viernes, 30 de septiembre de 2011

Ética del funcionario público.

El Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONAA), está siendo cuestionado por diferentes sectores de la opinión pública nacional, a raíz de la muerte por intoxicación alimentaria. Al parecer contaminada con pesticidas que, habrían ingerido aproximadamente cien miembros de la comunidad Cachachi, provincia de Cajabamba, en Cajamarca.

La intoxicación masiva por alimentos, dejó como secuela de un total de 89 menores atendidos en los centros de salud de la región, tres niños muertos y cinco adultos delicados de salud.

Mientras se dan discusiones bizantinas, buscando respuestas al quién, cuándo, cómo y por qué sucedió este hecho. Los familiares lloran a sus niños muertos y no hay fuerza humana que revierta esta situación.

Cómo afrontar la muerte irracional de tres niños. Todos buscan las causas y los responsables para colgarlos bajo una pira y sazonarlos a su gusto. La muerte absurda, siempre lo será, principalmente si se trata de niños en extrema pobreza. Porque viven tan lejos, allende los Andes, que hasta Lima no se escuchan sus ¡ayes de dolor y hambre!

Qué debe hacer el gobierno frente a estos hechos, qué deben los funcionarios responsables de esta terrible situación. Atornillarse en sus cargos, romper la pita por el lado más débil, echarle la culpa al vecino, o asumir su responsabilidad por única vez en su vida. ¿En qué vericueto sinuoso se perdió la Ética?

¿Qué harían Ollanta Humala, Aída García Naranjo, Daniel Abugattas, Daniel Mora, Oscar Valdés y Juan Pérez si se tratara de uno de sus hijas o hijos? Hasta cuándo se seguirá martillando y sacrificando seres humanos olvidados, excluidos en nombre de una democracia, que no le da ninguna seguridad a sus ciudadanos.

Cuál es la responsabilidad que compete a los funcionarios del gobierno aprista, quienes hoy miran desde el balcón, cómo la opinión pública nacional hace puré a la ministra de la Mujer Aída García Naranjo y sus funcionarios del PRONAA. No dudamos que este sea, un gobierno que propugna la inclusión social de sectores marginados y olvidados. ¿De esta manera?

Los alimentos adquiridos por PRONAA al parecer no cumplirían los estándares de calidad. No aparecieron por arte de birlibirloque, sino que fueron adquiridos por la administración aprista. Fueron administrados por funcionarios apristas hasta hace dos meses. En algunos casos no se ha verificado la fecha de vencimiento, como es el caso la denuncia al PRONAA de Pasco, por alimentos que vencen en octubre.

El tiempo se dilata por el viaje de la ministra García Naranjo a Cajamarca, quien debió hacerlo de inmediato; pero, nunca es tarde para intentar subsanar un buen baile regetonero. En el Congreso discuten cómo pasarle la guillotina, para afectar al gobierno de Humala.

Los congresistas de oposición se han mentalizado, se frotan las manos con incalculable placer y diríamos, casi crueldad por la interpelación. Y los niños muertos descansan en paz, después de haber ingerido alimentos entregados por el Estado peruano.

Realmente absurdo, ¿no lo creen?

No hay comentarios: