lunes, 13 de julio de 2009

¿Hasta cuándo seguirán esperando nuestras Fuerzas Armadas y PNP?


El 19 de marzo de 2006, el doctor Alan García Pérez como candidato presidencial del Apra, en una reunión de campaña realizada en el hotel Sheraton con nutrida asistencia de miembros de las FFAA Y PNP en situación de retiro, se comprometió a dar plena vigencia al DS Nº 213-90-EF.El plan electoral del partido aprista contemplaba atender prioritariamente tal injusticia.


Durante la administración del actual régimen, el primer ministro de defensa, Alan Wagner Tizón, informó que dentro de las prioridades establecidas por el presidente García, el año 2009 sería “el año de las remuneraciones y pensiones de los sectores defensa e interior”. Alan Wagner fue reemplazado por Ántero Flores-Aráoz y este ahora por Rafael Rey Rey.

Así, durante el 2007 se realizaron innumerables reuniones de trabajo y mediante el acuerdo Nº 01-2007 del 19 diciembre de 2007, firmada por Nuria Esparch Fernández, ex viceministra de asuntos administrativos y económicos de Ministerio de Defensa, y los representantes de las FFAA Y PNP, se acordó la homologación remunerativa del personal militar y policial por etapas; pero además, se reafirmó la intangibilidad de la ley de pensiones 19846 y sus modificatorias.

Pese a la consciente, disciplinada y confiada aceptación del acuerdo en mención por los integrantes en situación de retiro de las FFAA y PNP, ellos han percibido que el gobierno no tiene la menor intención de cumplir con la ley, ni con los acuerdos firmados, menos con sus promesas y sigue postergando indefinidamente los derechos de los esforzados defensores de la patria.


Recordaremos que el año 2008 fue el año del quiebre de la apatía y de la interminable espera en que se había convertido el reclamo oficial y silencioso, por el grave problema salarial que aqueja a los uniformados. Representa un año memorable para todos los peruanos y en particular, para los integrantes de las FFAA, PNP en retiro, sus viudas y discapacitados.


Cansados de promesas electorales incumplidas, militares y policías en situación de retiro tomaron la decisión de salir a las calles y levantar su voz de protesta. Se sintieron burlados y disminuidos, ciudadanos de segunda clase, al percatarse que existe y persiste en el gobierno y los burócratas dorados, una gran obstinación, indiferencia e indolencia para solucionar la problemática salarial.


Recordemos que todas las gestiones han caído en saco roto hasta la fecha, el gobierno ha hecho oídos sordos. Las reclamaciones se acumularon como las dunas de un desierto, como lodo en cieno, como las arrugas de un anciano patriarca. Dejando que pase el tiempo, que las palabras se las lleve el viento y las promesas se guarden en el baúl de los olvidos.


¿Qué había pasado para llegar a estos extremos? Simple y llanamente, los integrantes de las diversas organizaciones de militares y policías en retiro, con el concurso de sus viudas y discapacitados, comprendieron que solo movilizándose en las calles, podrán obtener el apoyo de la opinión pública nacional y los medios de comunicación, para lograr sus justos reclamos.

Debemos precisar que hasta la fecha los integrantes de nuestras FFAA, PNP, sus viudas y discapacitados, han participado en cuatro grandes movilizaciones y una parada cívica en el Campo de Marte, cuya finalidad fue obtener una respuesta oficial, una decisión política al pedido de reivindicación de sus derechos económicos, injustamente postergados. No se ha logrado nada hasta la fecha.


Después de la crisis ministerial por los hechos lamentables de Bagua en la que murieron 24 policías y 10 nativos, ha juramentado el nuevo gabinete ministerial. Nuevas caras para los mismos y antiguos roles. Los hombres de uniforme quieren creer que los nuevos ministros en Defensa e Interior pondrán todo su esfuerzo por cumplir con la palabra y la promesa empeñada en un acta de acuerdo del 2007.


Los cambios más notorios son en la cartera de Defensa, Rafael Rey Rey en reemplazo de Ántero Flórez, quien no hizo nada por mejorar la situación económica de las FFAA y la del Interior, el general Octavio Salazar Miranda en reemplazo de Mercedes Cabanillas, responsable del baguazo.
Mientras los nuevos ministros se acomodan, asistiremos a la reedición de una larga y sinuosa gestión de los representantes de los policías, militares, discapacitados y viudas, para lograr que en este medio año que queda, se pueda obtener las ansiadas mejoras económicas.


Sin duda el principal obstáculo es y seguirá siendo el ministro Carranza que ha sido ratificado en la cartera de Economía y además, debemos tener en consideración que el año 2010 es un año pre- electoral y las prioridades del gobierno serán otras.


La opinión pública nacional no es ajena a esta reclamación de los hombres de uniforme y sabe que es justa. Ellos saben que esta crisis que se viene arrastrando desde hace 20 años y que afecta a un grupo humano superior al millón y medio de peruanos, puede tener una solución inmediata, si realmente existe voluntad política de solución.

No es difícil para el gobierno cumplir con el cronograma de etapas establecido en la referida acta de acuerdo, sobre todo, si tenemos en consideración la actual bonanza económica que vive al país, como lo han asegurado los principales operadores políticos y el mismo presidente.

Para la primera etapa del 30%, la incidencia anual en el presupuesto de los pliegos de Defensa y del Interior, alcanza un monto de S/. 1,632.93 millones, con un retorno de S/. 338.87 millones al Estado y un costo fiscal neto de S/. 1,294.06. Como se puede apreciar, la decisión está en manos del presidente Alan García.


Reiteramos nuevamente al Ejecutivo, a los nuevos ministros de Defensa e Interior, que aborden en prioridad la solución al problema salarial de militares y policías, y al Congreso una mayor atención y preocupación, para solucionar las necesidades económicas para soldados, policías, sus viudas y discapacitados.


Pedimos mayor consideración con los hombres que vistieron el informe de la patria. Para quienes han entregado su esfuerzo por nuestro país y para aquellos que regaron con su sangre el largo camino que significa la guerra interna y han dejado viudas y huérfanos en la inseguridad, que significa vivir sin la figura paterna en el hogar y desarraigados en nuestra sociedad. No seamos indiferentes con quienes luchan por mantener la democracia y nuestros valores morales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Rafael Rey, es uno de los pocos civiles que a defendido ardorosamente a los miembros de las FFAA. Creo que harà una buena gestiòn pq tiene capacidad y sobre todo es muy honesto.