana de Estudios de Mercados y Opinión Pública SAC (CPI) revela datos muy interesantes que nos presentan, un escenario marcado por la desaprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski(PPK) en febrero cayó a 14.8 %. Es el nivel más bajo en 18 meses de gobierno. El presidente del Congreso de la República, Luis Galarreta, obtiene una aprobación de 25.7%, una desaprobación de 56.5%, y un 17.8% no sabe o no opina.

Para variar, un hecho político que ha causado profunda desazón. El país observa con sorpresa una nueva resolución de la Corte Internacional de Derechos Humanos(CIDH) que afecta la soberanía nacional. Este organismo supranacional ha emitido una resolución que afecta el funcionamiento libre de los poderes del Estado peruano. Como es el caso del Congreso de la República.

La resolución de la Corte Internacional de Derechos Humanos (Corte IDH) respecto del caso el Frontón, ha causado molestia en un gran sector de la población, que ve con ojos críticos, la actuación cada vez más parcializada de esta Corte. Las redes sociales se encendieron con posiciones extremas como el retiro del Perú de esta Corte. No les falta razón.

El Congreso ha expresado un gran malestar, su presidente ha enviado una carta al presidente PPK. La mayoría de los congresistas han mostrado su malestar y “han acordado exigir a Corte-IDH aclarar fallo”, porque consideran una injerencia en las funciones del parlamento. La Corte se ha pronunciado por un caso que aún está en proceso. Clara injerencia en asuntos internos del país.

A lo largo de estos días y los próximos, con seguridad los constitucionalistas y los que fungen como tal, caseritos de algunos programas de política televisiva, están y seguirán dando su opinión. Nuestro insigne historiador Jorge Basadre en “Promesa de una vida peruana” decía “Los Podridos quieren que este País sea una chacra, los congelados un páramo y los incendiarios una gigantesca fogata”.

En el escenario nacional hay personajes que creen interpretar el sentir de nuestra población. Nada más lejos de la realidad y del sentimiento nacional. Hemos podido distinguir a tres tipos: los sumisos, los convenidos y los que están a favor del retiro del Perú de esta Corte IDH.

Los sumisos, porque agachan la cabeza, aceptan sin reclamar porque no les interesa la soberanía nacional, menos el sentido de patria, ni la intromisión de este ente supranacional; los convenidos, esos que quieren y ansían ocupar cargos en esa Corte y hacen los méritos suficientes, culminación de una “brillante” carrera judicial y finalmente los que están a favor de retirarse de esta Corte, porque se ha declarado enemiga del Perú.

Roberto Pereira, abogado de los cuatro magistrados del TC, interpretando el sentir de la Corte-IDH, afirmaba que “La corte señala que el solo hecho de haber abierto el proceso genera un problema de amedrentamiento, en perjuicio a la imparcialidad de los jueces”. ¿Son intocables los jueces del TC? ¿Jerárquicamente son superiores a la Constitución?

Indicó además que, “No se puede someter a un magistrado porque se discrepa del contenido de su fallo”. Qué se debe hacer si existen discrepancias, es la palabra del TC la última, una especie de dogma que hay que cumplir sin “dudas ni murmuraciones”, Qué sucede si el TC en uso de sus facultades se excede en su fallos o sentencias, los ciudadanos estarían desarmados e indefensos, a quién o quiénes acudirían a reclamar, a la CIDH.

El año 2015, un fallo de la CIDH obligó al estado peruano al pago de US$105 mil de indemnización a la terrorista Gladys Espinoza. “En 1993, Gladys Espinoza fue arrestada por la Dirección contra el Terrorismo de la Policía. En su poder se encontraron varios objetos que la relacionaban con el MRTA, como cartas para extorsionar empresarios, sobres membretados y una granada de guerra”.

La comprobada terrorista fue condenada a 25 años de prisión por la Corte Suprema, de Justicia; pero apoyada por las ONG´s de dd. hh, llevó su caso ante la Corte-IDH, asegurando sin pruebas y tan solo con su manifestación, que “fue víctima de violación y abuso sexual mientras era interrogada por la Policía”.

En esa oportunidad, como en el presente, se han levantado voces que cuestionan la permanencia de nuestro país en esta Corte que, hasta la fecha solo ha servido, según sus críticos, para defender derechos de terroristas, a los que encima, se tuvo que indemnizar, después del inmenso daño en pérdida de vidas humanas y miles de millones de dólares en infraestructura, lo que explica el atraso de nuestro país los últimos 20 años del siglo pasado.

El Constitucionalista Carlos Chipoco en reciente entrevista en P-21(12-1-2018) indica “La Corte ha cometido una falta grave, a pesar de ser sus jueces demócratas conocidos y brillantes, ha cometido el error de ignorar a los ciudadanos peruanos. Esto quiere decir, atacar la fuente de legitimidad del poder político del Perú. La fuerza de la Corte IDH está en que se cumplan sus mandatos, en su poder moral; si sus mandatos no se cumplen, se convertirá en un adorno del sistema interamericano.

El periodista Aldo Mariátegui en su columna en (P21) califica a esta sentencia como una majadería de la Corte IDH y que esta se ha zurrado en el Congreso autónomo y que “ha fabricado una sentencia en base a una sentencia con fórceps usando un caso ajeno. Lean los dos votos en minoría: esos sí son jueces de verdad”.

Agrega, para preocupación de millones de fujimoristas, que el “indulto a Fujimori ya fue”, dando a entender que esta Corte fallará en contra del indulto humanitario. Esta sería la verdadera justificación de la sentencia contra el caso el Frontón. Así, la Corte IDH mata dos pájaros con un tiro, para alegría de los enemigos del ex presidente.


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