domingo, 7 de diciembre de 2008

REFLEXIONES SOBRE EL IMPORTANTE ROL DEL EJÉRCITO EN LA VIDA NACIONAL

Este próximo 9 de diciembre celebraremos a lo largo y ancho de nuestro hermoso País, el CLXXXIV de la Batalla de Ayacucho, que por su trascendencia histórica durante la campaña libertadora, fue establecida como día del Ejército Peruano.
Recordemos que como Institución regular, el Ejército fue creado por Decreto del Generalísimo José de San Martín expedido el 18 de agosto de 1821.


Rememorar esta fecha importante en nuestro calendario, es traer al presente aquellos lugares memorables donde se desarrolló esta cruenta batalla. Allí se eleva el Condorcunca cual guardián pétreo, sobre la inmensa Pampa de la Quinua, mudo testigo de los resultados de aquella jornada violenta. El parte oficial habla de “1800 cadáveres y 700 heridos fue el resultado total, fruto de la temeridad y obstinación españolas”.

Convencidos que la Libertad e Independencia tenían un precio muy alto y que este era fruto de una victoria en el campo de la lucha. Las fuerzas patriotas conformada por hombres de extraordinaria valentía y tesón inigualable como Sucre, Córdova, Lara, La Mar y Miller. Enfrentaron al ejército realista dirigido por La Serna, Valdez, Monet, Villalobos y Canterac. Y los vencieron.

Han transcurrido más de ciento ochenta años, de aquella jornada patriótica, que puso fin a la dominación española en nuestras tierras. Los directores de la guerra firmaron en la Pampa de la Quinua la famosa Capitulación de Ayacucho. Luego de esta victoria patriota, quedó sellada la Independencia de América del Sur.

Si bien es cierto, este 9 de diciembre ha sido instituido como día del Ejército, no es menos cierto también, que nuestra noble Institución tiene su origen, en aquellas organizaciones guerreras pre-incas y que se fortaleció con el desarrollo alcanzado durante el Imperio de los Incas. Es que el Ejército fue el principal instrumento que dispuso el Inca para expandir su cultura y consolidar su hegemonía.

Así, el Ejército funda sus bases en la tradición guerrera, cuyos íconos pétreos se encuentran en el Templo de Sechín y se enriquece con el concurso de las culturas Nazca, Moche, Wari, Tiahuanaco y los Incas. Prueba de ello son los monumentos y complejos arqueológicos que existen en nuestro país y los que se descubrirán en el futuro.
Los últimos descubrimientos nos llevan a un recorrido histórico por el Señor de Sicán y los siete restos óseos de personajes importantes descubiertos la semana pasado. El Señor de Sipán y la Dama de Cao, esta última revaloriza el papel de la mujer en nuestra historia y nos muestra que también ellas supieron gobernar en el pasado. Finalmente hacemos mención a la civilización de Carál, un mundo por descubrir.

Durante el Tahuantinsuyo se consolida el desarrollo de la cultura Inca o quechua, pero también el enfrentamiento de dos hermanos por el trono real, que coincide con la llegada de los españoles y el choque final entre dos culturas. Tan solo en 95 años y gracias al genio político y militar, los gobernantes de estas tierras extendieron sus fronteras a nuevas regiones.

Recordemos que Pachacutec es el gran organizador del Tahuantinsuyo y logró su consolidación geográfica y cultural, abarcando territorios de las actuales repúblicas de Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile, lugares donde aún quedan vestigios, huellas y restos arqueológicos de su grandeza militar.

Sin embargo, es necesario destacar a Túpac Inca Yupanqui, sucesor de su padre Pachacutec. Fue explorador y viajero. Según nuevas investigaciones históricas han confirmado, que exploró la Antártida y descubrió la Oceanía. De tal manera que este Inca fue quien consolidó la grandeza del Tahuantinsuyo, al incorporar el mar a su vasta heredad.

Durante la fuerte dominación española que duró tres siglos, los nativos de estas tierras opusieron resistencia a la dominación española. Allí están escritas con paginas de gloria, los levantamientos de Manco Inca, Juan Santos Atahualpa, José Gabriel Condorcanqui “Túpac Amaru II”, Francisco de Zela, los hermanos José, Gabriel y Mariano Angulo y Mateo Pumacahua, entre otros patriotas que lucharon por la libertad de nuestro país.

En la etapa correspondiente a la Campaña por la Independencia, el Ejército no tenía una partida de nacimiento oficial. Sin embargo, contribuyó con su esfuerzo y sacrificio a la consolidación de nuestra Independencia. Esta etapa termina con las célebres batallas de Junín y Ayacucho.

