martes, 17 de octubre de 2017

Acciones del comando chileno por hundimiento del buque chileno Covadonga









Era agosto de 1880 y la goleta chilena Covadonga continuaba bloqueando el puerto de Chancay por disposición de su comando. El día 13 de setiembre, esta nave fue hundida, por acción de un torpedo ideado por el ingeniero Manuel Cuadros, colocado por el Teniente Decio Oyague en un bote señuelo, que ocasionó un forado y el posterior hundimiento.

El relato del profesor chileno Pedro Godoy P, del Centro de Estudios Chilenos CEDECH, es elocuente “Lo cierto es que la Covadonga es empleada –durante la Campaña de Lima- en el bloqueo de la costa peruana. Está al mando de Pablo Ferrari y estacionada frente a Chancay, caleta pesquera ubicado a 40 km. Del Callao. Allí –después de cañonear el poblado- como botín se iza a bordo una balandra. Aquello es fatal porque se trata de un torpedo caza-bobo. Al explotar se hunde la compañera de la Esmeralda. Las bajas suman casi un centenar de marineros incluyendo su comandante”.

El 14 de setiembre se convocó a Consejo de guerra a bordo del blindado Blanco Encalada, presidido por el Contralmirante Galvarino Riveros. A este conclave asistieron: el capitán de navío J.J. Latorre del blindado Cochrane, el capitán de fragata Luis A. Castillo, comandante del Blanco Encalada, el capitán de corbeta Carlos E. Moraga, comandante de la cañonera Pilcomayo y el capitán de corbeta Luis A. Lynch comandante del Angamos.

Luego del intercambio de opiniones entre estas autoridades sobre las medidas de represalia a tomar en contra del pueblo peruano, tuvieron muchas vacilaciones en tomar una decisión, porque las opiniones variaban entre: la consulta al gobierno de Santiago y el arrasamiento de toda la costa, como veremos:

“El capitán Lynch, no contando la escuadra con elementos bastantes para atacar el Callao, la única represalia posible era el bombardeo de Chancay, Ancón y Chorrillos, pero como esa medida era de tanta gravedad, por tratarse de poblaciones indefensas, era de opinión que se consultara al Supremo Gobierno sobre el caso. El capitán Moraga opinó porque inmediatamente se arrasase toda la costa peruana. El capitán Castillo opinó como el capitán Lynch. El capitán Latorre se adhirió a lo manifestado por el capitán Lynch y castillo. El Contralmirante fue de opinión que se consultara al Supremo Gobierno”. (1)

Luego del hundimiento del buque chileno Covadonga en el puerto de Chancay, el comando chileno por disposición de su gobierno dio disposiciones para una inmediata represalia y proceder a bombardear los puertos de Ancón, Chorrillos y Chancay, que como se sabe las poblaciones estaban indefensas y a merced del enemigo.

A continuación, reproducimos los mensajes que se intercambiaron entre las autoridades navales chilenas, después de haber recibido esta sorpresa

LXXXV                                                                                             
“Instrucciones para proceder a bombardear los puertos de Ancón, Chorrillos y Chancay”.
“NÚM. 2,668- MINISTERIO DE GUERRA Y MARINA
Santiago, Setiembre 17 de 1880
Con esta fecha digo al comandante de armas de Arica, coronel Valdiviezo:
Haga V.S. salir el vapor Angamos para llevar al Jefe de la escuadra la siguiente comunicación:
Con motivo del ataque que ha ocasionado loa pérdida de la Covadonga, V.S. notificará al Gobierno del Perú le entregue en el término de 24 horas, el vapor Rímac y la corbeta Unión, bajo la intimación de proceder a bombardear los puertos de Chancay, Ancón y Chorrillos, lo que V.S. ejecutará si en el plazo señalado no obtiene contestación satisfactoria.
Una vez que V.S. haya dado cumplimiento a esta orden, se dirigirá a esta capital, dejando el mando de la escuadra a cargo del capitán Latorre. V.S. se vendrá en el primer transporte que venga al sur o en los vapores de la carrera, si ello es posible.
Dios guarde a V.S.
JOSÉ FRANCISCO VERGARA
Al señor Comandante en Jefe de la escuadra”. (2)

LXXXVI
“Notas cambiadas entre el Jefe de la escuadra y el Decano del Cuerpo Diplomático en Lima con motivo del bombardeo de Chorrillos, Ancón y Chancay”.
“NÚM. 1118. COMANDANCIA GENERAL DE LA ESCUADRA
Rada del Callao, Setiembre 21 de 1880
Señor:
Con esta fecha he dirigido al señor Jefe político y militar en la plaza del Callao, la siguiente comunicación:
N° 1,117. - Con motivo de la alevosa celada que ha ocasionado la pérdida de la goleta Covadonga en el puerto de Chancay, he recibido instrucciones de mi Gobierno para bombardear los puertos de Chorrillos, Ancón y Chancay, si en el término de 24 horas el Gobierno del Perú no ha entregado a esta escuadra la corbeta Unión y trasporte Rímac.
Lo que digo a V.S. para los fines consiguientes, previniéndole que si mañana 22 del corriente, a las 12M., no me han sido entregados los citados buques Unión y Rímac, se llevará a cabo el bombardeo, sin otra prevención.
Como un acto de consideración al Honorable Cuerpo Diplomático y en salvaguardia de los intereses neutrales, he creído necesario en poner en conocimiento de V. E: la anterior comunicación, rogando a V. E. se sirva trasmitirla a sus honorables colegas.
Aprovecho esta oportunidad para ofrecer a V. E. los sentimientos de consideración con que soy de V. E. muy atento servidor.
GALVARINO RIVEROS
Al señor Decano del Cuerpo Diplomático” (3)

Como debía ser, por decencia y respeto a la propiedad y las poblaciones, insertamos la respuesta del Decano del Cuerpo Diplomático Ministro de Ministro Plenipotenciario de San Salvador J. de T. Pinto, al contralmirante Galvarino Riveros Cárdenas, que muestra el acuerdo tomado por todos los ministros plenipotenciarios extranjeros que responden a la amenaza de bombardeo chileno.

