Australian War Memorial

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EXTERIOR DE MEMORIA DE LA GUERRA-AUSTRALIA

miércoles, 15 de noviembre de 2023

¿Durante la Defensa de Lima en 1881, se consideró el contrataque como parte de la maniobra defensiva?

 


"Él general o simple capitán, que emplea a todos en el asalto de una posición puede estar seguro de verla retomada por un contraataque organizado de cuatro hombres y un cabo". Ardant du Pic.

¿Durante la Defensa de Lima en 1881, se consideró el contrataque como parte de la maniobra defensiva?

Robert Green autor de la obra “Las 33 estrategias de la Guerra”, nos trae referencias sobre la historia militar y las estrategias utilizadas por las diferentes culturas, y de cómo percibieron algo muy peculiar durante la batalla: “el bando que estaba a la defensiva solía ganar al final”. Según su observación parecía haber varias razones para ello: “Primero, una vez que el agresor pasaba al ataque, no tenía más sorpresa en reserva; el defensor podía ver claramente su estrategia y emprender acciones de protección. Segundo, si por cualquier motivo el defensor podía repeler este ataque inicial, el agresor quedaba en posición débil; su ejército estaba desorganizado y exhausto. Si los defensores aprovechaban esa debilidad para dar un contragolpe, a menudo podían forzar al agresor a retirarse”. [1]

La última batalla de la campaña del sur fue la batalla de Arica en 7 de junio de 1880, Bolognesi y sus bravos combatientes entregaron lo más preciado, su vida, en aras de la dignidad y honor nacional. Luego de la defensa heroica de Arica, los directores generales de la Guerra chilenos tuvieron casi seis meses para preparar la última ofensiva sobre la capital, Lima. Lima era como hoy, el Heartland nacional, centro del poder político y económico del Perú.



Qué hicieron las autoridades políticas y militares en este lapso, casi 7 meses, para preparar la defensa de Lima, a qué se dedicaron; porque valgan verdades, el desembarco de las tropas chilenas en Curayacu en 22 de diciembre de 1880, no encontró ninguna oposición nacional, salvo dos escuadrones nacionales que los hostigaron.

Seis batallones de infantería, un escuadrón de caballería, y artillería chilenos desembarcó sin ninguna molestia. Esto demuestra que el dictador Piérola y sus asesores militares, que eran de su círculo cercano de amistad, no habían tomado ninguna previsión, para enfrentar estas fuerzas de desembarco que luego se reforzó con las fuerzas al mando de Patricio Lynch que desembarcaron en Pisco.

Ante tanta pasividad peruana, el general del ejército ecuatoriano Salazar, afirmaba: “Semejante desembarco, ejecutado a cuatro pasos de nuestro ejército, que por hallarse en el centro de sus recursos debía estar bien provisto de los medios necesarios para su inmediata movilidad, fue en extremo aventurado; por lo cual es de creerse que el cuartel general chileno no se resolvió a practicarlo sino obligado a ello por la dura ley de una imperiosa necesidad, y contando, probablemente, con que los peruanos se encerrarían de nuevo en la defensiva pasiva, como lo habían hecho no sabemos porque razones, en la campaña de Tacna, a pesar de que su ejército del sur, era más maniobrero y movible que el destinado a la defensa de Lima”. [2]

Otra historia hubiera sido, si el ejército peruano situado en Chorrillos se hubiera desplazado en masa el 24 de diciembre sobre Lurín y Chilca, para atacar las tropas desembarcadas el día anterior.

Dentro de las operaciones defensivas y como parte del planeamiento de la defensa, también se conciben operaciones de contrataque, cuyo planeamiento debe ser meticulosamente realizado, especialmente en la decisión del momento oportuno, adecuado y sorpresivo de su ejecución, que permita lograr la conquista de un objetivo estratégico o táctico.

Las enseñanzas de la historia militar respecto de una operación defensiva; entendiendo que, el bando que opte por defenderse elegirá una zona de operaciones (Z/O) que le permita obstaculizar el avance enemigo y que el esfuerzo que realice en un terreno convenientemente preparado desgastará y afectará su moral e ímpetu de ataque.

El ataque chileno obedecería a un plan de batalla concebido por el general en jefe chileno y su estado mayor, quienes habían realizado reconocimientos generales y de detalle a partir de la línea de Chorrillos, que domina el terreno por sus alturas ligadas entre sí a lo largo, se observaba la tierra removida, la construcción de obstáculos, guarnecida por cañones, minas y bayonetas.

Ante semejante organización defensiva del terreno, inferimos que fue un gran dilema para los jefes militares chilenos el empleo de un ataque frontal a semejante posición defendida por una buena organización del terreno y tropas armadas con rifles de retrocarga.

El comandante en jefe del ejército chileno informó a su gobierno el 19 de febrero de 1881 
“siguiendo el camino de Manchay y se llega a atacar al enemigo por su flanco menos defendido y era posible interponerse entre la ciudad de Lima y el ejército que la defendía”. [3] Esta Forma de Acción (F/A) tenía algunas limitaciones como: el camino por recorrer era demasiado largo, exigía mayor movilidad que los chilenos no tenían; lo peor, los alejaba de la costa, del apoyo de los cañones de sus buques, esta acción hubiera permitido a las fuerzas peruanas tomar Lurín y hostilizar la retaguardia chilena.