España jamás se resignó a la pérdida de sus dominios de ultramar, una expedición llegó a nuestro mar amenazando nuestra frágil Independencia. Entre 1825 y 1866 se consolidó nuestra República. En este lapso se llevó a cabo el glorioso combate del 2 de Mayo. Expresión sublime de unidad del pueblo peruano con sus fuerzas armadas, en defensa de nuestra Soberanía e Independencia.

También vivimos una etapa negra, la Guerra del guano y el salitre 1879-1884. Periodo de triste recordación, en que la improvisación de los gobiernos, el despilfarro de los dineros del Estado y la falta de previsión, facilitaron nuestra derrota ante nuestro enemigo, Chile.

Es cierto, en este periodo hubo demostraciones de valor, patriotismo y honor en defensa de nuestra soberanía. Finalmente sucumbimos ante un enemigo, mejor armado, equipado y preparado con muchos años de antelación. Chile no nos ganó la guerra, nosotros la perdimos irremediablemente, por falta de una visión estratégica de los gobernantes de aquellos años. No se debe volver a repetir esta situación nunca más.

Posteriormente, el Ejército participó en la campaña militar contra Colombia en 1933, contra Ecuador en 1941. Fueron actos valerosos enmarcados en la defensa de nuestra Soberanía e Integridad territorial. Luego vendrían las operaciones militares de la Cordillera del Cóndor en 1981, que ratificó la validez del Protocolo de Río de Janeiro, y el Alto Cenepa en 1995, que finalmente posibilitó la demarcación de los 78 kms que faltaban en la Cordillera del Cóndor.

La participación del Ejército durante el proceso de Pacificación Nacional, en el marco de la Estrategia Contrasubversiva impuesta por el gobierno priorizó la obtención de la adhesión de la población y las labores de inteligencia. En base a un trabajo coordinado con los otros institutos de las FFAA, la PNP, y los Comités de Autodefensa, se logró la derrota de las organizaciones subversivas SL-MRTA, que hoy nuevamente viene tiñendo con sangre de policías y soldados valerosos el Huallaga y el VRAE.
Llegado a este punto, ustedes amables lectores se preguntarán, por qué se ha realizado una síntesis de la evolución de nuestro Ejército y que abarca casi tres mil años. Cuál es el objeto.

La respuesta es muy simple, primero reflexionar sobre el importante rol que ha cumplido y cumple el Ejército en nuestra sociedad. Por otro lado, tener presente que a los largo de estos siglos esta Institución se ha movido de manera pendular. Entre momentos de gran fortaleza en su equipamiento, preparación y entrenamiento de sus fuerzas y con una visión diferente de sus gobernantes, quienes priorizaron la real importancia de la Defensa Nacional.

A diferencia de otros periodos, en que hubo falta de una visión geopolítica, desidia, improvisación, recortes de presupuesto, malos salarios para su personal, indiferencia y apatía del poder político. Ejemplos hay muchos, la etapa anterior a la guerra con Chile y se repite los primeros años de este siglo. No debemos olvidar el concepto de Defensa y Desarrollo si se queremos lograr el Bienestar General de nuestro pueblo.

Sirva este nuevo aniversario del Ejército, para reflexionar sobre el papel que deben cumplir los integrantes de esta Institución, en el lugar y cargo que desempeñan. Tengamos la capacidad para reconocer que nuestro país, es hermoso, con un potencial inmenso, con regiones naturales dotadas de una gran biodiversidad, con recursos naturales como el agua, minerales y el gas, muy apetecibles por nuestros adversarios. Ello nos impele, nos exige cuidar y proteger estos recursos, para beneficio de los 28 millones de peruanos.

Por tanto, los invito a que adoptemos un cambio hacia una actitud proactiva. Irradiemos conciencia de Defensa Nacional ante la opinión pública. Con un solo pensamiento, una sola idea, pidamos al altísimo y trasmitamos nuestros deseos, para que nuestros gobernantes tengan un momento de lucidez y puedan comprender la necesidad urgente de mejorar no solo el equipamiento, entrenamiento y preparación del Ejército y de sus FFAA, sino las condiciones económicas de sus integrantes.

Un sincero homenaje a todos los integrantes del Ejército, sus viudas y discapacitados que se encuentran en las diferentes regiones de nuestro país. Saludo a ustedes que llevan tatuado sobre su piel los colores de nuestra Bandera Nacional y en vuestra sangre y corazones nobles, un inmenso sentimiento patriótico, que es el verdadero sustento de nuestra nacionalidad.

Este 9 de diciembre un Feliz Día para todos los integrantes del Ejército, especialmente para aquellos que combaten en el Huallaga y el VRAE contra el narcosenderismo homicida, en nombre de nuestra patria y los valores democráticos.

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