viernes, 26 de junio de 2009

¿En qué momento se perdió el principio de autoridad en el Perú?

En los graves sucesos de Bagua y cuyo resultado a enlutado a 34 hogares peruanos, entre policías y nativos, hay una grave responsabilidad que deben asumir las autoridades por acción u omisión. El país no puede estar a merced del caos y la incertidumbre, es necesario tomar el toro por las astas. El gobierno debe deslindar responsabilidades.

Cuando se sentenció al ex presidente Alberto Fujinori, por los casos de la Cantuta y Barrios Altos, los jueces tomaron muy en cuenta la teoría de la autoría mediata, que desde su particular percepción, es el pleno ejercicio del mando y comando por haber desempeñado el rol de Jefe Supremo de las FFAA y PNP, que nuestra Constitución ampara.

En ese cometido, contribuyeron mediáticamente algunos medios de comunicación, la izquierda caviar y los abogados de la parte civil, en impregnar en la población la culpabilidad de Fujimori y se esforzaron a través de todo el juicio, en demostrar que Fujimori era el hombre de atrás y por ello lo condenaron 25 años de prisión.

En el caso de Bagua, donde murieron 24 policías y 9 nativos, quiénes estuvieron detrás del operativo, alguien del gobierno nos puede responder las siguientes interrogantes ¿Son responsables los mandos de la PNP, la ministra Cabanillas, el primer ministro Yehude Simon, el presidente García? A quiénes hacemos responsables.

¿Hasta cuándo debemos esperar los resultados de la investigación? No podemos ser indiferentes al dolor de los familiares, viudas e hijos de policías y nativos, quienes lloran desconsoladamente a sus muertos. Creer que un cheque, un ascenso o una casa les devolverá a sus familiares, es un consuelo gris.

La violencia y el caos, con grave pérdida de vidas humanas en Bagua, nos permite buscar las razones del fracaso del gobierno en el tratamiento de esta crisis. Frente a este resultado adverso, el gobierno se vio obligado a dar marcha atrás, desandar el camino y el Congreso derogó las leyes que motivaron esta crisis.

Al gobierno le ha costado volver nuevamente a tomar la iniciativa; pero, un balance inicial nos indica que este no solo ha perdido tiempo, sino que el principio de autoridad que se debió preservar, ha sufrido un fuerte deterioro. Cómo negociar en las actuales circunstancias.

La población tiene la percepción que este gobierno se ha debilitado, que aún no tiene capacidad de respuesta, porque ha permitido y permite que las movilizaciones, terminen con bloqueo de carreteras, el deterioro de la propiedad privada, así como el enfrentamiento entre poblaciones y policía, que terminan con muertos, heridos y contusos.

Los responsables de las negociaciones por parte del gobierno, el Primer Ministro Yehude Simon y la Ministra del Interior Meche Cabanillas, han fracasado rotundamente. Ambos por su lado han tratado de justificar su falta de eficacia en el tratamiento de la crisis. En el caso de Mercede Cabanillas ha tenido diferentes posiciones muy extremas, desde hacer responsable al Ejército, hasta responsabilizar a los mandos de la PNP, todos eran responsables y ella fácilmente se excluía del problema.

La fiel expresión de esta percepción sin lugar a dudas son las dos encuestas de opinión, que han encargado dos diarios de la capital y cuyos resultados son contrarios al gobierno y permiten percibir el bajón del presidente García, frente a la subida de Keiko Fujimori en la intención de voto.

Esto se agrava por la exposición que han realizado en el congreso el Premier Yehude Simon y la ministra del interior Mercedes Cabanillas. Quienes no han asumido su responsabilidad por los graves sucesos de Bagua y se fueron por la tangente. El Congreso soberano por momentos se convirtió en un ring de box.

Es más, en el caso de Mercedes Cabanillas no tuvo el menor desparpajo de limpiarse las manos y echarle la culpa al recientemente nombrado director general de la PNP, al Ejército y a fuerzas oscuras que quieren debilitar la Democracia. Que fácil salir de los obstáculos haciendo responsables a sus subordinados. Lavarse las manos como Pilatos, no es una buena estrategia política.

Recordemos que Mercedes Cabanillas estaba en todos los operativos que realizaba la PNP, salía en primera plana de los diarios y la invitaban a cuanto programa televisivo y radial existe para entrevistarla por lo bien que le salían los operativos. Claro está, mientras todo salía bonito, bueno y barato, y su imagen se fortalecía la protagonista era ella.

Lo más grave de todo esto es la pérdida económica de los comerciantes y transportistas. Sus efectos colaterales son numerosos, no solo ahuyentarán las inversiones, las consecuencias sobre nuestra incipiente industria turística son graves, muchos paquetes turísticos han sido cancelados. En el ámbito externo también se está afectando gravemente la imagen, que hasta hace unos meses tenía el país.

En esta crisis que amenaza extenderse a otros ámbitos, durante las negociaciones se debió mantener abiertos los canales de comunicación. Con los conflictos sociales en ciernes, será necesario establecer una empatía entre ambas partes, buscando siempre que no termine en antipatía, sino en una relación de simpatía, en la que ambas partes salgan triunfadores, no ganadores. Nada de esto se logró en Bagua.

La negociación es parte de la solución de una crisis, en esta el objetivo será explorar si llegar a un acuerdo es mejor, que no llegar a ninguno. Lo que se ha podido percibir de la actual situación social que vive el país, es que, los negociadores del gobierno no han estado a la altura de sus pergaminos.

Las paralizaciones, movilizaciones y el desborde popular sigue en otras provincias del país, causando graves pérdidas económicas y cancelación de paquetes turísticos que afectan a lugares importantes como Cuzco, Puno, Madre de Dios, etc.

En las negociaciones se debió tomar en cuenta que, antes que hablar, se debe escuchar y esto es lo que faltó en la crisis de Bagua. No escucharon a los nativos, los trataron de mecer durante siete meses y los últimos cincuenta días fueron los peores en una negociación, ambas partes no se pusieron de acuerdo. El resultado fue el que todos lamentamos por la muerte de nativos y policías.

El gobierno no puede negociar con un cuchillo en la garganta, o una granada en los pies. No puede estar enviando al Premier con su tanque de agua y apagar los incendios, apaciguar conflictos. El gobierno debe establecer una metodología para enfrentar la crisis.

Tiene en sus manos todas las fortalezas legales para hacer valer su autoridad, tiene las capacidades que le dan las leyes y normas constitucionales para solucionar este tipo de crisis. No debe permitir que se siga deteriorando el principio de autoridad, porque afecta su credibilidad.

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