lunes, 29 de junio de 2015

Que no sea una gran oportunidad perdida para nuestro país.

Nos atrevimos a pensar dadas las circunstancias que se vivían y vive, quienes iniciamos ardorosamente el trabajo político en Agosto de 2013, que por fin, aparecía en la escena nacional política un nuevo rostro que hablaba claro y sin tapujos. Un ex Primer Ministro del gobierno actual que, había demostrado firmeza y liderazgo en el corto periodo, que desempeñó dos cargos importantes.
Emergía Oscar Valdés Dancuart, con características propias, diferente a los ya harto conocidos políticos cotidianos. Todos coincidieron en afirmar que, el país había encontrado al líder que necesitaba en estas horas difíciles. Un empresario emprendedor, carismático, con personalidad definida, seguro, de ideas nuevas, que estableció de inmediato una gran empatía con la población.
Los hombres y mujeres que se unieron voluntariamente y ad honoren, para organizar un partido político, se vieron de pronto con la esperanza renovada, con el espíritu reverdecido, no todo estaba perdido en el país. Al igual que la población nacional todos estábamos cansados de la política anómala que practican en el país, los partidos políticos tradicionales.
Para muchas personas no fue difícil establecer contacto y simpatía entre el líder, sus ideas y el programa, todos Identificados con sus ideas directrices, con los rumbos de acción, importantes en base a la ideología del Movimiento Cívico Peruano.
Todos imbuidos de la necesidad de realizar una nueva forma de política, tal como él manifestaba en toda asamblea y reunión con los simpatizantes y amigos que se acercaban de manera voluntaria, priorizando el compromiso, antes que la promesa que nunca se cumple.
Con plena seguridad, todos coincidimos en afirmar que era el líder indicado, que reunía los requisitos y características personales, que adornan solo a los hombres que están predestinados, para acciones que trascienden la vida cotidiana de una sociedad, que a su vez adolecía de hombres que priorizaran los intereses para lograr el bienestar general de la Nación.
Muchos peruanos, se reunieron alrededor de él y confiamos en su discurso, en sus planteamientos, en su firmeza, y es que -como todos los honestos y limpios del país- estábamos, y estamos  cansados de vivir por centurias, bajo la dictadura de los males que afectan a nuestra patria.
Y era la búsqueda de un líder que agarre el timón del gobierno y enderece lo mal que caminaba nuestro país. Un país cansado de vivir bajo la corrupción, la cochinada, el desorden, el ventajismo, la criollada y la inseguridad. Nos atrevimos a pensar por un momento, se necesita un líder con carácter, para imponer la ley y el orden que tanta falta le hace al país.
Muchos creyeron y creímos en su mensaje y que él podría ser el gobernante de un país que se cae a pedazos, atacado por las 7 plagas de Egipto, un país cuya clase política y empresarial se pudre y emana olores nauseabundos.
Muchos, miles de peruanos se identificaron con las ideas primigenias y virginales que expresaba, la ideología que planteaba en todas sus intervenciones y asambleas, logró la mayor empatía con los asistentes. Caló muy hondo en quienes escucharon su mensaje de honestidad, de lucha contra la corrupción, de gestión, liderazgo y su firmeza en plantear sus ideas y soluciones para los males que afectan al país.
Entendiendo que,  un país de pasado glorioso, que lamentablemente fue residencia de una cultura europea que solo trajo atraso y decepción, aceptó la corrupción como forma de vida cotidiana. Nuestro país, no se merecía la situación que vivía, no podía estar sufriendo la inmoralidad de sus gobernantes y autoridades regionales y locales.
Un  estado que ha sido atacado desde sus cimientos, por todas las enfermedades que degradan la moral nacional. Las pocas autoridades honestas, junto con la población que mantiene los valores de honestidad, honradez y respeto, se ven rebasadas, porque la corrupción es un mal endémico que atraviesa desde los cimientos la estructura de nuestro país y llega hasta el ápice del poder.