Otra F/A consideraba atacar por la línea de la costa, es cierto se enfrentaba a posiciones peruanas mejor organizadas y defendidas en un terreno que los favorecía; sin embargo, contaban a su favor, que la distancia al enemigo era más corta y lo más importante, en ningún momento perdían el apoyo de sus buques y mantenían su retaguardia segura, asegurando su línea de comunicaciones.

El enemigo consideró, además, otra F/A, que consistía en amenazar Chorrillos con una división, mientras las otras dos divisiones atacaban por la línea Monterrico; sin embargo, no tenían las fuerzas suficientes, consideraron ilusorio atacar una posición enemiga más fuerte, con la limitación que sus fuerzas deberían dividirse, lo cual debilitaría su ataque y no podrían apoyarse en caso necesario. Al parecer no tuvieron tiempo para hacer un reconocimiento de detalle de esta dirección de aproximación

Finalmente, después de este análisis, el comandante en jefe de chileno se decidió atacar por Villa. Con todo su ejército.

Indudablemente que el terreno elegido para la defensa de la capital entre San Juan y Chorrillos inicialmente, y posteriormente la línea defensiva en Miraflores, un sector de la defensa estaba sobreextendida, no se respetó la distancia de apoyo y carecía de cubiertas y abrigos, de alguna manera el terreno no favorecía la defensa, salvo en el sector del Morro Solar hasta Chorrillos por las construcciones de los diferentes ranchos.

Sin embargo, sabemos también que Nicolás de Piérola, - dictador desde diciembre de 1879, cuando Mariano Ignacio Prado deserta y abandonó nuestro país, pretextando gestionar compra de armas en Europa, lo que en realidad fue una catastrófica  deserción, para preservar sus inversiones y propiedades en Chile- durante el planeamiento de la defensa debió tomar en cuenta y pedir recomendaciones a los militares, Nicolás de Piérola inexplicablemente prescindió del asesoramiento de los generales con experiencia, dejó de lado a los militares profesionales.

No existe indicaciones, tampoco indicios de cómo se ejecutó la conducción de la defensa en San Juan y Miraflores, tampoco se sabe si como parte de la defensa habían planeado realizar una operación ofensiva, un contrataque frente a las fuerzas enemigas con la reserva como es usual. Una operación defensiva, no es decisiva en una guerra, aunque puede ser más difícil de vencer que la ofensiva; por tanto, se debe asumir una posición defensiva antes de pasar a la fase ofensiva.

Por otro lado, habría que considerar que salvo el Crl. Iglesias quien realizó un contraataque en su sector defensivo con los batallones Libres de Trujillo del coronel Justiniano Borgoño y el batallón Zepita N.º 29 del Crl. Suárez que atacaron a las tropas chilenas, haciendo retroceder al enemigo y recuperando las posiciones, no se conoce de otras acciones similares en el frente de batalla.

“Existen ciertas circunstancias que por lo general favorecen al defensor, inclusive la disponibilidad de abrigo y encubrimiento, la colocación de las armas antes del combate, la menor longitud de las líneas de comunicación y el conocimiento del terreno y los habitantes de la región. Las ventajas para el atacante son la libertad de decidir cuándo y dónde atacar y cuándo y dónde concentrarse; esto le da la iniciativa. La principal dificultad del defensor estriba en que debe superar estas ventajas iniciales del atacante y buscar la forma de crear alternativas que le permitan hacer la transición a la ofensiva”. [4] Se entiende un contrataque.

En base a las razones expresadas por Robert Greene líneas arriba, para el empleo del contrataque, dentro de sus preceptos básicos se considera: “permitir que el enemigo dé el primer paso, inducirlo activamente a un ataque agresivo que agote su energía y desequilibre sus líneas y luego aprovechar su debilidad y desorganización”. [5]

Si el defensor repele el ataque inicial del enemigo, el agresor quedaría en posición difícil, con sus tropas cansadas y desorganizadas, “se requiere más energía para tomar un territorio (objetivo) que para preservarlo”. [6] Si el defensor aprovechaba este momento débil del atacante, podía bien contratacar y forzar el retiro de las tropas atacantes.

Como afirma Robert Greene: “El contrataque es, de hecho, el origen de la estrategia moderna. Primer ejemplo real de método bélico indirecto representa un gran adelanto intelectual: en vez de ser brutal y directo, el contrataque es sutil y engañoso, usando la energía y agresión del enemigo para causar su ruina”. [7]

Nunca quedará claro, si durante la defensa planteada frente a las tropas chilenas en San Juan y Miraflores, en algún momento se planeó un contrataque, lo que sí sabemos es que el General Andrés A. Cáceres, con amplia experiencia de haber enfrentado al enemigo en la campaña del Sur, debió ser escuchado y consultado.

[1] Robert Greene. Las 33 estrategias de la guerra. Abril 2022. Cuarta edición.

[2] Las Batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra. Francisco J. Salazar, general ecuatoriano. Lima 1882.

[3] Ibid. Las Batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra.

[4] Las Batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra. Francisco J. Salazar, general ecuatoriano. Lima 1882.

[5] Robert Greene. Las 33 estrategias de la guerra. Abril 2022. Cuarta edición.

[6] Ibid. Robert Greene. Las 33 estrategias de la guerra.

[7] Ibid. Robert Greene. Las 33 estrategias de la guerra.


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