“LEGACIÓN DEL SALVADOR
Señor Almirante:
El Decano del Cuerpo Diplomático acaba de comunicarnos la carta que V. S. le ha dirigido, para notificarle su intención de bombardear los puertos de Chorrillos, Ancón t Chancay.
V. S. indica como motivo de esta medida la destrucción de la Covadonga y el hecho de negarse el Gobierno peruano a reparar el perjuicio, entregando los buques de guerra la Unión y el Rímac.

Nuestro deber nos obliga, almirante, hacerle observar que el bombardeo de localidades abiertas y no defendidas, es contrario a los usos de la guerra practicados por las naciones civilizadas. Sin duda tales medidas pueden ser excepcionalmente autorizadas contra poblaciones que han violado ellas mismas el derecho internacional, pero este motivo no podría ser invocado aquí, puesto que la pérdida de la Covadonga es el resultado de operaciones regularmente practicadas en las guerras.

Tomando, pues, en consideración que en los puntos señalados existen propiedades neutrales considerables, llamamos vuestra atención sobre la necesidad de postergar una medida que solo ha sido, sin duda, prescrita por el Gobierno chileno en vista de una apreciación inexacta de los hechos. Estamos persuadidos de que, mejor informado el Gabinete de Santiago, juzgará conveniente desistir de una resolución que en las circunstancias actuales no puede sino perjudicarle en la opinión y alejar las probabilidades de paz. La postergación de algunos días le bastará para consultar a su Gobierno, o ese plazo sería, además indispensable para que las familias que habitan en Chorrillos puedan ponerse a salvo.

En todo caso, debemos hacer las reservas, las más formales, respecto a derechos de neutrales, sobre todo de los que habitan en Chorrillos, ciudad absolutamente sin tropa y de la cual ningún ataque ha sido jamás dirigido contra la escuadra bloqueadora. Si es, en efecto, imposible evitar que los neutrales sufran perjuicios a consecuencia de operaciones regulares de la guerra, el Gobierno chileno no podría declinar la responsabilidad de pérdidas ocasionadas por un acto que no podemos sino considerar contrario al derecho de gentes adoptado por las naciones modernas.

Sírvase aceptar. Almirante, las seguridades de nuestra alta consideración.
El Ministro de San Salvador. J. DE T. PINTO. - Ministro de la República Argentina, JOSÉ E. URIBURU.- Ministro de Francia, E DE VORGES. – Ministro de Estados Unidos. J.P. CHRISTIANCY. – Ministro de S.M.B., SPENCER ST. JHON. – Ministro de Alemania, V. GRAMATZKI. – Ministro de Italia, G. VIVIENI. – Encargado de Negocios de Brasil, J.H DE MELLO. - Encargado de Negocios de España, ENRIQUE VALLES.
Al señor Contralmirante GALVARINO RIVEROS, Comandante en Jefe de la escuadra chilena”. (4)

Respuesta del Contralmirante Galvarino Riveros al Decano del Cuerpo Diplomático en Lima.
“Rada del Callao, Setiembre 22 de 1880
Señor:
A las 9.30 A. M. de hoy he tenido el honor de recibir la atenta nota de V.E. y la colectiva que se ha servido dirigirme el Honorable Cuerpo Diplomático residente en Lima.
La premura del tiempo me impide entrar en algunas consideraciones que me ha sugerido la lectura del oficio del Honorable Cuerpo Diplomático de Lima, y me limito, por lo tanto a acusar recibo de ella a V. E., agregando que las precisas órdenes de mi Gobierno sobre el bombardeo de Chorrillos, Ancón y Chancay, no me permiten diferir sus ejecución, la cual tendrá principio, a medio día de hoy, en Chorrillos.
Sin embargo, no puedo menos que manifestar aquí a V. E. que Chancay no debe ser considerado como plaza indefensa, pues ha sabido deshacerse del Covadonga, buque que la bloqueaba, valiéndose para ello, según la nota del Honorable Cuerpo Diplomático, de una operación regularmente usada en la guerra, y Chorrillos, a pesar de la aseveración del Honorable Cuerpo Diplomático, en la precitada nota, de que no hay ahí soldados y de donde ningún ataque ha sido dirigido a la escuadra bloqueadora, algunos tripulantes del crucero Amazonas, heridos a bala, no ha muchos días en aquella rada, prueban elocuentemente lo contrario.
Elevaré a conocimiento de mi Gobierno, el contenido del oficio que tengo el honor de contestar.
Aprovecho esta oportunidad para ofrecer a V. E. y a sus honorables colegas los sentimientos de distinguida consideración con que soy de V. E. muy atento servidor.
GALVARINO RIVEROS
Al señor Decano del Cuerpo Diplomático en Lima”.

Notas: (1), (2), (3) y (4)
Ahumada, Pascual. Guerra del Pacífico. Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referentes a la guerra. Tomo V, págs. 72 y 73.














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