lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Blindaje para el segundo vicepresidente?

Para el presidente Ollanta Humala el caso del segundo vicepresidente Omar Chehade está cerrado. Por lo menos, eso es lo que se entendió de sus declaraciones en Hawái. El grave impase político provocado, por la ambición de poder del segundo vicepresidente, se ha solucionado aparentemente, con el documento que presentó al Presidente del Poder Legislativo. La procesión sigue por dentro, golpes de pecho y sahumerios.

En ese documento reitera su inocencia y su negativa a renunciar. El problema está en saber, ¿quiénes están dispuestos a creer en los argumentos del segundo vicepresidente? Los medios de comunicación han publicado una encuesta que indica solo un 10% de preferencia o apoyo de la población. Inferimos que el pueblo que lo eligió ya no le cree.

En una entrevista con Beto Ortiz, muy light por cierto, en el que el entrevistador estuvo desconocido, Omar Chehade volvió a repetir sus gastados argumentos y también su propio guión. Fue el mismo que expuso en la comisión de ética del Congreso. Realmente no convenció y el periodista Ortiz, como nunca estuvo fuera de forma, le faltó agudeza.

Sin embargo, de todo lo expuesto por Chehade se puede concluir que continúa reiterando su inocencia, además considera que es objeto de una campaña de satanización y que a lo largo de su vida profesional, según reconoció, hizo muchos enemigos y estos le estaban pasando la factura. Nunca reconoció la conversación sobre Andahuasi con los generales.

Nuevamente reiteró que era inocente y que confiaba en que la comisión de ética lo reivindicaría, porque en todo caso, lo que cometió fue un error político por su inexperiencia. Dio a entender que todo comenzó cuando en una entrevista en canal N manifestó a su entrevistadora su deseo de ser presidente del Perú.

El daño político con repercusiones en lo social, que le ha infringido el segundo vicepresidente al gobierno de Ollanta, necesita de un control de daños urgente. Las últimas encuestas son muy elocuentes, el presidente ha disminuido su preferencia a ojos de la población, bajando 8 puntos.

El golpe ha sido fuerte y como todo sigue igual, como agua en estanque, entonces, aquí no ha pasado nada y que siga adelante el gobierno que se erigió en paladín de la lucha contra la corrupción.

Ollanta Humala ¿La honestidad hace la diferencia?

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