No hay autoridad, ni juez, ni fiscal que no se encuentre en la disyuntiva de abandonar el recto camino y adentrarse en los vericuetos del delito, porque esa autoridad honesta al ver tanta deshonestidad, pierde la confianza en sus semejantes y los valores morales y éticos, que aún guarda un gran sector de la población.
El Perú, es hoy un organismo enfermo hasta la médula, atacado por todas las enfermedades que afectan su sistema inmunológico, debilitado por el abandono y complicidad de autoridades, así está nuestra nación. Salió de una lucha contra la subversión y desde entonces, ha sido atacada por: La corrupción, minería ilegal, tala indiscriminada, TID, lavado de activos, sicariato, mafias organizadas y entrelazadas, que debilitan la estructura del Estado-Nación.
En este escenario apocalíptico se viene desarrollando la campaña electoral con miras a las elecciones presidenciales de 2016. La lucha por el poder será titánica, será una lucha de gladiadores, una pugna digna de los mejores espectáculos de box, una mezcla de “Kik Boxin”, con  “muay thai” en el que vale todo.
Lo más llamativo de esta pugna electoral, es que nuevamente y por enésima vez, veremos a candidatos con los mismos rostros solo ajados por el tiempo, arreglados por los cirujanos para cuidar una imagen joven y reluciente, con asesores de prensa que cuestan un ojo de la cara, postulantes con menos peso gracias a la liposucción o la banda gástrica; pero, con las mismas malas costumbres.
De los partidos existentes ni hablar, son los mismos desde hace más de 60 años, hay nuevos partidos muy precarios, los antiguos mantienen los mismos dirigentes encaramados en el cogollo, en cargos hereditarios, cómo hacen para mantenerse tantos años, postergando a generaciones nuevas, audaces y con ganas de cambiar, no hay renovación. Grandes malabaristas de la política, moralistas y demócratas.
¿Quiénes son esos personajes?
Alejandro Toledo, cuestionado en su gobierno por mentir y desconocer a su hija, del “quinquenio del piloto en automático” de nuestra economía y sus innumerables escándalos del avión parrandero y fines de semana en Punta Sal, lo peor su venganza contra el Ejército. Hoy sufre investigación por lavado de activos, la compra de propiedades inmobiliarias millonarias en investigación, el caso Ecoteva es su cruz.
Alan García el del lustro o quinquenio perdido (1985-1990) y del gobierno del “perro del hortelano” (2006-2011), acusado hoy en el Congreso por los narcoindultos. PPK un anciano de 80 años, que dice estar en la mejor de sus formas, pero que no renuncia, ni renunciará a su nacionalidad y pasaporte estadounidense.
César Acuña, que no tiene muchos pergaminos, salvo haber sido alcalde Trujillo, el antiguo bastión aprista y hoy gobernador regional de la Libertad, eso sí dueño de la Universidad César Vallejo. Dispone de mucho dinero, sin embargo, pese a todo el dinero invertido en propaganda no pasa de un magro 6% a nivel nacional.
Keiko Sofía Fujimori, es probable la única que podría ser un obstáculo para las pretensiones del líder del Movimiento Cívico Peruano. Descartados, la izquierda de todos los pelajes que no se ponen de acuerdo, Antero Flores, Humberto Lay, Guzmán, y los otros, son candidatos menores que solo quieren presencia, parte de la torta del poder y atomizar el Congreso.
Digan entonces ustedes, si Oscar Valdés Dancuart, no es un excelente candidato a la presidencia de la República para las elecciones de 2016. Creemos que sí y si no se lanza, por alguna razón de fuerza mayor, con plena seguridad muchos lamentarán esa decisión. Si por el contrario, decide seguir adelante, poner la firmeza que lo caracteriza, entonces con plena seguridad, el Perú tiene la esperanza renovada que todo puede cambiar para bien de la nación peruana. Y con seguridad no será una oportunidad perdida para nuestro país.

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